La lucha vecinal: David versus Goliat

La lucha vecinal: David versus Goliat

La lucha de los vecinos y vecinas de Lima se convierte en una batalla David versus Goliat cuando se trata del alcalde de Lima, Luis Castañeda. A una gestión silenciosa se suma una que no escucha y que no ve aquello que no le conviene. Durante las últimas dos semanas hay dos conflictos con una misma raíz que han obligado al alcalde a salir a la luz pública: la construcción de un tercer carril en la urbanización Santa Beatriz que pertenece a su jurisdicción en el Cercado de Lima y en San Isidro que ha movilizado a Surquillo y Miraflores también.

Santa Beatriz tiene historia, un paisaje urbanístico que se va perdiendo por la frenética construcción de edificios de 20 pisos y el reemplazo de casonas de 1400 en adelante donde incluso vivieron escritores y poetas famosos, pero parece que a la Municipalidad de Lima no le interesa recuperar esa historia y, en cambio, confunde modernidad con cemento y tugurización. Son cuatro calles y vecinos afectados por el tercer carril que pretende imponer en cuatro calles. Ya esta semana la Fiscalía de Materia Ambiental hizo una inspección en la que salieron mal parados por no tener documentación (estudios ambientales y protocolos), y que deberá entregar en un plazo corto. También se ha citado al alcalde Castañeda a declarar el 20 de noviembre. Sin embargo, la obra no se ha paralizado aún y los vecinos se angustian porque deben enfrentarse a obreros de construcción civil que los amenazan por oponerse a la obra. En la página de Facebook Yo Defiendo Santa Beatriz han colgado vídeos en los que se observa el nivel de caos en la zona, desagües abiertos, mutilación y desaparición de jardines, caídas de personas y una golpiza a un vecino en medio de la inspección fiscal.

Los vecinos sienten que enfrentarse a Castañeda es una lucha injusta solo comparable a David contra Goliat, pero no temen ni se desaniman. Algunos medios les abrieron la puerta pero luego se las cerraron. Minimizan sus protestas y sus pruebas. Los vecinos sienten la pegada del poder económico.

Imagínese que un día está usted en casa después de llegar del trabajo. De pronto, el rugido de maquinaria pesada, combazos, sonidos de camiones. Sale de su casa y su calle está destruida, no hay jardines, un caos de autos que se cruzan en ambos sentidos.

A la mañana siguiente un cartel indica “Mejoramiento de Vías”. Disculpe la molestia. Firma: Luis Castañeda, alcalde de Lima. Entonces, piensa: “Bueno, habrá que soportar el caos pasajero, todo sea por el beneficio de que arreglen las pistas y veredas que hace más de una década no se han arreglado”. Vuelve a su casa y se queda más o menos tranquilo. A la mañana siguiente ve una banderola colgada: “Obra de tercer carril en las calles Mariano Carranza, Enrique Villar, Teodoro Cárdenas y Manuel Segura”. Usted, entra en pánico. La calle pacífica que escogió para vivir se convertirá en una avenida, en zona comercial.

La lucha por el territorio, esa que vemos en las zonas mineras, ahora se traslada a Lima y se hará cada vez más común con este mal llamado boom inmobiliario que se devora el espacio público para imponer la lógica del cemento disfrazada de ‘modernidad’. Vale la pena preguntarse ¿hacia dónde va Lima? Y hay que actuar, organizarse como vecindario, para luchar. No es imposible si estamos juntos.