FIPO – 374

presidente es elegido por el Colegio Electoral, que se compone de individuos elec­tos por los partidos políticos. Estos 535 individuos, algunos de los cuales no están obligados a votar en el mismo sentido que señala el voto popular de su Estado, son quienes eligen al presidente; la contienda presidencial de 2000 en Estados Unidos es el ejemplo más reciente de un candidato que fue declarado electo, pese a que no contaba con el voto popular. Existe el Colegio Electoral debido a que los forja­dores de la Constitución de Estados Unidos, a pesar de toda su retórica lockiana, no confiaban del todo en la sabiduría del ciudadano común en lo que respecta a una decisión tan importante. El Colegio Electoral, compuesto por personas selectas que conocen las grandes tradiciones y valores del pasado, podría anular cualquier error que cometiera el pueblo, que actúa sólo con base en sus intereses individuales.

Los conservadores de los siglos xx y xxi se oponen a la interferencia del gobierno en materia económica’de manera tan vehemente como lo hicieron Adam Smith y los liberales del siglo xrx La economía de oferta que defendió el presidente Reagan se basaba en la teoría de Adam Smith de que los individuos, al actuar motivados por sus propios intereses, crearían ganancias que “se filtrarían” y bene­ficiarían a todos los niveles de la sociedad mediante la creación de riqueza y empleos.

Los conservadores actuales también tienden a creer que el gobierno gigante de hoy en día no está satisfaciendo las necesidades del pueblo. Por ejemplo, creen que el hecho de permitir que las comunidades individuales decidan si quieren que la doctrina del aeadonismo o la oración forme parte de los planes de estudio de las escuelas públicas, beneficiaría a todos. Sólo cuando un valor suficientemente signi­ficativo (según su opinión) peligra —como cuando consideran que el derecho natu­ral a la vida se ve amenazado por el aborto o cuando defienden el derecho a la oración pública en las escuelas—, los conservadores acuden al gobierno para que restaure lo que consideran el orden moral tradicional. El respeto a los valores tra­dicionales morales permanece en el núcleo del pensamiento conservador.

Según sean las circunstancias, los liberales y conservadores de jos siglos xx y xxi pueden estar defendiendo una mayor o menor participación por parte del gobierno en las vidas privadas de los ciudadanos. La nítida distinción entre ambas posiciones que era posible hacer en el siglo xrx se ha diluido; lo que queda es un énfasis liberal a favor de los derechos individuales y un acento conservador a favor del valor de la tradición.

Teoría constitucional estadounidense y derechos civiles

sistema de control y balance sistema por me­dio del cual cada una de las tres ramas del gobierno estadounidense restringe el poder de las otras dos, evitando que alguna se vuelva demasiado poderosa

En nuestro análisis del punto de vista de John Locke respecto al contrato social, vimos que la Declaración de Independencia de Estados Unidos encarna su insisten­cia en la necesidad de limitar el poder del Estado. Asimismo, algunas de las ideas de Locke se reflejan en la Constitución de ese país. James Madison, su principal ar­quitecto, insistió en el sistema de control y balance, a fin de prevenir que el gobierno federal se volviera tiránico o cayera por completo bajo la influencia de un grupo con intereses particulares, en lugar de representar los intereses de todo el pueblo. Se establederon tres ramas de gobierno: la ejecutiva (el presidente y las se­cretarías del gabinete), la legislativa (las dos cámaras del Congreso) y la judicial (el sistema de juzgados que ojlmina en la Suprema Corte).

En teoría, cada una de las ramas puede moderar el poder de las otras dos, a fin de asegurar un equilibrio entre ellas para lograr el bien público. Los tratados