MENSAJE DEL PRESIDENTE DEL PERÚ, GENERAL DE DIVISIÓN ÓSCAR R. BENAVIDES LARREA, ANTE EL CONGRESO NACIONAL, EL 8 DE DICIEMBRE DE 1939

MENSAJE DEL PRESIDENTE DEL PERÚ,
GENERAL DE DIVISIÓN ÓSCAR R. BENAVIDES LARREA,
ANTE EL CONGRESO NACIONAL, EL 8 DE DICIEMBRE DE 1939
Señores Representantes:
Hace seis años, en horas de angustiosa expectativa para la República, el
Congreso Constituyente del Perú, en ejercicio de sus funciones soberanas,
puso en mis manos el honor insigne y la grave responsabilidad de regir los
destinos nacionales en la época más difícil de su historia.
El Perú había vivido años terribles, bajo la perenne amenaza de la disolución,
exacerbadas las pasiones por las prédicas de la violencia y del odio, con el
acicate del crimen y del terror utilizados como instrumentos de propaganda
política, descendiendo peldaño por peldaño hacia su disgregación y su ruina.
En quiebra el principio de la autoridad, a una revolución sucedía otra
revolución. Un mandatario efímero reemplazaba a otro mandatario efímero.
Siete gobiernos distintos se alternaron en el poder, en menos de dos años,
hecho sin precedente en nuestra historia política. Dijérase que el país, rotos los
diques de la cordura, de la previsión cívica y del buen sentido, vivía un ciclo de
locura colectiva hasta que lo despertaron de esa tremenda pesadilla los
disparos homicidas del Hipódromo, que asesinaron al Presidente Constitucional
de la República, en un execrable crimen que ha merecido el anatema de la
patria y la condenación de la historia.
No podían, señores, ser más pavorosas las perspectivas de la nacionalidad,
cuando yo recibí, sin haberlo solicitado ni deseado, las insignias de la primera
magistratura del Perú. No me eran desconocidos, por cierto, sus sacrificios
constantes, sus graves responsabilidades, sus amarguras inevitables. Pero
todo eso lo supeditó mi espíritu ante la necesidad imperiosa y suprema de
afrontar, sin vacilaciones, la situación, cambiando los desgraciados rumbos que
seguía la patria, víctima de graves convulsiones políticas, de luchas fratricidas,
de una profunda depresión económica en la que parecían agostarse las fuentes
primarias de nuestra riqueza, en una situación de pavor, agravada con el
incendio de una guerra internacional, no declarada oficialmente, que había
empezado a estallar en nuestras fronteras nor-orientales. El principio de la
autoridad estaba vulnerado por la violencia trágica de las luchas intestinas. La
libertad y la democracia escarnecidas se habían convertido en el más funesto
trastrueque de los valores cívicos, en un instrumento sedicioso de la anarquía y
del caos. El huracán de las pasiones sectarias había socavado arteramente las
bases de la convivencia social. Todo parecía agonizar a nuestro alrededor en
tanto que el abatimiento y el pesimismo caían sobre el espíritu nacional con el
peso de una loza funeraria.
Al jurar el cargo supremo, en este mismo recinto legislativo, la tarde histórica
del 30 de abril de 1933, declaré ante el Congreso Constituyente que cumpliría
mis deberes de mandatario teniendo siempre como normas mis sentimientos
patrióticos y deseando, antes que todo, estar en paz con mi propia conciencia.
Dije que no pertenecía a partido ni a agrupación política alguna. Que llegaba a 2
la Presidencia de la República sin odios y que mis esfuerzos se encaminarían
hacia la unión y la armonía de toda la familia peruana, capaz de sentir el amor
a la patria.
Al terminar hoy el mando supremo, de que he estado investido durante más de
seis intensos años de gobierno, siento la profunda satisfacción de haber
cumplido estrictamente mi profesión de fe gubernativa. Hoy, como hace un
sexenio, estoy en completa paz con mi propia conciencia. Me puse, en todo
instante, encima de las luchas partidaristas porque sé que sobre los precarios
intereses políticos de los partidos están los permanentes y supremos intereses
de la patria. No he gobernado para un grupo de hombres sino para la nación
entera. Mi gobierno ha representado, por eso, una vigorosa concentración de
las fuerzas nacionales. Tuvieron cabida en él todos los hombres patriotas, de
buena fe y de buena voluntad, que vivieran dentro de la ley, cumplieran sus
deberes cívicos, pusieran la idea de la patria sobre toda otra consideración y
tuvieran la decisión firme de servirla con abnegación, con empeño indeclinable
y con auténtico espíritu de sacrificio.
Como peruano y como gobernante, atento al ritmo de la hora presente, creo
haberle dado a mi gobierno un contenido, una tendencia y una emoción social.
He defendido el orden social contra quienes pretendían trastornarlo. He
salvaguardado las instituciones tutelares de la sociedad, la religión, la
propiedad privada, la familia, el honor y la cultura. He mantenido, durante mi
sexenio gubernativo, el clima propicio para la paz jurídica y la paz moral. Y bajo
todos estos signos promisores el Perú, cicatrizado de sus heridas y restañado
de sus dolores, ha renacido con una nueva, pujante y extraordinaria vitalidad
creadora. Me ha correspondido el privilegio histórico de iniciar y culminar, en la
etapa sexenal de mi gobierno, la era de la auténtica prosperidad nacional,
afianzando, con firmeza, la paz interna y externa, reconstruyendo la economía
con el pleno resurgimiento de todas sus actividades, abriendo a la acción del
presente y del porvenir nuevas fuentes de trabajo y de riqueza, acrecentando el
bienestar colectivo y empezando a realizar los grandes y gloriosos destinos que
la Providencia ha señalado al Perú.
Hemos mantenido, en todo su vigor, el principio de autoridad y el orden público,
armonizándolos con el ejercicio racional y legítimo de las libertades
ciudadanas, bien distintas, por cierto, del libertinaje demagógico.
Restablecimos la paz internacional, alterada en nuestras fronteras del nororiente cuando asumimos el gobierno; y, con ella, el prestigio de nuestras
tradiciones diplomáticas. Hemos devuelto a la nación su confianza en la
responsabilidad y en la fe del Estado, saneando y consolidando el crédito
nacional, reajustando el Presupuesto de la República, dándole una orientación
técnica a las tributaciones y ampliando el campo de la economía nacional. La
educación pública, mejorada cualitativa y doctrinariamente, expandida y
tecnificada en todos sus órdenes, es ahora, como no lo fue antes, uno de los
sólidos baluartes de la estabilidad y del progreso nacionales. He afirmado en mi
patria los signos de una alta cultura artística. El progreso jurídico se ha
marcado por la renovación de los códigos arcaicos y su reemplazo por otros
que captan el ritmo y las modalidades de la vida contemporánea y las
peculiaridades de nuestro medio. La Religión Católica, expresión máxima en la

vida del espíritu, ha merecido siempre el más firme y decidido apoyo de mi
gobierno. El adelanto espiritual del Perú ha corrido parejo, durante mi sexenio
gubernativo, con el progreso material. Magníficas redes viales se han tendido
en todo nuestro territorio, comunicando entre sí a todas nuestras regiones
naturales, a todos nuestros centros de producción, a todos nuestros mercados
interiores de consumo, convirtiéndose en poderosas arterias de una nueva e
insospechada vitalidad económica. Las irrigaciones que mi gobierno ha
realizado, tanto en la costa como en la sierra, han incrementado, en
proporciones extraordinarias, nuestra capacidad agrícola. Las campañas del
trigo, del té y del lino abren nuevas perspectivas a la economía pública y
privada. La colonización de nuestra montaña ha recibido, como nunca lo tuvo
antes, el vigoroso impulso de mi gobierno. Las actividades mineras han
reflejado la misma bonanza que se observa en todos los órdenes de la
actividad nacional, mereciendo singular mención la muy importante perspectiva
que se abre con la producción petrolífera del Estado. Las numerosas obras
públicas realizadas en todo el país, durante mi periodo gubernativo, son los
más altos índices del empeño que hemos puesto por el progreso de la
República. Guiado por los sentimientos de humanidad y de justicia, ajeno en
absoluto a los intereses precarios de la política, he realizado los más bellos
postulados de la justicia social, en forma tan vasta que sus perspectivas no
pueden encerrarse dentro del somero enjuiciamiento de esta recapitulación.
Nuestros Institutos Armados, custodios de la integridad y de la soberanía
nacionales, se encuentran ahora, como nunca lo estuvieron, en un magnífico
nivel de eficiencia y de potencialidad y constituyen, por eso, la máxima garantía
para la paz y para la respetabilidad de nuestros derechos. No existe un solo
aspecto, por modesto que sea, de las actividades nacionales que no haya
merecido, junto con mi constante atención y empeño, el vigoroso estímulo de
mi gobierno, que ha sabido esparcir, en toda la vasta extensión de nuestro
territorio, desde Tacna hasta Tumbes y desde el Pacífico hasta la Amazonía,
un optimismo recio, reconfortante y creador, signo esplendoroso del presente y
garantía segura del porvenir de la República. Hemos cambiado, señores
Representantes, la estructura espiritual de la nación, estableciendo los grandes
lineamientos en un Perú nuevo. Un Perú que vive y se desarrolla, impulsado
por el ritmo del trabajo, de la paz y del progreso. Un Perú grande, próspero y
fuerte, tal cual lo soñó, hace más de un siglo, entre el clamor de las batallas, el
afán visionario de los libertadores.
La exposición que hago, en este momento, al Congreso Nacional abarca mi
intensa labor en seis años y ocho meses de gobierno. Explícase, de esta
suerte, la amplitud de este Mensaje que, a pesar de ello, solo resulta, en
verdad, por la causa anotada, una somera exégesis de mi acción de
gobernante.
RELACIONES EXTERIORES
La política internacional del Perú, durante mi sexenio gubernativo, ha
continuado su tradicional orientación pacifista y ha procurado, en toda
circunstancia, estrechar los vínculos de amistad que felizmente nos unen a las
demás naciones. 4
La paz con Colombia
Al asumir el poder, en abril de 1933, no podía ser más grave nuestro conflicto
con Colombia originado en el incidente de Leticia. Las acciones de armas que
tenían lugar en el oriente y la intensa preparación bélica de ambos países
aumentaban amenazadoramente la extrema gravedad de la situación.
Fracasada la propuesta peruana de someter a la Comisión de Conciliación de
Washington los hechos ocurridos en el oriente amazónico y sus consecuencias;
fracasado también el intento de mediación realizado por el Brasil y esterilizada
la discusión en la Liga de las Naciones para una propuesta que encontrara la
aceptación del Perú y de Colombia, nuestro país convulsionado política y
socialmente exigía la acción firme y eficaz del gobierno para evitar las
consecuencias desastrosas de la ruptura del equilibrio estatal. Para atender a
la reorganización del Estado urgía como cuestión previa afirmar la paz externa
que, comprometida por el giro de los acontecimientos en el oriente, amenazaba
derrumbarse provocando el derramamiento inútil de la sangre de los peruanos
y colombianos e imponiendo consecuentemente una situación de caos material
y moral. Mis esfuerzos se encaminaron de inmediato hacia la consecución de
este fin. Una feliz iniciativa del Dr. Alfonso López, a quién me vinculaba antigua
amistad y a la sazón candidato a la Presidencia de la República, encontró en
mí el eco sincero y decoroso que marcó la primera etapa en el proceso de la
paz. Invitado a venir a Lima y premunido por su gobierno de los poderes
correspondientes, aquí se planteó entre él y yo las bases para asegurar una
paz justa y permanente. El Perú y Colombia resolvieron entonces adoptar la
recomendación formulada por la Sociedad de las Naciones el 18 de marzo de
1934, que prescribía la evacuación de Leticia y la iniciativa inmediata de las
gestiones diligentes para armonizar los puntos de vista sostenidos por ambas
partes en el curso de la controversia. Esta decisión que ponía a salvo la
dignidad nacional la adoptó el gobierno con el patriótico convencimiento de que
consultaba realmente los intereses supremos de la patria, ya que el peligro
inminente de la guerra amenazaba precipitar la paralización de las actividades
vitales del país y la desorganización completa de las instituciones que forman
la estructura del Estado.
La intervención amigable que desde el primer momento tuvo la República del
Brasil para solucionar el conflicto determinó que, gracias a su noble
ofrecimiento, fuera la ciudad de Río de Janeiro la sede de las delegaciones del
Perú y Colombia encargadas de discutir, dentro del ambiente propicio que
había creado el acuerdo preliminar de Lima, las condiciones del arreglo
definitivo que se cristalizó en mayo de 1934 en el Protocolo de Paz, Amistad y
Cooperación firmado en Río de Janeiro.
Por la forma acertada y digna como se obtuvo la paz, encontró desde el primer
momento las expresiones de una franca aprobación en todos los sectores de la
ciudadanía de ambos países; ha permitido el aprovechamiento de la reacción
mundial en la rehabilitación de nuestra economía y en el reajuste de nuestra
estructura político-social, y ha dado a América y al mundo un elocuente
ejemplo de lo que se puede conseguir por medios pacíficos cuando la buena fe,
la sinceridad y el esfuerzo bien orientado presiden la acción de quienes llevan 5
consigo la grave responsabilidad y la delicada tarea de dirigir los destinos de
una nación.
La cuestión limítrofe con el Ecuador
Mi gobierno ha abrigado en todo momento el sincero propósito de solucionar el
viejo litigio de límites con el Ecuador y ha puesto su mayor empeño en hacerlo
así dentro de las claras y precisas estipulaciones de los pactos vigentes.
La sólida posición jurídica que mantiene el Perú en el conflicto proviene del
mérito incontrastable de los títulos en que apoya su derecho sobre los
territorios disputados. Sin embargo, en su deseo de poner término a la
controversia, nunca ha rechazado la posibilidad de encontrarle una solución
satisfactoria por medio de conversaciones directas o recurriendo al arbitraje
parcial y estrictamente jurídico. Si hasta hoy no se ha conseguido ese elevado
objetivo, ello no se debe ciertamente a intransigencia por parte del Perú sino al
carácter desproporcionado de las demandas ecuatorianas que pretenden
desconocer la legitimidad de nuestros títulos y el valor jurídico de nuestra
posesión sobre los territorios que el Ecuador reclama indebidamente como
suyos.
El Protocolo de 21 de junio de 1924, instrumento en cuya virtud se realizaron
negociaciones en Washington, dispone que los gobiernos del Perú y el Ecuador
tratarán amistosamente el diferendo pendiente a fin de que, si no lograran fijar
una línea definitiva, determinen de común acuerdo las zonas que se reconocen
recíprocamente y las que habrán de someterse a la decisión arbitral del
Presidente de los Estados Unidos de América. La aplicación de este protocolo
quedaba diferida, según su propio texto, hasta el arreglo de la disputa peruanochilena sobre Tacna y Arica.
Con la venia del gobierno de los Estados Unidos de América y toda vez que el
Ecuador reconoció solemnemente el carácter jurídico del arbitraje, planteado
por el Perú como cuestión fundamental para ser definida expresamente antes
de iniciar las conferencias directas, se constituyeron en la ciudad de
Washington las delegaciones plenipotenciarias de los dos países con el objeto
de entablar las negociaciones que llevaran a un arreglo definitivo del litigio.
Desde la inauguración de la Conferencia de Washington la delegación peruana
ratificó el principio sostenido por nuestra Cancillería durante el largo proceso
del litigio, en el sentido de que el problema de fronteras con el Ecuador no tiene
un carácter territorial sino limítrofe, ya que sobre los elementos constitutivos de
la nacionalidad, que se rigen por el principio de la soberanía, no cabe
controversia alguna, porque integrados en la unidad nacional indivisible,
cuestionarlos sería cuestionar la misma existencia de ésta.
La delegación ecuatoriana presentó a la consideración de nuestros delegados
sucesivas propuestas de arreglo que, cuando no se apartaron del espíritu y de
la letra que regían el procedimiento de solución, significaron el propósito del
Ecuador de dar al conflicto una exagerada magnitud geográfica, pretendiendo
incluir en el debate territorios secularmente poseídos por el Perú y respecto de

los cuales existen títulos jurídicos ejecutoriados que sustentan nuestro derecho
y excluyen toda posibilidad de discusión.
La insistencia de la diplomacia ecuatoriana para sustraer las discusiones del
cauce preestablecido por donde se había acordado conducirlas, frustró las
conferencias de Washington y determinó al gobierno del Perú a declarar que,
realizada esta sensible eventualidad, las negociaciones debían proseguirse
directamente, de Cancillería a Cancillería. Además, el gobierno de Quito, había
manifestado, meses antes, al gobierno peruano su deseo, en tal evento, de
discutir directamente entre ambos gobiernos los diversos aspectos de la
controversia.
Esta nueva etapa de las negociaciones encuentra al Perú, como siempre,
dispuesto a considerar con amplio criterio las demandas ecuatorianas, pero sin
que ello implique en forma alguna el propósito de admitir la consideración de
iniciativas desproporcionadas o que pretendan enervar los títulos en que se
basa nuestro derecho sobre los territorios que son materia del diferendo. El
Ecuador, por su parte, ha declarado en varias oportunidades que se halla
animado de los mejores deseos para encontrar la fórmula que ponga término
definitivo al litigio y, con tan favorables auspicios, el gobierno peruano está
seguro de que en un futuro muy próximo se podrá conseguir el objetivo que
ambos países anhelan y que deberá tener la firmeza propia de los acuerdos
que, consultando las exigencias de la realidad, se apoyan en los dictados del
derecho.
VIII Conferencia Internacional Americana
Importancia excepcional reviste en el desarrollo de nuestra vida diplomática de
los últimos años, la celebración de la VIII Conferencia Internacional Americana
que tuvo lugar en Lima en el mes de diciembre de 1938 y reunió en nuestra
capital a los representantes de veintiún Estados americanos. De las ciento
doce resoluciones aprobadas por la Conferencia, la que mayor interés suscita
es, sin duda alguna, la denominada “Declaración de Lima”, que marca en los
anales del panamericanismo la iniciación de una etapa venturosa y fecunda de
buena inteligencia entre los pueblos de nuestro continente. Esta fórmula de
solidaridad, unánimemente aprobada, representa una feliz conciliación entre el
espíritu de independencia que preservamos como legado de los fundadores de
nuestras nacionalidades y el íntimo anhelo de armonía continental que ha
persistido siempre en el alma de nuestros pueblos desde que nacieron a la vida
libre. La Conferencia de Lima ha proclamado la comunidad de nuestros
intereses y la necesidad de defenderlos solidariamente cuando la paz, la
soberanía, la integridad territorial y las instituciones tutelares de cualquiera de
las naciones del continente pudieran verse amenazadas o menoscabadas por
actividades extrañas.
Sus deliberaciones y acuerdos contribuirán en forma muy eficaz a la
consolidación del sentimiento de solidaridad continental, cuya expresión más
reciente y efectiva se ha puesto de manifiesto en la Conferencia de Panamá,
donde las resoluciones emanadas de nuestras grandes asambleas para 7
concertar la acción colectiva de los Estados americanos frente a los problemas
que afectan los intereses esenciales del continente, han encontrado una feliz
realización que demuestra la compenetración espiritual de nuestros pueblos y
la unidad de criterio con que juzgan los asuntos vitales de América.
La guerra europea y la Conferencia de Panamá
Declarada la guerra europea, mi gobierno ha procedido con toda oportunidad a
cautelar la vida de nuestros connacionales que se encuentran en los países
directamente amenazados por ella y a fijar la posición que adopta el Perú en
ese conflicto.
Se ha procurado, en tal virtud, localizar por intermedio de nuestras legaciones y
consulados a todos los peruanos residentes en los territorios de sus
respectivas jurisdicciones, notificándolos de la resolución adoptada por el
gobierno en el sentido de gestionar su salida de todas las zonas peligrosas y
de procurar su repatriación en la medida que las dificultades de transporte lo
permitan.
Notificado oficialmente sobre la guerra europea, el Perú declaró su estricta
neutralidad, tanto en lo que se refiere al gobierno cuanto en lo que atañe a sus
funcionarios y a las personas físicas y jurídicas establecidas en el territorio
peruano. El ejercicio de esta neutralidad, en sus diversas formas, se regulará
por lo que sobre el particular prescriben las convenciones V y XIII firmadas en
La Haya el 18 de octubre de 1907, relativas a los deberes y derechos de las
potencias y de las personas neutrales en casos de guerra terrestre y marítima,
respectivamente; la Declaración de Londres del 26 de febrero de 1909, sobre
las leyes de la guerra naval, y los principios y precedentes establecidos por el
derecho internacional público.
Producida la declaración de guerra en Europa, el gobierno creyó conveniente
que se pusieran en práctica los acuerdos de Buenos Aires y Lima sobre
consulta entre las cancillerías americanas, para adoptar una actitud conjunta en
defensa de los intereses que se ven amenazados y de la neutralidad que
corresponde a los Estados de este hemisferio, independientemente de las
medidas dictadas ya, al respecto, por cada uno de sus gobiernos.
Nuestra Cancillería se dirigió a las de los demás países americanos
trasmitiéndoles la iniciativa de poner en ejecución los acuerdos existentes y
recibió la inmediata respuesta de ellas en sentido enteramente favorable a
dicha sugestión. La Secretaría de Estado de Washington expresó al
representante diplomático peruano en los Estados Unidos su aprecio por el
significado americanista de nuestra actitud y sugirió que se formalizara una
invitación a todos los ministros de Relaciones Exteriores de los países
americanos a fin de que ellos o sus representantes se reunieran en Panamá y
celebraran una Conferencia.
La sugerencia americana fue aceptada, correspondiendo al gobierno de
Panamá, por ser su capital la sede de la Asamblea, dirigir en nombre propio y 8
en el de los gobiernos del Perú, Argentina, Brasil, Chile, Cuba, Colombia y
México, la invitación respectiva a los demás gobiernos americanos –quienes
expresaron su aceptación– para la conferencia que se reunió en dicha capital el
23 de setiembre. La agenda correspondiente fue oportunamente aprobada por
el Consejo Directivo de la Unión Panamericana.
Reviste especial importancia entre las diversas resoluciones adoptadas en la
Conferencia de Panamá, la que se refiere a la creación de una zona marítima
neutral que se extiende al contorno del continente americano y que permite
garantizar el normal desenvolvimiento de nuestro tráfico comercial. Cabe
señalar la circunstancia de que ya en el año 1914 el Perú propuso al Consejo
Directivo de la Unión Panamericana la creación de una zona de neutralidad con
el objeto de asegurar dicho tráfico y de impedir que nuestras costas pudieran
convertirse en campo de operaciones bélicas. Tal iniciativa ha sido recogida
por la reciente Conferencia y aceptada unánimemente por los Estados
Americanos, después de introducir en ella algunas modificaciones.
Por la forma como se han llevado a cabo las deliberaciones de la reunión de
Panamá y por el espíritu que ha animado a los representantes de los distintos
países en ella representados, ha de tener dicha Conferencia un gran efecto
moral, además de constituir una demostración de que los principios solidarios,
repetidamente proclamados en las diversas asambleas americanas, pueden
materializarse posponiendo intereses particulares en servicio de las superiores
conveniencias americanas.
La guerra y la paz del Chaco
Desde que en junio de 1932 estallaron las hostilidades entre Bolivia y el
Paraguay, mi gobierno sujetó sus actos a los principios de la más estricta
neutralidad, oficialmente declarada el 13 de mayo de 1933, sin omitir cuanto
esfuerzo tendiese al restablecimiento de la paz boliviano-paraguaya.
En unión de otros Estados americanos, contribuimos eficazmente en las
gestiones destinadas a lograr un entendimiento entre los beligerantes a fin de
que se acordara la cesación de las hostilidades y la concertación de una paz
justa y duradera. Fue así como el Perú ofreció su adhesión y su colaboración,
conjuntamente con Argentina, Brasil y Chile, a la Comisión de Neutrales de
Washington; y, sus servicios amistosos a Bolivia y Paraguay para recibir de
ambas naciones y tramitar debidamente cualesquiera sugestiones o
proposiciones encaminadas a una solución conciliadora.
Este bloque de países logró, después de no pocos esfuerzos, realizar su
fervoroso deseo de alcanzar prontamente el noble objetivo de la paz entre dos
repúblicas hermanas, mediante el Tratado de Paz, Amistad y Límites firmado
solemnemente el 21 de julio de 1938 y por el Laudo expedido el 10 de octubre
del mismo año.
La solución alcanzada demuestra la efectividad de los medios pacíficos para el
arreglo de los diferendos internacionales y la cohesión de las repúblicas 9
americanas frente a los problemas que las afectan. El destacado rol
desempeñado por el Perú en la gestión mediadora y desde antes de la firma
del Protocolo de cesación de hostilidades, confirma la sinceridad de su política
pacifista, inspirada en los más puros ideales americanos y en los postulados
tradicionales de su diplomacia.
Retiro del Perú de la Liga de las Naciones
En el mes de abril del presente año, el gobierno notificó a la Secretaría General
de la Liga de las Naciones, de conformidad con el inciso 3° del artículo 1° del
Pacto, que el Perú había resuelto retirarse de la institución de Ginebra, cuya
intervención en el conflicto ítalo-etiope, comprobó, a juicio de mi gobierno, que
había llegado la oportunidad de abordar una revisión aunque fuera parcial del
Pacto a fin de hacerlo más efectivo y más acorde con la realidad y la
experiencia adquirida. Sostuvimos reiteradamente la conveniencia de procurar
la universalidad del organismo ginebrino, uno de cuyos asientos en el Consejo
ocupaba el Perú.
Nuestro retiro de la Liga, conforme a las estipulaciones del Pacto, no se hará
efectivo antes de dos años contados desde la fecha en que se hizo la
correspondiente notificación oficial a la Secretaría General. Mientras tanto nos
hallamos en libertad para concurrir o no a las deliberaciones de la Asamblea. El
retiro del Perú no significa, por lo demás, que nuestro país dejará de prestar su
colaboración a los múltiples organismos técnicos del instituto ginebrino, cuya
importancia en orden al estudio y solución de los problemas sociales y
económicos de los pueblos, que se proyectan en el horizonte internacional,
reconocen ampliamente aún los Estados no miembros de la Sociedad.
En octubre de 1935, el Consejo y la Asamblea de la Liga declararon que Italia
había violado las estipulaciones del Pacto con motivo de la invasión de las
fronteras de Etiopía y que había llegado el caso de aplicar las sanciones
económicas y financieras previstas en dicho Pacto para estos casos.
