Yanacocha mantiene el acoso a Máxima Acuña

Yanacocha mantiene el acoso a Máxima Acuña

Pese a que diferentes instancias judiciales han fallado a favor de la campesina Máxima Acuña en los últimos meses, su situación continúa siendo la misma y sigue viviendo bajo la sombra de la minera que ha restringido su derecho a transitar libremente, a sembrar en su propias tierras y hasta a vivir en paz.

Así lo advirtió su abogada Mirtha Vásquez, quien manifestó que Acuña está incomunicada pues ha decidido no usar más el teléfono para no continuar siendo hostigada por los funcionarios de la empresa que la llaman constantemente para que acepte una transacción por su tierra.

La abogada informó que la semana pasada la Sala Civil declaró improcedente la medida cautelar interpuesta por la Minera Yanacocha que solicitaba que no se realice cualquier tipo de trabajo (incluyendo sembrar la tierra para comer) en el campo en litigio, aunque eso no sirve de mucho debido a que la empresa atacándola y burlándose de ella.

“La empresa sigue atacándome, sigue presionándome, no me deja vivir en paz…hace menos de un mes, el once de octubre se han vuelto a meter a mi tierra, sin piedad me revolvieron la chacra, otra vez nos dejaron sin comida. Sí, ya sé que eso también se ha denunciado, pero también sé que ningún fiscal se atreve a enfrentarlos, en el papel nos dan la razón, pero lo real es que nadie quiere detenerlos, afirmó Acuña.

IMPUNIDAD
La abogada Mirtha Vásquez sostuvo que no solo se le ganó un proceso judicial a una de las empresas mineras más poderosas que operan en nuestro país, sino que su lucha ha terminado develando el estatus de privilegio e impunidad con que operan las empresas en el Perú, lesionando derechos fundamentales.

La policía al servicio privado de las empresas es utilizada para atacar a ciudadanos que ellos consideran incómodos para sus intereses. Son asuntos fundamentales que la lucha de Máxima ha logrado evidenciar y denunciar, e incluso ha logrado contener para evitar que se impongan como prácticas naturalizadas y permitidas para los dueños del poder económico, afirmó.

EL CASO
En el 2011, la minera Yanacocha denunció por el delito de usurpación agravada a la familia Acuña chaupe por invadir un terreno de 30 hectáreas en Sorochuco (Cajamarca) que sostienen es de su propiedad. Un año después, un juzgado cajamarquino dictó tres años de prisión suspendida contra los esposos por el delito de usurpación. Sin embargo, en el 2014, el Poder Judicial revocó la condena.

ALGO MÁS
Casos como el de Acuña han sido registrados en el estudio “Mujeres y conflictos ecoterritoriales. Impactos, estrategias, resistencias” elaborado por Rocio Silva Santisteban.