FIPO – 395

Al vivir en la Alemania industrializada de mediados del siglo xrx, Marx fue testigo de la peor explotación y la miseria humana que hizo posible lo que re­cordamos como la Revolución Industrial, Conforme las máquinas se apoderaban de la producción, los trabajadores ya no eran artesanos con habilidades, sino ro­bots que ejecutaban trabajos repetitivos. En esos primeros años no eran raras las jornadas de 14 horas y los trabajadores (que podían ser mujeres, niños u hom­bres adultos) no tenían, en efecto, vida independiente del trabajo. Sin embargo, no eran sólo las largas horas de trabajo, sino la naturaleza de éste, lo que cau­saba la enajenación de los trabajadores:

¿En qué consiste entonces la enajenación del trabajo? En primer lugar, en el hecho de que el trabajo es ajeno al obrero; es decir, no es parte de su ser esencial; y en su trabajo, por consiguiente, no se afirma a sí mismo, sino que se niega… En consecuencia, el trabajador sólo se percibe fuera de su trabajo y en su trabajo se percibe fuera de sí mismo. Cuando no está trabajando, está en casa; y cuando está trabajando, no está en casa… Por último, para el obrero, el carácter externo del trabajo se manifiesta en el hecho de que no es de él, sino de alguien más; en que el trabajo no le pertenece, en que en el trabajo él

enajenación en elpensamiento marxista, segregación de los traba­jadores con respecto a sus empleos, sus conciudada­nos y, finalmente, a ellos mismos, como resultado directo de la naturaleza explotadora del capitalismo

no se pertenece a sí mismo, sino a otro 20

En lugar’de crear un producto con la habilidad y el orgullo obtenidos en el sistema artesanal, para después venderlo a la gente de la aldea, los trabajadores industriales sólo podían vender su trabajo y, cuanto más empeño pusieran en su trabajo, más progresaba el dueño de la fábrica. El trabajo, en vez de ser satisfac­torio y representar una fuente de gratificación, se convirtió en una faena pesa­da. Nadie veía un producto completo; los trabajadores sólo veían su pequeña parte dentro del proceso de producción. Cuando el producto estaba terminado,

los trabajadores pueden deshumanizarse y enajenarse como resultado del trabajo que forzados a desempeñar en una sociedad industrializada. Técnica del trabajo del metal, de Henrich Kley, ca. 1900/AKG, Londres.