Para el Perú, las resoluciones de este instituto planteaban un delicado
problema de muy difícil solución. De un lado, la estrecha vinculación histórica
que nos une al pueblo italiano y el alto aprecio que el gobierno y la sociedad
hacen de la importante contribución prestada al país por su laboriosa colonia,
tornaban muy penosa la aplicación por nuestra parte de las medidas coercitivas
señaladas en el Pacto. Y de otro lado, el compromiso contraído por el Estado,
al suscribir el Tratado de Versalles, le imponía la obligación moral de dar
cumplimiento a todas sus disposiciones, por sensible que ello fuera, cuando se
presentara la oportunidad. El gobierno peruano, sin embargo, trató en todo
momento de conciliar en lo posible los deberes inherentes a nuestra tradicional
amistad con Italia con la obligación imperativa de cumplir las obligaciones
internacionales del país.
Dentro de este temperamento, el decreto supremo de 11 de diciembre de 1935,
que ordenaba las sanciones financieras y económicas recomendadas por el
Comité de Coordinación constituido al efecto por la Asamblea, autorizó en su 10
artículo 6° al Ministerio de Hacienda, asesorado por una comisión del Consejo
Nacional de Economía, para expedir licencias especiales de importación,
cuando ello fuera necesario.
Consumados prácticamente los objetivos políticos y territoriales perseguidos
por la campaña en Etiopía, consideró el gobierno que resultaba completamente
ineficaz para la finalidad que persiguió su aplicación, el mantenimiento del
régimen de las sanciones contra Italia, una vez transformadas las
circunstancias que justificaron su adopción y terminado prácticamente el estado
de guerra al que están referidas por el Pacto de la Liga. Por eso, de
conformidad con el voto de la Asamblea, el Comité de Coordinación recomendó
la suspensión de las sanciones y, en cumplimiento de este acuerdo, el gobierno
peruano expidió el decreto supremo de 11 de julio de 1936 que ponía en
práctica aquella recomendación.
El Perú y la guerra civil española
Nuestras relaciones con España han atravesado por un largo periodo de
extraordinaria y delicada actividad con ocasión del estallido y desarrollo de la
revolución iniciada el 18 de julio de 1936, que planteó para el Perú los
problemas derivados de la situación de los numerosos peruanos residentes en
el territorio español, los asilados españoles que buscaron protección bajo
nuestra bandera en los locales de la Legación y del Consulado en Madrid; y
finalmente la naturaleza y finalidades de nuestras relaciones con el gobierno de
Madrid y con el gobierno revolucionario a través de nuestra representación
oficial en España.
La Cancillería peruana agotó todos los medios a su alcance para obtener del
gobierno republicano el reconocimiento y el respeto del derecho de asilo y para
conseguir una reparación por los agravios inferidos a nuestra representación
diplomática y consular con motivo de la violación de las cajas de seguridad de
propiedad del Ministro peruano, que dejó cerradas en el Banco HispanoAmericano, y de la sustracción de su contenido; y del allanamiento de nuestro
Consulado en Madrid y la captura de las personas que se encontraban bajo el
amparo de nuestra bandera. Resultando infructuosos sus esfuerzos, el Perú se
vio en el caso de romper sus relaciones diplomáticas con España el 17 de
marzo de 1938. No obstante el gobierno del Perú, por razones humanitarias, no
abandonó sus gestiones para obtener la libertad de los 18 asilados que habían
sido temerariamente capturados. Como tuviéramos noticia de que sus vidas se
hallaban en peligro, solicitamos el apoyo de la Cruz Roja Internacional para
impedir que se llevara a cabo la ejecución de alguna medida irreparable.
Simultáneamente gestionamos y obtuvimos la amistosa intervención del
gobierno británico que culminó, al cabo de breve tiempo, con la libertad de los
18 prisioneros.
A pesar de la profunda impresión que producía en nuestro país la situación de
España y del anhelo de ver restablecida la paz civil en esa República, el Perú
consideró en todo momento que cualquier interferencia en esa situación podría
ser contradictoria con el principio de la no intervención que ha proclamado y

que profesa. Consecuente con tal política hubo de declinar las nobles
iniciativas del Uruguay y México para realizar gestiones colectivas de los
Estados americanos cerca de los dos bandos en lucha a fin de lograr un
entendimiento entre ambos que pusiera término al doloroso estado de cosas.
Con la conquista de Cataluña por las fuerzas del generalísimo Franco,
consideró el gobierno que había llegado el momento de reconocer el nuevo
régimen político establecido en Burgos, fortaleciendo así nuestras antiguas
vinculaciones espirituales con España, y reanudando las de orden comercial,
desde que el ejercicio de su autoridad se extendía a casi todo el territorio del
país y en virtud de un principio consagrado por el derecho público, según el
cual los gobiernos que se hallan en actitud de cumplir sus obligaciones
internacionales deben merecer el reconocimiento de los demás Estados. Así lo
hizo, efectivamente, restableciendo nuestras relaciones diplomáticas con
España y acreditando ante el gobierno de Burgos con tal carácter a un
representante con rango de embajador, en mérito al acuerdo previo con aquel
gobierno y a los múltiples y tradicionales lazos de amistad que nos unen con la
República española.
Conferencias internacionales
El Perú ha sido invitado a participar en numerosas e importantes conferencias
internacionales, habiéndose hecho representar en la VII Conferencia
Internacional Americana reunida en Montevideo en diciembre de 1933; en la
Conferencia Comercial Panamericana celebrada en Buenos Aires, en mayo de
1935, en la que se firmaron cuatro convenciones sobre represión del
contrabando, creación del pasaporte panamericano de turismo y del pasaporte
de tránsito para vehículos, tránsito de aviones y creación de juntas
panamericanas de comercio; en la Conferencia Inter-Americana de
Consolidación de la Paz, reunida en Buenos Aires en el mes de diciembre de
1936 y convocada con carácter extraordinario a iniciativa del Presidente de los
Estados Unidos para contemplar problemas jurídicos, entre ellos, la limitación
de armamentos, la humanización de la guerra y la libertad de comercio
respecto de los cuales era necesario buscar la unificación del pensamiento
internacional americano para determinar en lo posible la de las legislaciones
nacionales.
De conformidad con resoluciones de la VII Conferencia Internacional
Americana, de la Conferencia de Consolidación de la Paz y de la Conferencia
Comercial Panamericana reunida en Buenos Aires, el gobierno del Perú invitó a
los países americanos para que se hiciesen representar en la I Conferencia
Técnica Inter-Americana de Aviación, que se reunió en Lima del 16 al 25 de
setiembre de 1937. Simultáneamente se verificó la primera reunión de la III
Conferencia Regional de Meteorología Inter-Americana y una Exposición
Internacional de Aviación con exhibición de las fuerzas aéreas unidas de
América con motivo de la inauguración del monumento a Jorge Chávez.
Se hicieron representar en la Conferencia de Aviación, Argentina, Bolivia,
Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Estados Unidos, México, Panamá, Uruguay y 12
Venezuela, y en calidad de observadores, Alemania, Francia, Gran Bretaña e
Italia. La delegación peruana preparó 24 ponencias que constituyeron el punto
de partida de las discusiones y que, en buena parte, sirvieron también de base
para las conclusiones adoptadas por la Conferencia.
De conformidad con lo dispuesto por la Comisión Organizadora, se realizaron
en Lima, del 10 al 15 de setiembre, las sesiones del XXVII Congreso
Internacional de Americanistas.
Se hicieron representar en este certamen los gobiernos de Alemania,
Argentina, Bolivia, Brasil, Cuba, Ecuador, Estados Unidos, Francia, Guatemala,
Holanda, Honduras, Italia, México, Panamá, Paraguay, República Dominicana
y Venezuela. El número de instituciones, extranjeras y nacionales, que
acreditaron representantes fue de cuarentidós.
La interesante labor de este Congreso comprendió múltiples investigaciones
culturológicas y la visita a los diversos lugares del Perú que representan focos
inapreciables de las manifestaciones culturales de los antiguos peruanos.
Tanto el gobierno como la sociedad limeña dispensaron a los distinguidos
representantes extranjeros todo género de atenciones.
Ratificando las directivas de nuestra política internacional para establecer o
confirmar la paz jurídica sobre todas las fronteras de la República y para
vincular cada vez más al Perú con las naciones vecinas, dentro de un concepto
de solidaridad continental, se suscribió en Lima, el 14 de setiembre de 1936, un
Pacto General de Amistad y No Agresión con la República de Bolivia, con el
objeto de hacer más estrechas nuestras relaciones y ratificar una situación
pacífica y cordial que felizmente ha existido siempre entre los dos países.
Con la ratificación del Protocolo de Demarcación de la Península de
Copacabana, suscrito con Bolivia en 1932, se ha remediado una situación
irregular existente en la segunda sección de nuestra frontera con esa
República, permitiéndose la subsanación de las soluciones de continuidad que
se presentaban a lo largo de la línea fronteriza y que causaban toda clase de
inconvenientes de orden material y político.
Cuando asumí el gobierno, hace seis años, encontré interrumpidas las
relaciones diplomáticas del Perú con México. La República Española tuvo a
bien interponer su generosa mediación para reanudarlas. Como resultado de
esta gestión, que los gobiernos de ambos países acogieron complacidos, se
cambiaron simultáneamente, el día 29 de junio de 1933, entre los Presidentes
del Perú y de México, expresivos mensajes cablegráficos que restablecieron
automáticamente dichas relaciones y que, demostrando el espíritu de
confraternidad americana que siempre ha animado a uno y otro país, pusieron
en evidencia el carácter indestructible de los lazos de amistad que
tradicionalmente han unido a sus respectivos pueblos.
El gobierno nombró un representante del Perú en la conferencia reunida en
Evian el 6 de julio de 1938, con el fin de tratar la cuestión promovida por el 13
Presidente de los Estados Unidos de América en torno a las facilidades que se
podrían otorgar a los refugiados políticos de Alemania y Austria.
El Perú señaló desde el primer momento la política que estaba dispuesto a
seguir con relación a este asunto, declarando que estaba llano a prestar su
colaboración con las limitaciones impuestas por nuestra legislación sobre
inmigración y por las necesidades de orden político que pudieran sobrevenir.
La resolución final de la Conferencia de Evian dispuso la constitución de un
Comité Permanente con sede en Londres, integrado por delegados de todos
los países representados en ella, y encargado de atender, dentro de las
normas establecidas, las diversas circunstancias que habrían de presentarse
respecto de la ayuda a los refugiados.
Este Comité ha venido trabajando constantemente por conseguir de los
gobiernos que lo constituyen todas las facilidades posibles a fin de permitir el
ingreso de los refugiados en sus respectivos países. El Perú ha reiterado su
propósito de colaborar resueltamente, en la medida en que lo permitan los
fundamentales intereses de la nación, dejando constancia de que si existe
algún criterio discriminatorio en la aceptación de inmigrantes ello no obedece,
ciertamente, a prejuicios raciales.
A pesar de que las fiestas realizadas con motivo del IV Centenario de la
Fundación de Lima, tuvieron sólo un carácter municipal, algunos gobiernos
americanos se asociaron a ellas en un elevado gesto de acercamiento y
cordialidad interamericanos, que el Perú agradeció debidamente y que ha
apreciado en todo su simpático significado, correspondiendo a dichas
manifestaciones con la expresión reiterada de sus sentimientos sinceramente
americanistas.
Es así como el pueblo de México, por conducto de su gobierno, obsequió a la
ciudad de Lima, un monumento al héroe de su independencia, don Miguel
Hidalgo y Costilla. Por su parte, el gobierno Venezolano rindió delicado
homenaje a nuestra capital con motivo de la misma efemérides, mediante el
regalo de un valioso lote de libros nacionales que habrían de servir de base a la
formación de la Biblioteca Municipal de Lima. El gobierno del Uruguay nos
demostró también en aquella ocasión sus sentimientos de amistad, enviando
una misión especial que arribó a nuestra capital a bordo del avión de guerra
uruguayo “Montevideo”.
El gobierno de Japón tuvo la gentileza de invitar al Perú, en la misma forma
que antes lo hiciera con los gobiernos de Brasil y Chile, para que enviara a su
país una misión económica y cultural que estuviera compuesta no solo por
representantes de algunos organismos oficiales, sino por miembros
pertenecientes a instituciones comerciales, industriales y culturales de la
nación. Los resultados del viaje de esta misión, desprovista en absoluto de todo
significado político, han servido para estrechar los vínculos materiales y
espirituales que nos ligan con el Japón; y las atenciones que en este país
recibieron nuestros delegados, provenientes de los diversos sectores del 14
Imperio, a la vez que confirman la efectividad de nuestro acercamiento ratifican
la proverbial cortesía japonesa.
Comercio internacional
Nuestros vínculos de amistad con la República de Chile se han robustecido de
manera efectiva merced al deseo llevado a la práctica por uno y otro país, de
multiplicar sus actividades recíprocas de intercambio comercial y cultural.
Para asegurar un desenvolvimiento progresivo de las relaciones comerciales,
aprovechando con espíritu equitativo los recursos naturales con que cuentan el
Perú y Chile, se negoció en 1934, un tratado de comercio que reglamentaba en
detalle las condiciones en que se verificaría dicho intercambio y que,
armonizando los intereses de ambos países, establecía el otorgamiento mutuo
de diversas franquicias destinadas a hacer efectivos los beneficios del Tratado.
Su vigencia, fijada en dos años y medio, prorrogables por seis meses más, se
inició el 26 de noviembre de 1935 con el canje de las respectivas ratificaciones,
y terminó el 26 de noviembre de 1938. En esta fecha, los gobiernos de ambos
países, deseosos de que sus relaciones comerciales no sufrieran
entorpecimiento alguno y en tanto se llegara a la celebración de un nuevo
Tratado, convinieron en un Modus Vivendi que tuvo por finalidad evitar la
solución de continuidad en el régimen comercial establecido contractualmente.
El artículo 21 del Tratado creó una Comisión Mixta Permanente, integrada por
delegados del Perú y Chile, con la misión de obviar cualquiera dificultad que
pudiera presentarse en su ejecución, y de flexibilizar las disposiciones que
resultaran un tanto rígidas en la práctica o de modificar las que ya no
respondieran a las conveniencias del sistema vigente. Con el compromiso
contraído por ambas repúblicas de promover las medidas legislativas, o de
dictar, dentro de sus atribuciones, las disposiciones administrativas necesarias
para llevar a efecto las modificaciones o ampliaciones del Tratado, introducidas
por la Comisión Mixta en los acuerdos de sus reuniones periódicas, se dio a
ésta todos los elementos capaces de garantizar el provechoso rendimiento de
sus trabajos. Es así que, gracias a la cuidadosa labor que llevó a cabo, se ha
podido mantener el régimen de comercio entre el Perú y Chile dentro de
normas ajustadas a la realidad del momento y al espíritu de equidad con que
ambos gobiernos llegaron a la concertación del mencionado pacto comercial.
Al término de la última prórroga autorizada por el Tratado, o sea el 26 de
noviembre de 1938, se firmó, como ya se ha dicho, un Modus Vivendi,
destinado a impedir que desaparecieran los beneficios del régimen contractual
en nuestras relaciones comerciales con Chile. El plazo señalado para la
vigencia de este Modus Vivendi fue de seis meses, y concluyeron el 26 de
mayo del presente año. Por diversas razones que exhibían tanto el Perú como
Chile, no se pudo celebrar en esta fecha la reunión de la Comisión Mixta que
habría de elaborar un tratado definitivo en reemplazo del celebrado en 1934; y
se acordó entonces prorrogar el Modus Vivendi hasta el 31 de diciembre del
año en curso, fecha en la que la Comisión Mixta deberá discutir y concertar
dicho tratado definitivo. 15
No cabe duda de que, merced a la política comercial seguida por ambos
gobiernos, se ha afianzado, aún más, la buena armonía existente entre las dos
repúblicas.
Con motivo de la suscripción del Tratado de Comercio peruano-chileno el 17 de
marzo de 1934, el gobierno argentino formuló ciertas observaciones respecto
de las cláusulas que establecían determinadas concesiones en favor de la
importación del trigo chileno, juzgando que ellas importaban un monopolio en
beneficio del trigo procedente de Chile y el consiguiente desplazamiento de los
trigos argentinos del mercado peruano. En el deseo de satisfacer en cuanto
fuera posible los reclamos del gobierno de Buenos Aires, se convino con el
representante diplomático de Chile en la conveniente modificación de aquellas
cláusulas mediante la firma, llevada a cabo el 2 de febrero de 1935, de un
Protocolo Modificatorio. El gobierno argentino, sin embargo, no encontró
suficientes aquellas modificaciones e insistió en su reclamo bajo el anuncio de
que se vería precisado, caso de no obtenerlas, a su satisfacción, a recargar en
un 50% los derechos de importación del petróleo peruano. Animado el gobierno
peruano del sincero propósito de solucionar amistosamente la diferencia
surgida y en el deseo de desarrollar nuestras relaciones comerciales con la
República Argentina, impartió instrucciones al embajador en Buenos Aires para
que negociara un Tratado Comercial donde se contemplara la inserción de una
cláusula destinada a colocar al trigo argentino en igualdad de condiciones
respecto del chileno, a cambio de franquicias análogas para la internación de
nuestros petróleos. Cuando se ultimaban los trámites de perfeccionamiento del
tratado, que, en principio, aceptaron las cancillerías de uno y otro país y en
circunstancias en que el Congreso peruano prestaba su aprobación al Tratado
Comercial con Chile y a su Protocolo Modificatorio, el gobierno argentino
expidió un decreto supremo en virtud del cual se elevaban en un 50% los
derechos de importación al petróleo procedente del Perú.
Esta violenta medida, que indudablemente no tenía fundamento jurídico alguno,
motivó la aplicación por nuestra parte, y en vía de retorsión, que el derecho
internacional autoriza para estos casos, de una disposición análoga contenida
en el decreto supremo de 6 de diciembre de 1935, que recargaba también en
un 50% los derechos aduaneros de importación al trigo argentino.
Este enojoso incidente no perturbó, por lo demás, las excelentes relaciones
políticas que han unido siempre a los dos países. Antes bien, no habiéndose
abandonado la confianza de llegar a un entendimiento, los respectivos
gobiernos constituyeron una Comisión encargada de estudiar las bases con
arreglo a las cuales pudiera aumentarse el intercambio comercial recíproco. La
delegación peruana manifestó, desde el primer momento, la buena disposición
del gobierno para acordar la derogatoria de los decretos de retorsión, que
podía ser simultánea, sin que hiciéramos cuestión del orden en que habían sido
expedidos. Fue aceptado finalmente el temperamento propuesto por la
delegación argentina, conforme al cual se elaboró un proyecto de acuerdo que
resolvía el entredicho y que establecía un régimen de compensaciones mutuas.
Poniendo definitivamente término a la cuestión, se firmó en Buenos Aires, el 3
de febrero de 1937, un Modus Vivendi comercial peruano-argentino, que 16
dispuso la derogatoria simultánea de dichos decretos y el compromiso que
adoptan dichos gobiernos de no aumentar los derechos fiscales de importación
y adicionales que gravan la importación en el Perú del trigo argentino y la
importación en la Argentina del petróleo crudo peruano destinado a la
refinación.
En diciembre de 1938 tuvimos el honor de recibir la visita oficial del
Excelentísimo Señor Ministro de Relaciones Exteriores de la República
Argentina, doctor Cantillo, que coincidió con la inauguración de la VIII
Conferencia Internacional Americana, reunida en nuestra capital. Este amistoso
gesto del jefe de la Cancillería de Buenos Aires ha sido debidamente apreciado
por el gobierno del Perú. Tanto los elementos oficiales como los representantes
más acreditados de nuestra sociedad tuvieron ocasión de testimoniar al
Canciller argentino los sentimientos de amistad que abriga el pueblo peruano
para sus hermanos de la gran nación del Plata, rindiendo el tributo debido a su
alta investidura y a sus relevantes condiciones personales.
Aprovechando de tan grata visita, se hizo entrega al gobierno argentino del
Palacio que, para sede de su Embajada en Lima, le ha obsequiado el gobierno
peruano como expresión de cordialidad internacional y del sentimiento público
que tiende a estrechar, cada vez más, los fraternales lazos que nos ligan con
esa República.
Con el objeto de intensificar las relaciones que tradicionalmente han vinculado
al Perú con Inglaterra, asegurando, al mismo tiempo, los mercados de este
país para nuestros principales productos de exportación, el gobierno peruano
suscribió con el de la Gran Bretaña, en octubre de 1936, un Convenio de
Comercio y Navegación que establece un régimen convencional que sirva para
estimular un progresivo desarrollo de nuestro intercambio comercial, de tal
manera que los beneficios derivados del tratado se repartan equitativamente
entre ambos países.
Para regular la producción y el mercado del azúcar, el gobierno de la Gran
Bretaña invitó al del Perú a participar en la Conferencia Azucarera que se
reunió en 1937 bajo los auspicios de la Liga de las Naciones. El gobierno
aceptó dicha invitación, nombrando, al efecto, sus delegados. Como resultado
de esta Conferencia se suscribió en Londres el 6 de mayo de 1937 un Acuerdo
Internacional y un Protocolo anexo, referentes a la regularización de la
producción y mercado del azúcar. Estos acuerdos significan una evidente
ayuda para nuestra industria azucarera que venía sufriendo los efectos de una
aguda crisis. Paralelamente, se gestionó y obtuvo del gobierno de los Estados
Unidos una ampliación especial de la estrecha cuota que hasta entonces se
nos había asignado para la importación en dicho país de nuestro azúcar. Hoy,
con motivo de la guerra europea, la situación del mercado norteamericano ha
variado por cuanto se ha procedido en este país a suprimir las restricciones
que existían, es decir, el sistema de las cuotas.
El gobierno ha hecho, pues, cuanto ha estado a su alcance por aliviar las
condiciones desfavorables en que se hallaba la industria azucarera, mediante
el nombramiento de delegados a la importante Conferencia Mundial de Londres 17
y la realización de gestiones en Washington. Asimismo, ha conseguido
asegurar el mercado chileno, con la celebración de los convenios comerciales
de que ya se ha dado cuenta. Puede asegurarse actualmente que, merced a
esos esfuerzos y a cierta reacción operada en el mercado mundial, la situación
de nuestra industria azucarera ha experimentado notoria mejoría.
Preocupación del gobierno ha sido, igualmente, la vigilancia de nuestros
intereses algodoneros que en los últimos tiempos se han visto amenazados a
causa principalmente del considerable excedente que arroja la producción
norteamericana de esta fibra en relación con la oferta que de ella se hace y que
podría constituir una amenaza de desplazamiento para nuestro producto si
aquel exceso llegara a los mercados extranjeros con apreciable castigo en sus
precios y con las ventajas derivadas del sistema puesto en práctica de otorgar
primas a la exportación. El estado de alarma en tal virtud ocasionado han
movido a los gobiernos interesados a concertar una acción adecuada a las
circunstancias y, con este motivo, se constituyó en Washington, por invitación
del gobierno de los Estados Unidos, una Conferencia Algodonera Mundial en la
que el Perú ha estado debidamente representado. Las deliberaciones de este
certamen y el sereno estudio hecho de la situación algodonera mundial,
tomando en cuenta, naturalmente, las expectativas y condiciones de los países
afectados, conducirán seguramente a un solución acertada y justa del grave
problema planteado.
La situación de nuestra balanza comercial y de pagos con los Estados Unidos
de América –país con el que mantenemos siempre las más cordiales
relaciones– impone la necesidad de celebrar un tratado de comercio que
contemple equitativamente los intereses de uno y otro país. A este efecto se
han venido realizando las debidas gestiones para sentar las bases sobre las
cuales debe reposar el convenio, a fin de ajustar un tratamiento que beneficie
por igual al comercio del Perú y al de la Gran República del Norte. Puedo
afirmar que, en un futuro muy próximo, quedará perfeccionado el Convenio que
habrá de iniciar una etapa de intercambio más equitativo entre nuestro país y
los Estados Unidos, fortaleciendo, así, los vínculos de amistad que nos unen y
fomentando, a la vez, el provechoso crecimiento de nuestro recíproco
movimiento comercial.
Los exportadores japoneses de artículos manufacturados de algodón y sus
agentes de venta acordaron limitar la exportación al Perú de algunos de estos
artículos que representaban una seria competencia para sus similares de
producción nacional. Con este motivo se han venido señalando cuotas
limitativas anuales, que evitan ese grave perjuicio y que se distribuyen, por
partes iguales, entre los importadores japoneses y los de otras nacionalidades.
En 1935 se celebró con el gobierno francés un Acuerdo Provisional en virtud
del cual el café procedente del Perú gozaría en Francia de la tarifa mínima de
importación hasta determinada cantidad de quintales métricos, en cambio de
una reducción de 50% sobre los derechos de importación y adicionales que
pagan en el Perú el champán, coñac y armagnac importados de aquel país y
amparados con certificados de origen. Este acuerdo, cuya vigencia estaba
limitada, fue objeto de sucesivas prórrogas en vista de los beneficios que para 18
una y otra parte reportaba. Las prórrogas no introdujeron modificación alguna
en los términos del acuerdo, hasta la que se verificó, por cambio de notas del
31 de diciembre de 1938, la cual señala el otorgamiento de las mismas
franquicias por parte del Perú y amplía las que corresponde conceder al
gobierno francés en el sentido de permitir la importación de cierta cantidad de
litros de aguardiente de uva peruana que gozará de los beneficios de la tarifa
mínima.
La colocación de nuestro café en el mercado italiano ha encontrado serias
dificultades con motivo del régimen de contingentes establecido por el gobierno
de ese país. En vista de ello, el gobierno peruano ha procurado obtener una
mayor cuota para la importación en Italia de nuestro café, lo cual se ha
conseguido en parte, mediante la autorización de cierta cantidad que, si bien no
representaba un beneficio apreciable para nuestro producto, contribuye, por lo
menos, a mejorar la difícil situación originada como consecuencia de las
medidas restrictivas adoptadas.
Los gobiernos del Perú y de Bolivia han venido considerando la conveniencia
de celebrar un tratado de comercio que responda a las necesidades actuales
de la economía de ambos países y que regule especialmente las estrechas
relaciones comerciales que vinculan a Bolivia con los departamentos del sur
del Perú. Con el objeto de preparar las bases de este convenio, ambos
gobiernos designaron comisiones especiales integradas por elementos
representativos del comercio y de la industria en los respectivos países. La
Comisión Mixta celebró varias sesiones en La Paz. Aunque todavía no se ha
podido concertar el tratado comercial, los gobiernos de ambos países abrigan
siempre el deseo de celebrarlo y es muy probable que en la próxima reunión de
la Comisión se dé un paso definitivo en orden a esta finalidad.
