FIPO – 361

La “Declaración de sentimientos” de Elizabeth Cady Stanton

La principal teórica del feminismo estadounidense en el siglo xrx fue Elizabeth Cady Stanton. Al igual que Wollstonecraft, basó sus argumentos en los principios de la racionalidad y la igualdad, enarbolados por la Ilustración. Stanton contaba con la ventaja de vivir en un país en el que se proclamaba la igualdad en múltiples documentos públicos, y se valió de esta ventaja para señalar las diversas formas en que a las mujeres se les negaban sus “derechos naturales”.

Uno de sus ensayos intelectualmente más provocadores fue la “Declaración de sentimientos”, escrito para la Séneca Falls Convention, la primera convención pro derechos de Jas mujeres que se llevó a cabo en Estados Unidos. Era el año 1848 y en toda Europa estallaban revoluciones cuando los pueblos tomaban las calles para exigir el amiplimiento de los derechos prometidos en las grandes proclamas de la Revolución francesa y la Independencia de Estados Unidos. Ese año, Karl Marx y Friedrich Engels publicaron el Manifiesto comunista, que exhortaba: “Trabajadores de todo el mundo, ¡únanse! ¡No tienen nada que perder excepto sus propias cadenas!” En Estados Unidos se debatía en torno a la legitimidad de man­tener en la esclavitud a seres humanos y declarar que eran personas inferiores.

Elizabeth Cady Stanton fundamentó su “Declaración” en una más famosa: la Declaración de Independencia de Estados Unidos, que reescribió línea por línea y donde introdujo cuidadosas modificaciones:

Sostenemos estas verdades como evidentes: que todos los hombres y todas las mujeres han sido creados iguales; que el Creador les ha conferido ciertos derechos inalienables; que entre éstos están los de la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar dichos derechos se instituyen los gobiernos, que derivan sus poderes justos del consentimiento de los go­bernados. Siempre que cualquier tipo de gobierno se convierta en destructor de estos fines, se establece como un derecho para los que sufren a causa de aquél negarle lealtad e insistir en la conformación de un nuevo gobierno… Tal ha sido el paciente sufrimiento de las mujeres bajo este gobierno y tal es ahora la necesidad que las obliga a exigir la situación de igualdad a la cual tienen derecho.16

En vez de expresar los agravios en contra del rey Jorge HT, que los habitantes de las colonias habían listado en la Declaración de Independencia, Stanton listó los agravios que las mujeres reclamaban a los hombres:

La historia de la humanidad es la historia de repetidas injurias y usurpaciones por parte de los hombres hacia las mujeres… Al despojarla de este primer de­recho del ciudadano, el derecho político del voto, la ha dejado, en consecuen­cia, sin representación en los recintos legislativos, la ha reprimido por todas partes.17

Observa que el llamado a la igualdad de derechos para las mujeres se expresa con el lenguaje ya familiar de los derechos naturales y de la teoría del contrato so­cial. Al argumentar, como ya lo habían hecho Locke y Rousseau, que los ciudadanos mismos brindan la autoridad al gobierno, Stanton y su colega Susan B. Anthony fueron capaces de despertar la conciencia en lo que respecta a la injusticia de la exclusión de las mujeres del contrato social.

la creacion del filósofo

Elizabeth Cady Stanton (1815-1902) Elizabeth Cady, quien creció en Johnstown, Nueva York, estudió griego, latín y mate­máticas; se unió a sus com­pañeros de escuela varones de la Johnstown Academy en las clases de equitación y ajedrez. Cuando se casó con Henry Stanton, un abolicio­nista, la palabra obedecer se omitió del sermón de bo­das por insistencia de ella. Se interesó por los derechos de las mujeres cuando dis­frutaba su luna de miel en Londres, en donde se negó la entrada a las mujeres de­legadas a la Convención Mundial Antiesclavista. De regreso a Estados Unidos, ella y Lucrecia Mott idearon la primera Convención de los derechos de las mujeres en 1848. En 1851 conoció a Susan B. Anthony, con quien pasó trabajando me­dio siglo para garantizar el voto de las mujeres estadou­nidenses. Madre de siete hijos y de carácter encanta-doramente extrovertido, Stanton se convirtió en una oradora popular. Junto con Anthony, fue autora de la obra History ofWotnan Suf-frage [Historia del sufragio femenino] y, hacia el final de su vida, se enemistó con muchas personas por escri­bir The Woman’sBible [La Biblia de las mujeres], en donde reinterpretaba las referencias denigratorias hacia la mujer, a la luz del contexto y del sentido común.