EE.UU.: recesión confesada

Publicado: Domingo 20 de enero del 2008 | Columna del Director | Imprimir | Compartir | 142 Lecturas

 

EE.UU.: recesión confesada

El plan de estímulo económico que el presidente Bush ha propuesto al Congreso de su país es, en el fondo, una confesión de queEstados Unidos padece ya una recesión. La cifra de 150 mil millones propuesta revela el tamaño de la crisis.

 

No se trata de una quiebra semejante al gran crash de 1929. Será sin duda de duración relativamente corta, pero repercutirá en la economía del mundo, y afectará en particular a los países que confían excesivamente en el mercado de Estados Unidos, y que se especializan en exportar materias primas sin valor agregado, y en productos agrarios cuya demanda se reducirá en el mercado estadounidense.

El caso del petróleo puede ser aleccionador: después de llegar a 100 dólares el barril, ha empezado a bajar.

El problema surgido en la economía (actualmente) más grande del mundo denuncia un fracaso de la política económica de Bush y encierra una lección para los países donde predomina el pensamiento único del neoliberalismo.

Bush se distinguió, en efecto, por reducir impuestos a los supermillonarios y relegar a los pobres, que también existen en Estados Unidos, y son millones. Hasta donde se conoce, el proyecto anticrisis viene a ser más de lo mismo.

Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía, acaba de recordar en España que los problemas de Estados Unidos empezaron precisamente con las reducciones fiscales.

Una de las ideas de Bush es devolver dinero a los contribuyentes, enviándoles cheques a domicilio. Esto constituye una resquebrajadura en la mole teórica de que el mercado lo resuelve todo, y de que el Estado no debe intervenir para nada en la economía. (¡En el país donde el Estado es el principal gastador, sobre todo con sus compras al aparato militar-industrial!).

En el Perú, sea dicho de paso, el neo-neoliberal presidente García acaba de incurrir en la misma contradicción. Después de comparar a las comunidades campesinas con el perro del hortelano, que no come ni deja comer, ha reconocido que hay quienes se lo están comiendo todo.

“El menor costo por la rebaja de aranceles y por el menor precio del dólar se está convirtiendo en mayor ganancia para algunos importadores y comerciantes”, reconoció García. “No está funcionando adecuadamente el mercado”. “Hasta parece que hubiera concertación de precios en algunos productos para no reducirlos”.

¡Ya no se puede creer en nadie! Resulta que ni Bush ni García sabían cómo ocurren realmente las cosas en el mercado. Hicieron creer a muchos en la capacidad milagrosa del individualismo, la codicia y, en general, el libre mercado. Ahora se ve que éste no existe. Entretanto, millones de personas padecen los efectos de esos postulados.

Acá, en el Perú, los profetas del TLC como divina pomada seguirán sin duda tocando su disco, cruelmente rayado por la realidad.

Por Cesar Levano