Por decreto de 28 de enero de 1936, el gobierno brasilero tuvo a bien extender
al Perú el tratamiento de “nación más favorecida”, que ya había sido otorgado a
otras naciones americanas, con motivo de la suscripción del Tratado de
Comercio entre el Brasil y los Estados Unidos, de 2 de febrero de 1935. La
Cancillería peruana tiene en miras la celebración de un tratado de comercio y
navegación con el Brasil, el cual es reclamado urgentemente por el desarrollo
del intercambio entre uno y otro país y por la necesidad de asegurar mayores
facilidades para el libre comercio de tránsito por el río Amazonas.
El comercio con el Perú por este río está sujeto a un régimen que consagra el
libre tránsito, en virtud del Tratado Perú-Brasilero de 1909, y al sistema
establecido desde el año de 1918 en que se suprimió el tráfico directo de
vapores entre Europa y Estados Unidos y el puerto peruano de Iquitos. En
1934 el Ministerio de Hacienda brasilero dictó disposiciones restrictivas de este
régimen. La Cancillería peruana gestionó y obtuvo el levantamiento de estas
restricciones.
El gobierno, convencido de la efectividad que, en orden a la propaganda de las
riquezas materiales y espirituales de un país, tienen las exposiciones
internacionales, dispuso la concurrencia del Perú a las que tuvieron lugar en
París, San Francisco, Dallas y Nueva York. 19
Por decreto supremo de julio de 1935, fueron reorganizados los servicios del
Ministerio de Relaciones Exteriores. La eficiencia de ellos, que la seguridad y el
prestigio del país en el exterior reclaman imperiosamente, sólo puede
obtenerse organizándolos con un criterio esencialmente técnico.
Se ha perseguido la especialización de los funcionarios y empleados mediante
la división del trabajo, orientada razonablemente. Por medio del sistema de
concursos para el ingreso a la carrera diplomática-consular se ha podido
aprovechar los beneficios de una cuidadosa selección; y subordinando las
promociones a un espíritu de estricta justicia, dentro del sistema legal que las
reglamenta, se han dado un estímulo a los servidores del ramo afirmándose a
la vez las garantías de su estabilidad.
Por resolución suprema de 31 de diciembre de 1935, se reglamentó el
funcionamiento de la Comisión Consultiva de Relaciones Exteriores, cuyo
objeto es asesorar a la Cancillería en el estudio y resolución de los asuntos que
por su importancia y especial naturaleza aconsejan el concurso de los
conocimientos y experiencia de un grupo de prestigiosos juristas y
caracterizados ciudadanos. La labor que le ha tocado desempeñar en estos
años ha sido eficaz y constante, por lo que la Cancillería ha contado con su
acertada colaboración.
El progresivo aumento de nuestras relaciones con ciertos países, logrado
merced a esfuerzos de los gobiernos y al impulso de los tradicionales vínculos
que por el origen y la historia han ligado siempre a los respectivos pueblos, ha
determinado los sucesivos acuerdos de elevar simultáneamente al rango de
embajadas nuestras representaciones diplomáticas en Brasil, México,
Colombia y España. Consultando, también, las necesidades del servicio
exterior y la conveniencia de afirmar nuestras relaciones con algunos países de
Europa y de América, mediante el carácter solemne y permanente que revisten
las misiones diplomáticas, se ha procedido al establecimiento de Legaciones
en las Repúblicas Centro Americanas, en Suecia y en Noruega.
Mi gobierno ha tenido la satisfacción de haber podido dotar de locales propios a
nuestra Embajada en Santiago y a nuestras legaciones en París y La Paz.
GOBIERNO
Orden público y libertades ciudadanas
La evolución política, durante mi sexenio gubernativo, acredita el
robustecimiento, cada día mayor, de la cultura cívica de nuestro pueblo y de su
respeto al principio de autoridad, al orden público y a la paz social, esos tres
signos pródigos en incalculables beneficios para los países que los disfrutan.
El orden público es la ley máxima de un país. Para mantenerlo y conservarlo, la
sociedad ha organizado el engranaje de los poderes cuyo conjunto forma el
Estado. La ciencia del gobierno, tal como la he entendido y practicado yo, es

encontrar la indispensable armonía entre el orden y la libertad, entre los
derechos y los deberes ciudadanos. Un pueblo tiene el derecho de ser libre y el
deber de ser ordenado. Los ciudadanos que integran una colectividad tienen
diversos derechos que ejercitar y múltiples deberes que cumplir. Quien no
cumple sus deberes, no puede reclamar el reconocimiento de sus derechos.
El máximo derecho ciudadano es, seguramente, el de las libertades públicas.
La libertad no es ni puede ser la expansión incontrolada del instinto o de la
voluntad arbitraria de los individuos como de los pueblos. Tiene, como todos
los valores espirituales, un límite. El límite de la libertad de un hombre como de
una colectividad está en los derechos de los demás hombres y de las demás
colectividades. Nadie, por ejemplo, es ni puede ser libre para cometer un
homicidio porque ello significa un atentado contra el derecho de la vida ajena.
Nadie es ni puede ser libre para robar porque el robo significa un atentado
contra el derecho patrimonial de los demás. De la misma manera, nadie es ni
puede ser libre para alterar, trastornar o subvertir el orden público y la paz
social porque ese orden y esa paz son los más altos e inalienables derechos
que disfruta un pueblo. Y así como a nadie se le ocurriría llamar tiranos a los
jueces que, en nombre de la ley en ejercicio de su augusta misión, encarcelan
a los delincuentes y a los malhechores, así también nadie puede, serena y
justicieramente, calificar de despotismo a la acción de los poderes públicos
que, usando de la fuerza en nombre y al servicio de la ley, defienden los más
altos derechos sociales –el orden público, la paz social, la estabilidad
institucional, el progreso– contra las asechanzas o las acometidas de los
individuos o de los grupos sectarios. El Perú ha gozado siempre, durante mi
sexenio gubernativo, de las más amplias libertades públicas. Lo que jamás he
tolerado, en bien de la patria, es que se pretenda traspasar o romper el límite
de la libertad para prostituirla, convirtiéndola en libertinaje.
Durante los cien años de nuestra vida republicana, y hasta hace
aproximadamente un decenio, las inquietudes y luchas políticas en el Perú,
apasionadas como en las demás latitudes democráticas, no constituían,
empero, ningún peligro para la estabilidad de las instituciones sociales ni para
el patrimonio de la cultura. La sociedad permanecía tranquila en medio de los
tumultos políticos porque sabía que el triunfo de cualquiera de los bandos
beligerantes significaría siempre que la religión en el Perú iba a ser la misma,
que la organización familiar sería respetada, que las instituciones tutelares del
derecho no sufrirían desmedro. No hubo entre los bandos esos abismos
insalvables de odios y de rencores. Y al margen de las actividades políticas, así
entendidas, y sin querer saber nada de ellas, existía un enorme sector
ciudadano, dedicado afanosamente a la tarea fecunda de la producción en los
vastos campos de la agricultura, de la industria y del comercio. Sabía ese
sector que cualquier gobierno, pese a sus divergencias políticas, le brindaría
las mismas garantías para su estabilidad y desenvolvimiento.
El año 1930 marca una nueva etapa en nuestra vida republicana, con la
aparición del fanatismo sectario. Las luchas adquieren entonces, como
consecuencia de ella, y hasta el 30 de abril de 1933, día en que yo asumí el
gobierno, una violencia casi permanente y no pocas veces trágica. Se
pretendió malintencionadamente reflejar en nuestro país la realidad de otros 21
pueblos europeos que tienen problemas que, por fortuna, no tenemos nosotros.
Los agitadores de profesión hablaron de reivindicaciones sociales que, si tienen
alguna explicación en las grandes naciones del viejo mundo, carecen de
sentido en la nuestra porque aquí, a diferencia de allá, no existen esas
polarizaciones excesivas de la riqueza en un núcleo humano y de la miseria en
el otro.
Las luchas políticas, en nuestro país, adquieren desde entonces, una marcada
tendencia social. No se trata ya, como antes, de una lucha entre quienes, con
ligeras variantes, siguen las mismas directivas nacionales, sino entre quienes
defienden la sociedad y quienes están contra ella. La abstención sería suicida
porque todos sufrirán las consecuencias, si el desastre llega. A un lado
estamos quienes defendemos el orden social existente, vale decir la religión, la
propiedad privada, el régimen familiar, el honor y la cultura. Al otro están
quienes, en su alocado empeño de trastornarlo todo, pretenden reeditar en
nuestro suelo aquellos, episodios que ensangrentaron y anarquizaron a otros
países. La actitud es clara. O con la sociedad o contra la sociedad. O con el
Perú o contra el Perú. No hay ni pueden haber términos medios, en esa
disyuntiva trascendental para la nacionalidad.
El orden dentro de la ley: he ahí la piedra angular, base del bienestar colectivo
que mi gobierno ha garantizado con escrupuloso empeño y clara visión
patriótica de su responsabilidad en el presente ante mis conciudadanos y en el
porvenir ante la historia.
Estábamos habituándonos a la indisciplina y al desorden. Habíamos adquirido,
en otras épocas, la triste fama de ser ingobernables. Una literatura apasionada
y mentirosa exaltaba los signos de la rebeldía como una característica de la
fortaleza. Y bajo esos signos crecían generaciones díscolas y revoltosas,
prontas a la crítica malsana y destructora, pero incapaces de la acción
constructiva, creadora y fecunda. En ese ambiente fermentaban las ideas
disociadoras. Todos cuantos tuvieran algún resentimiento con la sociedad o
con la vida, los hatos de parásitos sociales, los incapaces de abrirse un camino
por sí mismos, engrosaron esas legiones prestas al desorden y a la revuelta.
No era posible permitir que esa situación continuara, a menos de contraer
gravísima responsabilidad para con la patria. No era posible confundir las
libertades públicas con el desquiciamiento de la estructura del Estado y del
régimen social. Por eso, atento al ritmo y a la emoción social de nuestra época,
he realizado, desde el poder, uno de los más brillantes capítulos de la auténtica
justicia social y, simultáneamente, para garantizar la máxima eficacia de esas
nobles conquistas, he estructurado el cuerpo de leyes, dictadas por el instinto
de conservación social y necesarias para la defensa del organismo colectivo.
Al iniciar mi gobierno quise, con un alto espíritu de concordia, que todos, sin
ninguna excepción, vivieran en un ambiente de libertad irrestricta. Quería así
probar el coeficiente de civismo de cada uno de los sectores ciudadanos que
integran la nacionalidad. El país fue testigo de como abusó de esa libertad,
prostituyéndola en libertinaje, uno de esos sectores que invocaba la
democracia en el preciso momento que la escarnecía, atacando a mano 22
armada al Arsenal y a la Escolta, haciendo propaganda subversiva entre las
clases trabajadoras, incitándolas a la lucha de clases, desquiciando la
disciplina universitaria, fomentando huelgas y escándalos aún entre los
colegios de instrucción media y entregándose a la más desenfrenada
demagogia. Yo hubiera merecido, seguramente, la execración de la historia, si
hubiera permanecido impasible ante tantos desmanes. Y siempre en nombre
de la ley, y sin salirme de la órbita que ella me trazaba, contuve los excesos de
ese libertinaje suicida y garanticé, con energía, la paz de la nación.
El orden público, el respeto al principio de autoridad, la estabilidad institucional,
la disciplina colectiva y las bien entendidas libertades públicas han sido durante
mi sexenio gubernativo y siguen siendo hoy una realidad magnífica en toda la
República. A su amparo, una paz fecunda en sus múltiples creaciones abre
ilimitadas perspectivas para el trabajo; nuestras energías, antes dormidas y
dispersas, se orientan y disciplinan en la magna obra de hacer grande al Perú;
formamos un país que ahora es respetado por que es respetable; y ocupamos
el lugar que, por nuestras tradiciones, nuestra historia y nuestras posibilidades,
nos corresponde en el concierto de los pueblos libres.
Las reformas plebiscitarias
Mi experiencia durante los últimos años de mi gobierno arraigó mi convicción
sobre la urgencia de reformar determinadas disposiciones de la Constitución de
1933 para perfeccionar los medios que el Estado requiere para el cumplimiento
de sus elevados fines. En la imposibilidad de realizar esa reforma por el
método ordinario de la sanción parlamentaria en dos legislaturas, por cuanto no
se encontraba constituido el Congreso Nacional, fue necesario acudir a la
consulta plebiscitaria para que el voto ciudadano, fuente primaria de la
soberanía, resolviera la conveniencia o inconveniencia de las reformas
proyectadas. Sabía el pueblo la máxima pureza de mis intenciones al
consultarlo mediante la práctica democrática del referéndum. Casi siempre los
plebiscitos fueron utilizados por gobernantes que querían debilitar o suprimir,
en su propio beneficio, las facultades parlamentarias o incrementar los poderes
ejecutivos que los investían. No se había dado hasta ahora un solo caso en la
historia, que la consulta plebiscitaria fuera solicitada por un jefe de gobierno, en
las postrimerías de su mandato, a fin de que sus beneficios solo alcanzaran a
sus legales sucesores. El plebiscito estuvo, pues, inspirado en los más
elevados sentimientos patrióticos, despojado de todo interés partidarista y de
todo móvil personal, apoyado en las enseñanzas de mi experiencia diaria en el
gobierno, sin otro objetivo que los supremos intereses de la peruanidad.
En mi Manifiesto dirigido a la Nación, en marzo del año en curso, fundamenté
la trascendencia de todas y cada una de las reformas sometidas a la consulta
plebiscitaria, cuya finalidad sustancial consistió en hacer un reajuste necesario
en la estructura de los Poderes del Estado.
Sabía de antemano, señores, que la consulta plebiscitaria sería la piedra de
toque para los detractores de mi gobierno, más atentos a las conveniencias de
sus pasiones partidaristas que a los grandes intereses de la nacionalidad. La 23
oposición sórdida de ciertos pequeños sectores prescindió del indiscutible
contenido doctrinario de las reformas para atacar al gobierno que las había
planteado. En su ceguera se llegó al extremo de considerar al pueblo peruano
como un menor de edad para negarle audazmente el derecho de decidir por sí
mismo, en las ánforas plebiscitarias, sobre sus propios destinos. Ellos,
naturalmente, por inconsciencia, por astucia o por maldad, se arrogaban el
papel de tutores de nuestro pueblo. No se reparó en los medios para extraviar
la recta conciencia de mis conciudadanos. Pero todo fue inútil. La ciudadanía,
con esa certera intuición que ha hecho que los pueblos salven con éxito las
grandes crisis de su historia, supo corresponder plenamente a la fe que yo
tenía puesta en ella. Las reformas plebiscitarias fueron aprobadas, en una
jornada histórica por una abrumadora votación favorable que sobrepasaba el
90% del electorado total de la República, en caso sin precedente en los anales
políticos de nuestra patria.
Los gobernantes han esperado siempre la consagración de la posteridad. Ha
querido la Providencia brindarme el raro privilegio de recibir, personalmente, en
vida, en un anticipo del futuro, esa consagración que sólo la historia les depara
a los demás hombres de gobierno, entregados, por entero, como yo, al servicio
incondicional de su patria. El triunfo rotundo de las reformas plebiscitarias –tan
rotundo y tan clamoroso que ni siquiera se han atrevido a discutir los más
encarnizados detractores de mi gobierno– ha constituido el amplio y definitivo
voto de confianza con que, anticipándose a la posteridad, me enaltece la
ciudadanía de mi patria. Nunca antes de ahora obtuvo en el Perú ese preciado
galardón democrático un gobernante, en vísperas de expirar su mandato
político. El Plebiscito acreditó la firme e indestructible unión entre un pueblo y
un hombre. Un pueblo que, hace seis años, agonizaba y no quería morir. Y un
hombre resuelto a sacrificarlo todo para salvarlo. Un pueblo que vive ahora su
plenitud esplendorosa y un hombre que, donde quiera que se encuentre, en el
poder o en el llano, ha de seguir dedicando todas las mejores energías de su
vida para su bienestar, su progreso y su prosperidad.
El proceso electoral
La renovación del Poder Ejecutivo y la nueva estructura del Poder Legislativo
se han realizado bajo la jurisdicción del Estatuto Electoral, integrado por las
leyes números 8901 y 8932.
Era necesario coordinar y unificar, en un solo cuerpo de leyes, para su mejor
aplicación y su mayor eficacia, todas las disposiciones legislativas, en materia
electoral, dispersas en el Estatuto Electoral, Decreto-Ley N° 7177, de 26 de
mayo de 1931; Reglamento expedido por decreto supremo de 8 de junio de ese
mismo año; Decreto-Ley N° 7287, ampliatorio del Estatuto Electoral, de 28 de
agosto de 1931; y leyes números 7780 y 8252, promulgadas respectivamente
el 8 de agosto de 1933 y 29 de abril de 1936. No pocos de los preceptos de
esas leyes dispersas habían sido derogados, modificados o sustituidos por
disposiciones legales posteriores, lo que evidentemente entorpecía la
aplicación de las pautas legales en el orden electoral y dificultaba, en la
práctica, el normal funcionamiento de los organismos electorales. La nueva 24
legislación electoral debía tener en cuenta, además, las reformas plebiscitarias
vinculadas al proceso eleccionario, tal como la que deroga la representación
minoritaria obligatoria con tendencia a la proporcionalidad, para cuyo mejor
cumplimiento fue aconsejable restablecer el sistema de la elección provincial
para la designación por el pueblo de los Diputados. Consideré indispensable,
eso sí, mantener en todo su vigor, para garantizar la máxima eficacia de la
pureza y de la libertad del sufragio popular, el mandato constitucional que
establece el voto secreto, directo y obligatorio, garantía suprema para la libre
expresión en las ánforas, de la voluntad ciudadana, así como intensificar, aún
más, el sistema de garantías y de control que debieran ejercer los distintos
intereses en juego en el proceso electoral para rodearlo de las máximas
condiciones de seguridad y respeto de la auténtica voluntad nacional. Este
elevado espíritu cívico inspiró el actual Estatuto Electoral, integrado por las
leyes números 8901 y 8932. El Estatuto vigente forma una muralla democrática
invulnerable. Su mayor éxito estriba en no haber sido objeto de ninguna crítica,
ni por los más encarnizados e irreductibles opositores a mi gobierno. El
Estatuto Electoral cierra herméticamente todas las válvulas de escape a la
ilegalidad y todos los resquicios por donde pudiera filtrarse el engaño a la
voluntad de la nación.
No creo haber cumplido mis deberes de gobernante asegurando solo el
espléndido estado del Perú de hoy. Quiero compartir también la
responsabilidad de garantizar la continuidad de ese ritmo en el Perú de
mañana. El extraordinario impulso alcanzado ya por el progreso nacional no
podía quedar expuesto a perturbaciones de ninguna índole por la renovación
del Poder Ejecutivo. Por eso, en 1936 como ahora en 1939, puse mi empeño
más decidido para lograr unificar las grandes mayorías de las fuerzas cívicas.
El país presenció cómo, en 1936, fracasaron mis nobles esfuerzos por la
incomprensión de los unos, aferrados a sus egoísmos e intransigencias, y la
maldad de los otros, cuya ambición desenfrenada puso en juego todos los
recursos para burlar el sufragio, escarnecer la voluntad popular y colocar al
país al borde de la anarquía, de la que sólo pudo salvarse por la solución que
impuso un alto deber patriótico y por la lealtad y la disciplina de las instituciones
armadas, puestas, una vez más, al servicio de los supremos intereses de la
República.
Frustradas las elecciones generales por la injerencia perturbadora de quienes
se encuentran al margen de la legalidad, anulado el proceso total de los
comicios por la autoridad inapelable del Jurado Nacional de Elecciones, se
presentó al país una grave situación de emergencia, no prevista, en nuestro
mecanismo constitucional. El Congreso Constituyente del Perú, el único
llamado a resolver el problema, aprobó entonces una solución nacional,
apoyada por todos los elementos sanos del país, por las fuerzas vivas de la
nacionalidad, por las instituciones encargadas de velar por el orden público y el
bienestar general. Fue entonces que se produjo, señores Representantes, el
conflicto más trascendental de mi vida. La disyuntiva era categórica: o dejar al
Perú entregado a los más funestos peligros, al borde de la anarquía o aceptar
la ampliación de mi mandato presidencial, que yo no había solicitado ni
deseado, que se imponía a la rectitud de mi conciencia, con la conformidad
patriótica con que todo soldado acepta y cumple con su deber, cuando la 25
nación exige sus servicios en horas difíciles de su historia. Y continué, por eso,
en el gobierno, quebrantando mi propia voluntad, porque el país reclamaba mi
permanencia en la primera magistratura para librarlo de los peligros que lo
acechaban. Se me confiaron entonces las facultades legislativas de las que he
hecho discreto y mesurado uso, inspirado siempre en las razones de Estado y
en los altos intereses de la nacionalidad.
Al iniciarse el proceso electoral de 1939 recibí también constantes
requerimientos de numerosos sectores del comercio, de las industrias, del
obrerismo y de las agrupaciones políticas para que permaneciera al frente de
los negocios públicos. Esos anhelos reconfortaron mi espíritu porque me
hicieron comprender que las fuerzas vivas del país apreciaban debidamente
todos mis esfuerzos en bien de la nación. Pero ahora la situación es distinta a
la de 1936. Entonces peligraba el orden, la estabilidad social y el progreso del
Perú cuya marcha, súbitamente detenida por la nulidad del proceso
eleccionario, no tenía los cauces legales que la orientasen. Se juzgó entonces
que mi presencia era necesaria al frente del gobierno y yo no quise rehuir,
frente a esa situación de peligro, ni las responsabilidades, ni las amarguras del
gobierno. Ahora, señores, está definitivamente asegurado el progreso del país.
El ritmo no va a interrumpirse con la transmisión del mando supremo. El mismo
espíritu unirá al Perú de hoy con el Perú de mañana. Y un mismo fervor
ciudadano que ha apoyado constantemente a mi gobierno, apoyará también,
seguro estoy de ello, al gobierno de mi sucesor legal.
Con la visión espléndida de nuestra patria, liberada de sus pasados agobios, la
ciudadanía escuchó y respondió a mi llamamiento de unión cívica. Las grandes
mayorías electorales, como lo hicieron en la jornada plebiscitaria, apretaron sus
filas en la causa nacional. Sólo quedaron al margen de ella muy escasos
elementos, sobradamente conocidos por su funesta actuación en la vida
pública, por su ciega intolerancia y audaz ambición, que preconizaron el crimen
político y mi asesinato, en su loco empeño de llegar al poder, portavoces del
odio, de la violencia y de la anarquía. Las elecciones generales se han
realizado con el más absoluto orden y tranquilidad en toda la República, sin
que se hubiera desarrollado ningún hecho de sangre que lamentar. Pocas
veces ha tenido el Perú, en su accidentada vida republicana, un proceso
electoral tan tranquilo, tan ordenado y tan legal, índice elocuente de la nueva
conciencia cívica forjada en el país. De nada sirvió la insidiosa campaña de un
periódico que, al amparo del franco ambiente de libertades públicas en que se
ha desarrollado el proceso eleccionario, se entregó al desenfreno del
libertinaje, en su pueril y frustrado empeño de echar sombras a la legalidad
electoral, calumniando a los organismos encargados de velar por la pureza del
sufragio y ocultando so pretexto de hacer propaganda a determinada
candidatura, sus verdaderos propósitos subversivos.
El último proceso electoral no se ha manchado con los espectáculos de
incultura cívica que, en otras épocas, caracterizaron a las elecciones. Agitados
tumultos alteraban profundamente la vida normal de las poblaciones que, en
los días eleccionarios, vivían en constante zozobra. Ese cuadro ha
desaparecido, por fortuna, en el Perú, porque he podido realizar mi firme
empeño de garantizar plenamente la normalidad y la tranquilidad colectivas, 26
empleando todos los medios que, para esa finalidad, puso la ley en mis manos.
El proceso electoral de 1939, pese a los desesperados esfuerzos hechos para
frustrarlo, es un expresivo coeficiente de la cultura cívica de nuestro pueblo que
sabe ahora ejercitar sus derechos ciudadanos sin alterar la vida normal de la
comunidad.
Una vez más el pueblo ha decidido sus destinos en las ánforas y esta vez lo ha
hecho con una clara intuición patriótica y con una visión certera de sus propias
conveniencias, depositando su confianza en un ciudadano, que, al sucederme
en los honores y responsabilidades del gobierno, sabrá proseguir
empeñosamente la gran tarea ya emprendida. Este ciudadano eminente,
consagrado por las mayorías electorales, cuenta con la firme adhesión de la
nacionalidad para continuar realizando, con el mismo fervor patriótico con que
yo lo he hecho, los grandes destinos del Perú.
EDUCACIÓN PÚBLICA
El presente y el porvenir de la nación reposan en las escuelas. El niño de hoy
es el ciudadano de mañana y, por lo mismo, un sentido de elemental previsión
cívica, que mi gobierno ha practicado con infatigable empeño, es convertir a la
educación pública en el más firme baluarte de la estabilidad y del progreso
nacionales. “Caminos y escuelas” ha sido uno de los objetivos de mi acción
directriz que, multiplicando nuestra riqueza, inyectando nueva vitalidad a
nuestra estructura económica y forjando el espíritu individual y colectivo, ha
garantizado el bienestar material y el perfeccionamiento cultural de la
República. Si los caminos nos dan la unidad geográfica y económica,
disolviendo en las perspectivas nacionales el estrecho egoísmo de los
regionalismos recelosos e infecundos, la educación pública garantiza la
suprema unidad del espíritu, indispensable para que la patria forje su
conciencia colectiva, desarrolle todas sus posibilidades y cumpla sus altos
destinos.
Los signos esenciales de la política educacional de mi gobierno han sido la
tecnificación y la expansión de la enseñanza. El primer aspecto comprende el
mejoramiento cualitativo y doctrinario de la enseñanza y tuvo su más alto
sentido con la creación del Ministerio de Educación Pública, en setiembre de
1935. Hasta entonces la acción educativa del Estado se dejaba sentir en una
simple Dirección de Instrucción, una de las dependencias de ese organismo
administrativo híbrido que fue el Ministerio de Instrucción, Culto y Beneficencia.
