¿Qué pasa con los partidos políticos al dejar el gobierno?

Si alguien teme que una agrupación política se quede cinco años más en Palacio, el análisis de los resultados electorales de los últimos 30 años lo tranquilizará: las urnas casi siempre les han dado la espalda a los partidos de gobierno.

En 1985, a finales del segundo gobierno de Fernando Belaunde Terry, el candidato presidencial de Acción Popular Javier Alva Orlandini alcanzó el 7,24% de los votos. Fueron elegidos cinco senadores y siete diputados de ese partido. Luego de la caída del fujimorismo, en el 2001, Cambio 90 ni siquiera consiguió concretar una candidatura presidencial, y apenas colocó en el Congreso a tres representantes.

Lo mismo le sucedió a Perú Posible cinco años más tarde. Al final del gobierno, quien fuera el ministro con más aprobación, Carlos Bruce, se perfilaba como candidato presidencial, pero la postulación se frustró poco después. La empresaria Jeanette Enmanuel fue presentada más tarde como candidata, pero también abandonó la carrera al poco tiempo.

 

¿Qué pasa con los partidos políticos al dejar el gobierno?

 

Finalmente, en enero del 2006, se decidió inscribir ante el Jurado Nacional de Elecciones una fórmula encabezada por Rafael Belaunde Aubry. Sin embargo, a fines de ese mismo mes, Belaunde declinó su candidatura. El resultado final: solo dos miembros de Perú Posible llegaron al Congreso.

En el 2011, el Partido Aprista Peruano también quiso recurrir a la fórmula del ministro popular con Mercedes Aráoz, pero su candidatura fue retirada, luego de que Jorge del Castillo se negara a abandonar la lista parlamentaria. Ahora que solo tienen cuatro congresistas, es usual oír a los apristas decir que fue un error apostar por Aráoz.

 

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LAS RAZONES
¿Cuál es la razón del poco éxito electoral de los partidos de gobierno? El profesor en ciencias políticas Carlos Meléndezconsidera que, en la democracia peruana, “nadie es más responsable de la crisis de los individuos que el presidente de la República”, por lo cual, apenas se coloca la banda, su aprobación no hace más que descender. “Es a él al que van a culpar de las desgracias individuales”, precisa.

EL COMERCIO