FIPO – 407

Martin Delany tenía la esperanza de fusionar el capitalismo con el poder comunitario, representado por este taburete, el cual ya se encontraba en el África negra. Taburete de autoridad que empleaban los asante hene de Ghana/Cortesía del Museo de arte africano de Maiyland/Foto de Quentin Kardos.

Douglass sostuvo que la justicia era una exigencia moral y también creía que la gente racional (tanto blanca como negra) sería convencida con este argumento lógico. Una vez que se hubieran establecido los derechos humanos como se ha­bían decretado, según la opinión de Douglass, en la Declaración de Indepen­dencia, no sería necesario hacer de los derechos del negro un caso independiente. Douglass creía que si era evidente que los negros tenían derechos, entonces resultaría eficaz hacer un llamado al mundo para que se detuvieran las violacio­nes de esos derechos.40

Como ex esclavo, Douglass sabía que la única manera de evitar que los opri­midos y esclavizados se rebelaran contra la evidente injusticia de su condición era infligir sufrimientos o la muerte al menor indicio de revuelta; por consiguien­te, la esclavitud en tanto institución debía ser cruel. Esta crueldad necesaria constituía el núcleo de la argumentación de Douglass en contra de la esclavitud, y la utilizaba para “ganar las simpatías del que, de otra forma, sería un mundo indiferente, e incitarlo, en consecuencia, a admitir que la esclavitud violaba de­rechos humanos evidentes, por lo que debería ser abolida”.41

Cuando el argumento moral no fue suficiente, Douglass llamó a la rebelión, una acción que evidentemente desaprobaron los propietarios de esclavos, quie­nes reclamaban que sus “propiedades” no deseaban la libertad. Gracias a su experiencia personal, Douglass entendía a la perfección los riesgos que enfren­taban los esclavos si permitían que se conocieran sus ansias de libertad; sin em­bargo, los esclavistas se basaban en la mera falta de rebelión como una prueba de que los esclavos eran feüces y de que se justificaba la esclavitud. Douglass creía que, si luchaban, los esclavos ganarían un sentido de igualdad moral.

la creación  del filósofo

MalcolmX (1925-1965) Nacido con el nombre de Malcolm Little, Malcolm X era hijo de un ministro bautista, quien también’fue organizador del movimien­to “Regreso al África” de Marcus Garvey, y de una mujer de piel clara origina­ria de Granada. Debido a que su piel era clara, Mal­colm recibió el apodo de “Rojo” y en su juventud in­tentó arduamente asimilar­se a la sociedad blanca. Malcolm fue enviado a pri­sión en 1946, donde se convirtió al Islam y comen­zó a pensar que los blan­cos eran responsables por haber reescrito la historia y por explotar a la gente de color. Una vez liberado, to­mó el nombre de “X’ para simbolizar el “verdadero apellido africano” que ja­más conocería. Como mi­nistro del Islam, defendió la separación voluntaria de las razas hasta que una pe­regrinación a la Meca le re­veló la “indiferencia ante el color” de la sociedad mu­sulmana. Regresó a Estados Unidos consciente de que también algunos blancos trabajaban contra el racis­mo para crear una socie­dad justa. Fue asesinado mientras pronunciaba un discurso en el Audubon Ballroom de la ciudad de Nueva York en 1965.

Es mejor morir de ham­bre y ser libre que comer encadenado. Pearl S. Buck