Comprendí la premiosa necesidad de remediar esta anomalía y, en
cumplimiento de ese propósito, mi gobierno creó el Ministerio de Educación
Pública, con vida propia e independiente, organismo central orientador y
controlador, núcleo de la administración de escuelas y colegios y centro de un
sistema de ciencia pedagógica aplicada a toda acción docente en el Perú. Las
distintas reparticiones se organizan a base de la afinidad de las funciones,
reguladas entre sí por el Ministerio y la Dirección General de Educación
Pública. El enlace de orientación y control entre el Ministerio y las escuelas y
colegios lo realizan los supervisores escolares, funcionarios técnicos
encargados de vigilar el desenvolvimiento de la enseñanza en sus dos ciclos, 27
examinar la calidad de los métodos, estudiar los planes y programas, vigilar los
exámenes y sondajes pedagógicos y sugerir la implantación de adecuadas
normas didácticas para que se mejore el aprendizaje. Capítulos principales en
la tecnificación de la enseñanza han sido el cumplimiento de los planes y de los
métodos que aproximan la escuela a las necesidades de la vida, especialmente
en sus aplicaciones industriales; la educación del aborigen combinando la
instrucción común con la agropecuaria; la superación progresiva y en marcha
de los locales abandonados por decenas de años; la preparación científica de
los maestros, unificando su título profesional; la abolición definitiva de esa
corruptela que significaban los nombramientos políticos o de favor y su
reemplazo por el sistema de los concursos, en los que compiten libremente las
habilidades y se selecciona, con estricto y justiciero criterio pedagógico, la
idoneidad intelectual y moral de los maestros; el mejoramiento de las
condiciones económicas del magisterio, con una tendencia a dignificar la
importancia social de su profesión; la estabilidad en el ejercicio de sus cargos;
y el incremento de los múltiples beneficios del mutualismo magisterial que
otorga a los maestros el auxilio pecuniario en casos de urgente necesidad
mediante los préstamos sobre el seguro, pensión de invalidez, libre del pago de
cuotas futuras y manteniéndose en vigor el seguro en caso de fallecimiento,
adelantos mientras se tramita la cédula de jubilación o cesantía, servicio de
hospitalización y el seguro de vida en beneficio de sus deudos. La Asociación
Mutualista Magisterial está resolviendo el importante problema de la vivienda
para los maestros: se construye actualmente y se entregará, muy en breve, en
Lima, el primer lote compuesto de cuarenticuatro casas y se activan los
estudios para la construcción de iguales lotes en el Callao y en el resto de la
República.
Incremento de la enseñanza
La expansión de la enseñanza, en todos sus órdenes, otro de los signos
distintivos de mi política educacional, se comprueba plenamente con la
elocuencia indiscutible de las cifras comparativas. En 1933, al asumir yo el
gobierno, el Presupuesto en el ramo de Instrucción, el más elevado que hasta
entonces tuvo la República, ascendía a S/. 10’535,261.00. Año tras año, ha ido
aumentándose progresivamente esa cantidad. El actual presupuesto en el
ramo de la Educación Pública llega a S/. 18’602,171.00, lo que representa un
aumento de S/. 8’066,909.00 durante mi sexenio gubernativo, con relación a
1933 y patentiza mi constante e indeclinable empeño de propender al
mejoramiento de la instrucción pública en el Perú.
Los haberes de los maestros de enseñanza preescolar, común, post-escolar e
industrial, patronatos escolares, servicio de doble turno, etc. llegaban en 1933 a
S/. 7’044,704.26 y en 1939 ascienden a S/. 12’363,571.06, lo que representa
una mayor asignación de S/. 5’318,866.80 en beneficio del magisterio.
Juzgo conveniente recalcar, en lo que respecta a la ejecución del Presupuesto
en este ramo de la Administración Pública, que para la liquidación del ejercicio
presupuestal en cada año, a partir de 1933, fue necesario la apertura de un 28
crédito suplementario, el cual ha ido disminuyendo año tras año. Las cifras
hablan elocuentemente:
Para la liquidación del Presupuesto de 1936 se necesitó S/. 928,100.00; para la
liquidación del Presupuesto de 1936 se necesitó S/. 392,937.06 y el
Presupuesto de Educación Pública de 1938 se liquidó con un superávit de S/.
50,000.00 aproximadamente, lo que evidencia la eficaz previsión de mi
gobierno al asignar las sumas que real y efectivamente corresponden a la
satisfacción de los servicios del ramo dentro de las posibilidades económicas
del Estado.
El aumento progresivo de las sumas consignadas en los presupuestos anuales
del ramo de Educación Pública demuestra categóricamente la constante y
creciente preocupación de mi gobierno en favor de la enseñanza, por el
bienestar del alumnado y el mejoramiento económico de los maestros, con la
adopción de nuevos planes de estudios en armonía con las auténticas
necesidades nacionales, la construcción de locales escolares que reúnan las
condiciones exigidas por la pedagogía contemporánea, así como la reparación
y adaptación de la mayoría de los locales para escuelas en la República, la
dotación de mobiliario y útiles de enseñanza en proporción apreciable y la
dación de una ley sobre escala de haberes. He ahí los principales beneficios
que ha obtenido la enseñanza Primaria. Ellos se han proyectado también en la
órbita de la Educación Secundaria, pudiendo citar, entre otros muchos, la
dotación de gabinetes de Física, Química y Geografía para los colegios
nacionales cuyos locales, además, han recibido adecuadas reparaciones; el
nuevo mobiliario enviado a no pocos de esos planteles; el ostensible y justiciero
mejoramiento en el sueldo de los profesores, fijado en una escala que tiene
como base diez soles oro por hora semanal de clase y asciende hasta
dieciocho soles oro, según la categoría de los planteles y el costo de la vida en
los diferentes lugares de la República; y la creación, desde mayo de 1935, de
los colegios nacionales de varones “Alfonso Ugarte” en esta capital, “Dos de
Mayo” en el Callao, de Tarapoto, de Cotahuasi y de Sicuani en estas ciudades
y los colegios nacionales de mujeres de Huaraz, de Abancay y de Ayacucho. El
Colegio Nacional de Mujeres de Lima contará, muy en breve, con un hermoso
local apropiado a la noble función que desempeña ese centro educativo. Y lo
propio ocurrirá con el Colegio Nacional de Mujeres de Tacna. Están ya
empozados los fondos requeridos para esta última obra que deberá
emprenderse, sin tardanza, en beneficio de la juventud estudiosa femenina del
sur de la República.
He prestado también muy especial atención a la edad preescolar, creándose,
para tal efecto, tres jardines de la infancia en esta capital, así como en Iquitos y
Contamana, los cuales funcionan con 21 maestros y su personal competente
de médicos, enfermeras y empleados. Se subvencionan los kindergarten de
Moyobamba y de Chachapoyas. Este importante ciclo de la pedagogía
preescolar requiere la orientación constante de maestros especializados. Para
formarlos se ha creado recientemente la Escuela de Jardineras de la Infancia.
La catalogación pedagógica de los niños los divide en normales y anormales.
Figuran entre estos últimos, los sordomudos y los ciegos cuya educación 29
tampoco debe descuidar el Estado. Por eso he creado la Escuela de
sordomudos, incorporada a la Escuela de Niños Ciegos, y que está ya en
funciones con un personal idóneo, especialmente contratado en Europa, y
amplio local adquirido por el Estado.
El progresivo aumento de las escuelas primarias, colegios nacionales,
maestros y población escolar, desde 1933 a 1939, constituye el más alto
exponente y la mejor demostración de mi política educacional. Las cifras
estadísticas, anotadas a continuación, hablan con indiscutible elocuencia:
INSTRUCCIÓN PRIMARIA FISCAL
En abril 1933 En noviembre
1939
Aumento
respecto de
1933
Porcentaje de
aumento sobre
Alumnos 1933
367,484 470,736 103,252 28.10%
Maestros 6,624 8,721 2,097 31.66%
Escuelas 3,714 4,609 895 24.10%
COLEGIOS NACIONALES
En abril 1933 En noviembre
1939
Aumento
respecto 1933
Porcentaje de
aumento sobre
1933
Número de
planteles 36 52 16 44.44%
Alumnado de
Primaria 4,755 6,454 1,699 35.73%
Alumnado de
Secundaria 9,062 14,293 5,231 57.72%
Alumnado de
normal 595 862 267 44.87%
Comprendiendo la singular trascendencia de la Educación Física en el
bienestar de la juventud y en el fortalecimiento de la raza, mediante el ejercicio
metódico, la higiene y los deportes, mi gobierno ha creado, para orientarla
científicamente, la Dirección de Educación Física, incorporada a la estructura
del Ministerio de Educación Pública. Han ocupado las plazas de maestros, los
alumnos egresados de la Escuela de Educación física, cuya acción provechosa
reportará positivos beneficios al vigor físico de los escolares y, por ende, a la
salud de la raza. La Dirección de Educación Física, la Escuela donde se
preparan y capacitan los maestros destinados a impartir esta enseñanza y el ya
numeroso equipo de profesores que han salido de ella, constituyen las tres
sólidas bases fundamentales que la previsión de mi gobierno ha puesto en
servicio del futuro de la nacionalidad.
Se ha definido con claridad la condición jurídica de la mayor parte de los bienes
escolares rústicos y urbanos y se prosigue activamente en este empeño
esclarecedor; habiéndose celebrado además, contratos de alquiler de locales
para escuelas, reajustando la merced conductiva, todo ello en cautela del
patriotismo fiscal y con una apreciable economía para el presupuesto del ramo. 30
En los últimos años se han construido 61,613 bancas carpetas, 1,534 pupitres,
452 armarios, 1,698 sillas, 1,435 pizarras y 7,000 pizarras de tela que se han
distribuido proporcionalmente en las escuelas de la República.
Locales escolares
Con fondos de leyes especiales y con los que anualmente consigna al efecto el
presupuesto del ramo, se han llevado a cabo construcciones y reparaciones de
verdadera importancia, entre los cuales, citaré los locales escolares terminados
y ya inaugurados de Surco, Matucana, Pisco, Villa Huaura, Aucallama, Huaral,
Ayavirí, Apata, Marco, Acoya, Masma, San Pedro de Cajas, Carhuamayo,
Colegio Nacional, Mala, Huariaca, Barrio Coolcampata, Cercado, Moctezuma
473 Colegio Nacional, Cercado, Jardín de la Infancia N° 2 Iquitos, Centro
Escolar 151.
Están en actual estado de construcción o reparación los locales escolares de
Izcuchaca en Huancavelica; Coto, Huayopampa, Cercado, Arahuay, Huantaro,
en Canta; Tuna, San Juan de Iris, Surco Centro Escolar N° 4403,
Huachupampa, Santa Ana, Mariatana, en Huarochirí; distrito de Junín, Tapo,
Palpamayo, y Cercado en Tarma; Lampanin en Santa; Naturales de Huacho,
Barranca y La Esperanza en Chancay; Acobamba en Angaraes; Visquis y
Colca en Huancayo; Cercado en Aija, Santo Toribio en Huaylas, Cercado en
Parinacochas, Cercado en Casma, Cospan en Cajamarca, Cercado en
Cangallo, Santiago en Morropón, Concepción, Matahuasi, Huertas, Paca,
Canchaillo, y Maquiyauyo en Jauja; Cercado en Cajatambo, Aquiche, Anco y
Viñac en Yauyos, Caniasbamba en Pomabamba, Umuchi en Huancané, San
Borja en Cuzco, Cabo Pantoja en Bajo Amazonas, Cercado en Pacasmayo,
San Pedro, Tinita, Cambopata, y San Pablo en Canchis; Antacocha en
Huancayo, Pampas en Tayacaja y Aspitia en Cañete.
La instrucción en la capital de la República contará muy pronto con nuevos
locales escolares en Petit Thouars, San Isidro y Barranco, así como en el
distrito de la Punta, en la Provincia Constitucional del Callao.
Se han aumentado las rentas propias del Refectorio Escolar “Alberto Secada”
en el Callao, mediante la subvención anual de S/. 48,000.00, lo que permite
atender con almuerzo diario a más de tres mil niños. Se atiende igualmente con
una subvención de S/. 21,600.00 los refectorios escolares de Cajamarca,
Contamana y Arequipa.
Crisis de la enseñanza y su solución
Eran tres los factores determinantes de la crisis en la enseñanza en el Perú: la
falta de selección en el magisterio, la deficiencia de los planes de estudio y la
escasez de los recursos económicos para emprender la reforma salvadora. Mi
gobierno ha cumplido el patriótico deber de afrontar y resolver este
trascendental problema.

Los maestros tienen hoy, como no tuvieron nunca antes de ahora en el Perú,
las necesarias garantías para el cumplimiento de su misión. Mi propósito ha
sido que el magisterio peruano esté íntegramente constituido por maestros que
posean estudios y títulos pedagógicos. A fin de garantizar la capacidad y la
idoneidad moral del profesorado, todas las ramas de la enseñanza, se ha
incrementado el número de escuelas normales elementales y escuelas
normales de segundo grado. Teniendo en cuenta el Estado el muy justo anhelo
de la segunda enseñanza de poseer maestros con iguales ejecutorias de
capacidad y moralidad, ha estimulado eficazmente la creación de la sección de
Pedagogía en la Facultad de Filosofía, Historia y Letras, que funciona, con el
mejor éxito, desde hace tres años, en la Universidad Mayor de San Marcos de
Lima y de la que han salido ya, debidamente preparadas, dos promociones de
profesores de segunda enseñanza, cuyos servicios deberán ser utilizados por
el Estado en beneficio de la juventud estudiosa. El aumento de los sueldos del
profesorado primario, en lo que se ha empleado más de tres millones y medio
de soles, lo que representa aproximadamente la quinta parte del presupuesto
total del Ministerio de Educación; la abolición de las diferencias entre los
sueldos de maestros y maestras; el sistema de los concursos para la provisión
de las plazas vacantes; el Escalafón del Magisterio y la Asociación Mutualista
Magisterial, son, entre otras, las principales conquistas pedagógicas que han
resuelto satisfactoriamente la situación del maestro peruano.
Mi gobierno se ha preocupado también, con infatigable celo, de los métodos de
estudio cuyas notorias deficiencias eran también causa coadyuvante de la
crisis de la enseñanza. Las reparticiones técnicas tienen en constante estudio
los problemas relacionados con los planes y programas. El principio básico de
la reforma ha sido descongestionar el número excesivo de materias, en bien de
menos asignaturas más profundamente estudiadas. Se ha intensificado el
estudio de la educación moral y cívica, así como de las asignaturas de
contenido nacionalista. La renovación del plan de enseñanza secundaria ha
avanzado este año, hasta el IV año de estudios, y el próximo año se
completará la reforma, aunque la investigación queda abierta por ser la
segunda enseñanza un escollo educacional que preocupa a los pedagogos de
todos los países.
Los planes para los colegios vespertinos y nocturnos –favorecidos estos
últimos por un crecido número de estudiante adultos– han sido ampliados a
seis años, teniendo en cuenta que los certificados otorgados a estos alumnos
tienen igual valor que los correspondientes a las clases diurnas y que, por
consiguiente, los estudios que se realizan en ambas secciones deben ser los
mismos. El plan de estudios de las escuelas nocturnas, expedido en julio
último, guarda armonía con el reducido tiempo de que dispone la clase obrera y
la enseñanza es predominantemente práctica.
Se ha simplificado el plan de la instrucción primaria exaltando los signos
cualitativos sobre los cuantitativos, y se estudia una simplificación, mayor aún,
con el objeto de que el niño no se disperse en un atiborramiento de datos sin
poder distinguir, con método y calma, los valores esenciales de la cultura. 32
El aspecto más trascendental de la reforma, realizada por mi gobierno, en
materia de planes y orientación de los estudios, consiste en la enseñanza
vocacional, con el objeto de enlazar la escuela y la vida, instruir a las personas
y darles también conocimientos útiles y prácticos para que valgan por sí
mismas, ganándose decorosamente el sustento con un oficio, industria o
habilidad, aprendida en el aula escolar. En este sentido se han estimulado las
escuelas industriales de las ciudades, tanto de hombres como de mujeres, en
las cuales a más de la educación común, se enseña un ramo técnico de las
industrias más fácilmente aplicables en nuestro medio. En los distritos
campesinos, se ha creado un tipo especial de escuela llamada rural. Nuestra
población indígena, en su mayoría campesina, ha principiado a beneficiarse
con este tipo de nuevo plantel destinado a ser el punto de apoyo para el
resurgimiento de nuestra raza aborigen. En las escuelas rurales,
conjuntamente, con la instrucción primaria, se imparte la enseñanza de la
agricultura y de los oficios e industrias a ella conexas. Algunos colegios
nacionales tienen también aquellas secciones vocacionales, tanto de hombres
como de mujeres, y en las regiones agrícolas como las de Ica y Huanta, los
colegios nacionales preparan expertos en faenas agrícolas.
Se ha reglamentado debidamente la adjudicación de becas por sorteo público
entre los alumnos que se hacen acreedores a ellas, eliminando injustas
preferencias, y se estudia un sistema que permita el otorgamiento de este
beneficio sólo a los que lo merezcan por su aptitud y contracción al estudio,
además de su comprobada pobreza.
El deber que tiene el Estado de supervigilar la enseñanza particular ha sido
considerado en un reglamento especial que se encuentra dando provechosos
resultados.
La enseñanza comercial, en todos sus grados, ha recibido una adecuada
reforma que hace muy práctico el aprendizaje de las distintas especialidades
del comercio y da respaldo de seriedad a sus estudios.
Con el objeto de encarar los problemas pedagógicos en forma científica, se ha
comenzado una investigación que rinda el índice mental de nuestros escolares.
Ello ha de servir para homogenizar la clase e impartir la enseñanza a la
medida. Se trata a la vez de llegar a una prueba de exámenes que se acerque
más a un resultado exacto de la preparación de los alumnos. Completan esta
labor técnica los estudios realizados sobre el retraso escolar, el rendimiento
educacional y las normas para mejorar la enseñanza y el tratamiento de los
escolares anormales.
Deporte
Creo que ningún gobernante, antes de ahora, había dedicado en el Perú, tan
preferente atención, tan franco estímulo y tan decidido apoyo a todas las
actividades deportivas cuyo floreciente estado se ha visto ya coronado por los
lauros simbólicos del triunfo en diversas justas internacionales. 33
Aprecio, en toda su elevada significación, la trascendencia social del deporte.
Sé que él despierta en la juventud el hábito de la organización y la
conveniencia de supeditar el interés personal egoísta al interés colectivo que
coordina y aúna el esfuerzo de los hombres para obtener el máximo
rendimiento. Los deportes imponen, como primordial condición, el respeto a los
principios de la autoridad y la obediencia a los preceptos que han de regular,
en todo instante, durante el desarrollo de las actividades deportivas, la acción
individual. Ejercita a las juventudes en la disciplina, en la tenacidad y en la
constancia y las acostumbra a coordinar sus empeños en la acción colectiva. El
triunfo deportivo no corresponde a un sólo individuo. Es el triunfo de todos
cuantos se agrupan bajo la misma insignia.
Por eso no he vacilado en prestarle mi más decidida ayuda al deportismo en el
Perú, tonificando con numerosas subvenciones extraordinarias, las partidas
consignadas, para ese efecto, en el Presupuesto General de la República. He
dedicado más de un millón de soles, en ese laudable empeño, atendiendo las
necesidades de las Federaciones Peruanas de Atletismo, de Basquetbol, de
Box, de Ciclismo, de Esgrima, de Fútbol y de Natación; subvencionando al
Comité Nacional de Deportes; construyendo campos deportivos en los distintos
barrios obreros y en varios sectores de esta capital, así como en diversas
ciudades de la República; sufragando los gastos demandados por la
concurrencia de las delegaciones deportivas del Perú a las Olimpiadas de
Berlín, en 1936 y en los Juegos Bolivarianos de Bogotá donde tan lucida
actuación tuvieron nuestros atletas; y otorgando efectivo estímulo a las
delegaciones peruanas a los campeonatos internacionales realizados en Chile
y a los que se cumplieron en Lima donde el Perú obtuvo el título de Campeón
Sudamericano.
Las cifras siguientes especifican los aportes hechos por mi gobierno en
beneficio de las distintas ramas del deporte:
Federación Peruana de Atletismo S/. 104,839.93
“ “ de Basquetbol 61,028.40
“ “ de Ciclismo 5,680.00
“ “ de Esgrima 3,500.00
“ “ de Fútbol 113,838.67
“ “ de Natación 32,373.74
“ “ de Remo 3,000.00
Subvenciones al Comité Nacional de Deportes, consignadas
en el Presupuesto Fiscal de la República S/. 29,166.60
Sumas dedicadas a la construcción de campos deportivos
en diversas ciudades de la República 264,000.00
Sumas dedicadas a la construcción de campos deportivos
en los diversos barrios para obreros 398,000.00
Aporte del Supremo Gobierno para sufragar los gastos de
la concurrencia del Perú a los Juegos Bolivarianos en
Bogotá 84,647.50
Suma donada por el Supremo Gobierno para sufragar los
gastos de la concurrencia del Perú a las Olimpiadas de 34
Berlín efectuadas en 1936 27,606.67
Suma aportada por el Supremo Gobierno para cubrir el
déficit producido en la financiación de los campeonatos
sudamericanos de Box, Basquetbol y Natación realizados
en Lima en 1938 24,300.99
Subsidios diversos 6,136.99
S/. 1’158,119.00
Estimular el deporte, como yo lo he hecho, es realizar una de las más altas
funciones sociales. Cuando los estadios deportivos se llenan de concurrentes,
las tabernas y los bebederos están vacíos. El pueblo que aprovecha sus días
de fiesta en el aire libre y puro de los estadios, no tiene ni tiempo ni voluntad
para incrementar la indeseable clientela de las tabernas en donde el aire fétido
y el alcohol envenenan a los individuos y diezman a las colectividades.
A los estadios deportivos no llegan ni las consignas sectarias, ni las pasiones
de la política. Por lo mismo, yo he sentido siempre, muy cerca de mí, el fervor
de las multitudes deportivas, como una clara expresión de la conciencia
deportiva del país. Esa conciencia representa el perfeccionamiento físico,
mediante el adiestramiento cotidiano; el estímulo a la solidaridad por el aporte
común para conquistar el trofeo simbólico de la victoria; la mayor garantía del
progreso étnico y de la salud individual y colectiva.
Un pueblo amante del deporte es un pueblo destinado a ser grande, a ser
fuerte y a sobrevivir en la historia.
Cultura artística
La enseñanza artística, en sus distintas manifestaciones, ha adquirido en los
últimos años un notable desarrollo, que mi gobierno ha estimulado
constantemente. La Escuela Nacional de Bellas Artes ha continuado su labor
en la docencia de dibujo, pintura y escultura, habiéndose creado últimamente
un taller de cerámica artística. Su salón de actos ha sido reformado y
convertido en sala de actuaciones y exposiciones culturales del Ministerio de
Educación Pública. La Academia Nacional de Música Alcedo está
reorganizándose para transformarse en Conservatorio de Música. La Orquesta
Sinfónica Nacional, creada por mi gobierno y cuya labor artística es digna del
mayor encomio, actuando en teatros y radioemisoras y haciendo llegar su arte
a todo el país, ha elevado la categoría de nuestro ambiente artístico y ha
culturizado al pueblo con programas especialmente elaborados para la difusión
de la música selecta, considerando en ellos obras de autores nacionales,
algunas inéditas. Solistas y directores extranjeros de renombre han dirigido
algunas de estas actuaciones. Con el objeto de hacer participar al pueblo, en
gran escala, de la nobleza de la música escogida, se ha construido en el
Campo de Marte un auditórium, para conciertos gratuitos al aire libre, en los
meses de verano. El reflector acústico, terminado ya con tal objeto, será uno de
los más grandes de Sudamérica, y está calculado para que varios miles de
personas puedan escuchar nítidamente. 35
El Consejo Nacional de Extensión Musical ha sido instituido para encauzar el
movimiento de la música, hacerlo extensivo y velar por todo lo que significa
cultura musical.
Con el fin de cautelar el patrimonio histórico y artístico del país, se creó el
Consejo Nacional de Conservación y Restauración poniendo bajo su tutela
todos los lugares históricos, edificios, monumentos, muebles, joyas, pinturas,
esculturas y, en general, todo objeto con valor estético y recordatorio que
interese al país. Fines primordiales del Consejo son, entre otros, impedir que
esas riquezas salgan del país, cuidar de que no se destruyan, fomentar
exposiciones y organizar museos, proyectar y ejecutar las obras de
restauración, pronunciarse sobre qué edificios deben ser declarados
monumentos nacionales y fomentar el amor y el estudio hacia ellos.
Su labor ha sido tan vasta como encomiable, comprendiendo la restauración
del interior del Convento de San Francisco; la habilitación de un Museo de Arte
Virreinal del siglo XVII en el local del antiguo Senado, para cuyo efecto fue
debidamente restaurado, en atención de haber constituido la sede del local de
la Inquisición; la restauración total de la Quinta de Presa, en la que fue
habilitado el Museo de Arte Virreinal del siglo XVII, acondicionándolo
debidamente con cuadros y objetos de valor artístico e histórico; el Museo de la
República establecido en la Quinta de la Magdalena Vieja; la restauración de
las fachadas de las iglesias de Jesús María, Magdalena Vieja, Santa Teresa,
Santa Rosa de los Padres, San Lázaro, Santa Rosa de las Monjas, Huérfanos,
Copacabana, Santo Tomás y Convento de las Nazarenas; el arreglo del interior
de las iglesias de San Sebastián y Capilla de la Penitenciaría, Sagrario, y
Conventos de San Agustín y la Merced; la restauración total del Paseo de
Aguas, realizada por iniciativa de mi gobierno con la muy eficiente colaboración
de la Alcaldía distrital del Rímac; la restauración del Castillo del Real Felipe,
comprendiendo sus torreones Manco Capac y Atahualpa; y la refacción del
Panteón de los Próceres y Cripta de los Héroes. Asimismo, preparó una
magnífica exposición de Arte Religioso en el Convento de San Francisco, la
misma que fue visitada libremente por haberse levantado temporalmente la
clausura, debido a las gestiones que con tal fin realizó el Supremo gobierno.
Especial mención merece el Museo Antropológico, que, con el más solícito
empeño y en homenaje a nuestro pasado, ha formado mi gobierno, en la
Magdalena Vieja, con una invalorable colección de tejidos, cerámica y
documentos humanos prehistóricos del más alto, valor científico y artístico.
La moción del Congreso de Americanistas de Buenos Aires para que la ciudad
del Cuzco fuese declarada capital Arqueológica de Sudamérica, se hizo Ley de
la República, creando en dicha ciudad los institutos y cátedras a que tan noble
designación la hacía acreedora y cumpliendo una profusa obra de excavación
científica para descubrir y restaurar técnicamente sus ruinas. 36
Educación Militar
Con el vivo interés patriótico de que la juventud esté lista, en cualquier
momento, para la defensa de la República, mi gobierno ha dedicado su mejor
atención a la Educación Militar y de Tiro a los alumnos. La Inspección
respectiva, a cargo de jefes y oficiales del Ejército y adscrita al Ministerio de
Educación, ha desenvuelto una tesonera acción para el cumplimiento de sus
importantes funciones. La instrucción ha sido teórica y práctica. Teórica según
el desarrollo de los programas preestablecidos y de acuerdo con la mentalidad
de los alumnos en sus distintas edades; y prácticas, sobre el campo, en los
distintos ejercicios de entrenamiento de guerra a que han sido sometidos. En
1937 se estableció, como permanente y obligatoria, la asistencia al gran desfile
escolar de las fiestas patrias, en homenaje a los Libertadores. En abril del
presente año fueron aprobadas las “Directivas” de la Institución Premilitar, y el
gobierno estudia actualmente su adecuada reglamentación.
