“Vamos a llamar al enfrentamiento en las calles “

14572990305081En 1992, el hoy senador del PT por Rio de Janeiro Luiz Lindbergh Farias fue uno de los líderes estudiantiles concocidos como “caras pintadas” que luchó por el ‘impeachment’ o cese del entonces presidente de Brasil Fernando Collor de Mello, que acabó renunciando ante la avalancha de evidencias que probaban sus prácticas corruptas.

Hoy, Lindbergh no sólo está en la misma lista que Collor junto a otros 52 nombres de cargos políticos presuntamente relacionados con el escándalo Petrobras que maneja el Supremo, aunque por ahora el presidente de la cámara Eduardo Cunha es el único imputado. También es uno de los más fervorosos defensores del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, al que aparece besando en su foto de perfil de Facebook. Su discurso es violento contra lo que considera un intento de golpe de la derecha.

¿Cómo valora las pruebas contra el ex presidente al que usted defiende públicamente?
No hay ninguna evidencia contra él, se trata de una persecución, no confíamos en la justicia de Sergio Moro (juez que lidera la operación Lava Jato). Conozco de primera mano el tríplex y la casa que aparece en la investigación (como salvoconducto para el cobro de mordidas del ex presidente) y no hay nada irregular ahí. No van a encontrar nada contra él. Lo primero que hay que dejar claro es que lo que hicieron con Lula fue una ilegalidad, pasaron por encima de la constitución brasileña para llevarse al mejor presidente y líder de la historia del país. Sólo se puede proceder a la conducción coercitiva cuando la persona se niega a declarar, algo que no había sucedido. Además, existe un trabajo selectivo de la justicia que no abre investigación contra el senador Aécio Neves, tres veces citado en la investigación del caso Petrobras. La derecha de Brasil asociada a medios como O Globo está generando una polarización parecida a la de Venezuela.
¿El de Rousseff sería el gobierno de Maduro en este caso?
No digo eso, pero todos los gobiernos de América Latina viven un momento de desgaste por el fin del ciclo de las ‘commodities’, que han debilitado las economías especialmente de Brasil y Argentina y han disparado los precios de los combustibles. El desgaste del gobierno en Venezuela es real como el de Brasil.
La polarización que se está viviendo en las calles ha generado episodios de violencia entre defensores y detractores de Lula. ¿No deberían los líderes políticos llamar a la calma?
No, no vamos a llamar a la calma. Vamos a enfrentarnos a esa gente, no hay más calma, se acabó, basta. Si nos quieren dar un golpe, vamos a llamar al enfrentamiento en las calles.
Usted insiste en que no hay pruebas contra Lula pero su relación, y la de las últimas campañas presidenciales, con constructoras implicadas en corrupción como OAS, Odebrecht o Andrade Gutiérrez parece clara.
Esas empresa son las mayores del país y han colaborado con todas las candidaturas. Lula no sabía que los directores de Petrobras estaban relacionados de aquella forma con la corrupción. Si analizas la relación entre las constructoras y los poderes públicos, es algo que viene de hace mucho tiempo. Queremos que se detenga a los que participaron de la trama, pero no que se criminalice a todo un gobierno para acentuar la crisis económica. Algunos economistas aseguran que el 2% del 3,8 de recesión de Brasil en 2015 se debe a la operación Lava Jato. En ocho años del gobierno de Fernando Henrique Cardoso, se realizaron 48 operaciones de la policía federal y en los últimos años se realizan casi 300 anualmente. En aquella época no se dejaba investigar, se conocía a Fernando Henrique como el archivador general de la república. Lula fue quien dio independencia a esa policía y a la fiscalía y no aceptamos acciones que se realizan para el espectáculo, creando un clima de radicalización.
.- ¿Ve alguna similitud entre la actual oposición a Rousseff y los pedidos de ‘impeachment’ que usted lideró en la época de Collor?
Ninguna. A Collor se le descubrió dinero en empresas fantasmas y la presidenta actual, estés o no a favor de ella, es una persona honesta, honrada. Aquel movimiento unió al país, porque no había nadie en contra de la destitución de Collor,, en este momento Brasil está dividido. Esa lucha política paraliza al gobierno y queremos que dejen ejercer su legítimo mandato a la presidenta.
EL MUNDO