FIPO – 398

En teoría, los beneficios qué” disfrutan los empresarios los impulsan a mejo­rar la eficiencia del proceso económico y a incrementar la tasa de innovación, de modo que, a largo plazo, los beneficios se esparcen a lo largo de todo el siste­ma económico y las expectativas de la clase trabajadora también mejoran. Rawls aclara que esto es un modelo teórico y no especula respecto a qué tan bien pue­de funcionar en la práctica. Sin embargo, insiste en que esta clase de modelo es la única justificación para tratar a los individuos de manera distinta; el principio diferencial tiene un lugar secundario respecto al principio de equidad. El primer requisito, que tiene un carácter más obligatorio para hacer justicia, es que los in­dividuos tengan iguales derechos y oportunidades disponibles.

Tal vez el aspecto más interesante de la teoría de Rawls es su modelo para lograr una sociedad justa. Define la justicia como un sistema de principios que se utiliza en la “asignación de derechos y obligaciones y en la definición de la división adecuada de los beneficios sociales”.27 ¿Cómo podríamos decidir quién debe disfrutar los beneficios y quién debe llevar las cargas en una sociedad? Rawls responde que debe realizarse una especie de contrato social, pero éste no se parecerá a un contrato para vivir en una sociedad en particular. En cambio, será un contrato general que defina los principios fundamentales de justicia y que garantice a cada una de las partes que serán tratadas de manera justa.

Rawls sugiere que esta clase de contrato sólo podría formularse a partir de lo que él llama la posición original, una situación hipotética en la que “nadie co­noce su lugar en la sociedad, su posición de clase o su estatus social, ni tampoco sabe cuál será su suerte en la distribución de los dones y las facultades naturales (inteligencia, fuerza y cosas similares)”.28 Imagina lo cuidadosas que tendrían que ser las partes para establecer un contrato si ignorasen a qué raza o género perte­necerían, si serían discapacitados o no, si serían homosexuales o heterosexuales, o si serían dotados o retrasados en su desarrollo (observa la figura 9.1).

Detrás de este velo de ignorancia, la gente estaría obligada a considerar lo que en realidad constituye una sociedad justa. Rawls cree que la posición origi­nal haría que las personas racionales adoptaran necesariamente el principio de libertad equitativa y el diferencial para establecer la justicia. Este ejercicio men­tal es el modo que él tiene para presionarnos a dejar nuestra propia situación en la sociedad y a considerar de manera desapasionada el significado de la justicia y la forma en que podría implementarse.

Como la naturaleza humana es lo que es, al parecer todos estamos en sin­tonía con el mundo tal como se nos presenta. Si te fracturaras la pierna esquian­do, tal vez súbitamente sentirías empatia por lo que enfrenta todos los días una persona que está en una silla de ruedas; desde tu anterior posición de privilegio o de suerte quizá ni siquiera té hayas percatado de los obstáculos que afronta alguien con diferente posición dentro de la sociedad. En la serie de televisión Viajeros en el tiempo [Quantum Leap] se presenta cierta dosis de esta empatia cuando el doctor Sam Beckett “salta” de vida en vida. En una ocasión se con­vierte en un joven afroestadounidense del sur de Estados Unidos en la década de los cincuenta, más tarde se convierte en una adolescente soltera y embaraza­da, o luego en un indio estadounidense acusado de asesinato. El mundo se ve muy diferente desde la perspectiva de quienes tienen distinto físico y diversos conjuntos de habilidades y actitudes.

El propósito que tiene Rawls al establecer un contrato detrás de un velo de ignorancia es que recurramos a un tipo de desinterés racional, a una especie de jus­tedad racional, en la que no podamos, ni siquiera de forma inocente, estructu-

posición original posi­ción hipotética de Rawls a partir de la cual podría pactarse un contrato so­cial general; puesto que las partes ignoran la posi­ción que ocuparán en la sociedad, es probable que creen una sociedad ver­daderamente justa

Debemos ser el cambio que queremos ver en él mundo.

mohandas k. gandh1