Becarios y viajes de perfeccionamiento
Comprendiendo la eficacia de los viajes de estudio y de perfeccionamiento, mi
gobierno ha enviado al extranjero a profesionales y artistas, médicos, pintores y
escultores para que, en ambientes culturales más adelantados que el nuestro,
enriquezcan su experiencia personal, en el ejercicio de sus profesiones o de su
arte, y la pongan luego al servicio del país.
Asimismo, mi gobierno ha sostenido a no pocos estudiantes como becarios en
distintos centros de estudios en el extranjero.
Universidad
En 1935 el gobierno expidió el Estatuto de las Universidades de la República,
reabriendo sus puertas las universidades que se hallaban clausuradas y
delineando las bases sobre las cuales debían funcionar los centros de la
cultura superior del Perú. El Estatuto delimitó las altas funciones de la
Universidad y le abre ancho cauce para el cumplimiento de su misión cultural.
Fija al mismo tiempo sus prerrogativas dentro de la autonomía y la aparta
totalmente de la beligerancia política que tantos males causó a las
universidades y tanto daño irrogó a la juventud estudiosa. Con rentas
apropiadas, organización administrativa bien estudiada y autoridad de sus
consejos de gobierno, las universidades se han desenvuelto dentro de la
normalidad y fecundidad de sus labores. He ahí, señores Representantes, uno
de mis mejores tributos a la inteligencia y a la cultura del país.
Coronación y ejecutoria de mis infatigables desvelos, debo anotar, con
patriótica complacencia, el clima moral en que se desenvuelve actualmente la
educación pública del Perú.
Al iniciar mi gobierno hace un sexenio la situación era caótica y los signos de
descomposición moral estaban latentes en todas partes. La insubordinación de 37
los alumnos universitarios había sido un ejemplo funesto para los demás
escolares y vientos de fronda y de rebeldía soplaban en los colegios, y
elevaban su aliento metífico hasta la inocencia de las escuelas. El sectarismo
extremista, desde sus comités y periódicos, alentaba ese desquiciamiento. El
profesorado, en algunos sectores, claudicaba atemorizado frente a la
indisciplina juvenil o se coludía con ella. Ese cuadro ha desaparecido, por
fortuna, en las perspectivas nacionales. A la desorientación han seguido
normas claras de autoridad, orden y justicia. A la insumisión sistemática, el
concepto definido del trabajo, de la disciplina jerárquica y del amor al estudio.
Me encuentro satisfecho del éxito obtenido en el crecimiento, en la extensión y
en la técnica de la educación pública en el país y me siento orgulloso, como
gobernante de haber devuelto su atmósfera moral a una función que como la
educativa, no puede prosperar sino dentro de ella.
JUSTICIA, CULTO Y PRISIONES
El progreso jurídico del Perú
Mi gobierno no sólo ha impulsado con tenaz empeño y verdadero celo
patriótico el adelanto material del país. También ha procurado afirmar en mi
patria los signos de la cultura y, entre éstos, propender eficazmente a su
progreso jurídico, a su elevación religiosa y a la reforma moral de los que en
hora fatal se apartan del camino de la rectitud y del bien.
El Ministerio de Justicia, Culto y Prisiones, al que mi gobierno dio vida propia e
independiente por la Ley N° 8124, y que cuenta ya con su local propio, ha sido
acertado ejecutor de estos propósitos. Nuestra arcaica legislación civil,
magnífica en la época en que se expidió, no armonizaba ya con el ritmo y con
las modalidades de la vida contemporánea. Era necesario satisfacer las
exigencias actuales con un elevado sentido en la doctrina y con conocimiento
exacto de la realidad peruana. El nuevo Código Civil, promulgado en 1936, que
ha merecido cálido elogio de magistrados y juristas, completado con los
reglamentos del Registro de Estado Civil y de los Registros Públicos, refrenda
el tradicional acierto del legislador en materia de tanta trascendencia.
Sin desconocer el sentido colectivo de las relaciones humanas en la hora
presente, afirma la solidez de la institución familiar, propicia los más valiosos
estímulos para la superación individual, garantizando la propiedad privada y
armoniza la ordenación civil del matrimonio y del divorcio con los deberes que
la religión impone. La Ley N° 8559 reafirma este concepto haciendo auténtica
interpretación de las instituciones reguladas por el Código mencionado.
Reconocida la existencia de las funciones por el mismo cuerpo de leyes, la Ley
N° 8728 las ha sujetado a la necesaria fiscalización del Estado, legítimo
personero del interés social. También se ha expedido, en fecha reciente, una
nueva ley que complementa sus disposiciones en lo relativo a representación
de magistrados y al otorgamiento de poderes entre cónyuges.
Pero aún es más fecunda la labor de mi gobierno. Acaba de expedirse el
Código de Procedimiento Penal que, sin menoscabo del derecho de defensa, 38
hará más pronta y acertada la declaración de las infracciones y la punición de
los responsables. El nuevo código incorpora las reformas dictadas ya por mi
gobierno con un alto sentido de moralidad pública, acerca de la libertad
provisional de los encausados, que por su peligrosidad o por comprometer el
vigor físico-moral de la raza y el patrimonio del Estado deben sentir el peso de
la ley, inclusive exigiéndose la caución o la garantía real en lugar del irrisorio
sistema de la fianza personal.
Complementa ese cuerpo de leyes, la ley de reformas del Código Penal,
apoyada en la experiencia de quince años y que al mismo tiempo que
propende a hacer más efectiva la responsabilidad sobre el delito, garantiza
ampliamente la reparación y la indemnización civil debida al agraviado.
También dejo regulada una nueva, necesaria e importante institución: el
secretario de juzgados, reforma reiteradamente solicitada y que será realidad
en breve espacio de tiempo.
Por último, la nueva ley de Arancel de derechos judiciales ha venido a
reemplazar la semicentenaria de 1889, poniéndose a tono no sólo con la
situación económica del momento, sino también con las instituciones jurídicas
creadas o modificadas por cincuenta años de renovación legal.
Presentado por la Comisión respectiva el proyecto de Código de Menores, no
ha sido posible su inmediata promulgación, sin el estudio previo de la
posibilidad de la implantación de los organismos que introduce. Salvada esta
dificultad, contaremos con una nueva legislación sobre la materia que llenará
un vacío profundo en nuestra Enciclopedia Jurídica.
La comisión modificadora del Código de Comercio continúa sus importantes
labores. Obra compleja y difícil requiere particular estudio. Los serios e
inquietantes problemas económicos del presente no favorecen la dación
inmediata de ese cuerpo de leyes.
Quedan, por último, formulados los proyectos de ley para el establecimiento de
la nueva jerarquía judicial a que obliga el creciente desarrollo de la vida jurídica
del país y para la reorganización del Archivo Nacional, comprendiendo su
cuádruple función: histórica, administrativa, notarial y judicial.
El Poder Judicial ha merecido preferente atención de mi gobierno, manteniendo
inalterable la armonía que debe existir entre dos órganos del Estado destinados
a salvaguardar el orden social y la buena convivencia humana. Fortaleciendo
su independencia y mejorando la situación económica de la magistratura en
todas las escalas de la jerarquía, he dado pruebas evidentes del respeto que
me merece la función y la dignidad de sus miembros. El aumento de haberes
ha alcanzado a todos los jueces de la República y la ley sobre mutualidad
judicial remedia en gran parte el inmediato quebranto económico de sus
familias al fallecimiento de algunos de sus miembros. También he facilitado la
mayor eficacia en la administración judicial mediante la creación de las Cortes
Superiores de Huánuco, Apurímac e Ica y he aumentado el personal de
primera instancia en Lima con un nuevo juez instructor y un agente fiscal, 39
dejándose sentir de inmediato los benéficos resultados de esta ampliación del
servicio judicial.
Palacio Nacional de Justicia
Satisfaciendo un justo anhelo que era más bien un clamor público, honda y
largamente sentido, y parecía indefinidamente postergado con mengua del
decoro de las funciones judiciales en la capital de la República, mi gobierno ha
reiniciado, proseguido y terminado, con la más diligente actividad, la edificación
del Palacio Nacional de Justicia, magnífico edificio cuya artística y severa
arquitectura embellece Lima y en el cual, en lo sucesivo, podrá la magistratura
ejercer con dignidad las augustas funciones que la nación le ha encomendado.
El costo de su construcción se eleva aproximadamente a siete millones de
soles. Guiado por los mismos anhelos patrióticos de dignificar al Poder Judicial,
mi gobierno ha entregado al servicio el nuevo local de la Corte Superior de
Lambayeque, en la capital de ese departamento, y ha coordinado un plan para
la construcción de iguales edificios en las otras capitales departamentales que
son sedes de Corte Superior.
Cárceles
Nuestro régimen carcelario acusaba también notorias deficiencias que
radicaban principalmente en la naturaleza de sus locales. Era urgentísimo
estudiar y realizar su reforma. Mientras se cumplen integralmente el plan de
reorganización del régimen y establecimientos carcelarios, el gobierno ha
edificado un amplio y cómodo local para el Hogar Infantil de Lima; ha terminado
la construcción de la cárcel de Arequipa y ejecuta las obras o tiene terminados
los planos y presupuestos para el mejoramiento de los pabellones en la Colonia
Penal del Frontón, de diversas secciones de la Penitenciaría, de la Cárcel
Central de Lima, de las cárceles de Jauja, Huancayo y Cajamarca y para
construir las de Puno y Ayacucho. Se han reparado múltiples locales,
implantándose, además, un sistema de readaptación progresiva de los
delincuentes y un reglamento especial de alimentación de los detenidos, en
armonía con las especificaciones fisiológicas y dietéticas establecidas por la
técnica. Pero es también indispensable la construcción de una nueva
Penitenciaría Central alejada del sector urbano y de acuerdo con los mandatos
de la ciencia penal contemporánea, debiendo demolerse la existente para
convertir su área en un amplio jardín que embellezca, aún más, las
perspectivas del Palacio Nacional de Justicia.
La Iglesia y el Estado
Mi gobierno se ha preocupado, con empeñoso celo, en hacer tangible la acción
del Estado en favor del mayor incremento de la religiosidad que tan honda y
duradera influencia ejerce en la formación ética y espiritual y en los destinos de
los pueblos. Se han extendido las parroquias de acuerdo con los obispos
correspondientes, así como las misiones apostólicas, encargadas al celo de los 40
respectivos vicarios. Mi gobierno ha proporcionado también los fondos
necesarios para la terminación de la obra del Palacio Episcopal de Arequipa;
para la reparación y reedificación de algunos templos; para la construcción de
una iglesia en el Gran Pajonal; para la edificación de la capilla y casa cural de
Cabo Pantoja; para la construcción de la iglesia de los Desamparados en
Chacra Colorada en reemplazo de la demolida para la obra de construcción del
Palacio de Gobierno; y para la terminación y ornato del Panteón de los
Próceres de esta capital. Ha contribuido, asimismo, en forma regular, con las
cantidades ordenadas por la ley para la construcción de la Basílica de Santa
Rosa y ha promulgado la que otorga importantes subsidios para la construcción
del nuevo local del Seminario de Santo Toribio, emprendido por el Arzobispado
de Lima. El gobierno ha estudiado también la prosecución de esa obra de
interés nacional y religioso, cual es la catedral de Tacna, cuyos planos fueron
confeccionados por la Casa Eiffel y cuya construcción, que hasta hoy se
admira, dejó trunca el estallido de la guerra del 79. Gran parte de los
magníficos materiales de construcción se encuentran hasta ahora depositados
en los sótanos especiales del vasto edificio. La construcción de la catedral de
Tacna será un elocuente tributo a los sentimientos religiosos del sur del Perú y
al ejecutoriado patriotismo de ese pueblo histórico.
En mi decidido empeño para el mejor acierto del gobierno en el uso de los
derechos que le concede el ejercicio del Patronato y coordinando debidamente
el interés eclesiástico con la dignidad nacional, dejo, también, dos estudiados
proyectos de reformas de la Carta Política, que serán sometidos a la
deliberación del Congreso y que contribuirán grandemente al bienestar
religioso de la nación. Se refieren a la nominación de obispos y a la celebración
de concordatos. El sistema actual dificulta la selección de los primeros e
imposibilita la realización de los segundos, manteniendo un estado de cosas
confuso e inconveniente que es imperioso remediar.
Católico sincero por tradición, por estirpe y por mis profundas e indeclinables
convicciones personales; gobernante en un país de acendrado catolicismo, he
dedicado muy preferente atención a mantener la imperturbable armonía que
por fortuna ha existido siempre en nuestra patria entre la Iglesia y el Estado y a
brindar a la primera la protección decidida que el Estado le debe, de
conformidad con los tradicionales sentimientos católicos de la gran mayoría de
la nación.
Tan felices relaciones han sido especialmente cultivadas con el respetable
prelado que ocupa actualmente la silla de Santo Toribio, digno sucesor de
aquellos que enaltecieron con el brillo de sus virtudes la historia del clero
nacional.
DEFENSA NACIONAL
Somos –y a sí lo acredita nuestra historia– un pueblo pacifista. Jamás
provocamos una guerra injusta, ni nos enriquecimos con el botín ajeno.
Nuestras brillantes tradiciones diplomáticas hablan bien claro de nuestro amor

a la paz, a la justicia y al derecho, y de nuestro comprobado espíritu de
sacrifico para servir esos altos ideales de la humanidad.
Pero ser pacifista no es ser imprevisor. La historia de todos los pueblos nos
atestigua, muchas veces con caracteres terribles, las consecuencias funestas
de la imprevisión. Rindamos culto, por eso, a una paz que se hermane con la
fortaleza. Seamos pacifistas, pero seamos fuertes, porque una paz débil estará
siempre llena de peligros y asechanzas. La mejor manera de garantizar la paz
es vivir constantemente preparándose para la guerra. Por eso he dedicado
todas mis energías de gobernante y de patriota a darle al Perú un ejército que
esté en armonía con la realidad nacional y con su categoría en el continente.
El Ejército del Perú no es ahora, como no lo ha sido nunca, un instrumento de
la codicia conquistadora. Su único objetivo es mantener la paz, asegurar la
integridad territorial, custodiar el tesoro de la dignidad nacional. No queremos la
guerra, ni la provocaremos a nadie. Pero estamos en condición de defendernos
ante cualquier emergencia.
La defensa nacional ha sido el eje central de mi acción gubernativa. Todas las
actividades de la nación, todos los esfuerzos del Estado, aparte de su misión
específica en el progreso y bienestar del país, han sido encaminados hacia
esta suprema finalidad. El desarrollo de la vialidad en todo el territorio, el
constante incremento de la agricultura, de las industrias, del comercio, reportan
un positivo e incalculable beneficio a nuestro pueblo, pero, además, aseguran
también, frente a cualquier posible contingencia, las necesidades exigidas por
la defensa nacional.
Soy soldado sobre toda otra consideración. En el cuartel, como en mi hogar,
aprendí a amar a mi patria y allí juré sacrificarlo todo para servirla. Considero
que el uniforme militar es el complemento de la bandera nacional porque sí la
bandera es el símbolo de la patria, el uniforme es la expresión más pura del
patriotismo. Sintiéndome soldado, en todos los instantes de mi vida, aún en
aquellos en que la diplomacia unas veces y el ostracismo otras me alejó
momentáneamente del servicio activo en la carrera de las armas, he cumplido,
como gobernante, mis deberes de soldado, no dando tregua a mi espíritu para
colocar a nuestros Institutos Armados en el pie de eficiencia y de potencialidad
en que hoy se encuentran. Lo digo sin jactancia, pero sí con legítimo orgullo de
patriota. Nunca tuvo el Perú un Ejército como el que hoy tiene, por la magnífica
disciplina que lo alienta, por la eficiencia de su alto comando, por la sólida
preparación en sus jefes y oficiales, por la estructura de sus unidades, por la
calidad superior y la cantidad de los armamentos adquiridos, por el moderno y
valioso material de guerra de que se le ha dotado, por los cuarteles que
albergan a las tropas y la elevada moralidad y disciplina de los clases y
soldados.
Diferentes escuelas militares garantizan, en todos los escalones de la jerarquía,
la preparación técnica de nuestro Ejército. La Escuela Superior de Guerra,
nuestro principal plantel de estudios militares, forja y perfecciona la doctrina
nacional de guerra y capacita al selecto núcleo de oficiales, destinados a servir
de auxiliares del Comando en los Estados Mayores de nuestras grandes 42
unidades. Funcionan activamente las escuelas de aplicación de las diversas
armas, destinadas a formar comandantes de compañía, batería y escuadrón.
La Escuela Militar de Chorrillos, que ha sido objeto de notables mejoras, llena
cada día con más eficacia su delicada misión, traduciendo el celo profesional
de sus jefes, oficiales y maestros. Coadyuvan, al lado de estos centros de
estudios militares básicos, múltiples escuelas que eran indispensables para
formar los especialistas necesarios a los diversos servicios técnicos del Ejército
y para proporcionar instructores a los diferentes cuerpos de tropa.
Atenta a los principios de orden y economía, y sin apartarse de las previsiones
presupuestales, la administración militar ha podido satisfacer ampliamente las
necesidades del Ejército. Han sido puntualmente atendidos los miembros de la
institución, pensionistas del Estado, quienes gozan, con toda regularidad, de
los beneficios que la nación les acuerda, por el mérito de sus servicios.
Mi gobierno ampara y dignifica, en forma inobjetable, la situación económica,
hasta ayer no pocas veces descuidada, de los servidores de la patria.
Nueva escala de sueldos
Mientras se pueda realizar la elevación de la escala de haberes en todos los
sectores de la administración pública, mi gobierno, cumpliendo un acto de
estricta justicia, ha aprobado la nueva escala de sueldos para los jefes y
oficiales de los Institutos Armados, en la proporción que lo permite nuestra
economía fiscal y satisfaciendo así una necesidad imperiosa y hondamente
sentida.
Misión Militar Francesa
La Misión Militar Francesa, una de las más completas de cuantas hayan venido
al país, coadyuva eficientemente en el perfeccionamiento técnico de nuestro
comando, tanto en la Escuela Superior de Guerra y en el Estado Mayor
General del Ejército, como en las Escuelas de Aplicaciones de Infantería,
Artillería e Ingeniería y en el Servicio de Transmisiones.
Servicio militar obligatorio
Inquebrantable ha sido mi empeño para que el Servicio militar obligatorio,
consagrado por una ley del Estado, sea una realidad auténtica e invulnerable
en el país. Todo ciudadano debe pasar por el cuartel en alguna etapa de su
vida. Las excepciones, en este sentido, deben reducirse a las muy
estrictamente indispensables. Creo que el ciudadano no está en condiciones de
exigir que se respeten sus derechos, si previamente no ha cumplido sus
deberes con la patria. Apreciando la trascendencia del servicio militar, he ido
mejorando, día a día, las condiciones de vida de los ciudadanos que prestan
servicios en filas. Fruto de mis empeños son los cuarteles dotados de
apreciable confort e higiene; vestuario, equipo y armamentos; reglamentos de 43
instrucción; revista de clases; alimentación y entrenamiento físico,
científicamente establecidos; todo ello con la suprema finalidad de convertir al
servicio militar obligatorio no sólo en una escuela de preparación guerrera sino
también en una escuela donde se forje y se discipline la personalidad moral e
intelectual del ciudadano para las tareas de la paz.
Cuarteles
Mi gobierno ha realizado un magnífico plan de construcciones de nuevos
cuarteles y edificios militares, en las diversas regiones del territorio, habiendo
también reconstruido y mejorado los ya existentes. En la Primera División se
han construido los cuarteles de Tumbes, “General Coloma”, de Sullana “6 de
Agosto” y de Piura “Grau”, para zapadores, caballería y artillería
respectivamente. En la Segunda División se han levantado los cuarteles
“Mariscal Cáceres” para infantería, “Comandante Espinar” para zapadores y
“Mariscal Castilla” para unidades motorizadas y mecanizadas del Ejército.
Asimismo, en los terrenos de la zona del Polígono de Tiro se ha construido un
estadio militar, con campos deportivos, gimnasio, tribuna de concreto armado,
piscina y demás pabellones y jardines anexos. En la Tercera División se ha
edificado el cuartel “General Salaverry”, que yo inauguré personalmente en
Arequipa, destinado a infantería. En la Cuarta División se han edificado los
cuarteles “Brigadier Pumacahua”, “Mariscal San Roman” y “Bolognesi”, para
unidades de caballería, infantería y artillería respectivamente. En la Quinta
División se han levantado el campamento militar “Vargas Guerra” en Iquitos y
los cuarteles tipo selva de “Pijuayal”, “Cabo Pantoja”, “Arica” y “Gueppi”.
Se construyen actualmente los cuarteles “Soldado Marino Santos” en Zarumilla,
“Nueve de Diciembre” en Huancayo, y “Coronel Arias y Araguez” en Tingo.
Se han efectuado importantes reformas en la Escuela Militar y en los cuarteles
de “San Martín”, Magdalena, “Barbones”, “Las Palmas”, “Santa Catalina”,
“Santa Ana”, “San Lázaro” y la Pólvora, Arsenal del Callao, y en los cuarteles
de Puno y San Pedro. Se han establecido consultorios de las diversas
especialidades en el Hospital Militar de San Bartolomé. El Arsenal de Guerra, el
edificio del Estado Mayor General del Ejército, la Escuela de Transmisiones, la
Escuela Superior de Guerra, la Inspección General del Ejército, el local que
ocupan las tropas de la guarnición de Huancayo, y otras importantes
reparticiones militares, han sido también convenientemente reformadas para
que cumplan mejor la misión que se les ha encomendado. Se ha mejorado los
nuevos cuarteles de las diversas regiones del nor-oriente, a los que, teniendo
en cuenta lo apartado de la región, se les ha dotado de medios apropiados de
comunicación, no sólo para cubrir las necesidades del servicio, sino también
para su ilustración y esparcimiento, tales como las broadcastings que funcionan
actualmente en seis guarniciones. También se ha dotado a varios de los
cuarteles recientemente construidos y refaccionados en el nor-oriente de
motores generadores de fuerza eléctrica para el alumbrado.
Cada kilómetro de carretera que se construye, cada hectárea de tierra que se
irriga, cada nuevo surco de producción que se abre en el campo, cada pozo de 44
petróleo que se perfora en el subsuelo, cada veta que se descubre en los
socavones mineros, cada nueva posibilidad para la colonización de nuestra
montaña y cada nueva perspectiva para nuestro progreso y nuestra cultura,
deben estar defendidos, con firmeza, contra cualquier asechanza. Estas
poderosas razones de seguridad nacional justifican plenamente las fuertes
inversiones que mi gobierno ha realizado, en la adquisición de materiales de
guerra, bajo el estricto control del Comité Económico de la Defensa Nacional.
Con profunda satisfacción patriótica, en mi doble condición de gobernante y de
soldado, declaro que, durante mi periodo gubernativo, no se ha registrado
ningún hecho que menoscabe la excelente moral y disciplina que reina en el
Ejército. El veredicto de la Corte Marcial designada de acuerdo con el mandato
de las leyes vigentes, confirmó la absoluta falta de participación de jefes,
oficiales y soldados, en servicio en filas, en el frustrado movimiento subversivo
del 19 de febrero último.
Nuestro Ejército –que cuenta ya en su seno a no pocos mártires del fanatismo
sectario– constituye, pues, la más sólida garantía del orden interno,
indispensable para el progreso del país, así como de su seguridad en el
exterior. El Perú está gozando de los beneficios que, en todo orden, le reportan
la integridad, la rectitud moral, la disciplina y el patriotismo de sus Institutos
Armados.
Marina
La Marina ha merecido siempre mi preferente atención, convencido, como
estoy, de que nuestro país, por su extenso litoral y las posibilidades fluviales de
penetración, necesita poseer una Marina de Guerra muy superior a la que
poseemos en la actualidad.
En armonía con nuestra capacidad presupuestal, y dentro de los límites que
ella traza, he impulsado el desarrollo de nuestras marinas de Guerra y
Mercante, mediante la adquisición de nuevos elementos, la modernización de
los que ya disponíamos y la construcción de obras de gran aliento para el
sostenimiento y conservación de nuestras naves y a fin de mantener a nuestra
escuadra en el elevado pie de eficiencia que el país reclama.
Hemos adquirido los destroyers “Almirante Guisse” y “Almirante Villar”,
comprados en 1933.
Se han modernizado los cruceros “Almirante Grau” y “Coronel Bolognesi”, así
como nuestros submarinos. No se ha descuidado, un solo instante, la atención
a la división de destroyers y unidades de la Fuerza Fluvial del Amazonas,
incrementada con las cañoneras “Amazonas” y “Loreto”, para que sigan
cumpliendo, con la misma eficacia que hasta hoy, el importante papel que
desempeña en nuestra Marina de Guerra.
La instrucción y ejercicios han continuado desarrollándose, con toda
regularidad, mediante los cruceros de verano y las prácticas de tiro. Los 45
primeros son indispensables para el adiestramiento de los cadetes de la
Escuela Naval. Por primera vez, en la historia de nuestra Marina, el crucero
que se efectuó a principios del año en curso, se extendió hasta San Francisco
de California.
Ha continuado, en marcha progresiva, el desarrollo de la Escuela Naval del
Perú, encargada de formar la futura oficialidad de nuestra Armada. La
ampliación de sus instalaciones ha comprendido la construcción de un edificio
apropiado para la sección de aspirantes a cadetes, un amplio departamento de
sanidad y un nuevo muelle.
Al lado del Dique Seco, y como complemento indispensable de él, se ha
construido el Arsenal Naval, que cuenta con modernas maquinarias y talleres
para efectuar todas las reparaciones que puedan necesitar los buques.
El sistema de faros de nuestra costa ha sido completamente renovado,
habiéndose cambiado los antiguos faros a kerosene por modernos faros de
funcionamiento automático.
Teniendo en cuenta lo poco estudiada que ha sido nuestra costa y mar
territorial, se ha dedicado uno de nuestros buques para llevar a cabo
levantamientos hidrográficos con el objeto de hacer más fácil y segura la
navegación en nuestras costas y también para obtener un mejor conocimiento
de las riquezas que contienen nuestras aguas en relación con la pesquería e
industrias similares.
