Barata y Odebrecht se reunieron con Alan

Barata y Odebrecht se reunieron con Alan

Luego de ello, Odebrecht ganó la licitación para la construcción del tren. El contrato se firmó bajo la modalidad de Concurso Oferta A Precios Unitarios y fue exonerado del Sistema Nacional de Inversión Pública (SNIP).

El informe de la Contraloría General de la República demuestra que la obra tuvo un sobrecosto de cien millones de dólares solo en el primer tramo, que abarcaba del distrito de Villa El Salvador a la estación Grau. Así, su presupuesto pasó de 410 millones de dólares a 519 millones de dólares. La construcción del segundo tramo tuvo un incremento aún mayor.

CONFIESA SOBORNOS
El 21 de diciembre del 2016, Marcelo Odebrecht confesó al Departamento de Justicia de Estados Unidos que pagó US$29 millones en sobornos a altos funcionarios peruanos a cambio de la adjudicación de obras públicas entre 2005 y 2014.

La empresa Odebrecht pagó coimas de US$1’400.000 millones por el tramo 1 y US$6’700.000 por el tramo 2. Además, admitió que acordó pagar US$1.4 millones “a un funcionario de alto nivel del gobierno peruano y a miembros del comité de licitaciones” del Metro de Lima para ganar la adjudicación.

El Ministerio Público determinó que se trataba de Jorge Cuba, quien recibió US$2 millones y que Edwin Luyo Barrientos, exmiembro del comité de licitación, obtuvo US$300 mil.

Aquella noche, Luyo fue detenido en su casa en Pueblo Libre, hecho que mereció el saludo de Alan García: “Son ratas como esas que ensucian grandes obras que sirven al pueblo”. Enrique Cornejo, por su parte, señaló que “si hay algún sinvergüenza que ha recibido una coima que le caiga todo el peso de la ley”.

En otro operativo, realizado el 24 de enero, fue capturado Miguel Ángel Navarro, extrabajador del despacho del Viceministerio de Comunicaciones. Cuba retornó al Perú, proveniente de Miami, el 31 de enero. Días antes se había dictado una orden de prisión preventiva contra él. Según la Fiscalía, Luyo y Navarro habrían sido los testaferros de Cuba. Actualmente, los tres mencionados cumplen 18 meses de prisión preventiva.

Aunque García declaró que no era cercano a ninguno de los funcionarios detenidos, el expresidente y Cuba sí trabajaron juntos, específicamente a inicios de la década de 1990, cuando el exviceministro fue investigador en el Instituto para la Deuda Externa Latinoamericana (IDEL), presidido por García.

Fiscales esperan que los peces chicos digan lo que saben.

Fiscales esperan que los peces chicos digan lo que saben.

COLABORACIÓN EFICAZ
Tras ser detenido, la defensa de Cuba declaró que estaban por definir si se acogían a la colaboración eficaz. Sin embargo, no se ha iniciado ese proceso. “Nosotros solo estamos esperando qué es lo que van a plantear y qué es lo que le vamos a contestar”, dijo al respecto el abogado José Urquizo.

En el caso de Luyo, su abogado José Salazar señaló que “no va a haber colaboración eficaz ni nada”. Añadió que su patrocinado no tiene los requisitos necesarios para cumplir con un proceso de colaboración eficaz en la investigación de la Fiscalía.

NEGANDO CARGOS
A inicios de julio pasado, el ex director ejecutivo de la Autoridad Autónoma del Tren Eléctrico de Lima (AATE), Oswaldo Plasencia, llegó a la Comisión Lava Jato y negó haber tenido influencia alguna en el nombramiento de Edwin Luyo como miembro del comité de licitación de la línea 1. Dijo que fue Cuba quien lo contrató.

“El Consejo de Ministros se reunió para estar junto a la nueva ministra del Interior y, posteriormente, conociendo que la Municipalidad de Lima había aprobado la transferencia al gobierno de la ejecución del tren eléctrico, aprobó el criterio de un proyecto de decreto de urgencia”, explicó.

RECORDANDO EL TREN ELÉCTRICO
Uno de los escándalos de corrupción más sonados durante el primer gobierno de García tuvo que ver con el proyecto del Tren Eléctrico (entonces llamado Tren Urbano de Lima), que prometía solucionar el tráfico de Lima. Su ejecución fue la principal promesa electoral en 1987 del entonces candidato a la Alcaldía de Lima, Jorge del Castillo. El Tren Eléctrico se convirtió en el símbolo de corrupción e ineficiencia en el gobierno aprista.

La obra recibió una inversión aproximada de 225 millones de dólares cofinanciados por el gobierno italiano, pero esto tampoco pudo concretarse debido a que el dinero presupuestado se había agotado; a esto se sumó las denuncias de soborno, sobrevaloración de la obra y el manejo que se había dado al dinero.

