El Facebook de Nicolás Maduro: el Muro de los Lamentos

14551477003143“Hoy Martes de Carnaval del 2016 quiero ampliar mi actividad directa en las Redes Sociales y a partir de hoy les escribiré desde mi cuenta de Facebook“. Cuando los asesores de Nicolás Maduro convencieron al “hijo de Chávez” para sumarse a la red social creada por Mark Zuckerberg ni imaginaban que su muro se iba a convertir en el de los lamentos venezolanos, el espejo digital de un país que sufre una monumental crisis económica y social.

El primer mandatario debutó informando a Venezuela de su reunión con el gabinete económico, pero no especificó cuándo tomará las medidas tan esperadas: devaluación, subida del precio de la gasolina y el ajuste de los precios regulados. En el mentidero político de Caracas se asegura que las diferencias en el gobierno revolucionario entre fundamentalistas y pragmáticos están retrasando el paquetazo con el que el chavismo se enfrentará a la crisis.

Pero tras la presentación pública, lo que llegó fue un vendaval de súplicas y lamentos. “Yo soy revolucionario y apoyé a Chávez hasta sus últimos días. Y sigo siendo revolucionario. ¿O es que me van a botar (echar) del PSUV? Presidente Maduro, yo no tengo casa, carro (vehículo), ni mucho menos un pedazo de terreno para construir, ¿entonces? Muero como otro pendejo más. Sin nada”, se explaya Jesús Amado, abogado bolivariano según su perfil.

“Presidente, le pido ayuda para una vivienda. Estoy en Aragua, vivo arrimada (compartiendo hogar), por favor ayúdeme, se lo suplico: tengo tres hijos y soy madre soltera, hija de esta revolución”, subraya Ana Consuelo Marcos, recién licenciada de la Universidad Bolivariana.

“Por favor, cuándo van a venir las medicinas para la epilepsia. Ya el hijo de una amiga murió. Por favor, tenemos otra amiga que sufre de eso”, exhorta Iraju Solano.

Al ferretero Nicolino Di Bartolomeo le hacen falta unas licencias para su negocio, a José Francisco Melo no le sirvieron las ocho horas en una cola para conseguir alimentos subvencionados, al hermano de Orlando Quiroz le tienen que operar y no hay medicinas que le ayuden ni titanio para la intervención. Venezuela sufre la mayor inflación del planeta, una severa escasez de alimentos y medicinas y su sistema de salud se ha declarado en “emergencia humanitaria”.

“Salga a recorrer Venezuela y no montado en una camionetota blindada con cientos de escoltas que no dejan que la gente se le acerque”, le aconseja Yothmal Padrón. “Como mínimo debe revisar la mafia del cemento en Barinas, eso va desde militares hasta el chófer y policías estatales”, añade Juan Fría.

Josefina Oporta tampoco se queda atrás: “Mande a supervisar los Abastos Bicentenario, Pdval y Mercales (mercados estatales) que hay en Maturín, están desabastecidos y la gente pareciera que viviera en la Luna”.

Y así uno tras otro, como si se tratara de martillazos procedentes en su mayoría de seguidores de la revolución. Entre lamentos y peticiones también se deslizan ánimos al presidente, que leído lo escrito son muy necesarios. Por supuesto no faltan los incondicionales, que exigen “mano dura contra los apátridas” o incluso “un golpe de estado contra la Asamblea burguesa”, pese a que sólo lleva cinco semanas constituida.

También están los opositores: “Renuncia incapaz, el país te quedó grande, no sabes ni qué hacer”, resume David Rodríguez, antiguo trabajador de Pdvsa. “Corrupto, ladrón, ni el pajarito te salvará de la ira de tu pueblo”, concluye César Moyano.

EL MUNDO