65% cree que el gobierno ya no tiene capacidad para hacer reformas

imagen-ollanta-humalaRocío Maldonado

Cuando falta poco más de un año para que finalice la administración de Ollanta Humala y ad portas de la campaña electoral 2016, la última encuesta nacional urbana de GfK reveló que el 65% cree que el gobierno ya no está en capacidad de emprender una reforma de Estado, frente a un 27% que piensa lo contrario.

Además, 75% considera que el jefe del Estado no tiene un plan claro de desarrollo del país frente a 19% que piensa que sí lo tiene. Los resultados de febrero muestran la caída en las expectativas de la ciudadanía, ya que en julio de 2012, 40% creía que el mandatario tenía un plan claro de desarrollo y 52% estimaba  lo contrario.

El estudio de GfK muestra también que en un contexto de enfrentamiento entre el gobierno y la oposición, la apertura de investigación a nivel fiscal a la primera dama y las protestas sociales, la aprobación de la pareja presidencial alcanzó los mismos niveles (21%). Sin embargo, mientras  el respaldo al jefe del Estado bajó cinco puntos, el de la primera dama lo hizo en siete puntos porcentuales.

DESGASTE

David Sulmont, director del Instituto de Opinión Pública de la PUCP, concordó con lo expresado por la mayoría de encuestados en el sentido de que ya no hay margen de maniobra en el gobierno para grandes transformaciones o cambios.
En este aspecto, destacó que el diálogo que se plantea a la oposición va a permitir que el gobierno siga administrando el país sin mayores sobresaltos.

“A nadie le conviene una crisis política mayor (…) la apuesta de la oposición (Apra y fujimorismo) es que se siga administrando el país sin mayores variaciones para que ellos puedan posicionarse como alternativa del cambio hacia el 2016”, subrayó.

En cuanto a la aprobación presidencial, Sulmont afirmó que los resultados de febrero muestran el desgaste del gobierno. Aunque recordó que índices de aprobación de 20% se han visto con Alan García al final de su gobierno, y porcentajes menores con Alejandro Toledo. “Si bien no es lo óptimo, son índices con los cuales nos hemos venido manejando en esta etapa de un gobierno”, indicó el experto.

No obstante, reconoció que en lo que se refiere a Nadine Heredia sí se observa un desgaste por la coyuntura: el intento de reabrir la investigación sobre sus ingresos o las críticas en el caso Martín Belaunde.

En este punto hay que destacar que el estudio de GfK muestra que el 78% piensa que  la investigación preliminar a Heredia por presuntos ingresos no justificados la afecta políticamente. Sin embargo, 47% cree que la indagación es promovida por la oposición con el objetivo de perjudicarla, mientras que 40% señala que es parte de su labor de fiscalización.

Sulmont advirtió que la oposición seguirá apuntando a la primera dama para debilitarla políticamente, pues aun cuando no puede postular a la presidencia sí está habilitada para ser cabeza de lista al Congreso por el nacionalismo.

APROBACIÓN DE URRESTI

Mañana la segunda parte de la encuesta de GfK que recoge la aprobación con la que se retiró del gabinete el ex ministro del Interior Daniel Urresti. También la evaluación de la ciudadanía respecto al cierre temporal de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI).

ENFOQUE

Hernán  Chaparro
Gerente GfK

La situación para el gobierno y el nacionalismo no hace más que seguir complicándose.  Su problema no es tanto la evaluación del presidente Humala que, respecto a enero, todavía está dentro del margen de error estadístico dibujando casi una línea recta en el tiempo.  Es cierto que el hecho de que muy pocos crean que tiene un plan claro para el desarrollo del país y que la mayoría no espera reformas significativas indica que esa cifra podría mostrar un descenso mayor.  Sin embargo, la alarma importante viene desde el lado de la socia política y marital del Presidente.  En su caso, la caída de siete puntos porcentuales con relación a enero sí es, técnicamente hablando, real (estadísticamente significativa).  La desaprobación de la presidenta del nacionalismo no ha hecho más que aumentar, poco a poco, desde octubre del 2014.  Luego que terminaron las elecciones municipales y regionales y comenzó la cobertura mediática al caso Martín Belaúnde Lossio, Nadine Heredia ha ido aumentando mes a mes su desaprobación.  En síntesis, las acusaciones de malos manejos contra el gobierno han impactado mucho más a Heredia que a Humala. La nube gris de la desafección y desconfianza política, que cunde en la ciudadanía, envuelve ahora a quien fue la carismática líder del PNP.

 Aproximadamente, una mitad cree que la investigación preliminar a Heredia es lo que todo Estado debe hacer.  Digamos que ven en esta medida solo un espíritu republicano de igualdad de todos ante la ley.  Para cerca de otra mitad, el espíritu percibido es el de Caín, tan común en estos días del Twitter deslenguado.  Para complicar más al nacionalismo y al gobierno, solo un 29% espera algo del llamado “diálogo nacional”.  La gente quisiera que el Apra y el fujimorismo participen del mismo, pero a la vez se visualiza poca voluntad de ambos lados (oposición y gobierno) para desarrollarlo.  Con un pragmatismo poco interesado en si el polo del gobierno es rojo o blanco, con relativo bajo interés por las reformas políticas o cambio de gabinete (las últimas en prioridad), la gente quiere soluciones a temas complicados de abordar.  Se ve un gobierno agotado y se evalúa favorablemente una mayor flexibilidad que se expresa metafóricamente en la evaluación positiva de un gabinete de consenso.

LA REPUBLICA