Jeb Bush, cuando el dinero no da la popularidad

14343099856611Por sexta vez en diez elecciones, Estados Unidos tendrá un Bush en primera línea. Esta vez es John Ellis-alias ‘Jeb’, hijo y hermano de presidentes-, que tiene previsto anunciarlo hoy en Miami. Será en una escuela situada en el condado de Maimi-Dade, en lo que para un español es simplemente un típico suburbio estadounidense: una zona con viviendas unifamiliares, frecuentemente agrupadas en pequeñas comunidades, cuyos habitantes hacen la compra en grandes centros comerciales y van en coche a todas partes por carreteras y autopistas entre las palmeras. Cualquiera que haya ido a Miami ha pasado por Miami Dade, aunque solo sea en ruta a cualquiera de los dos aeropuertos de la ciudad.

La elección del lugar no es casual. Jeb Bush está presentándose como un republicano moderado, interesado en mejorar el modelo educativo estadounidense y en reformar el sistema de inmigración del país para dar algún tipo de acomodo a los aproximadamente 11,3 millones de inmigrantes indocumentados en el país. Una escuela en un barrio de clase media en el estado del que fue gobernador entre 1999 y 2007 es un buen escenario para lanzar una campaña basada en esos principios. El candidato dio a conocer ayer el logo de su campaña, casi idéntico al de su exitoso asalto al cargo de gobernador de Florida en 1996: la palabra Jeb, con un signo de exclamación. Nada de Bush, un apellido que sirve para levantar donaciones millonarias, pero no votos.

Bush está jugando a ser el centrista responsable en una precampaña marcada por los extremistas de su partido, como revelaba ayer la web especializada en periodismo de datos Fivethrityeigh. Es el juego de su padre y de su hermano. Pero, a Jeb le falta el toque populista de George W., y su falta de conexión recuerda más a su padre, que compitió tres veces por la Casa Blanca y solo ganó una. Encima, El nuevo Bush ha perpetrado una colosal metedura de pata cuando, en cuatro días, dio cuatro respuestas diferentes acerca de si él hubiera ordenador la invasión de Irak. No es un buen síntoma que, antes de que haya anunciado su candidatura, el ex gobernador de Florida ya haya llevado a cabo una reestructuración de su campaña.

Dinero a espuertas pero escaso ‘punch’ popular. Eso recuerda al hombre que para los republicanos epitomiza el fracaso electoral: el candidato de 2012, Mitt Romney. Al igual que Romney, Jeb Bush afronta una miríada de rivales que, con la excepción del ultraliberal Rand Paul, basan sus campañas en tres ideas: populismo -sobre todo en inmigración-, conservadurismo en materia social y rechazo de plano y por principio a lo que signifique Barack Obama. Ahí es donde Bush no encaja. Y más aún desde que dijo que muchos inmigrantes ilegales “cruzaron la frontera porque no tenían otra forma de trabajar para mantener a sus familias. Sí, violaron la ley. Pero no es un delito. Es un acto de amor”.

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Ese estilo ha puesto a una buena parte de los votantes republicanos, que son los que votan en las Primarias, contra Jeb. De modo que su estrategia es acumular una cantidad tan fantásticamente grande de dinero y apoyos institucionales que barra a la oposición. Por eso ha tardado tanto en anunciar su campaña. Al no ser oficialmente candidato, no ve sus actividades de recaudación de fondos limitadas por la ley. El resultado es que puede recibir donaciones ilimitadas, que luego irán destinadas a los llamados PAC (Comités de Acción Política en inglés). Esos ‘PAC’ son organizaciones que teóricamente no forman parte de la campaña. Pero que en términos prácticos defienden, una por una, las ideas de un determinado candidato.

Pero esa estrategia financiera tampoco está funcionando como estaba previsto. Desde el entorno de Jeb Bush se da por hecho que a finales de mes se alcanzarán los 100 millones de dólares (89 millones de euros) en donaciones. Es una cifra brutal. Por ejemplo, Ted Cruz, que fue el primer republicano en anunciar su candidatura, espera haber obtenido 50 millones en diciembre. Pero, aun así, el equipo de Bush esperaba haber alcanzado la barrera de los 100 millones en abril. Su objetivo ahora es 500 millones de dólares en diciembre, justo antes de que comiencen las Primarias.

Pero el dinero de Jeb Bush no se está traduciendo, por ahora, en respaldo popular. Está virtualmente empatado en los sondeos con otros cuatro candidatos: Marco Rubio, Rand Paul, Ben Carson, Mike Huckabee y Scott Walker -a pesar de que este último, que es gobernador de Wisconsin, aún no tiene fecha para anunciar su candidatura-. Es cierto que falta mucho para que empiece la campaña en serio. Y que uno de esos candidatos es un verdadero chiste: Ben Carson es un neurocirujano que se dio a conocer como experto en Medicina en la cadena de noticias conservadora Fox News. Pero hay un signo preocupante en esos sondeos para el ex gobernador de Florida: quítese a Carson como factor excéntrico y póngase al promotor inmobiliario Donald Trump, y sustitúyase a Jeb Bush por Mitt Romney y sale una fotocopia de las encuestas en mayo de 2011.

EL MUNDO