Vetas de irresponsabilidad

screenshot.14Publicado: Miércoles 19 de setiembre del 2007 | Columna del Director | Imprimir | Compartir | 138 Lecturas

 

Vetas de irresponsabilidad

El oficialismo y sus portavoces mediáticos han creado un falso dilema, según el cual el paí­s se divide entre promineros y antimineros.

 

Es una dicotomí­a artificial. La lí­nea divisoria real tiene por un lado a empresarios (y sus incondicionales), que creen que la minerí­a debe tener una patente de corso para explotar los recursos sin contar con el interÉs público.

En el lado opuesto están quienes no se oponen, por principio, a la explotación, sino que exigen que Ésta se cumpla en el marco del máximo respeto al interÉs social: conservación de los bienes naturales, preservación del agua, defensa del medioambiente.

¿Es mucho pedir? Es pedir lo elemental.

La historia de la minerí­a en el Perú justifica las aprensiones. Cualquiera que haya leí­do la edición facsí­mile de Mercurio Peruano, la histórica revista impresa en Lima a fines del siglo XVIII, podrá comprobar los abrumadores enví­os de oro, plata y demás recursos mineros que se embarcaban hacia España.

¡Vale un Perú y el oro corrió como una honda, / vale un Perú y la naves lleváronse el metal!, cantó JosÉ Santos Chocano. Entretanto, en el paí­s se ahondaban los socavones de la miseria, el atraso, la explotación.

A comienzos del siglo XX, la alemana Dora Mayer de Zulen (dama que estaba enamorada de Pedro Zulen, pero nunca fue esposa de Éste), escribió un folleto sobre el trato inhumano que la Cerro de Pasco Corporation imponí­a a los indios en las minas del centro. Esta empresa de la civilizada banca Morgan habí­a establecido jornadas ¡de 36 horas!

En esa Época, los que hoy apoyan, sí­ o sí­, a la empresa Majaz sin duda hubieran llamado antiminera a doña Dora.

Claro que esto puede parecer recuerdo de un pasado muerto. Sin embargo, la minera Majaz tiene en su haber, antes de entrar a trabajar, acciones que parecen arrancadas a El mundo es ancho y ajeno, la novela de Ciro Alegrí­a: usurpación de tierras de comunidades de Ayabaca y Huancabamba. El ánimo de abuso empresarial y represión gubernamental flota en el ambiente. El pasado está vivo.

Esta moda retro de la minerí­a y el gobierno significa la renuncia a mÉtodos empresariales que hoy se abren paso en el mundo. Uno es el de la responsabilidad social de la empresa.

Sin embargo, puede ser fácil asumir verbalmente esa responsabilidad, y burlarla en los hechos. Por eso ha surgido el mÉtodo de la auditorí­a social. El Consejo Internacional de Minerí­a y Metales ha acordado que todas las compañí­as miembros elaboren informes ambientales y sociales de su actividad, y los sometan a auditorí­as independientes.

Pero eso exige gobiernos que no estÉn sometidos, de antemano, por algún interÉs subterráneo, a la voluntad del oro.