La Asamblea Nacional francesa vota a favor del proyecto de revisión constitucional

480La Asamblea Nacional aprueba por 317 votos a favor, 199 en contra y 51 abstenciones, el proyecto de ley constitucional de la Protección de la Nación, que pretende incluir en la carta magna la regulación del Estado de emergencia y la retirada de la nacionalidad. La enmienda fue presentada el pasado 23 de diciembre por François Hollande, el primer ministro Manuel Valls y la ex ministra de justicia Christiane Taubira, en desacuerdo con los principios de la propuesta, que la llevaron a a dimitir el pasado 27 de enero.

En tan solo dos semanas, la propuesta de reforma, con las medidas defendidas por François Hollande el 16 de noviembre en Congreso en Versalles, ha pasado por la Asamblea Nacional en un ambiente cargado de tensión, división interna tanto a la izquierda como a la derecha, y mucha confusión de cara a la ciudadanía.

Desde un principio, las medidas se concibieron en el marco de los atentados del 13 de noviembre con la intención de “hacer frente a la amenaza terrorista”. Entonces, el Parlamento aprobó en mayoría -tan solo seis diputados votaron en contra- la prolongación del Estado de Emergencia por tres meses, hasta el 26 de febrero, aunque una nueva propuesta por una extensión de otros tres meses, hasta el 26 de mayo, debe ser ratificada la próxima semana en la Asamblea Nacional tras su aceptación en el Senado.

Fractura política

A lo largo del debate parlamentario, ha quedado en evidencia que ninguno de los dos partidos mayoritarios, Socialistas y Republicanos, han estado unidos sobre la posición que debían mantener frente a la reforma.

En el seno de los socialistas, las voces contrarias han sido múltiples: empezando por Christian Taubira con su dimisión, pasando por Benoît Hamon, antiguo ministro de Educación, el secretario de los socialistas Jean-Christophe Cambadélis, y hasta el ministro de Economía, Emmanuel Macron quien confesaba esta mañana en Le Figaro que tiene “una incomodidad filosófica” con el principio de despojar de la nacionalidad a los condenados por terrorismo, como incluye la reforma. “No se cura el mal expulsándole de la comunidad nacional”, dijo Macron, “hay que prevenir y castigar implacablemente dentro de la comunidad nacional”.

Entre Los Republicanos, la cuestión tampoco se digiere con facilidad. Mientras que Nicolas Sarkozy pedía el sí de los suyos, su contrincante y antiguo primer ministro François Fillon publicaba una carta en Le Journal du Dimanche en la que abogaba por un rotundo no. “Manteniendo siempre la mano firme frente a la amenaza terrorista, me siento autorizado a decir, junto a otros parlamentarios, que la reforma de nuestra Constitución decidida por François Hollande, parece más un reconocimiento de la debilidad que una opción fuerte y segura para la República”, escribía.

La retirada de la nacionalidad

El punto más controvertido es sin lugar a dudas el que se refiere a la retirada de la nacionalidad, que se debatió ayer en la Asamblea, y que según sus opositores crea división entre franceses de primera y segunda clase. En la primera votación, realizada este martes, 92 de 119 diputados socialistas presentes en la sala, votaron en contra de esta medida.

Hasta ahora, la retirada de nacionalidad se permitía únicamente con aquellas personas nacidas fuera del territorio nacional, pero de aprobarse esta ley los nacidos en Francia también se verían afectados. Finalmente, el Gobierno ha retirado del texto cualquier referencia a la binacionalidad, pero en la práctica la idea se mantiene ya que únicamente los ciudadanos con dos pasaportes serían blanco de la medida o de lo contrario Francia estaría creando apátridas.

Con respecto a la inclusión del Estado de emergencia en la ley fundamental, el Gobierno, en el texto del proyecto de la reforma, considera que la Constitución actual, realizada en 1958, no se adapta a la situación de crisis que vive el país. “Para combatir de forma eficaz el terrorismo, como corresponde al Estado hacerlo, todos los responsables políticos quisieron la puesta en marcha y prolongación del Estado de Emergencia, que actualizó, 60 años después de su adopción, la ley del 3 de abril de 1955”, que regulaba esta peculiar variación del estado de excepción en el marco de la Guerra de Algeria.

La reforma pasa ahora al Senado, en manos de la derecha, que podrá modificarla, después vuelta a la Asamblea Nacional y por último tres quintas partes de las dos cámaras reunidas en Congreso en Versalles, tendrán que votar a favor para ratificarla.

EL MUNDO