FIPO – 391

Tabla 9.2 Cálculo cualitativo de Mill Lo que importa es la calidad de los placeres: mayor cantidad no es necesariamente mejor.

CÁLCULO CUALITATIVO DE MILL

Placeres de ser un cerdo

Placeres de ser persona

+ Pasar los días en medio del lodo y bajo el Sol + Comida asegurada, no hay trabajo + Desconocer que la vida es limitada

+ Dormir cuando quiera

+ El propósito es engordar

+ Otros cerdos no ocuparán mucho espacio

+ Placeres del intelecto

+ Orgullo de realización en un trabajo

+ Valentía existencial a la hora de la muerte

+ Variedad de mi vida: trabajo, juego, cultura

+ El propósito es lograr mis propios objetivos

+ Placer compartido con los compañeros

John Stuart Mill

El heredero intelectual de Bentham, y el más conocido de los dos filósofos uti­litaristas del siglo XK, fue John Stuart Mill. Aunque aceptó gran parte de lo que Bentham escribió, Mill afirmaba que la cualidad del placer era más importante que la mera cantidad del mismo. Aquí podemos escuchar ecos de Platón y Aris­tóteles, quienes creían que los placeres de la mente eran superiores a los del cuerpo. Mill insistía en que ninguno de nosotros cambiaría los placeres de ser humano por los placeres de ser cerdo, independientemente de qué tan apetito­so sea el lodo o del tiempo que podríamos estar tendidos tranquilamente al Sol (observa la tabla 9.2).

Al comparar los placeres superiores con los inferiores, Mill observó que só­lo aquellos que han experimentado ambos pueden juzgar cuáles son mejores:

De este veredicto formulado por los únicos jueces competentes, he aprendido que no puede haber apelación. En cuanto a la pregunta de cuál es el mejor de ambos placeres o cuál de los dos modos de vida es el más gratificante pa­ra los sentimientos, independientemente de sus atributos morales y conse­cuencias, debe admitirse como definitivo el juicio emitido por aquellos que están calificados, gracias al conocimiento de ambos placeres, o en caso de que difieran, por el de la mayoría de ellos.9

Mill aplicó el principio de la calidad sobre la cantidad a uno de los grandes
debates de su época, la cuestión sobre la igualdad social e intelectual para las
mujeres, al argumentar que la subordinación legal de un sexo con respecto al
otro, además de ser incorrecto, constituía “una de las principales trabas para el
progreso del ser humano”. En su famoso ensayo “The Subjection of Wómen” [“La
sumisión de la mujer”], Mill defendió la igualdad de los sexos sobre bases utili-
taristas: si se liberara a las mujeres, toda la sociedad se beneficiaría.

Mill consideraba la familia como el prototipo de la sociedad. Si las relacio-

es en la familia se basaban en el derecho del padre poderoso sobre la madre  y los hijos débiles, sería difícil imaginar que las relaciones, en una escala social roas amplia, se basaran en otra cosa distinta que la fuerza. En la unidad social pri­ngaría, la familia, los niños aprenden lo que es apropiado e inapropiado para los

Nadie será libre hasta  que todos lo seamos

Fannie lou hamer