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En una sociedad racista habría muy buenas razones para niinimizar o restar importancia al color propio o a la herencia africana. Lo que Du Bois buscó fue un camino para afirmar la diferencia de los afroestadounidenses y, al mismo tiempo, contribuir culturalmente a la sociedad estadounidense. Desde su punto de vista, esto conduciría a la igualdad social, mientras que “una servil imitación de la cultura anglosajona” no beneficiaría en nada a los afroestadounidenses como raza. Al parecer, Du Bois creía que al contribuir económica, literaria, legal y es-piritualmente en la sociedad, los afroestadounidenses y su herencia africana se­rían finalmente aceptados y harían una contribución única a la cultura estadou­nidense. Podrían ser tanto africanos como estadounidenses.36

La filosofía de la negritud, anterior a la Segunda Guerra Mundial (desarro­llada por Leopold Sedar Senghor y Aimé Césaire, en Senegal y Martinica, res­pectivamente), fue una declaración extremista de esta posición. Contrastó la sociedad comunal de África, que funcionaba de manera orgánica y en estrecha conexión con la naturaleza, con el materialismo desalmado de la cultura tecno­lógica europea. Según los poetas de la negritud, los africanos y sus descendien­tes tenían mucho que enseñar a los enajenados e impulsivos europeos, quienes habían perdido la capacidad de disfrutar la vida. Podríamos pensar aquí en la crítica que realizó Marx de la rápida industrialización de Alemania y de la ena­jenación del trabajador; una asimilación demasiado veloz o muy profunda podría provocar la pérdida de esta única y esencial contribución de la cultura africana que las sociedades europeas y estadounidenses necesitaban con tanta desespe­ración.37

La tentación de la asimilación es muy fuerte. Para las personas cuyo grupo racial o étnico ha sufrido debido al prejuicio o a la discriminación, podría pare­cer atractivo fusionarse lo más posible con la cultura mayoritaria y negar las di­ferencias. De hecho, algunos afroestadounidenses reservan una expresión des­pectiva para la persona que trata de hacerlo: se Te dice “oreo”, pues, al igual que la galleta, son negros por fuera pero blancos por dentro. Al parecer, Du Bois te­mía que, si las leyes restrictivas segregacionistas fuesen en efecto derogadas, los afroestadounidenses comenzarían a asimilarse tan rápido como pudieran, y en­tonces desaparecería el valor de la experiencia negra.

Du Bois era un pensador que ejercía una gran influencia, y sus ideas nos ayudan a comprender la tensión existente entre las dos posiciones (separatismo y asimilación). Lo que Du Bois parece defender es un separatismo que posibili­ta la asimilación, que sigue teniendo una cierta medida de separación. Sería fá­cil desenmascarar esta posición al observar la asimilación de los estadouniden­ses del siglo xx que no descienden de africanos. Aunque ha existido prejuicio y discriminación en contra de cada grupo inmigrante, en la actualidad la injus­ticia que se basa en la herencia étnica y que se dirige contra los irlandeses-es­tadounidenses o los italo-estadounidenses, es menor y relativa. De hecho, pue­de decirse que hoy en día en Estados Unidos “está de moda” tener un origen “étnico”.

Lo que estos grupos han logrado tal vez sea lo que Du Bois tenía en mente. Es muy probable que una persona se considere, y que otros la consideren, co­mo un estadounidense por los cuatro costados y, que de manera simultánea, ce­lebre su naturaleza irlandesa o italiana al escuchar música folclórica y al comer determinados alimentos. Las tradiciones culturales y religiosas vinculadas con esos grupos étnicos han llegado a integrarse a la corriente principal de la cultu­ra estadounidense, creando una cierta dosis de orgullo étnico para los que afir-

LA CREACION DEL FILÓSOFOWEB Du Bois (1868-1963) Nacido sólo unos cuantos años después de que se declaró inconstitucional la esclavitud, William Edward Burghardt Du Bois murió un día antes de la histórica marcha en Washington, D.C., en la que Martin Luther King, Jr. pronunció su his­tórico discurso “I Have a Dream” [“Abrigo un sue­ño”]. Sus ancestros eran de origen africano, francés y holandés. Se graduó cum laude en Harvard, en 1890, y llegó a ser el primer afroestadounidense en reci­bir el doctorado, en 1895. En 1905 fue uno de los fundadores del Niágara Movement, antecesor de la NAACP (Asociación Nacio­nal para el Progreso de la Gente de Color, por sus si­glas en inglés). Pasó mu­chos años como profesor universitario y fue acusado de ser un “agente encubier­to” de Rusia, debido a su trabajo a favor de la paz. En 1951 Du Bois fue proce­sado por un gran jurado de la ciudad de Nueva York, pero fue absuelto. Se fue haciendo cada vez más pe­simista en cuanto a la libe­ración de la gente de color en Estados Unidos y busca­ba en la Unión Soviética y en China el liderazgo para la paz mundial y la justicia. Kwame Nkrumah, presi­dente de Ghana, lo invitó a vivir en Accra, la ciudad capital; Du Bois aceptó y, en 1963, adquirió la ciuda­danía ghanesa. A su muer­te, fue honrado con un funeral de Estado.