El gobierno, en su preocupación por conseguir el mejoramiento de las
condiciones del personal de la Armada en lo que a salud se refiere, ha hecho
construir el Hospital Naval, que, dotado de todos los elementos que la ciencia
médica aconseja, puede compararse con los mejores nosocomios del país.
Se han formado las escuelas de especialización, en donde los oficiales jóvenes
pueden profundizar sus conocimientos, especializándose en los ramos de
torpedos, máquinas, radio y submarinos.
Actualmente, y siguiendo un bien meditado plan de construcciones, se acaba
de inaugurar una moderna base para submarinos con todos los elementos
necesarios para la atención eficiente de estas unidades. Se ha concluido
diversos locales ampliatorios del Arsenal Naval. Se ha construido, además, un
amplio campo deportivo en el Arsenal, a fin de que sea utilizado por todo el
personal de la Armada.
Para la mayor eficiencia de nuestra Marina de Guerra, y con el objeto de
aprovechar, capitalizándola a nuestro favor, la experiencia técnica adquirida por
los países más adelantados, mi gobierno contrató en los Estados Unidos de
Norteamérica una de las Misiones Navales más completas que ha llegado al
Perú, y que está prestando ya su eficiente colaboración a nuestra Armada.
Se ha dado un vigoroso impulso a nuestro Servicio Hidrográfico, editándose
hoy en éste colecciones de cartas, tanto marítimas como lacustres y fluviales, 46
que pueden competir con sus similares extranjeras, además de diversas
publicaciones para uso de los navegantes, de necesidad primordial.
Finalmente, puedo asegurar que durante mi gestión gubernativa, no ha habido
unidad o repartición naval donde no se haya hecho sentir inmediatamente la
acción del gobierno para continuar, en forma progresiva y segura, el mismo
ritmo de progreso, en armonía con los requerimientos modernos y las
necesidades actuales de la República.
Aviación
En mi firmísima convicción de la trascendental importancia que tiene la
Aviación en un país de tan vasta extensión y de tan accidentada topografía
como el nuestro, no sólo en la guerra sino también en la época de paz, no he
dado tregua a mi esfuerzo para ver convertido al Perú en una de las potencias
aéreas de la América del Sur.
Mi gobierno ha adquirido en el extranjero un apreciable número de aviones de
las distintas especialidades, caza, bombardeo, reconocimiento y pasajeros.
Esas adquisiciones representan la expresión de los últimos adelantos de la
técnica aérea y de la industria aeronáutica y colocan a nuestra aviación militar
en un respetable pie de potencialidad y organización. Comprendiendo, además,
que la aviación civil puede convertirse en su poderosa auxiliar en casos de
emergencia, no he vacilado en prestarle mi más decidido apoyo.
El Cuerpo Aeronáutico del Perú, fruto de mis constantes desvelos, se
encuentra en un elevado nivel de eficiencia. Se ha organizado el comando de
aeronáutica, se han distribuido las fuerzas aéreas y se han formulado los
nuevos cuadros orgánicos, en estricta armonía con la ciencia aeronáutica y con
la experiencia adquirida por esa arma en los países más adelantados.
La Escuela Central de Aeronáutica “Jorge Chávez”, así como las unidades
constituidas, siguen cumpliendo eficientemente sus respectivos planes de
enseñanza técnica. Se ha creado la Escuela de Suboficiales Especialistas.
Oficiales del Cuerpo de Aeronáutica del Perú pasan a la Escuela Superior de
Guerra, durante dos años, a fin de perfeccionar su ciclo de instrucción.
Asimismo, varios de nuestros jefes y oficiales siguen actualmente su curso de
especialización en las Fuerzas Aéreas Italianas, y numerosos cadetes cursan
sus estudios en escuelas de aviación del Reino de Italia a fin de compenetrarse
con las modalidades de la guerra aérea y estudiar el funcionamiento de la
aeronáutica en las grandes potencias.
Presta útiles servicios en la instrucción y el adiestramiento de nuestras fuerzas
aéreas la Misión Italiana de Aviación, contratada por mi gobierno.
Hemos realizado metódicamente nuestro plan para la construcción de nuevas
bases aéreas en Chiclayo, Vítor, Talara y Pucallpa, y la constante ampliación y
perfeccionamiento de las existentes. La Base Aérea de Chiclayo responde a las
exigencias determinadas por la permanencia de una unidad superior de 47
aviación. La Base Aérea de Vítor está destinada a prestar muy eficientes
servicios. Las mejoras introducidas en las bases aéreas de Las Palmas, de San
Ramón y de Iquitos han de coadyuvar al mejor servicio y a que nuestra
Aviación Militar cumpla la misión que la República le ha confiado.
Completan la acción de mi gobierno en favor de nuestras fuerzas aéreas la
instalación del nuevo Parque Central de Aeronáutica en el Callao; las
reparaciones en el local de la Comandancia General de Aeronáutica, Base de
Ancón y en el Muelle de los Depósitos de Explosivos de San Lorenzo; la
adquisición de máquinas y herramientas para los talleres y bases; la
adquisición de armamento y bombas en cantidad apreciable; la instalación de
una fábrica de aviones en el Perú; y la construcción de numerosos campos de
aviación en la República.
Tributo, con la más grata complacencia, mi franco estímulo y aplauso al
personal de nuestra Aviación que se ha distinguido siempre por su pericia e
inteligencia; que supo abrir nuevas rutas a la navegación aérea en nuestro país
y cubrirse de gloria, ya sea en el triunfo o en la tragedia, en los raids
internacionales; y que, en el cumplimiento de su deber y en la exaltación de su
lema “¡Arriba, siempre arriba!” ha sabido expresar siempre la elevada
significación de nuestra raza.
La espléndida situación de nuestra potencialidad aérea es uno de los más altos
signos de mi gestión gubernativa. Al convertir al Perú en una de las potencias
aéreas de Sudamérica he realizado uno de mis más caros anhelos de
gobernante, de soldado y de patriota.
POLICÍA
Las fuerzas del ramo de Gobierno y Policía, sobre las que pesa la delicada
responsabilidad de atender el orden público y velar por el respeto de las
garantías individuales y sociales de la colectividad peruana, como fuerzas
auxiliares del Ejército, han sido objeto, durante el lapso de mi gestión
gubernativa, de especial atención.
Conocedor mi gobierno de la importancia que para el orden social y la
seguridad pública tiene la eficiente preparación de los institutos policiales, ha
sabido conservar en ellos el alto nivel técnico, la moral y la disciplina, ya que
toda policía bien organizada tiene actualmente la misión de defender los
principios básicos de la nacionalidad contra la propagación de las teorías y
doctrinas nefastas que pretenden destruirla. De este modo los cuerpos de
Policía han perdido su antiguo carácter rutinario, constituyéndose en
verdaderos organismos técnicos, cuya preparación requiere estudios
especiales. Felizmente, y pese a los que pretendieron apartarlos del recto
camino de la lealtad y del deber, nuestros institutos policiales, cumplen y
seguirán cumpliendo la trascendental misión que la patria les ha confiado, ya
que el Perú no puede consentir la implantación de métodos extraños a la
realidad nacional, ni que se trate de envenenar la mente del pueblo con ideas
funestas, que hoy más que nunca constituyen un gran peligro para la 48
civilización. Consciente, pues, de los sacrificios que diariamente realizan los
servidores de la institución policial frente al delito individual y al peligro de los
desbordes sectarios, mi gobierno ha adoptado las medidas indispensables para
rodearlos de máximas garantías en el eficaz cumplimiento de su deber y que su
esfuerzo esté compensado por un justo bienestar. Con este objeto se ha
creado dentro del fuero militar, la Zona de Policía, cuya misión fundamental es
la de reprimir y sancionar, con sentencias rígidas y ejemplares, los atentados y
delitos que contra los abnegados defensores del orden perpetra el sectarismo
de este modo a los miembros de la institución policial.
La Ley N° 7847, ordena que el 25% del impuesto de muellaje, que paga el
petróleo a su paso por la provincia de Islay, debe dedicarse a la edificación de
un cuartel para la Policía de Mollendo. Los trabajos deberán iniciarse en breve.
Para subsanar los defectos de una centralización exagerada, que no solamente
congestionaba las labores de la Dirección General del ramo, sino que
provocaba dificultades y retardos en el cumplimiento de las órdenes, se
expidieron el 20 de octubre de 1933 y el 28 de abril de 1937, dos decretos
supremos creando las inspecciones de la Guardia Civil y Policía en las
Regiones del Norte, Centro, Sur y Nor-oriente, con sedes en las ciudades de
Chiclayo, Huancayo, Arequipa, e Iquitos, respectivamente. Asimismo, fueron
expedidas las resoluciones supremas de 31 de agosto de 1937 y de 1 de
marzo de 1939, estableciendo las jefaturas de investigaciones en las Regiones
del Sur, Norte y Centro de la República.
El Cuerpo de la Guardia Republicana –unidad que forma parte de la Institución
Policial del Perú– carecía de leyes y reglamentos que determinaran la situación
militar de sus miembros y establecieran las normas a seguirse para sus
ascensos. Tal omisión ha sido subsanada mediante las leyes números 8072,
8432, y decreto supremo de 30 de mayo de 1936, que delimitan los goces de
los jefes, oficiales e individuos de tropa de dicho regimiento, la edad para el
servicio, los requisitos y procedimientos para las promociones, etc.,
garantizando los derechos del personal y sus obligaciones para con el Estado.
El Cuerpo de Investigación y Vigilancia, que constituye una de las ramas
principales de la investigación policial y se halla técnicamente preparado,
merced a la instrucción especializada que recibe, fue amparado con la ley
promulgada el 16 de diciembre de 1935, sobre goces y situación de sus
miembros.
Las leyes y reglamentos que norman los ascensos del personal de Guardia
Civil y Seguridad, adolecían del defecto de considerar la antigüedad como la
única razón directriz de las promociones. Soy de los que creen que no bastan
los años de servicio y el buen comportamiento para obtener grados superiores,
sin tener en cuenta los méritos indiscutibles que encierran las acciones
distinguidas, la vasta preparación intelectual, los gestos heroicos y el espíritu
de abnegación y sacrificio demostrados en circunstancias excepcionales. Los
más aptos tienen el legítimo derecho de superar a quienes no los igualan en su
amor al estudio o en su dedicación al cumplimiento del deber. Tales
imperativos y el afán de estimular a quienes lo merecen, dieron origen al 49
decreto supremo de 12 de marzo de 1937, en el cual se estableció que el 50%
de los ascensos debían ser por alta nota y el otro 50% por antigüedad, y a la
Ley N° 8868, de 30 de mayo del presente año, en la que se establece el
ascenso por acción distinguida en la Guardia Civil y Policía.
La preparación intelectual y la intensidad moral en los miembros de la Policía,
son elementos sustantivos para el buen cumplimiento de sus obligaciones.
Procurar un grado máximo de cultura y un adelanto cada vez más creciente de
su preparación técnica, era pues y continúa siendo imperiosa necesidad. Es
por eso que con fecha 3 de abril de 1937, fue expedido un decreto supremo
creando la Escuela de Aspirantes en la Escuela de la Guardia Civil y Policía,
que equivale a la de la División Superior de nuestro Ejército; y en la cual cursan
estudios por periodos de tres y de cuatro años, los suboficiales, según que
procedan de la categoría de clases o de guardias, respectivamente. En dicha
Escuela existe también la Sección de Investigaciones, en que adquieren los
conocimientos necesarios quienes al término de sus estudios deben formar
parte del cuerpo del mismo nombre. El plan de instrucción, expedido en la
misma fecha, ha significado también una reforma sustancial en nuestro primer
plantel educativo de Policía, pues no solamente han sido ampliados los cursos
ya existentes, sino que se les ha dado una orientación pedagógica, que tiende
al incremento de la especialización, tanto militar como policial, sin descuidar
por eso la cultura general.
Conocedor de los beneficios de la implantación de métodos empleados en
países de mayores recursos y de población más nutrida que el nuestro, mi
gobierno ha contratado una Misión Italiana de Policía, que presta útiles
servicios.
Razones vinculadas con el orden público y la seguridad de los más altos
poderes del Estado, demandaron la creación, el 30 de diciembre de 1935, de la
en esa época Compañía de Asalto, que ha sido objeto de creciente desarrollo
en años sucesivos, hasta constituir en la fecha y conforme al decreto de 3 de
abril del año en curso, el batallón del mismo nombre, unidad motorizada, que
cuenta con la organización y armamento necesarios, para desempeñar con
máxima eficacia el delicado cometido que le incumbe.
Se ha dotado al Cuerpo de Investigación y Vigilancia de un gabinete y
laboratorio fotográfico y de técnica policial que reúne los elementos
indispensables para la eficaz persecución de los delitos e identificación de los
delincuentes. Los resultados han sido ampliamente satisfactorios, pudiendo
afirmarse que el gabinete de que ahora disponemos, constituye uno de los
primeros del continente sudamericano.
En mi constante afán porque la Policía sea una institución que responda
ampliamente a sus trascendentales finalidades he incrementado
constantemente los efectivos durante mi periodo gubernativo. Al asumir el
poder, el número de jefes de Guardia Civil y Guardia Republicana ascendía a
364, existiendo en la actualidad 469, lo que acusa un aumento de 105
unidades. La tropa de Guardia Civil, contaba con un total de 2,870 en 1933,
teniendo ahora 3,919, lo que significa un incremento de 1,049 plazas. Las 50
unidades de seguridad han aumentado también de 3,928 individuos a 4,500, lo
que da un saldo favorable de 572 entre clases y guardias. No se crea, sin
embargo, que el número a que alcanza hoy las fuerzas es suficiente para el
servicio, pues existen numerosos lugares de la República que carecen de
Policía, debido a la imposibilidad de destacarles personal. La limitación de
nuestros recursos fiscales me ha imposibilitado crear plazas en número
necesario, de acuerdo con lo que exigen las conveniencias del país.
Mi gobierno, en su deseo de brindar la mayor comodidad y decencia al
personal dependiente del ramo de Policía, ha procurado, de manera especial,
mejorarle su standard de vida; y, para el efecto, se le ha dotado con toda
oportunidad de los uniformes reglamentarios; se ha abonado puntualmente sus
haberes hasta en los lugares más apartados de la República; se ha reparado
los locales que ocupan y se ha construido y adquirido nuevos locales para
cuarteles y puestos especiales con el objeto de brindarles comodidad e higiene,
habiéndose invertido en este último concepto la suma de S/. 2’461,582.92.
Entre los locales construidos y de mayor importancia podemos citar el que
actualmente ocupa la Prefectura, Subprefectura, Cuerpo de Investigación y
Vigilancia y jefatura del 1° Regimiento de Infantería de Seguridad, así como la
Dirección de Administración de Policía; los locales de las comisarías de
Miraflores, Barranco y Chorrillos y el que ocupan la 1ª Comandancia de la
Guardia Civil y 7ª Comisaría en el distrito de La Victoria, además de pequeños
y cómodos locales para diferentes puestos de Guardia Civil en la República y la
adquisición de un amplio y cómodo local en la ciudad de Huancayo para la 7ª
Comandancia de la Guardia Civil.
Con el objeto de que estos servicios fueran debidamente atendidos por un
organismo administrativo capaz de responder a las necesidades creadas por el
desarrollo y modernización de las fuerzas de Policía en la República, se creó la
Dirección de Administración de Policía, con retención de las funciones de
intendencia, la misma que viene desenvolviendo sus actividades desde el 1 de
enero de 1938.
Quiero exteriorizar mi viva complacencia por la forma sagaz, patriótica y
enérgica con que la institución policial cumple su cometido. La abnegación y
espíritu de sacrificio que tan arraigados están en el alma de sus miembros, se
han exteriorizado en diversas oportunidades, ya defendiendo el orden y
rindiendo sus vidas en el interior del país, ya luchando en bien de la soberanía
e integridad nacionales, en nuestras fronteras. Cábeme, pues, dejar constancia
del elevado concepto que los custodios del orden me merecen.
El Ejército, la Marina, la Aviación y la Policía constituyen por su elevado espíritu
de disciplina, por su firme e indeclinable moral, por su irreductible patriotismo,
las más seguras garantías de la paz, del orden y del progreso de la República.
Custodios de la integridad nacional, de las instituciones tutelares de nuestra
democracia, del equilibrio social, los Institutos Armados, a los cuales tengo el
insigne honor de pertenecer, han merecido siempre la gratitud de la patria que
ha contado en ellos, en todos los instantes de su vida, con las más firmes
bases para garantizar la responsabilidad de sus derechos, más allá de sus

fronteras y el bienestar y la prosperidad dentro de su propio territorio. Por todo
ello, los institutos armados constituyen una de las más altas expresiones del
espíritu del Perú y se identifican con la patria misma.
HACIENDA Y COMERCIO
No podía ser más aflictivo, señores Representantes, a pesar de los esfuerzos
de mi antecesor, el estado de la hacienda pública ni más desastrosa la
situación económica del país cuando, hace seis años, asumí el poder, la tarde
del 30 de abril de 1933. Nuestra moneda estaba desvalorizada; los servicios de
la Deuda Pública interna y externa suspendidos; impagos, en buena parte,
haberes y pensiones; paralizadas las obras públicas; creciente la
desocupación; sin recursos el tesoro, arrastrando la pesada carga de su
elevada deuda flotante; desaparecida la confianza y totalmente agotado el
crédito nacional. Agravaban, aún más, esta pavorosa situación la anarquía
interna y la amenaza de una guerra internacional que parecía inevitable.
Conquistada la paz interna, despejado el brumoso horizonte internacional,
dediqué mi preferente atención a los problemas económicos que hoy, más que
en ninguna época, afectan directa e íntimamente la vida de los pueblos y el
progreso integral de las naciones. Era urgentísimo para la salud de la patria,
conseguir, por todos los medios posibles, su reorganización económica, el
reajuste de las finanzas públicas y el restablecimiento del crédito nacional,
única forma de lograr que el Perú saliese, cuanto antes, de la honda crisis
económica y social que aún flagela a otros pueblos.
En esa obra trascendental puse toda mi fe de ciudadano, todas mis energías
de soldado, todo mi fervor patriótico de gobernante.
¿Y cuáles han sido, señores, los resultados de mi acción? Durante mi sexenio
gubernativo, caracterizado por la más escrupulosa honestidad hacendaria, el
Perú ha elevado, hasta los más altos índices de su historia, su crédito público,
su comercio exterior, su Presupuesto General, los ingresos fiscales, sus
finanzas y sus industrias.
Crédito nacional
Mi gobierno ha devuelto a la nación la confianza en la responsabilidad del
Estado. Ha saneado y consolidado el crédito nacional. Hace seis años, la
depreciación de los valores fiscales había llegado a límites increíbles con grave
desprestigio para el país. Los títulos de la deuda pública no eran aceptados ni
para el pago de las más dudosas acreencias. Tal situación terminó desde los
primeros meses de mi acción gubernativa y desde entonces la progresiva
mejora en la cotización de esos bonos revela una confianza creciente en la
solvencia de la nación.
La Deuda Interna Consolidada del 7% que se cotizaba a 37% en abril de 1933,
llegó al 50% a fines del mismo año, a 75% en 1934, a 77% en 1935, a 82% en 52
1936, a 90% en 1937, subiendo posteriormente ese coeficiente y habiendo
aumentado en un 145%. La deuda interna de obras públicas de 1930 del 6%,
cotizada al 25% en abril de 1933, se ha bonificado en un 144% con relación a
esa cifra.
La imprevisión en el cálculo de los gastos hizo que, en épocas pasadas,
quedaran pendientes millares de créditos que provenían de sucesivos
ejercicios. Creció con ello la Deuda Flotante en medio del mayor desorden. Era,
pues, urgente una liquidación general que fijara su monto, así como la
depuración y consolidación de los créditos pendientes. Pusimos nuestro mejor
empeño en esa obra. La consolidación de la Deuda Interna se ha caracterizado
por su espíritu amplio y justiciero, al asumir en forma absoluta, sin limitaciones
de naturaleza ni de época, todos los créditos de responsabilidad del Estado, y
por su ejecución, sujeta a normas y principios generales, rectos e inalterables
que ha logrado consolidar créditos perfectamente depurados y reconocidos por
la apreciable suma de S/. 25’374,500.00. El reajuste de los créditos en moneda
extranjera y su cancelación ha contemplado, equitativamente, los intereses de
los acreedores y las primordiales conveniencias del Estado.
Mi gobierno ha introducido una saludable reforma que no tiene precedentes en
los anales hacendarios del país: por primera vez en nuestra historia, al
liquidarse el año fiscal, el gobierno, por intermedio del Ministro de Hacienda, ha
exigido a todos sus acreedores que hagan el cobro de sus acreencias, cuando
por cualquier razón no hubieren podido hacerlo oportunamente. Se les cita, con
tal objeto, por los periódicos. Y cuando, a pesar de ello, queda en algún
presupuesto un crédito pendiente, su importe se consigna en los respectivos
pliegos del ejercicio posterior para ser abonado en efectivo. Así se ha detenido
el aumento de la Deuda Flotante que seguía una progresión creciente y se ha
solventado, además, el crédito público.
Se han restablecido los servicios de amortización de la Deuda Interna
Consolidada y la iniciación de los servicios de intereses de la Deuda Externa,
mediante la compra, por el Estado, de los cupones atrasados.
Han contribuido eficazmente a imponer el orden hacendario, entre otras
medidas, la resolución que ordena la reorganización del servicio de dotes y
otras responsabilidades del patronato nacional; la centralización, en el
Departamento de Crédito Público, de la contabilidad y riguroso control de
especies de la Deuda Interna, Externa y de la totalidad de créditos del Estado;
la ley de caducidad de reclamaciones o créditos, capitales e intereses de la
Deuda Interna, incobrables o abonados, que aligerando las obligaciones del
Estado, permite mayor celeridad y acierto en la marcha administrativa del
momento actual; y operaciones bancarias a largo plazo que, sin afectar las
rentas normales del presupuesto, han tenido por único y sagrado fin atender a
la defensa nacional o ejecutar obras públicas reproductivas, creando nuevas
fuentes de riqueza que garanticen, ampliamente, los servicios de las
operaciones y respondan a necesidades nacionales. 53
La tendencia unificadora de la Deuda Interna ha simplificado su mecanismo y
permitido mayor intervención de los valores del Estado en las transacciones
comerciales.
La Ley de Conversión de los Vales de 1889, beneficia a los tenedores con
aumento de interés y restablecimiento de la amortización suspendida desde
1894, reduce en S/.18,000.000, la Deuda Interna Consolidada y permite que el
fisco, con la suma que invertía en el pago de sólo los intereses de esa deuda,
pueda hoy efectuar los servicios de intereses y amortización de los vales
convertidos.
La acertada política económica de mi gobierno que ha tenido tan honda y grata
repercusión en todas las manifestaciones de la actividad material del país,
revelada en los índices estadísticos, ha rehabilitado, con firmes caracteres los
bonos y valores de la deuda de la nación que ahora alcanzan altas cotizaciones
y ha reconquistado la fe pública en la palabra y en la acción del Estado,
logrando elevar el crédito nacional en el país y en el extranjero.
De acuerdo con el convenio celebrado en 20 de mayo de 1938, The Electric
Boat C°. aceptó la cancelación de su crédito por suministro de materiales para
la defensa nacional hecho en 1926, ascendente a la suma de USD$
1’322,133.19 por sólo USD$ 750,000.00, con una rebaja positiva para el Estado
de USD$ 572,133.19. El pago se efectuó de acuerdo con las disposiciones de
la Ley N° 8860.
De mutuo acuerdo con The Baring Brothers C°. y Henry Schroeder C°., se
liquidó y renovó las obligaciones provenientes del empréstito de un millón
doscientos cincuenta mil libras esterlinas de fecha 12 de diciembre de 1922,
estableciéndose el saldo de dicho empréstito en £ 869,000, con una economía
de £ 239,000, que al cambio de S/. 25.00, ascienden a S/. 5’975,000.00; y
estatuyéndose ventajosas condiciones para el Estado con la disminución del
tipo de interés del 7.5% al 4%; flexibilidad de la amortización, permitiendo
hacerla, no sólo a la par, sino también en mercado libre cuando la cotización de
dichos bonos sea menor (en vez de 106%, que era el tipo pactado, hoy se
amortizan al 45%); y caducidad de los cupones anteriores al 1 de enero de
1938, reduciendo la obligación del Estado a pagar los correspondientes sólo a
partir de esa fecha.
Por Ley N° 8610, de 23 de diciembre de 1937, la deuda del Air Craff, que
ascendía a USD$ 879,368.71 quedó reducida a USD$ 500,000.00, con una
economía de USD$ 379,368.71, que al cambio de S/. 6.00 ascienden a S/.
2’276,208.00
Presupuesto General de la República
Los presupuestos no estaban calculados con la exactitud que se debe exigir
para la distribución de los fondos públicos. 54
Durante mi gobierno, y a medida que lo han permitido los mayores ingresos, se
ha ido considerando en los respectivos pliegos del Presupuesto ordinario, todas
aquellas partidas que para gastos extraordinarios se votaban en el transcurso
de cada año.
En el empeño de formular presupuestos exactos, el gobierno ha creado una
Dirección General de Presupuesto que durante el año fiscal va estudiando, al
mismo tiempo que las causas que motiven el aumento o disminución de las
diversas fuentes de ingreso, las necesidades reales de las partidas de gastos
consignadas en el pliego administrativo de cada uno de los ministerios,
suprimiéndose paulatinamente las inconvenientes partidas de gastos
suplementarios.
En 1932, año inmediato anterior a mi gobierno, el Presupuesto General de la
República calculado en S/. 96’000.000, arrojó un déficit de más del 10%. Como
se sabe el país luchaba con todo género de dificultades, agravadas por las
perturbaciones políticas y sociales que fomentó el sectarismo, cuando más
necesario era robustecer la unidad nacional.
Esta situación se prolongó hasta los primeros meses de 1933. Pero, gracias a
la reacción operada desde que asumí el gobierno, el ejercicio del año 1933
últimamente citado se cerró con un superávit de más de 300 mil soles,
superávit que habría sido mayor si no hubiéramos cancelado en 1933 parte de
las cuentas provenientes de 1932.
Con sano y prudente optimismo, el cálculo presupuestal en 1934 se elevó a
111 millones. Y el ejercicio cerró con un superávit de más de 2 millones.
Hasta entonces debíamos limitarnos a satisfacer estrictamente nuestras
necesidades primordiales: el cumplimiento exacto de las obligaciones del
Estado en primer término, y la iniciación, dentro de lo posible, de las obras
indispensables para estimular nuestras riquezas.
