FIPO – 362

En un discurso dirigido a la legislatura del estado de Nueva York, en 1860, al apoyar una propuesta de ley para conceder a las mujeres estadounidenses derechos de propiedad, Stanton comparó la situación legal de las mujeres con la de los esclavos: El negro no tiene nombre. Él es Cuffy Douglas o Cuffy Brooks, al igual que el Cuffy que por casualidad le tocó. La mujer no tie­ne nombre. Ella es la Sra. de Richard Roe o la Sra. de John Doe, como la Sra. de quien por casualidad es. Cuffy no tiene derecho sobre su salario; no puede comprar ni vender, ni acumular cual­quier cosa que pueda llamar su propiedad. La Sra. Roe no tiene derechos sobre sus percepciones; tampoco puede vender ni comprar, establecer contratos, ni acumular cualquier cosa que pueda llamar su propiedad. Cuffy no tiene derechos sobre sus hijos; pueden ser vendidos en cualquier momento. La Sra. Roe no tiene derechos sobre sus hijos; pueden quedar comprometidos a cancelar las deudas de honor de su padre…18

La eficacia de esta petición (que, a fin de cuentas, tuvo éxito al establecer al­gunos derechos de propiedad para las mujeres casadas del estado de Nueva York) se basó, en primer lugar, en la capacidad para evocar el principio de los derechos naturales y, en segundo lugar, en ilustrar la manera en que a las mujeres, que su­puestamente vivían en una república libre, se les habían negado esos derechos. Quienes crearon la base teórica del movimiento feminista estadounidense del siglo xrx utilizaron con habilidad las comparaciones no sólo con los esclavos, sino tam­bién con los habitantes de las colonias norteamericanas antes de su independencia de Gran Bretaña.

Susan B. Anthony y la lucha por el sufragio

Juzgada en una corte federal en junio de 1873, bajo el cargo de intentar votar en una elección federal. Susan B. Anthony, el miembro más activista del equipo Stan-ton/Anthony, no recibió permiso para defenderse durante .el juicio. Su defensa se basó en que se consideraba a sí misma una ciudadana bajo la Enmienda Catorce y. por consiguiente, era elegible para votar. En la conclusión de sus argumentos, presentados por su abogado (un hombre), el juez sacó de su bolsillo una opinión escrita con antelación y declaró que no se podía invocar la Enmienda Catorce. Des­pués, cometió un error táctico al preguntar a la acusada si tenía algo que decir antes de que pronunciaran la sentencia. He aquí una parte de lo que contestó, la cual se tomó de la trascripción del caso Los Estados Unidos de América vs. Susan B. Anthony.

Sí, su señoría, tengo muchas cosas que decir: … Privada de los privilegios funda­mentales de la ciudadanía, se me ha degradado del estatus de ciudadana al de subdito… Su negación de mis derechos de ciudadana para votar constituye la ne­gación de mi derecho de consentimiento, en calidad de uno de los gobernados; la negación de mi derecho a ser representada, en calidad de alguien que paga impuestos; la negación de mi derecho a un juicio mediante un jurado formado por mis semejantes, como una ofensora de la ley; por consiguiente, es la nega­ción de mi sagrado derecho a la vida, la libertad, la propiedad y…19

En esos momentos, el juez interrumpió y ordenó a la acusada que se sentara, pero Anthony no había terrninado y simplemente continuó hablando. Para concluir,

Es cierto, como protestaba Stanton, que las mujeres esta­dounidenses de 1848 eran privadas de sus derechos bási­cos de ciudadanía? Elizabeth Cady Stanton habla en la Séneca Falls Convention, de “For the love of WisdomVUtilizado con autorización del Howard Community Collège.

la creacion del filósofo

Susan BrowneüAnthony (1820-1906) Nacida cerca de Adams, Massachusetts, Anthony era cuáquera, nunca se casó y dedicó toda su energía a la lucha por el sufragio de la mujer. Los reformadores va­rones fueron invitados fre­cuentes a su casa cuando era niña y comenzó desde época temprana a identifi­carse con las luchas de los trabajadores. Su excepcional capacidad organizativa fue el complemento perfecto para el estilo grácil de re­dacción y de oratoria de Elizabeth Cady Stanton. De 1868 a 1870 publicó un pe­riódico radical, The Revolu-tion. En febrero de 1906, un mes antes de su muerte, desafió las órdenes de su médico y pronunció un discurso en la convención en pro del sufragio en Balti-more. Con mujeres como éstas, declaró, “¡es imposible la derrota!”.