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racionalidad del universo. Así como el Sol y la Luna se ubican en lugares adecua­dos y existen relaciones apropiadas entre ellos (el Sol tiene prioridad durante el día y la Luna durante la noche), también en la sociedad humana existen una jerarquía y un orden determinados. Algunos son emperadores y otros son esclavos, pero todos pueden comprender el gran esquema del universo y el lugar que ocupan dentro de éste.

Al aplicar un concepto similar, Aristóteles declaró que el Estado era “una crea­ción de la naturaleza”, uno de los “supuestos” lógicos del cosmos. Según Aristóte­les, la forma en que nos organicemos políticamente no es del todo elección nues­tra. Mediante el uso de la razón podemos descubrir el orden natural de las cosas y adecuarlo a la sociedad humana. En tanto que Platón estaba a favor de un Estado fuerte, debido a la débil naturaleza humana, Aristóteles consideraba que un Es­tado tal era parte del orden natural de las cosas. Al igual que Platón, Aristóteles creía que los individuos estarían mejor gobernados por un Estado sabio, que pre­cedería lógicamente al individuo y sería necesario para el cultivo de la virtud:

Además, el Estado antecede claramente, por su propia naturaleza, a la familia y al individuo, ya que, por necesidad el todo es primero que la parte; por ejem­plo, si se destruyera la totalidad del cuerpo, no habría pie ni mano, excepto en un sentido ambiguo al hablar de una mano de piedra…. La prueba de que el . Estado es una creación de la naturaleza y que antecede al individuo es que éste, cuando está aislado, no es autosuficiente y, en consecuencia, es como una parte en relación con el todo. Pero aquel que es incapaz de vivir en sociedad, o que nolo necesita debido a que es autosuficiente, debe ser una bestia o un dios…3

ley eterna la ley o razón de Dios, según Tomás de Aquino

ley divina proporción de ley eterna que se aplica a los seres humanos, según Tomás de Aquino

Aristóteles describió al ser humano como un “animal político”, dando a entender que, por naturaleza, nos organizamos en estructuras políticas. Lo importante para Aristóteles, y para otros que continuaban dentro de la tradición de la ley natural, era descubrir el orden preexistente adecuado y ponerlo en práctica. En La Repúbli­ca, Platón descubrió, a su manera, la sociedad ideal; Aristóteles se centró en el mis­mo problema al estudiar 158 constituciones que existían y al averiguar cuáles de ellas habían creado Estados bien ordenados.Durante la Edad Media (revisa el Interludio histórico C), los teólogos cristianos eligieron la idea de la ley natural y la aplicaron a la sociedad en que vivían. Como vimos en el capítulo 4, Tomás de Aquino utilizó las pruebas de Aristóteles para un motor inamovible, una primera causa eficiente y un ser indispensable, para estable­cer de manera racional la existencia del Dios judeocristiano. También examinó la ley natural (que identificó con la ley de Dios) en relación con las leyes seculares de la sociedad.

Si la ley natural, que los estoicos habían visto que fluía desde el logos, o el prin­cipio racional del universo provenían de Dios, entonces la ley divina debía ser la base para la sociedad humana. Ésta era exactamente la forma en que Tomás de Aquino comprenda la situación (observa la figura 8.1). Comenzó diciendo que “todas las leyes se derivan de la Ley Eterna en tanto que éstas sean razonables y correc­tas”.4 Aquella parte de la ley eterna que se aplica a los humanos se llama ley divina. Tomás de Aquino llamó ley natural a los más bien evidentes principios que se deducían de la ley eterna (como el hecho de que debemos decir la verdad, no matar, etc.). Por último, existe una ley humana, creada por la sociedad civil.

Existe una clara jerarquía entre estas leyes. En la parte superior está la ley eter­na (inmutable y establecida por Dios); dentro de ésta se incluye la ley divina (la