Nuestros superávits han ido creciendo siempre en mayor proporción. Sin
embargo, las necesidades del país son, y serán, sin duda durante mucho
tiempo, superiores a sus recursos. Quedan todavía por hacer grandes obras
públicas, indispensables para la explotación de nuestra ingente riqueza.
La misma potencialidad armada de la nación, aun cuando se halle en el nivel
más alto que ha tenido hasta hoy, no se encuentra todavía en la plenitud de
eficiencia que yo deseo y que debe alcanzar en bien de la seguridad
permanente de la patria.
En 1935 el presupuesto llegó a 131 millones, y arrojó, como en 1934, un
superávit de 2 millones. El presupuesto se eleva posteriormente en 1936, a 139
millones: el superávit es de 4 millones y medio. En 1937 asciende a 153
millones, siendo, hasta ese momento, el presupuesto más alto registrado en el
país; y el superávit fue de 4 millones 900 mil soles. Pero su crecimiento
prosigue. Llega a 165 millones en 1938, con mayores ingresos de más de 19
millones; y ha sido calculado para el ejercicio del año actual en 174 y medio 55
millones de soles. Desde 1932 hasta la fecha, nuestro presupuesto aumenta de
96 millones a 174 y medio millones de soles. Su crecimiento es de 81%.
Puedo decir que sólo desde hace poco tiempo, nuestros ejercicios
presupuestales se realizan con un sentido de equilibrio, procurando alcanzar la
mayor exactitud. Hasta ayer, la apreciación de nuestros ingresos y de nuestros
egresos se basaba en datos más o menos superficiales. Muchas veces existía
desproporción entre las partidas de egresos y las necesidades que en cada
caso debíamos satisfacer. El equilibrio del presupuesto se realizaba “a
posteriori”, por medio de expedientes premiosos, trasladando partidas para
destinarlas a un objeto distinto y, en último extremo, se recurría a la inflación
de la deuda flotante con las sumas no pagadas en el ejercicio anterior.
Nuestros presupuestos eran en gran parte fruto de la improvisación. A lo largo
de su ejercicio sufrían constantes modificaciones. Se votaba leyes que no
estaban de acuerdo con nuestra capacidad económica. Nos hacía falta un
organismo técnico, que estuviera en contacto permanente con la economía
fiscal y, mediante el examen del crecimiento o de la disminución de nuestros
ingresos, de nuestras mayores o de nuestras menores necesidades, pudiera
llegar a un cálculo tan aproximado como es dable exigir en este complejo
campo de la economía.
Juzgo que con la creación de la Dirección General del Presupuesto y con las
reformas constitucionales últimamente aprobadas, alcanzaremos este objetivo.
En lo futuro, una vez aprobados, no podrá introducirse en nuestros
presupuestos modificaciones susceptibles de perturbar el cumplimiento
indispensable de cada ejercicio anual dentro del plazo señalado por la ley.
Los mayores ingresos y los superávits habidos durante mi gobierno, han sido
empleados, lógicamente, no sólo en incluir dentro del presupuesto ordinario los
créditos extraordinarios o suplementarios de que ya me ocupé, sino también en
la ejecución del vastísimo plan de obras públicas en que he estado empeñado
y de las que el país ha podido darse exacta cuenta por que se han llevado a
cabo en toda la extensión de nuestro territorio.
Jubilación, cesantía y montepío
El 7 de agosto de 1936 se aprobó la ley que extiende el beneficio de los goces
de cesantía, jubilación y montepío a todos los funcionarios y empleados
públicos.
Hasta entonces existía una desigualdad manifiestamente injusta en la
concesión de goces a los servidores del Estado, pues mientras el personal de
algunos ministerios tenía derecho a ellos, el de otros estaba privado de los
mismos. Mi gobierno hizo justicia, de esta suerte, a todos aquellos que dedican
sus desvelos y mejores energías al servicio del país, desde la modesta
situación del portero de oficina hasta la del alto funcionario público. 56
Para completar mi labor de organización del ramo de listas pasivas, la Ley N°
8801, promulgada en 26 de diciembre de 1938, creó la Dirección General del
Escalafón Civil y Listas Pasivas. Este nuevo organismo de orientación definida
y precisa, constituye el eslabón que une al servidor con el Estado, mediante el
registro cuidadoso de las actividades funcionales del empleo público, desde la
fecha de su ingreso al servicio de la nación, hasta la vez en que cesa, y desde
su ingreso a las listas pasivas hasta su muerte, pudiendo mantenerse el nexo
con sus herederos, en caso de montepío.
Sin acudir al recurso de alzar el tipo de descuento ni crear nuevos gravámenes,
con sólo dictar medidas eficaces para la contribución general e ineludible al
Fondo de Pensiones y la organización del ramo pasivo, he asegurado el
porvenir económico del empleado público y de su familia, con la promesa
segura del disfrute de una pensión proporcional a sus servicios.
Compañía Peruana de Vapores
Mi gobierno, en cumplimiento de la Ley N° 8039, del 15 de marzo de 1935,
reorganizó la Compañía Peruana de Vapores, cuyas condiciones en 1933 no
podían ser más deplorables, a fin de darle una seria estructuración comercial
dentro de la realización de sus fines en orden a la economía nacional, a las
necesidades de la Administración Pública y de la defensa del país.
Han terminado los trabajos de reconstrucción de sus dependencias de tierra, a
las que se les ha dotado de las mejores condiciones para la conservación y
control de sus materiales. Sobre un área de 12,000 metros cuadrados han sido
reedificados, con materiales de primera clase, su factoría, varadero, talleres,
depósitos, almacenes y oficinas; siendo de advertir que sus stocks y equipos
de trabajo, también han sido renovados y representan, por sí solos, un valor de
cerca de un millón de soles.
Su flota en actual servicio consta de seis vapores “Mantaro”, “Urubamba”,
“Apurímac”, “Perené”, “Marañón” y “Ucayali”, con un total de 22,741 toneladas.
Los dos últimos que han sido adquiridos recientemente, mediante operaciones
realizadas por el gobierno, representan una inversión de S/. 932.576.00 y S/.
789.092.63, respectivamente. El vapor “Mantaro” acaba de ser sometido a muy
extensas y sustanciales reparaciones, que representan una inversión de un
millón de soles y ha quedado en magníficas condiciones de servicio.
Con estos elementos se atiende en forma regular el tráfico de cabotaje, tanto
en nuestro litoral, como entre el Callao e Iquitos. La línea de navegación al
oriente amazónico ha llenado una de las más sentidas necesidades nacionales
en orden a la vinculación entre regiones tan apartadas de nuestro territorio.
Los beneficios derivados del intercambio comercial entre Iquitos y Callao
pueden apreciarse considerando que en los trece viajes consecutivos que se
han llevado a cabo, se han transportado más de trece millones de pies
cuadrados de cedro de la mejor clase, y otros productos de nuestra montaña,
con un valor de más de S/. 3’400,000 que han ido a vitalizar las actividades de 57
la hoya amazónica y en retorno han sido llevadas más de nueve mil toneladas
de productos elaborados en nuestra costa, abriéndose así un nuevo mercado
para nuestra producción industrial.
Complemento de esta acción organizadora de nuestra economía, mi gobierno
ha estudiado la posibilidad de realizar un plan integral de navegación fluvial,
tanto en el Amazonas como en el Ucayali, Huallaga, Marañón y demás
tributarios, en conexión con la gran red vial que, al cruzar nuestro territorio en
todo sentido, está despertando ya nuevas e insospechadas actividades en las
apartadas regiones de nuestros grandes ríos, la explotación de cuyas riquezas
tiene su salida natural al Atlántico.
Simultáneamente a los trabajos de reconstrucción material de nuestros
intereses navieros se han planteado las bases de la organización legal de la
Compañía Peruana de Vapores, habiéndose procedido, como primera medida,
a la adquisición por el Estado, de las acciones que se hallaban diseminadas en
poder de numerosos particulares, ascendiendo a más de 240,000 las
compradas hasta la fecha sobre un total de 291,000 resultando así dueño de
las cuatro quintas partes del total de las acciones de la Compañía. El próximo e
inmediato paso será la organización de una nueva empresa naviera que, bajo
el control y protección del Estado, tenga la necesaria autonomía comercial,
asegurándosele las condiciones de su futuro desenvolvimiento y la renovación
de su flota con elementos modernos.
Régimen Tributario
La obra gubernativa en el ramo de contribuciones ha sido particularmente
fecunda, pues sin crear nuevos impuestos ni elevar los existentes, salvo el
impuesto progresivo correspondiente a rentas muy elevadas, ha casi triplicado
su rendimiento, mediante una mejor legislación y administración.
La Ley N° 7904 de impuestos sobre la renta, coordinó en un solo cuerpo de
doctrina y de acción, las diversas leyes existentes sobre la materia. Esta ley
está inspirada en los principios modernos de tributación fiscal, adaptados a
nuestro medio, para no establecer complicaciones innecesarias, sin descuidar
nada de lo que es esencial y responde a preceptos de justicia. Su tendencia ha
sido favorecer las rentas del trabajo y los pequeños patrimonios, gravando en
cambio en escala progresiva, pero moderada, las rentas crecientes. Con ese
espíritu, exonera de impuestos a las propiedades rústicas y urbanas de
pequeño valor, exoneración que obligó a dar de baja de las matrículas a 40,000
contribuyentes, en su mayoría indígenas. Se establece también un amplio
margen de exención para los sueldos. Su sentido de justicia se demuestra
además con la creación del Consejo Superior de Contribuciones, tribunal de
apelación en que están representados los intereses de la propiedad, el
comercio y la industria privados.
Varias otras leyes se han dado en materia de tributación, tendientes todas a
resguardar el interés fiscal, sin extorsiones al contribuyente. 58
La administración de los diferentes impuestos directos ha sido centralizada en
un solo organismo, elevado al rango de Dirección General de Contribuciones,
al que se ha dotado de personal idóneo y suficiente, con elementos materiales
modernos para una actuación eficaz. Se han creado siete oficinas
departamentales, número que en breve será elevado a diez, y en los demás
departamentos se han establecido secciones tributarias anexas a las tesorerías
fiscales, para evitar que los contribuyentes tengan que hacer sus gestiones y
reclamos en Lima, como sucedía antes. A la oficina matriz se le ha dotado de
un amplio y cómodo local que, debidamente reconstruido, es hoy uno de los
edificios hermosos de la capital.
Reforma trascendental en este ramo ha sido también la creación de la carrera
administrativa de “actuador de contribuciones”, para sustituir a los antiguos
comisionados eventuales, sin preparación ni responsabilidad alguna, por
funcionarios que reciben una instrucción previa y que con el tiempo deben
constituir un cuerpo de expertos en asuntos tributarios. El creciente prestigio de
nuestra organización tributaria ha sido reconocida por la Liga de las Naciones
al integrar su Comité Fiscal, compuesto únicamente de diez miembros, con un
representantes del Perú.
Demuestran las cifras de la recaudación directa de las rentas presupuestales,
con claridad meridiana, el aumento progresivo de los rendimientos tributarios,
que son fiel reflejo de la creciente prosperidad de la nación. Helas aquí:
Recaudación (Predios de 1 de mayo a 30 de abril)
Periodos Recaudación Aumento respecto año
base 1933
S/. S/. %
1932/33 45’739,259.35 —– —–
1933/34 50’133,161.89 4’393,902.54 9.6
1934/35 56’153,674.51 10’414,415.16 22.8
1935/36 62’219,441.13 16’480,181.78 36
1936/37 69’899,694.43 24’160,435.08 52.8
1937/38 76’457,787.01 30’718,618.66 67.2
1938/39 82’740,170.92 37’000,911.57 80.9
Recaudación por año (enero a diciembre)
Años Recaudación Aumento respecto año
base 1933
S/. S/. %
1933 49’445,840.56 —– —–
1934 55’721,454.04 6’275,613.48 12.7
1935 60’625,688.29 11’279,847.73 22.8
1936 65’961,824.30 16’515,983.40 33.4
1937 74’795,478.96 25’349,638.40 51.3
1938 80’847,073.76 31’401,233.20 63.5
19391
56’133,906.39 —– —–
1
Tan sólo enero-agosto. 59
Durante mi periodo gubernativo nuestras rentas aduaneras se han
incrementado en el magnífico porcentaje del 169%. En 1932 alcanzaban
solamente a 24 millones de soles. En 1938 sobrepasaron los 64 millones y
medio de soles. Gran parte de esta renta proviene de los ingresos de la
Aduana del Callao, en cuyo notorio aumento ha influido la conclusión de las
obras del Terminal Marítimo que se hallaban paralizadas cuando yo asumí el
gobierno, así como otras obras complementarias, realizadas posteriormente,
que mejoraron, en forma sustancial y notable, la organización portuaria.
Una inveterada costumbre afectaba los ingresos de nuestros muelles al pago
de operaciones de crédito. Dentro de estas onerosas condiciones se había
contratado la construcción del Terminal Marítimo. Mi gobierno canceló
íntegramente esa obligación y asumió entonces el control directo del
movimiento portuario.
Yo espero fundadamente que con la construcción del nuevo puerto de
Matarani, que se prosigue con toda actividad, no solo se beneficiará a nuestro
comercio de la región del sur, sino se incrementarán también sus
correspondientes rentas aduaneras.
Las cifras estadísticas del comercio exterior durante mi periodo gubernativo
acusan un mayor aumento del 110%, en su volumen total en relación a las
cifras anotadas en 1932.
Entidades bancarias
El desarrollo alcanzado por los bancos comerciales y de ahorros en los últimos
seis años se aprecia de la comparación de las siguientes cifras:
El total de los depósitos del público, que en abril de 1933 era de 94 millones de
soles, se eleva a 322 millones al 31 de agosto de 1939, representando un
aumento de 241%.
Dentro de este total, los depósitos de ahorros aumentaron en el mismo periodo
de 19 millones de soles a 79 millones, incrementándose en 301%.
Las colocaciones, inversiones y fondos disponibles de los bancos comerciales
y de ahorros siguieron en consecuencia una tendencia ascendente. Las
colocaciones, que en 30 de abril de 1933 eran de 107 millones de soles, llegan
a 240 millones en 31 de agosto de 1939, representando un aumento de 123%.
Las inversiones, suben de 22 millones a 50 millones, lo que equivale al
aumento del 124%. Los fondos disponibles, reforzando la liquidez de las
entidades bancarias, se incrementan de 32 millones a 119 millones o sea un
aumento de 270%.
En cuanto a los bancos de crédito especializado, se nota igualmente un
aumento importante en sus operaciones. 60
El Banco Agrícola del Perú, que en su campaña 1933/1934 acordó préstamos
por un total de 11 millones de soles, en la reciente campaña de 1938/1939 ha
elevado dicha cifra a cerca de 18 millones.
La pequeña agricultura ha merecido atención especial. Los préstamos
acordados a los pequeños agricultores en la campaña 1933/1934 fueron
solamente de 9,700 soles y en la última campaña pasan de 1 millón 700 mil
soles.
El Banco Industrial del Perú, creado en el año 1936, ha seguido incrementando
sus préstamos, alcanzando éstos, al 31 de agosto de 1939, más de 5 millones
de soles.
Las operaciones de las entidades de crédito hipotecario, cuya casi totalidad
corresponde al Banco Central Hipotecario del Perú, se han ampliado
considerablemente.
Las colocaciones hipotecarias, que el 30 de abril de 1933 representaban cerca
de 55 millones, se elevan, al 31 de agosto de 1939, a 80 millones de soles. Las
cédulas hipotecarias en circulación se elevan, en el mismo lapso, de 43
millones a 74 millones.
La moneda
La moneda peruana ha mantenido un respaldo sólido. El Banco Central de
Reserva del Perú tiene, al 31 de agosto de 1939, una reserva de oro
ascendente a cerca de 48 millones de soles, considerando este oro al tipo legal
de contabilización. El valor real de esta reserva, al tipo del oro en el mercado,
representa más de 104 millones de soles oro y respalda los billetes, depósitos y
demás obligaciones del Banco Central en un 66%.
Seguros
Las compañías de seguros han mostrado en el lapso comparado un desarrollo
importante en sus operaciones. Así lo indican las cifras comparadas de los
capitales asegurados, que el ramo de incendio, marítimo y otros riesgos, en el
periodo anual considerado de mayo de 1932 al 30 de abril de 1933, llegaban a
654 millones de soles y en el periodo anual de setiembre de 1938 a 31 de
agosto de 1939, se elevan a 1,365 millones. Las primas cobradas por los
mismos riesgos aumentaron en relación, pues de 4 millones 40 mil soles, se
elevan a 8 millones 500 mil soles.
En el ramo de vida, el monto de los seguros vigentes al 30 de abril de 1933 era
de 95 millones y al 31 de agosto de 1939, llegó a los 109 millones.

Valores
Los valores, en el periodo comprendido entre el 30 de abril de 1933 y el 31 de
agosto de 1939, han demostrado una firmeza que confirma la situación
económica general y la confianza del público en las finanzas del Estado.
La Deuda Interna del 1% que en 30 de abril de 1933 se cotizaba a 4 soles 60
centavos, sube al 31 de agosto de 1939 a 10 soles 50 centavos; la Deuda
Interna del 7% se eleva, de 37 soles 50 centavos a 75 soles 50 centavos; y la
de obras públicas del 6%, de 25 soles 50 centavos a 49 soles.
Las cédulas hipotecarias del 7% que se cotizaban en 30 de abril de 1933 a
86%, en 31 de agosto de 1939 alcanzan a 103%; las del 7.5% subieron de 83%
a 103%; y las del 8%, de 82% a 102%.
Los bonos de la Caja de Depósitos y Consignaciones se elevan, en el mismo
periodo, de 76 a 109%.
Los bonos de la Caja de Depósitos y Consignaciones se elevan, de 25% a
100%. Las del Banco Central Hipotecario, del 75% al 107%. Las acciones de
las entidades bancarias comerciales, suben, en conjunto, de 52% a 115%. En
particular, las acciones del Banco Italiano suben de 96 soles a 142 soles; las
del Banco Internacional del Perú, de 15 soles a 50 soles; y las del Banco
Popular del Perú, de 6 soles cincuenta centavos a 21 soles.
Cotización de acciones de Bancos Comerciales
Abril 30 de
1933
Agosto 31 de
1939
Aumento entre el 30 de
abril de 1933 y el 31
de agosto de 1939
———— ————– —————–
S/. S/. S/.
Banco Italiano (valor
nominal S/. 100)
96 142.50 46.50
Banco Internacional
(val. nom. S/. 50)
15 50 35
Banco Popular (val.
nom. S/. 20)
6.50 21 14.50
% de aumento
Promedio del
porcentaje de la
cotización de los
valores arriba
indicados
52.83% 115.83% 119.25 62
DATOS ESTADÍSTICOS DE SEGUROS
Monto de seguros vigentes de vida
Al 30 de abril de 1933 Al 31 de agosto de 1939 Porcentaje de aumento
S/. 95’539.736.00 S/. 109’341,645.00 14.45%
Capitales asegurados contra incendio, marítimos y otros
riesgos incluyendo la parte reasegurada
Del 1 de mayo de 1932 Del 1 de setiembre de 1938 Porcentaje de aumento
al 30 de abril de 1933 al 31 de agosto de 1939
S/. 654’091.191.00 S/. 1’365.077.330.00 108.70%
Premios cobrados vida
Del 1 de mayo de 1932 Del 1 de setiembre de 1938 Porcentaje de aumento
al 30 de abril de 1933 al 31 de agosto de 1939
S/. 5’019.149.00 S/. 5’112,408.00 1.86%
Premios cobrados sobre incendio, marítimos y otros riesgos
Del 1 de mayo de 1932 Del 1 de setiembre de 1938 Porcentaje de aumento
al 30 de abril de 1933 al 31 de agosto de 1939
S/. 4’387.356.00 S/. 8’489.292.00 93.49%
COTIZACIÓN GENERAL DE VALORES
Abril 30
de 1933
Agosto 31
de 1939
% de
aumento
Deuda del Estado
Interna Consolidada del 1%
“ “ “ 7%
Obras Públicas – 1930 6%
4.60
37.50
25.50
10.50
75.50
49.25
128.26
101.33
93.14
Cédulas Hipotecarias
Del 7%
“ 7.5%
“ 8%
86.13
83.00
82.37
103.25
103.25
102.25
19.88
24.40
24.14
Bonos Caja de Depósitos y Consignaciones
Departamento de Recaudación 76.00 109.25 43.75
Acciones “B” del Banco Central de Reserva
Val. Nom. S/.100 totalmente pagado 25.50 100.50 294.12
Acciones de Bancos Comerciales
Promedio de las cotizaciones 52.83 115.83 119.25
Acciones del Banco Central Hipotecario
Cotización val. nom. S/.100 pagado S/. 47 75,53 107.98 42.96
Acciones de Cías. de Seguros
Promedio de las cotizaciones 88.52 162.69 83.79 63
BANCOS COMERCIALES Y DE AHORROS
Comparación de sus principales cuentas
Abril 30
de 1933
Agosto 31 Aumento del
30/4/1933 al
31/8/1939
%
de aumento
Capital y Reservas
Capital pagado
Reservas
S/.
25’905.583
12’711.866
38’617.449
S/.
31’853.598
20’350.699
52’204.297
S/.
5’948.015
7’638.833
13’586.848
S/.
22.96
60.09
35.18
Depósitos
Obligaciones a la vista y hasta
30 días
Oblig. a plazo (a más 30 días)
Depósitos de Ahorros
46’868.679
27’754.577
19’711.987
94’335.243
173’044.478
70’306.544
79’175.392
322’526.414
126’175.799
42’551.967
59’436.405
228’191.171
269.21
153.32
301.66
241.89
Fondos Disponibles
En el país
“ “ exterior
24’482.816
7’655.700
32’136.516
95’808.471
23’235.174
119’043.645
71’325.655
15’579.474
86’905.129
291.33
203.50
270.41
Colocaciones
Avances en cta. etc.
préstamos, descuentos y otras
colocaciones 107’584.019 240’037.308 132’453.289 123.12
Inversiones
Inmuebles
Valores mobiliarios
Muebles y materiales
4’312.480
17’897.961
219.631
22’430.072
7’470.231
42’045.037
814.874
50’330.142
3’157.751
24’147.076
595.243
27’900.070
73.22
134.92
271.02
124.39
Ganancias y Pérdidas
Utilidad neta
1° semestre de 1933
1’116.538 2’576.724
1° semestre de 1939
1’460.186 130.78
BANCOS HIPOTECARIOS
Comparación de sus principales cuentas
Abril 30 de
1933
Agosto 31 de
1939
Aumento del
30/4/1933 al
31/8/1939
% de
aumento
S/. S/. S/. S/.
Capital y Reservas
Capital pagado
Reservas
9’199.847
578.435
9’778.282
9’130.000
1’816.942
10’946.942
69.8472
1’238.507
1’168,660
0.76
214.11
119.52
Colocaciones
Préstamos de amortización
gradual 54’802.752 80’279.365 25’476.613 46.49
Cédulas de Circulación 42’861.500 73’722.000 30’860.500 72.00
Las causas del resurgimiento y de la rehabilitación económica del país deben
encontrarse principalmente en la estabilidad del orden, la regularidad, el
2
Esta disminución se debe a la liquidación del Crédito Hipotecario del Perú (noviembre de 1937), que giraba con un
capital de S/. 500,000. 64
método y la honradez en la administración y el empleo eficiente de los fondos
públicos que mi gobierno ha garantizado. Ha desaparecido ese espíritu de
desconfianza y recelo, determinante de la zozobra constante en que el Perú
había vivido hasta hace seis años. Pese a los absurdos intentos que algunas
veces pretendieron alterar la paz interna, la nación tuvo siempre la plena
conciencia de que mi gobierno la supo respetar y garantizar, en todo instante,
con plena energía. Bajo los signos promisores de la paz, el orden y del trabajo
se han expandido todas las fuerzas vitales de la nacionalidad, en forma que
jamás, antes de ahora, habían podido hacerlo. Estamos ya cosechando los
frutos óptimos: el progreso del Perú es ya una realidad esplendorosa y es el
mejor legado que mi gobierno ofrenda al país y entrega a su sucesor.
La actual guerra europea ha tenido, como era lógico suponer, su inmediata
resonancia en la marcha de la economía fiscal. Los ingresos fiscales han tenido
una sensible, aunque no alarmante, disminución como consecuencia de los
actos derivados de la contienda en el otro hemisferio. Mi experiencia de
gobernante me permite, sin embargo, declarar que los efectos de la actual
guerra serán de mucho menor magnitud que los sentidos por nuestro país en la
conflagración mundial del año 1914, época en la cual también regía yo los
destinos nacionales. Entonces, a diferencia de ahora, teníamos moneda
metálica de oro, con valor intrínseco y carecíamos, por otra parte, del
espléndido desarrollo vial, agrícola, comercial e industrial que hoy gozamos. No
existe, pues, ahora el temor de que se oculte la moneda metálica como ocurrió
entonces. Además, nuestra actual potencialidad productora, mucho mayor que
la de 1914, nos pone al abrigo de cualquier contingencia. Tenemos, además, la
tranquilizadora perspectiva de que la seguridad de los mares, al ser alcanzada
en un futuro próximo, pueda permitirnos una mayor exportación de nuestros
productos y materias primas, explicable por las propias exigencias derivadas de
la guerra misma, con la consecuencia inmediata de un periodo bonancible para
la economía del país. Pero si esos obstáculos subsistieran por algunos meses,
el país se vería obligado a realizar algunas restricciones en su comercio de
exportación lo que se reflejaría indudablemente en el ritmo de la economía
fiscal.
Por que conozco la potencialidad inagotable de nuestras fuentes de riqueza,
tengo, señores Representantes, plena fe en el grandioso porvenir económico
del Perú, si nuestro país, como lo ha hecho durante mi periodo gubernativo,
logra mantener disciplinadas sus energías en los cauces de la paz, del orden y
del trabajo. Alterar o quebrantar estos signos equivaldría no sólo a detener la
marcha ascendente de nuestra prosperidad sino retroceder vertiginosamente
hacia nuestra propia ruina.