El 28 de abril de 1990, a tres meses de acabar su gobierno, García celebró la “inauguración” de un tren que nunca fue masivo ya que solo se utilizó como sistema alternativo para recorrer los 9.2 kilómetros de vía cuando se producía un paro de transportistas en Lima. La severa crisis económica por la que atravesaba el país producto de la hiperinflación, obligó a suspender la construcción y replantear su recorrido.

Siragusa acusó a Alan García.

Siragusa acusó a Alan García.

PRIMERO SIRAGUSA ANTES QUE MARCELO
En 1993 el empresario Sergio Siragusa Mule, representante en el Perú del consorcio italiano Tralima, declaró al fiscal italiano Vittorio Paraggio que García  y el ex primer ministro italiano Bettino Craxi se habían beneficiado con una millonaria coima en la construcción del Tren Eléctrico, obra que estaba a cargo de ese consorcio.

El 20 de diciembre de ese año Siragusa se presentó ante la fiscal peruana Flor de María Maita Luna. El empresario, residente en el Perú desde hacía dos décadas y media, aseguró que había entregado a García, a modo de comisión, US$ 200 mil en efectivo, y US$ 840 mil los depositó en cuentas en el exterior.

Según su versión, en setiembre de 1989, García viajó a Yugoslavia, pero en su trayecto paró en Roma para asistir a la inauguración de la línea de Rebibbia, un tramo del metro de la capital italiana. El embajador peruano en Italia, Manuel Roca Zela, lo visitó para expresarle que existía “un problema de contribuciones” no solucionado hasta el momento, y que García deseaba recibirlo.

“García me invitó a reingresar en la sala dejando afuera a mi acompañante. Una vez solos me entregó dos trozos de papel con número e instrucciones de dos bancos. En tono gracioso me dijo que él no podría recibir menos que Bettino (Craxi) y que por lo tanto hiciese lo necesario, estando él dispuesto a recibirlo gradualmente”, dijo Siragusa.

En octubre de 1989 García lo volvió a citar para decirle que el consorcio Tralima había cumplido solo parcialmente con respecto a su solicitud.

“Se habían producido dos remesas, faltando una tercera para alcanzar la cifra de siete dígitos (…) Transmitido de inmediato el mensaje a Roma, recién en enero de 1990 se pudo solucionar el problema pendiente”.

Siragusa había hecho depósitos en las cuentas cifradas 280762361 y 2952733 del Barcklay’s Bank, en las islas Gran Caimán (conocido paraíso fiscal). García se encargó de probar que las cuentas eran del empresario Alfredo Zanatti Tavolara, quien a pesar de ser financista de la campaña de García sirvió como chivo expiatorio. Solo a inicios del 2001 consiguió acogerse a la prescripción.

Pasaron 16 años desde la “inauguración”. Una vez reelegido García en el 2006, dispuso que el MTC culminara la Línea 1, extendiendo su recorrido hasta la avenida Grau en el centro de Lima. Con ello, casi 21 kilómetros de viaducto elevado con 16 estaciones se pusieron en marcha, atravesando los distritos de Villa El Salvador, Villa María del Triunfo, San Juan de Miraflores, Surco, Surquillo, San Borja, San Luis, La Victoria y Cercado de Lima. En julio del 2011 el tren hizo su recorrido inaugural. La pesadilla de años se había convertido en una realidad construida por Odebrecht.

SE HACE LA VÍCTIMA

Para el expresidente,  los pedidos para acusarlo son un “deporte nacional”. Sin embargo, acusó a estas personas de no tener pruebas. “Yo no me voy a rebajar a pedir unos centavos, (tengo) el honor de representar al país”, indicó en agosto pasado, tras asistir a la Fiscalía para esclarecer sus vínculos con Odebrecht.

Pensando que la denuncia de irregularidades en la licitación de la Línea 1 es caso cerrado, García pretende voltear la página y pedir investigar el sobrecosto que habría en la licitación de la Línea 2 del Metro de Lima. “Los 34 kilómetros de la Línea 1, con todos los vagones, cuestan 2,100 millones de dólares si se hace hoy día; cómo es posible que por la Línea 2, que tiene 35 kilómetros, se paguen 5,800 millones de dólares, casi el triple”, apuntó. “Lo que digo es simple: a otro habrán podido comprar, pero a mí no”, añadió García.

“CRISTO DE LO ROBADO”

Por considerarlo como un monumento a la corrupción, el ingenio popular lo llama “Cristo de lo Robado”. Muchos usuarios de las redes sociales han pedido que sea derribado. Se trata de un Cristo con 37 metros que emula al Cristo de Corcovado de Río de Janeiro y que fue donado por Odebrecht al Perú.

El Cristo demandó una inversión de más de 800 mil dólares y fue financiado mayoritariamente por la constructora brasileña. García donó 30 mil dólares de sus recursos. En aquellos momentos Odebrecht se aprestaba a inaugurar la Línea 1 del Metro de Lima.