Contrarreloj para desactivar la crisis nuclear

14367279511252El destino del acuerdo “completo” sobre el programa nuclear de Irán debería decidirse en las próximas horas, aquí en Viena. Para alcanzar ese pacto, las seis potencias del G5+1 y la República Islámica llevan negociando casi dos años. Sus conversaciones, difíciles pero ya muy productivas, podrían ahora, o bien desembocar en un pacto histórico y prometedor, o bien fracasar de una manera definitiva e incluso peligrosa, sobre todo para la paz en Oriente Medio.

“(Éstas son) horas decisivas”, aseguró ayer la Alta Representante de la UE, Federica Mogherini, quien formalmente preside el llamado grupo G5+1, integrado por Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido y Alemania. “Quedan por solucionar cuestiones importantes”, señaló por la tarde del domingo un alto funcionario del Departamento de Estado estadounidense, al desmentir los rumores de un entendimiento inminente con Irán. “Todavía tenemos pendiente un cierto trabajo”, declaró unas horas después el ministro de Exteriores de Irán, Mohamad Javad Zarif.

El actual plazo para finalizar el acuerdo caduca hoy. En teoría, podría prorrogarse una vez más. Pero la pasada semana el Secretario de Estado de EEUU, John Kerry, líder efectivo del G5+1, amenazó con poner fin a las negociaciones con Irán, si “pronto” no se alcanza un entendimiento. Hace dos días, Francia había descartado un nuevo aplazamiento de las conversaciones. Anoche, incluso Zarif aseguró que hoy las partes seguirían “trabajando”, pero “no habrá prórroga”.

El núcleo duro

EEUU y (sobre todo) Francia son los miembros del G5+1 más exigentes con Teherán, y decisivos para cerrar ese acuerdo, cuyo objetivo es garantizar el “carácter exclusivamente pacífico” del programa nuclear persa. El pacto es anhelado por ambas partes, y está casi totalmente consensuado, pero todavía es incierto, debido a disensiones residuales sobre uno o dos asuntos muy delicados. Supuestamente, entre Irán y el G5+1 permanece un desencuentro acerca del calendario de levantamiento gradual de las sanciones de la ONU en vigor contra la República Islámica, y relacionadas con la incierta naturaleza de su programa nuclear. Irán siempre aseguró que éste es meramente civil. Nunca se encontraron pruebas para desmentirlo. Sin embargo, el OIEA (Organismo Internacional de la Energía Atómica) aún no descarta en ese programa “posibles dimensiones militares”, es decir un objetivo oculto de Teherán de fabricar un arma nuclear.

La derogación de todas las sanciones a las que todavía está sujeto Irán es la contrapartida que el G5+1 ya ha prometido a este país a cambio del acuerdo completo, que impondría restricciones, temporales pero profundas, al programa atómico persa. Teherán sigue exigiendo que en ámbito del entendimiento con los seis se programe también el levantamiento del embargo de la ONU sobre los suministros a Irán de armas convencionales y tecnologías de misiles balísticos. Pero Francia y Estados Unidos rehúsan decidir ya la derogación de esa medida, mientras que otros países del G5+1 (como mínimo Rusia, y a lo mejor también China) respaldan al respecto a la República Islámica.

Las inspecciones

Otro asunto que posiblemente quede por solventarse en las negociaciones son las normas acerca de las inspecciones del OIEA en sitios militares iraníes. La República Islámica sólo estaría dispuesta a aceptarlas si estuvieran basadas en el Protocolo Adicional de Irán al tratado de No Proliferación Nuclear. Este Protocolo permite al OIEA solicitar visitas (un “acceso gestionado”, en el lenguaje oficial) también a sitios militares iraníes, pero otorga a Teherán el derecho de rechazarlas, y proponer medidas alternativas, en caso de perjuicio a su seguridad nacional. Por su parte, EEUU y Francia exigen más garantías de eficacia de las inspecciones en Irán.

Ayer en Viena, con el director general del OIEA se entrevistaron tanto el vicepresidente de la República Islámica y jefe de la agencia atómica persa, Alí Akbar Salehí, como el ministro de Exteriores de Francia, Laurent Fabius. Antes de esta cita, Fabius había reiterado la “firmeza constructiva” de Francia en las negociaciones con la República Islámica. “Espero que esto nos permita alcanzar, ahora y rápidamente, un resultado satisfactorio”, añadió el ministro galo, expresando su deseo de un acuerdo con Irán. Hoy deberían reunirse en Viena todos los jefes de las diplomacias del G5+1, incluidos el ruso, Serguei Lavrov, y el chino, Wang Yi, ausentes en estos últimos días. Así se darán las condiciones para que se tome una decisión definitiva sobre las negociaciones.

 

EL MUNDO