Cristina, la ofensa y el perdón pendiente

Publicado: Domingo 21 de marzo del 2010 | Especial | Imprimir | Compartir

Diario La Primera

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Cristina, la ofensa y el perdón pendiente

Cristina, la ofensa y el perdón pendiente(1) Armas argentinas fueron usadas para matar peruanos en la guerra del Cenepa. (2) La presidenta argentina quiere dejar atrás la traición de Menem.

La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, llega esta noche en busca de cerrar la herida abierta por la traicionera venta de armas argentinas a Ecuador en plena guerra del Cenepa.

 

 

El traficante Menem sigue impune

El juez federal Jorge Urso abrió proceso contra Menem por el tráfico de armas el 7 de junio de 2001 y lo mantuvo seis meses bajo detención domiciliaria, hasta que la Corte Suprema, en un fallo escandaloso, absolvió al ex presidente y lo dejó libre. En 2007 el juez Rafael Caputo le abrió otro proceso en la vía penal económico por el mismo tema, pero el acusado bloquea el juicio al escudarse en la inmunidad que tiene como senador del Parlamento provincial de La Rioja. 

 

 

“Che, mucho ladrón, mucho delincuente en Lima”, dijo sin asco un periodista argentino a un peruano en un seminario internacional, en un tercer país. “Sí, pero traidores como Menem no tenemos”, salió de inmediato, como un látigo, la respuesta, que dejó silencioso al porteño.

Eran los días en que se había destapado el tráfico de armas perpetrado por el presidente Carlos Menem, considerado uno de los gobernantes más corruptos de la historia del contintente, hacia Ecuador, en 1995, en plena guerra del Cenepa; y hacia Croacia, en pleno conflicto de la despezada Yugoslavia.

Siendo el tráfico de armas uno de los delitos más repulsivos que existe, en este caso la vergüenza para Argentina se acrecentaba por el agravante de que ese país integraba las fuerzas de paz de Naciones Unidas en Croacia y era garante del Protocolo de Río de Janeiro de límites entre Ecuador y el Perú y por tanto del grupo de mediadores que buscaban parar el conflicto.

El desprestigio argentino fue enorme. Un senador de ese país, en un debate sobre el tema, comentaba que el país de San Martín y del Che Guevara, dos íconos identificados con el altruismo y los principios, había traicionado al Perú, un país hermano de toda la vida, que había sido solidario sin límites con Argentina en la Guerra de las Malvinas. Pero además, dijo, quedamos como estafadores, porque el sucio negocio había sido destapado por Ecuador, al denunciar que parte de los fusiles automáticos suministrados por Argentina, en un embarque que salió con Bolivia como destino aparente, estaban descompuestos y eran inservibles.

Desde entonces, las relaciones con un país entrañable, que tiene al peruano Ignacio Álvarez Thomas entre sus primeros gobernantes y luchadores independentistas, se enfriaron irremediablemente, por la justa indignación del Perú ante una traición que manchaba la memoria del coronel argentino Roque Sáenz Peña, héroe de la Guerra del Pacífico, compañero del coronel Bolognesi en Arica y posteriormente presidente de Argentina.

Intentos de explicaciones, de eludir la responsabilidad, reemplazaron al pedido de disculpas que esperaban los peruanos ante tamaña afrenta; un pedido que nunca llegó y que muy posiblemente traiga consigo la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, a su llegada, esta noche, para una visita oficial que busca anudar lazos políticos y económicos y que buscará terminar de restañar aquella vieja herida histórica.

Será la primera gobernante de su país que llegue al Perú en 16 años, paréntesis que tiene su origen en el distanciamiento causado por la traición de la venta de armas de Menem a Ecuador. La presencia en Lima de la mandataria argentina será una oportunidad de mostrar la voluntad de superar aquel “imperdonable error”, como lo llamó el embajador de Argentina aquí, Darío Alessandro, utilizando un piadoso término para referirse a la felonía de Menem.

“Lo que ocurrió en el pasado no tiene nada que ver con la política del presente. Somos conscientes de que fue algo perjudicial, además de ser un hecho que el pueblo argentino nunca compartió”, afirmó el diplomático.

La visita anunciada, añadió, demostrará el nuevo impulso de la relación bilateral, de profunda raigambre histórica, si tenemos en cuenta que nuestra independencia fue proclamada por el Libertador José de San Martín.

Alessandro recordó, además, el apoyo oficial -militar y también popular- del Perú a Argentina en la Guerra de Las Malvinas.

Empeñado en que aquella herida termine de cicatrizar, Alessandro adelanta que la visita de la presidenta Fernández será trascendental y pondrá en un nivel muy elevado la relación bilateral histórica. “Dará un gran impulso a este vínculo, dinamizará la relación y abrirá un campo muy grande de posibilidades para ampliar lazos en lo político, económico y cultural”, ha dicho el diplomático.

Susana Grados
Redacción

 

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