Fiscal Peña Cabrera sería el otro protector de AG

Fiscal Peña Cabrera sería el otro protector de AG

No revisó bien, ni corrigió solicitud de José Castellanos. El jalón de orejas que le dio Liechtenstein al fiscal antilavado debió pasar por el escritorio de Peña Cabrera sí o sí.

Alan García - José Castellanos

EDUARDO GARCÍA

El presunto blindaje del que goza el expresidente Alan García, investigado por lavado de activos y tráfico de influencias a nivel fiscal, parece llegar hasta las más altas esferas del Ministerio Público.

Si bien el fiscal José Castellanos, que dirige las pesquisas por blanqueo de capitales, formuló una solicitud mediocre para conocer la información bancaria y crediticia del exmandatario en el Principado de Liechtenstein -la misma que fue rechazada- este no sería el único responsable.

Nos referimos al jefe de la Unidad de Cooperación Judicial Internacional y de Extradiciones de la Fiscalía de la Nación, Alonso Peña Cabrera, quien es el último “filtro” que evalúa y realiza las observaciones necesarias en caso de encontrar “omisiones” respecto a pedidos de tal magnitud.

Peña Cabrera

Y así lo advierte el artículo 512 del Código Procesal, que compete al brazo derecho de la “autoridad central”, es decir, Peña Cabrera, el mismo que define a su despacho como el principal responsable de que cada solicitud de asistencia judicial internacional llegue a buen puerto.

“La Autoridad Central coadyuva con las autoridades nacionales competentes para verificar el cumplimiento del ordenamiento jurídico internacional y el derecho nacional, en materia de cooperación jurídica internacional”, se lee en la norma.

¿Qué significa? Que el jalón de orejas que le dio Liechtenstein a Castellanos debió pasar por el escritorio de Peña Cabrera sí o sí, y su responsabilidad se encuentra en no haber revisado al  milímetro dicha solicitud, como lo exigen los rigurosos estándares internacionales.

“La Oficina de Cooperación se ha convertido en una mesa de partes que está frustrando no solo el pedido de asistencia del caso García en Liechtenstein, sino de muchos otros más, y eso es realmente preocupante porque deja en el aire varias investigaciones importantes”, dijo preocupado un agente de su despacho.

El Diario UNO reveló, en su edición impresa del último miércoles 6, que el fiscal Castellanos no argumentó debidamente un pedido de cooperación internacional que era clave para desentrañar las sospechas que pesan sobre la Fundación Rayos de Sol, situada en dicho Principado, conocido por ser uno de los paraísos fiscales más confidenciales del mundo.

La propia justicia de Liechtenstein, mediante una misiva, prácticamente le comunicó que el pedido de información sobre el líder aprista y su esposa Pilar Nores, era cualquier cosa, argumentando que “si tuviera una prueba concreta de que estas personas poseen una cuenta en un banco de este Principado, esto se puede verificar mediante orden judicial”.

Además, esgrime lo siguiente: “Se requiere una sospecha concreta de que se ha cometido un acto criminal que esté relacionado con la cuenta bancaria”. El fiscal Peña Cabrera, como indica la ley, debió cerciorarse de las falencias que tenía el referido petitorio, a fin de no dejar en vilo una investigación que podría decirnos mucho sobre el dinero negro que ocultaría “AG”.

Un especialista del despacho de Cooperación Internacional refirió que el fiscal que investiga a “AG” no puede hacer un “fishing expedition”, que podría entenderse como “pescar en río revuelto” con respecto a las cuentas o propiedades del investigado, y menos en Principados como el de Liechtenstein, debido a que previamente debe coordinar el tema con la Unidad de Inteligencia Financiera, mecanismo que no podía desconocer Peña.

“La Unidad de Cooperación Internacional no es mesa de partes”, remató.