Reconocer, conocer, transformar

screenshot.173La tradición socialista llama emulación al reconocimiento público a los mejores para ejemplo de todos. La democracia adquiere así una orientación proletaria en tanto conciencia del poder de quienes no poseen más que su fuerza de trabajo.

El torrente de agresiones e infamias propias del Imperio de los consorcios, los saqueadores financieros y sus contratistas y sicarios, todavía da lugar a pequeñas ceremonias de justicia laboral de raíz socialista. Tal es el reconocimiento por la excelencia en investigación y por el desempeño académico entregados por funcionarios del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) el 4 de diciembre en el Palacio de Bellas Artes, pero sancionado por representantes de los trabajadores de la investigación, la documentación y la docencia.

Un consejo interno de cada centro de investigación revisa, corrige y aprueba los expedientes sometidos al juicio de colegas sin intervención de otra autoridad. Otro consejo con representantes de todos los centros, compara méritos y decide reconocimientos. Tampoco aquí hay injerencia de más autoridad que el juicio de respetables investigadores electos por sus bases. Trabajadores reconocen a trabajadores y aplican un tradicional recurso de construcción del gobierno de los productores directos.

La tradición socialista llama emulación a este reconocimiento público a los mejores para ejemplo de todos. La democracia adquiere así una orientación proletaria en tanto conciencia del poder de quienes no poseen más que su fuerza de trabajo, aunque en el campo de la investigación y la docencia hay privilegiados enriquecidos por un Sistema Nacional que premia con becas y sobresueldos a quienes desarrollan posgrados y van y vienen a congresos y cursos en universidades prestigiosas que publican sus trabajos, norteñas todas porque las del sur del mundo parecen valer menos.

En el caso del INBA no se cultiva esta orientación colonialista y racista, más que por aquellas que se acercan a los caros prestigios universitarios que algo comparten del relumbrón. Quienes entregan los reconocimientos no alcanzan la ignominia de reyes, reinas y príncipes parásitos y corruptos como los de España, ni son criminales genocidas como Obama. Son funcionarios en el estricto sentido de funcionar para el sistema que tiene que reconocer a su base productiva.

Entre los méritos considerados no cuentan los trabajos con organizaciones en lucha para construir poder popular. Esto no es académico pero debiera contar porque es la prueba social de que la producción de conocimientos tendría que alcanzar los saberes no universitarios para articularse con ellos con la mira puesta en servir al pueblo.

En estos tiempos de seguridad extrema para los gobernantes y los falsos representantes populares, que no comparecen más que entre sicarios, burócratas domesticados y colectivos corrompidos, es importante reconocer a quienes cumplen con sus tareas de investigación y docencia institucional a la par que ponen sus conocimientos al servicio de las denuncias, las resistencias y sobre todo, de la construcción del poder de los trabajadores desde abajo y a la izquierda. No puede ser de otro modo. Lo demás es falsa filantropía al servicio de la mercadotecnia, la elusión de impuestos y la implantación de deseos nobles.

Una ideología de la ignominia está tras los chantajes empacados en sentimentalismos ramplones pero efectivos para convencer a los multimillonarios mandones y también a los trabajadores explotados. De aquí la importancia de la emulación que debiera procrear homenajes a los mejores.

Está en marcha homenajear a Siqueiros a 40 años de su muerte en enero, ante la expropiación de los espacios que heredó y que albergan ahora divertimentos de estética pedestre con patrocinio oficial. La respuesta de los muralistas argentinos, de los venezolanos, de los gráficos oaxaqueños, advierte la importancia del internacionalismo que propicia la producción práctica de conocimientos para construir espacios públicos significantes de las luchas libertarias. Por esto, los dineros por mi desempeño académico para la investigación, serán compartidos con Elisa Morales, la documentadora estelar de mi currículum. El resto será para ir a Oaxaca a discutir a Siqueiros en el espacio con su nombre frente a ASARO el día 11, al día siguiente de presentar las memorias de Josefina Martínez, la tenaz defensora de los derechos humanos que alcanzó Europa, Sudamérica y la ONU a raíz de su exilio mientras su compañero el doctor Felipe Martínez Soriano sufría como preso político. Ya lo decía el Taller de Arte e Ideología: vincular, articular, fusionar en la lucha popular.

3 diciembre 2013

Fuente: http://bit.ly/1jr9ez1