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tica, un individuo tal vez tenga que sufrir o ser despojado de ciertos derechos para el bien mayor del orden social en su conjunto, como lo vimos en el caso de los esclavos y los propietarios de esclavos. Rawls repudia esto como inheren­temente injusto.

En lugar de ello, Rawls comienza donde también lo hicieron algunos filóso­fos que estudiamos en el capítulo 8: con los derechos naturales y la teoría del contrato social. Para Rawls, cada individuo tiene un “derecho natural que inclu­so el bienestar de todos los demás no puede suprimir. La justicia niega que la pérdida de libertad de algunos se vuelva correcta cuando existe un mayor bien compartido por otros”.22 Si se define la justicia en términos del individuo, enton­ces su primer principio debe ser que cada individuo sea tratado por la sociedad de manera equitativa o justa.

De hecho, esta teoría de la justicia tiene dos principios: el principio de equi­dad y el principio de diferencia. El primero es fundamental y precede lógicamen­te al segundo. Veamos la descripción que hace Rawls de la relación existente en­tre ambos:

En primer lugar: cada persona debe tener igual derecho a la más extensa y básica libertad, compatible con una libertad similar para los otros. En segundo lugar: las desigualdades económicas y sociales deben corregirse de tal manera que de ambas: a) se espere razonablemente que sean de provecho para todos y b) que vayan acompañadas por posiciones y puestos gubernamentales a los que todos pueden acceder.23

El primer principio, la libertad equitativa, define la justicia como incluyen­te de todas las cosas que debemos dar por sentadas en una sociedad democráti­ca: el derecho de votar y ser electo, la libertad de expresión, de creencias religio­sas, de reunión y de propiedad privada, así como también la protección contra incautaciones y arrestos arbitrarios. El segundo, el principio diferencial, insiste en que aunque la distribución del ingreso y de la riqueza “no necesita ser igual, debe beneficiar a todos y, al mismo tiempo, las posiciones de autoridad y los puestos de mando deben ser accesibles para todos”.24 La libertad equitativa es fundamental, no puede comprometerse, aunque se ofrezcan beneficios económi­cos y sociales mayores y, aun así, se tenga como resultado una sociedad justa.

Debido a que, al parecer, en una sociedad grande y compleja no existe otra alternativa que tratar a las personas de manera distinta, ¿cómo puede existir di­cho tratamiento dentro dé la teoría de la justicia de Rawls? La respuesta está en su segundo principio, el principio diferencial: aquellos que están “mejor situa­dos” naturalmente tendrán mayores expectativas. Para Rawls, estas expectativas mayores “son justas si y sólo si funcionan .como parte de un esquema que me­jora las expectativas de los miembros menos beneficiados de la sociedad”.25

¿Qué significaría esto en la práctica? Rawls pone como ejemplo la relación que existe entre un empresario, perteneciente a la clase propietaria, y un obre­ro no especializado, miembro de la clase trabajadora. (Notarás que ésta es la mis­ma relación que Marx creyó que era inherentemente responsable de la injusticia y que estaba condenaba a la destrucción mediante la revolución proletaria.) Rawls argumenta que, incluso si las prevalecientes injusticias sociales (como la discriminación) se eliminaran, estos dos grupos seguirían teniendo expectativas de vida muy distintas y desiguales. De acuerdo con su teoría de la justicia, “la desigualdad de expectativas puede permitirse sólo si disminuirla provoca que empeoren las condiciones de la clase trabajadora”.26

principio de libertad equitativa condición principal de justicia de Rawls que sostiene que debe tratarse a la gente con igualdad y garanti­zar sus derechos natura­les mínimos principio diferencial en el sistema de justicia de Rawls, permiso para tratar a las personas de modo distinto siempre y cuando el menos favore­cido se beneficie de dicho trato