Torpe manotazo

screenshot.14Publicado: Viernes 13 de julio del 2007 | Columna del Director | Imprimir | Compartir | 195 Lecturas

 

Torpe manotazo

Decenas de dirigentes y miembros del Sutep, así­ como el ex congresista Javier Diez Canseco,  fueron detenidos ayer, con el pretexto de que habí­an alterado el orden público. Era, sin duda, una medida dictada por las más altas autoridades del régimen: el presidente de la República, Alan Garcí­a, y el presidente del Consejo de Ministros,Jorge del Castillo.

 

Buena prueba de eso es que la fuerza pública invadió previamente el local de la organización nacional de los maestros. Se habí­an equivocado de dirección, dijeron.
Darí­a risa, si no suscitara cólera.

Del Castillo habí­a advertido bufalescamente: ¡Guerra avisada no mata gente!.

¿Ha empezado la guerra? Sin duda que la manifestación multitudinaria de la CGTP en la Plaza San Martí­n de Lima, y los mí­tines en plazas, calles y caminos del paí­s, han herido el ego enfermizo del Primer Mandatario y sus acólitos. Para emplear un tÉrmino grato al doctor Garcí­a, se han puesto picones.

Hace años, Federico More, que no era ningún agitador que amenazara la estabilidad del gobierno, escribió: Los dictadores reprimen a quienes acusan de alterar el orden público. El resultado es que todo el orden público se ve alterado.

El gobierno de Garcí­a ha alterado la paz del paí­s. Se equivoca si cree que por ese camino va a calmar las protestas que cunden por todo el Perú.

Su pacto con la derecha y las transnacionales ha conducido, como era previsible, a hacer más ricos a los ricos y más pobres a los pobres. En un paí­s en que los pobres sí­ que lo son.

El doctor Del Castillo ha afirmado que detrás del movimiento popular está Hugo Chávez, presidente deVenezuela, con su gorda chequera.

Querrí­a decir que Chávez tiene ya el apoyo de las masas de todo el paí­s, y que las mueve a su antojo. Eso no es cierto.

HÉitor Villa-Lobos, el gran compositor Brasileño, creó Samba de una sola nota. Del Castillo ve en el comandante venezolano el culpable de todos sus males. Es ministro de una sola nota. Pero sólo le creen los periodistas de una sola fuente !“la de Él.

Las detenciones de ayer no van a calmar el ánimo de los descontentos. En realidad, echan más leña al fuego.

Causa, además, sorpresa y en muchos casos cólera en la opinión democrática del
continente y del mundo.

Amplí­a asimismo la brecha abierta entre la cúpula gubernamental y las bases
populares del APRA.

Sólo cabe desear que el Presidente recapacite. Que ordene, en primer lugar, la
libertad de todos los que han alterado el orden de sus nervios. Salvo que prefiera continuar la guerra que ha emprendido contra lo que en un canto he llamado ¡la despertada masa peleadora!.