FIPO – 417

Qaeda de que Estados Unidos había declarado la guerra a Dios, a su Mensajero y a los musulmanes. La presencia del personal militar estadounidense en Arabia Saudita, la ubicación de las ciudades santas de la Meca y Medina, así como el apoyo estadounidense para Israel contra la causa palestina, completaron la jus­tificación que necesitaba Atta para destruir los símbolos de la economía y el poder militar estadounidenses.67 Ambos individuos son ejemplos alarmantes que deben llevar a los cristianos y a los musulmanes a realizar consideraciones cui­dadosas de las justificaciones que los motivan a emprender y a proseguir una guerra.

Comunitarismo

En este capítulo hemos estado analizando la tensión, o la falta de ésta, que pue­de existir entre el individuo y la sociedad. ¿Hacia dónde debe mclinarse la ba­lanza, hacia el individuo, siguiendo la mejor tradición de los derechos naturales, o hacia la comunidad? El comunitarismo, un movimiento filosófico en auge, su­giere que las teorías liberales que han dado forma a los gobiernos de habla in­glesa tal vez han hecho mucho énfasis en los derechos de los individuos y han puesto muy poca atención a las necesidades de la comunidad y a las obligacio­nes civiles. Si nos percibimos exclusivamente como individuos atómicos, aisla­dos, en vez de considerarnos vinculados con otros dentro de una comunidad, en donde compartimos valores y propósitos comunes, el resultado quizá sea una sociedad enferma e inhóspita para el individuo. Nota que la visión del comuni­tarismo moderno nos remonta a algunos de los valores que sostenían Platón y Aristóteles acerca de la preponderancia de las necesidades comunales, así como también a la manera en que se practicaba la justicia en Buganda. En un contex­to contemporáneo, Ignacio Ellacuría, un sacerdote jesuíta español, y Charles Tay-lor, un profesor canadiense, se interesan en este tópico. Concluiremos esta sec­ción con un examen del resurgimiento del cosmopohtismo.

comunitarismo teoría que sostiene que tanto los individuos como la socie­dad se benefician si equi­libran sus necesides

Los derechos humanos desde una perspectiva comunitaria: Ignacio Ellacuría, S. J.

Si redujéramos la población mundial a una aldea de 100 personas, manteniendo las proporciones existentes, habría 57 asiáticos, 21 europeos, 14 americanos y 8 africanos. Setenta serían incapaces de leer, 50 de ellos sufrirían desnutrición, só­lo uno tendría educación universitaria y la mitad de la riqueza de la aldea esta­ría en manos de 6 personas, todas ellas estadounidenses.68

De acuerdo con Ellacuría, ésta es una distribución inherentemente injusta. Si aceptamos los análisis de Aristóteles, Rousseau y Hegel (entre otros), tendre­mos que admitir que el bien común está por encima del bien particular e insistir en que todos deben poner por delante el bien común. Ellacuría va más lejos: “Nadie es bueno, excepto con relación al bien común; más aún, quien prefiere su bien privado al bien común no es una persona ética.”69