FIPO – 369

la única manera de gobernar es ejecutar la danza del cb’i, observar la manera en que las cosas acontecen según su propia manera, inspirada en el tao, y dejar que su naturaleza se realice. El Tao Te Ching lo expresa de esta manera:

Gobernar un gran país es como freír un pez pequeño.

Se echa a perder si se atiza demasiado.

Centra tu país en el too y el mal no tendrá poder.

No es que no exista, sino que podrás alejarlo de tu camino.

No opongas nada al mal y desaparecerá por sí mismo.27

Éste es el principio que los chinos llaman wei-wu-wei (o algunas veces wu-wei), que significa literalmente “hacer no haciendo nada”. Para comprender el wei-wu-wei sólo se necesita observar la forma en que la naturaleza acciona el sistema natural. El día se convierte en noche y la noche en día; el invierno da paso a la primavera y el otoño sigue al verano. No se requiere ningún esfuerzo, ninguna lucha. Estos procesos nos muestran el poder del tao, que parece no hacer nunca nada; aún así, de alguna manera, a través de él todo se lleva a cabo. Existe un orden interno en la naturaleza y en los asuntos humanos que se nos revelará como perfectamente obvio si tan sólo abrimos los ojos.

En una nueva traducción del Tao Te Ching, realizada para reflexionar sobre las preocupaciones del siglo xx, John Heider describe la forma en que funciona el Tao del liderazgo:

Al principio, desconcierta a la gente ver qué poco hace en realidad el líder capaz y cuánto se lleva a cabo. Pero el líder sabe que ésa es la forma en que funcionan las cosas. Después de todo, el tao no hace nada en absoluto, aunque todo se realiza. Cuando el líder está muy ocupado, entonces ha llegado el momento de regresar al silencio desinteresado.

El silencio brinda un centro.

El centro crea un orden.

Cuando existe el orden, hay poco por hacer.28

Resulta tentador pensar que somos poseedores del “mandato” que nos permite decirle a la gente lo que tiene que hacer o incluso forzarla a realizar ciertas cosas. Sin embargo, este enfoque únicamente puede terminar en frustración. Es mucho más sabio, e increíblemente más eficiente, retroceder y crear oportunidades para que las cosas acontezcan:

Las artes marciales más importantes son las más benévolas. Brindan a un atacan­te la oportunidad de caer. Los generales más destacados no se apresuran a enta­blar combate, sino que ofrecen al enemigo muchas oportunidades para que cometa errores que lo derrotarán. Los administradores más capaces no logran la producción mediante restricciones o coacciones; brindan oportunidades. El buen liderazgo consiste en motivar a la gente para alcanzar sus niveles más altos, al ofrecerles oportunidades, no obligaciones. Ésta es la forma en que las cosas acontecen de manera natural. La vida es una oportunidad y no una obligación.29

wei-wu-wei (wu-wei)

literalmente “hacer sin hacer”; en el taoismo, método en que se funde el esfuerzo individual con el gran poder del tao en el mundo de las co­sas creadas

El derecho divino de gobernar Familias reales europeas

En Europa, los gobernantes hereditarios, al “igual qu i los emperadores chinos, jus­tificaban su derecho a gobernar como un mandato de Dios. Conocido como el