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la creación del filósofo

Clarisse Coignet (182W) Coignet es mejor conocida como la editora del periódico semanal La Morale indépen-dente, que apareció por pri­mera vez en agosto de 1865 y continuó con gran interés y éxito durante los cinco años siguientes. Mantuvo corres­pondencia con varios inte­lectuales franceses, muchos de los cuales supusieron que era un hombre, en vista de que a menudo rubricaba sus cartas como C. Coignet El Movimiento de la Moral Independiente fue creado en Francia, a finales del siglo xvrn, por un grupo de personas que buscaban una concepción de la moral que pudiera corresponder a los propósitos de la Revolu­ción francesa. Coignet tam­bién escribió apasionadas defensas de la educación pública y del movimiento feminista inglés por el sufra­gio (aunque tenía sus reser­vas con respecto a su propio país, Francia). Su principal obra sobre el tema de la moral independiente analizó su desarrollo, desde el alba de la raza humana hasta costumbres sociales del siglo xrx.

“Lo que hago es recoger el periódico cada mañana y leerlo cuidadosamente. Luego, dependiendo de cómo me sienta respecto a las noticias, digo el juramento a la bandera, me quedo ahí y no hago nada, o me salgo del salón de clases.”

Los individuos conservan el derecho de retirar su consentimiento al contrato social. Reimpreso con autorización de Sidney Harns.

legislar en nuestro lugar significaba renunciar a nuestra libertad. Para él, la libertad pura y la civilización eran conceptos incompatibles; sólo en el estado natural podemos abrigar la esperanza de ser en verdad libres.

Algunos de quienes leyeron las primeras obras de Rousseau llegaron a la con­clusión lógica de que la sociedad era la causa de muchos de los males de la huma­nidad y que, por tanto, la solución era regresar a un estado más simple y natural. El concepto del “noble salvaje”, que vivía en comunión con la naturaleza y alejado de la influencia corruptora de la civilización, se atribuye con frecuencia a Rousseau pero, de hecho, fue desarrollado antes por una escritora inglesa, Aphra Behn.

En su novela, Oroonoko: Or The Royal Slave [Oroonoko: O el esclavo reali pu­blicada en 1688, casi un siglo antes de la muerte de Rousseau, Behn nos ofrece una visión ficticia del estado natural. Oroonoko, un príncipe guerrero, negro y atractivo, es hecho prisionero y esclavo cuando trata de salvar a su amada en Surinam. Criado en el estado natural, Oroonoko cree en “la acción virtuosa practicada voluntaria­mente por los individuos”. Los gobernantes coloniales que lo maltratan usan la ley para reforzar su supremacía, pero sus acciones carecen de bases morales. Al final, es el propio código moral de Oroonoko, basado en “la honestidad, el honor, la lealtad y la fortaleza”, lo que lo vuelve vulnerable, pues espera que los demás se comporten como él, lo cual, por supuesto, no ocurre.11

Clarisse Coignet, escritora francesa del siglo xrx, creía que sólo recurriendo al estado natural los seres humanos podrían descubrir su libertad, la base de la mo­ral independiente que ella y otros defendían. En su obra más importante, The In­dependent Morality, Coignet imaginaba un jefe tribal sin educación que golpea a su