Yo confío en que todos aquellos que no hayan perdido el sentimiento del amor
a la patria se unan, en apretadas filas, para cautelar ese legado de tranquilidad,
bonanza y prosperidad que yo les dejo, y no detener el vigoroso impulso que mi
gobierno le ha dado a la nación. 65
FOMENTO
Jamás las clases productoras del Perú –lo declaro sin hipérbole y sin jactancia,
pero sí con viva satisfacción patriótica– pudieron desarrollar y expandir sus
actividades, como lo han hecho durante mi sexenio gubernativo, sobre las
bases seguras y bajo los signos fecundos y promisores de la paz, del orden y
del progreso. Los hombres de negocios, los que mueven todas las palancas de
la producción nacional, en todos los campos del trabajo, en el mecanismo de
las industrias, en las actividades comerciales, en las responsabilidades de la
banca, en el manejo del crédito, comparten con los gobernantes, en cierta
manera, las mismas luchas y los mismos esfuerzos, los mismos sinsabores y
las mismas amarguras. Sólo que mientras el comercio y las industrias trabajan
en provecho propio aunque con beneficio indirecto y evidente del país, los
hombres de gobierno sacrificamos abnegadamente todo interés personal y la
tranquilidad hogareña para dedicar todas nuestras energías, directa e
inmediatamente, al servicio de nuestra patria.
Los guarismos de la producción, las cifras estadísticas, los distintos aspectos
del fenómeno económico son, en verdad, los mejores jueces de un gobierno.
Podrán los adictos a un régimen político acumular todos los ditirambos o
elogios sobre sus dirigentes. Podrán los adversarios amontonar, a su vez, toda
la ponzoña de sus calumnias y de su infamia. Ni lo uno ni lo otro vale ante el
enjuiciamiento histórico porque los elogios interesados o los ataques por
consignas son como las huellas que, parodiando el pensamiento de Bolívar,
pudiera dejar un arado en el mar. La historia no se hace ni con esas loas ni con
aquellas calumnias. Se escribe con los propios hechos. Ante el inventario
sereno de los hechos, nada valen las palabras apasionadas de simpatía o de
rencor. Y ese inventario, laborado en gran parte en el Ministerio de Fomento y
Obras Públicas, convertido por mi gobierno en uno de los capítulos
trascendentales de la grandeza nacional, constituye el magnífico alegato con
que el régimen político que yo presido se presentará, sereno, ante el tribunal
inapelable de la historia.
Vialidad
La vialidad es el eje céntrico del progreso nacional porque su esfera de
influencias cubre todos los confines de la peruanidad. Muy poco podría
hacerse, en efecto, sin la indispensable ayuda de las carreteras y de las
autovías. ¿Cómo llevar la cultura a los pueblos sin las carreteras? ¿Cómo
movilizar, sin ellas, el volumen extraordinario de las riquezas naturales del
Perú? ¿Cómo explotar nuestras minas, irrigar las tierras eriazas y colonizar las
montañas, sin haber resuelto previamente la construcción de los caminos que
lleguen hasta sus regiones? ¿Cómo inyectarle a los Andes un aliento de
vivificación y de progreso y contribuir al desarrollo político, económico y social
de la República? ¿Cómo forjar, en fin, la auténtica unidad nacional sin resolver
previamente el problema de las vías de comunicación?
La política vial de mi gobierno, inspirada en poderosas razones de bien
nacional, desligada por ende de todo favor localista y de todo interés particular, 66
asegurada en su financiación y en el desarrollo de sus planes técnicos, ha
tenido, señores Representantes, un éxito rotundo que no se atreven ya a
discutir ni los más apasionados adversarios de mi gobierno. Allí están las redes
magníficas, tendidas en todo el territorio de la República, como nuevas arterias
vitales por donde discurre la savia de nuestra economía y el aliento de nuestra
cultura. Junto con la movilización de nuestros recursos materiales, se moviliza
también por ellas el espíritu de la nacionalidad, en sus más altas expresiones.
Por no citar sino una de ellas, cábeme decir que las autovías construidas por
mi gobierno han permitido que las misiones lleven hasta las más apartadas
regiones del Perú, las luminarias simbólicas de la fe religiosa
El plan vial, ejecutado en los tres últimos años, ha comprendido una red de
carreteras nacionales de vasta importancia para la intercomunicación de las
principales poblaciones o para el acceso rápido y económico a las zonas
productoras, agrícolas, mineras o industriales del Perú. No pretendemos haber
satisfecho todas las exigencias de las regiones o de los pueblos, ni haber
dejado por construir sólo las vías secundarias. En un país como el nuestro, de
superficie tan extensa, de topografía tan abrupta y variada, y con tan escasa
red de vías férreas, la completa satisfacción de nuestras necesidades viales,
será la obra conjunta de varias generaciones. Pero, en cambio, analizando y
discriminando esas necesidades, hemos escogido la realización de un grupo de
carreteras troncales que, uniendo a las regiones o a las ciudades más
importantes, puedan servir de base para un futuro desarrollo del plan, con sus
ramificaciones a otras zonas y pueblos. La triste experiencia de los años
anteriores demostró la imposibilidad y absoluta ineficacia de seguir una política
vial de dispersión de esfuerzos y de fondos públicos, tratando de hacerlo todo
al mismo tiempo, empezando simultáneamente muchas obras y no
concluyendo ninguna. Proseguir ese sistema era condenar al fracaso, desde su
iniciación, cualquier programa vial. Necesitábase, además, abolir los sistemas
empíricos de trabajo para dejar sólo a la técnica bien orientada el estudiar,
ejecutar y resolver los múltiples y a veces complicados problemas de ingeniería
que la topografía quebrada de nuestro territorio opone a la construcción de
todas las vías de comunicación terrestre. Y, asimismo, era necesario financiar
previamente, antes de su iniciación, cada esfuerzo vial para garantizar su
completo éxito. Así lo hizo mi gobierno. Los resultados han venido a justificar
plenamente los métodos seguidos. Contrastando con las antiguas sendas de
tráfico, abiertas de cualquier modo, sin técnica y que ha sido preciso abandonar
en muchos casos por sus grandes defectos de construcción, el país tiene ahora
las actuales carreteras construidas con trazo geométrico, pendiente y curvas
adecuadas al tráfico, como también las calzadas asfaltadas sobre esas mismas
vías reconstruidas o de construcción reciente.
Justo es tributar, en esta ocasión, junto con mi cálido elogio personal, el
reconocimiento del país a todos los eficaces colaboradores de mi política vial: a
mis inmediatos colaboradores en estructurar la orientación de la vialidad; al
ingeniero peruano cuya capacidad técnica ha quedado, una vez más,
plenamente ejecutoriada en la realización de las obras; a los inmediatos
ejecutores del vasto plan; y al obrero vial, a ese magnífico trabajador que rindió
el activo esfuerzo de sus músculos, en las llanuras, en los valles y en las 67
cordilleras, a orillas del mar o en las alturas que antes parecían inaccesibles,
en esa gigantesca obra de bien nacional.
La acción vial de mi gobierno desde mayo de 1933 a la fecha se divide en dos
partes: lo realizado desde mediados de 1933 hasta fines de 1936, o sea un
periodo de tres años y medio, y la obra del plan bienal 1937-1939 inclusive.
En el primer periodo, las inversiones en carreteras aumentaron gradualmente
desde algo más de S/. 3’000,000 en 1933 a casi S/. 7’500,000 en 1936. El plan
trienal ha significado una inversión total de ochenta millones de soles,
correspondiendo, en cifras redondas, veinte millones de soles, a 1937, y treinta
millones a cada uno de los dos años siguientes. En total se han invertido en
obras viales, durante mi periodo gubernativo, desde 1933 hasta fines de 1939,
cien millones de soles.
Durante esas dos etapas de construcción ha ido en progresión ascendente el
promedio de obreros ocupados en obras viales por mes:
En el año de 1933 4,500 obreros
En el año de 1934 5,500 “
En el año de 1935 6,000 “
En el año de 1936 7,000 “
En el año de 1937 25,000 “
En el año de 1938 y 1939 37,000 “
Habiendo percibido jornales cuyo monto mensual pasa de dos millones de
soles, o sea más de veinticuatro millones de soles al año. Este fuerte capital ha
sido así diseminado por el gobierno, entre la masa trabajadora del país, con el
consiguiente beneficio inmediato para la economía general y en provecho
especial de los hogares de los obreros que han recibido de tal modo la
retribución de su trabajo.
La labor ejecutada en carreteras no sólo puede apreciarse por el número de
obreros ocupados en ellas. Es preciso también considerar la ayuda prestada
para el mismo objeto por los equipos mecánicos de alto rendimiento que en
apreciable número ha adquirido el gobierno, tanto en 1937 como en los últimos
doce meses, y que han multiplicado el esfuerzo y el rendimiento, disminuyendo
los costos de construcción y acortando los plazos para terminar las obras.
No habría sido posible de otro modo intensificar los trabajos en algunas
carreteras por la imposibilidad de conseguir el número de brazos necesarios,
sin perjuicio de las actividades agrícolas y mineras, que requieren también
apreciable número de trabajadores. Los equipos mecánicos que ahora posee el
gobierno para las obras viales, representan el concurso de unos diez mil
obreros, por la equivalencia del trabajo que realizan.
La obra vial realizada en los tres últimos años ha tenido una intensidad de labor
cinco veces mayor que la correspondiente a igual periodo de los años
anteriores. Lo realizado en el último bienio habría necesitado por lo menos 15
años de haber continuado en el ritmo anterior. 68
Entre 1933 a 1936, o sea en el primer periodo de cuatro años, se construyeron
carreteras dentro de un promedio que varía de 300 a 500 kilómetros por año,
tanto en la faz de construcción nueva y completa o de reconstrucción o
mejoramiento sustancial, convirtiendo las antiguas sendas o trochas en
verdaderas autovías. Se obtuvo así un total de casi 2,000 kilómetros en esta
primera etapa.
En el plan bienal, segundo periodo de mi obra vial, iniciado en 1937 y que llega
a su término el presente año, se consideraron originalmente como alcanzables
las longitudes siguientes: 2,000 kilómetros de nuevas carreteras; 5,600
kilómetros de reconstrucciones o mejoramientos casi totales; y, 1,000
kilómetros de carreteas asfaltadas. Posteriormente se fue ampliando dicho
plan, sobre todo en los asfaltados, hasta haberse alcanzado en los tres años de
intensa labor estos resultados: 4,000 kilómetros de carreteras nuevas y
completas; 6,000 kilómetros de reconstrucciones o mejoramientos sustanciales
en trazo, ensanche y afirmado; y, 1,700 kilómetros de carreteras del todo
asfaltadas.
En el primer periodo de labores de 1933 a 1936, se entregaron al tráfico las
siguientes carreteras: la carretera Central entre Lima, Oroya y Huancayo, que
ha permitido comunicar directamente los departamentos con la capital; la de
Cajamarca a Celendín, tramo importante de la vía de penetración hacia los
departamentos de Amazonas y San Martín; la de Chimbote a Tablones, y la de
Huallanca hacia el Callejón de Huaylas, que permitió establecer la primera
salida directa de Huaraz a la costa; y la de Oroya a Cerro de Pasco.
Se efectuaron, además, los primeros ensayos completamente nuevos en el
país del empleo, primero, del asfaltado extranjero y, después, del nacional en el
asfaltado de carreteras en gran escala, con éxito tan satisfactorio que, sin
vacilaciones, se terminó en corto tiempo el asfaltado de la primera centena de
kilómetros en las carreteras de Lima a Ancón y hacia Canta, de Chorrillos a
Lurín, y se inició el asfaltado de la carretera Central a La Oroya. Se siguieron
luego metódicamente los trabajos en las carreteras que en esos años se
clasificaron como constituyendo la red nacional y básica de un plan integral por
desarrollarse en los años sucesivos, para unir entre sí tanto las tres regiones
de costa, sierra y montaña de nuestro país, como todas las capitales de
departamento y las ciudades más importantes.
A mediados de 1936 y por iniciativa del gobierno, se promulgó la Ley N° 8265,
declarando el libre tráfico en todas las carreteras y puentes de la República,
aboliendo y prohibiendo cualquier cobro de peajes o impuestos que impidieran
ese libre tráfico, y destinando a la construcción y mejoramiento de obras viales
el producto íntegro del impuesto al consumo a la gasolina. Esa ley ha facilitado
e incrementado el tráfico en todos los caminos y ha creado también renta
especial bien saneada para seguir indefinidamente la obra de vialidad de los
últimos siete años. El producto de ese impuesto que en 1933 escasamente
pasó de S/. 3’000,000, en el año presente llegará a S/. 8’500,000, o sea un
aumento de casi tres veces en siete años. Tan considerable aumento es debido
a la mayor extensión de la actual red vial y, sobre todo, a la calidad de las
carreteras construidas y reconstruidas, sea con cubierta asfáltica o sea con 69
calzada debidamente afirmada, para el tráfico cómodo, seguro, rápido y
económico.
El plan trienal fue científicamente estructurado. La red de carreteras se
clasificaba en dos grupos: de penetración desde la costa hacia la sierra o la
región selvática y de intercomunicación longitudinal de norte a sur, en partes
por la costa o por la sierra. Abarca una longitud total de diez mil kilómetros. Se
tiene, de esta suerte, una red fundamental de comunicación entre todas las
regiones principales del país para establecer después la unión de todas las
demás zonas y de todos los pueblos a esa red básica.
La gran carretera longitudinal del Perú, paralela al Océano Pacífico, constituye
el tramo peruano de la carretera Panamericana, que se divide en dos
secciones: la de Lima hacia el norte, que llega a la frontera del Ecuador, y la de
Lima al sur, hacia las fronteras de Bolivia y Chile, teniendo como lugar de
bifurcación la ciudad de Arequipa, de donde salen los ramales que van a
Bolivia por Puno y el Desaguadero, y a Chile por Moquegua y Tacna. Esta
última tiene 450 kilómetros de extensión, un ramal al puerto de Ilo e
importantes puentes sobre los ríos Tambo, Moquegua, Locumba y Sama. Toda
esa carretera Panamericana en territorio peruano tiene alrededor de 3,200
kilómetros de longitud. Su extensión completa es ya traficable en la actualidad,
y a fines del año en curso quedará íntegramente terminada para tráfico cómodo
y seguro en toda época del año, y con casi su mitad completamente asfaltada.
El asfaltado en esa importante vía abarca en efecto la sección completa entre
Lima y Chiclayo por el norte, pasando por una serie de puertos y ciudades
principales, con una longitud de 800 kilómetros. De Lima hacia el sur el
asfaltado llega hasta las alturas del puerto de Lomas pasando por Ica y otros
lugares importantes y con una longitud de 560 kilómetros.
Las carreteras de penetración desde la costa atraviesan todas ellas la
Cordillera de los Andes, en puntos que, a pesar de ser los más bajos, pasan de
4,200 metros sobre el nivel del mar, y en algunos casos son mayores a los
4,800 metros. Seguramente el Perú tiene, en esa forma, las carreteras más
altas del mundo, entre las que puede citarse la de Lima hasta la región del
centro o Carretera Central que pasa la Cordillera de los Andes a 4,850 metros
sobre el nivel del mar para llegar a La Oroya, donde se subdivide en el ramal
hacia el noreste, en dirección a la zona minera de Cerro de Pasco, y más allá
penetra a la zona de bosques y selva donde existen los grandes ríos tributarios
del Amazonas. Esta carretera comunicará Lima con el Brasil y el Océano
Atlántico, al llegar a un punto navegable del río Ucayali, principal afluente del
Amazonas en el Perú.
El ramal de esa carretera de penetración que sale de La Oroya hacia el sur, en
dirección a Huancayo, Ayacucho, Abancay, Cuzco y Puno puede también
considerarse un tramo de carretera Panamericana, por las sierras del Perú, que
pondrá en comunicación Lima con Bolivia sin necesidad de acercarse a la
costa, o sea directamente a lo largo de la Cordillera de los Andes a alturas
sobre el mar no menores de 2,00 metros en todo su recorrido calculado en
1,600 kilómetros. 70
Una arteria vial, de 200 kilómetros de longitud, recientemente terminada, une al
puerto de Pisco con la importante región minera de Castrovirreyna. Las zonas
mineras del departamento de Huancavelica bajo la influencia de la carretera
podrán, en consecuencia, recibir un beneficio directo con las facilidades de
transporte de sus minerales a la costa, sin necesidad de dar la vuelta por
Huancayo y La Oroya hacia el Callao. Terminada la carretera PiscoCastrovirreyna, podrá construirse un ramal hacia Ayacucho con el fin de que
esta ciudad pueda, así mismo, tener una comunicación directa con la costa.
La carretera del Cuzco hacia Abancay y Andahuaylas, se halla en tráfico hace
ya varios meses. Su prolongación hasta Ayacucho quedará completada dentro
de muy breves semanas al terminarse el puente sobre el río Pampas que se
halla en ejecución. Están prácticamente terminadas las carreteras entre
Abancay-Andahuaylas, y Ayacucho que con su prolongación hasta Huancayo,
apreciablemente ensanchada y afirmada hasta La Mejorada, y totalmente
construida, entre este punto y Huancayo, ha permitido comunicar Lima con el
Cuzco, atravesando los departamentos de Junín, Huancavelica, Ayacucho y
Apurímac. Esta importante vía entre Lima y Cuzco tiene alrededor de 1,100
kilómetros de longitud o sea casi igual kilometraje a la carretera directa por la
costa entre Lima y Arequipa. Parte de ella forma la carretera Central de la
capital a La Oroya, asfaltada en su longitud total aproximada de 200 kilómetros.
En Huánuco se ha puesto en tráfico la carretera a Panao. Además, la carretera
al nor-oriente de Huánuco a Pucallpa, se deja muy avanzada y en tráfico hasta
la región virgen del río Huallaga, pasando por Tingo María y con más de 50
kilómetros de internación desde este punto hacia el río Tulumayo y hasta la
entrada de las inmensas Pampas del Sacramento. Toda esa zona es de
posible colonización y de inmensa riqueza forestal. Por el otro extremo, desde
Pucallpa hacia Huánuco, a través de las Pampas del Sacramento, se han
construido setenta kilómetros, terminado el trazo y abierto la trocha de
conexión entre ese sector de trabajos y el que tiene su origen en Huánuco. En
esta importante vía de penetración a la región de selvas y de comunicación
entre Lima y el departamento de Loreto, ha quedado ya completamente
definida la ruta más conveniente, atravesando la Cordillera Azul por el
Boquerón descubierto en 1937, y no queda sino continuar los trabajos a lo
largo de ella con trazo del todo señalado para que pronto se termine tan
necesaria obra.
Es indiscutible la trascendental importancia de esta carretera que resuelve el
problema de la comunicación con el oriente amazónico y ha permitido ya abrir
al progreso nacional, una gran zona de colonización inmediata en las regiones
del Huallaga y sus afluentes principales como el Tulumayo y otros ríos.
El Callejón de Huaylas en el departamento de Ancash y Huaraz su capital, con
las importantes poblaciones de Caraz, Yungay, Carhuaz, Recuay y la región
minera de Ticapampa, han quedado hace pocas semanas conectadas
directamente con los puertos de Supe y Huacho, y con la capital, mediante la
carretera de Pativilca a Huaraz. De Lima hasta Huaraz esa carretera tiene una
longitud de 400 kilómetros, de los cuales la mitad se halla asfaltada hacia
Pativilca, y es tramo importante de la carretera Panamericana. Hoy día el viaje

cómodo entre Lima y el pintoresco Callejón de Huaylas, lugar con innumerables
atractivos para el turista, puede efectuarse en ocho horas, en contraste con los
varios días de viaje incómodo y costosos que se necesitaban anteriormente.
Otra vía de comunicación directa de Huaraz a la costa con término en el puerto
de Casma, también ha quedado en tráfico hace pocos meses. Asimismo, a lo
largo del Callejón de Huaylas se han introducido importantes mejoras en la
antigua carretera desde Caraz a Ticapampa, incluyendo la reconstrucción de
varios puentes sobre el río Santa y sus afluentes.
En los departamentos del norte se ha establecido la comunicación definitiva por
autovías entre Piura y Huancabamba, entre Piura, Talara, Tumbes y la frontera
norte, como también se han asfaltado las carreteras de Piura a Paita y Sullana.
Entre los varios puentes construidos en estas carreteras, debe mencionarse el
de 100 metros de longitud sobre el río Tumbes que se puso en tráfico a
principios de 1938. Se halla en reconstrucción el puente sobre el río Chira en
Sullana, construido por la Junta de Obras Públicas de esa provincia, y que, por
efecto de las extraordinarias avenidas del río a principios del año en curso,
sufrió la destrucción de dos de sus tramos.
Se halla también en tráfico la carretera entre Piura y Chiclayo por la ruta de
Olmos, con tramos completamente nuevos y terminados a partir de ambas
ciudades con una proporción de las dos terceras partes de la longitud total. La
parte restante se halla en tráfico temporal, pero se continúan los trabajos
activamente y se han provisto los fondos necesarios para que esa parte quede
completa dentro de breve tiempo, y cuya conclusión el presente año se ha visto
postergada por las extraordinariamente intensas lluvias caídas en los cinco
primeros meses del presente año en la región del norte.
Se han asfaltado 1700 kilómetros de carreteras de las que corresponden
alrededor de 300 kilómetros a las carreteras entre Lima y La Oroya, ramal
hacia Canta, Piura a Paita y Sullana y tramos de Arequipa hacia el campo de
aviación y hacia Jesús, en la vía a Puno. La diferencia o sea prácticamente
1,400 kilómetros de carreteras asfaltadas, comprenden un gran tramo continuo
de la carretera Panamericana en nuestro territorio, paralela a la costa, que
partiendo de Lima hacia el sur llega a las alturas de Lomas con unos 600
kilómetros de longitud, atravesando los valles de Lurín, Mala, Chincha, Pisco,
Ica, Palpa, Nazca, y con un ramal al puerto de Pisco. La otra sección de Lima
al norte llega a Chiclayo y Lambayeque, con ramales a los puertos de Ancón,
Salaverry y Pimentel. Tiene una extensión total prácticamente de 800
kilómetros, pasando por Chancay, Huacho, Supe, Pativilca, Huarmey, Casma,
Chimbote, los valles de Chao y Virú, Trujillo, Chicama, y valles vecinos, San
Pedro, Pacasmayo, Guadalupe, Chepén, los valles de Jequetepeque, Zaña y
Reque para terminar en Chiclayo y Lambayeque.
La carretera Panamericana en el Perú a lo largo de la costa tiene
prácticamente 3,000 kilómetros de longitud desde la frontera del Ecuador a la
de Chile. Toda esa longitud se halla hoy en tráfico y más de la cuarta parte se
halla asfaltada. 72
Las características técnicas comprueban la máxima eficacia de las carreteras.
Todas ellas en la red nacional se construyen de seis metros de ancho, y sólo
en los tramos muy difíciles se reduce ese ancho, teniendo especial cuidado
para construir debidamente el afirmado, a fin de asegurar el tráfico en toda
época del año y hacerlo cómodo para el viajero o turista. El asfaltado se hace
en una faja de cinco metros, con bordes laterales bien afirmados, para tener
cuando menos seis metros de calzada libre para el tráfico. Las gradientes no
pasan del 7% en la costa y del 5% en la sierra. Así se comprende que puedan
los automóviles subir fácilmente hasta 4800 metros sobre el nivel del mar en
corto tiempo y con toda comodidad. Han habido secciones muy difíciles que
han exigido grandes movimientos de roca, sobre todo en las carreteras de
penetración. En otras, los grandes arenales de la costa, han sido también
obstáculos difícil de vencer, pero se han vencido.
La sección vial Lima-Bolivia es de marcado interés para la economía pública y
privada. De Lima hacia el sur por la carretera Panamericana se recorre primero
la sección asfaltada que pasa por Lurín, Mala, Cañete, Chincha, Pisco, Ica,
Palpa y Nazca en una extensión de 500 kilómetros, atravesando una serie de
valles algodoneros. De Nazca hacia el sur se sigue cerca de la costa marítima,
en terrenos ya más accidentados, pues las estribaciones de la Cordillera de los
Andes, se acercan mucho al Océano Pacífico. Se atraviesan ríos más
encajonados y más caudalosos. El más importante es el de Ocoña que ha
exigido la construcción de un puente de 300 metros de largo. La longitud total
de puentes entre Lima y Camaná en 800 kilómetros pasa de 2000 metros. De
Camaná la carretera se aparta de la costa para internarse hacia la sierra con
dirección a Arequipa, Puno y el río Desaguadero, en la frontera con Bolivia.
Cruza la Cordillera de los Andes a 4,400 metros sobre el nivel del mar,
ascendiendo gradualmente desde Arequipa. En una gran extensión se
mantiene a alturas que fluctúan alrededor de 4000 metros sobre la meseta
andina y hasta llegar a Bolivia.
El Perú tiene ya 25,000 kilómetros de carreteras espléndidamente traficables.
El sector peruano de la carretera Panamericana está terminado en toda su
extensión y con sus ramales tanto para Bolivia como para Chile. De esa
longitud están asfaltados 2,000 kilómetros, y el resto con afirmado completo y
con puentes terminados en toda su extensión.
La comunicación entre las principales ciudades de la costa se hace por la
carretera Panamericana y de ésta salen los ramales de penetración hasta las
zonas agrícolas y mineras de las sierras y selva amazónica.
Los resultados de esa política caminera y de la vía libre ya son palpables. Los
fletes para el transporte de carga y tarifas de pasajeros han bajado
apreciablemente –reduciéndose en algunos casos hasta la mitad de lo que era
antes– no sólo para el transporte terrestre, sino también para el aéreo y
marítimo, por la competencia que hacen los vehículos motores. Al reducir las
distancias, se han abreviado también, en proporción extraordinaria, los tiempos
de recorrido. Se han vinculado mejor los mercados de producción y los de
consumo. Y el país entero, en los distintos órdenes de sus actividades, está
sintiendo ya los positivos beneficios de la vialidad libre. 73
Las carreteras se han construido obedeciendo a un plan técnico integral, libre
de egoísmos lugareños y conveniencias personales. Estaban ya trazadas por
ese factor imponderable del progreso humano, que es la necesidad. Han
llegado donde deben llegar. Confío en que seguirán extendiéndose, conforme a
las crecientes exigencias del desenvolvimiento del país.
El propósito de construir una sólida red de caminos que facilite el transporte de
la producción y el intercambio entre los principales centros de la República, se
ha realizado.
Y los caminos no sólo han hecho posible la más ventajosa explotación de
nuestra riqueza actual sino que han permitido explotar ya muchas de nuestras
riquezas latentes, condenadas hasta ayer a un largo estancamiento. No sólo
aceleran la actividad comercial, sirven también como instrumento de
distribución de los productos mineros, industriales y agrícolas,
proporcionándoles la indispensable seguridad, la economía y la rapidez en el
transporte. Estamos palpando un hecho más sorprendente, de beneficios
incalculables para la nacionalidad. Las carreteras asimilan, en forma
progresiva, natural, orgánica, a la numerosa población indígena que, en su
mayor parte, vivía aún aislada de nuestro mundo económico. La vialidad
demuestra ser, así, el medio más positivo para convertir al aborigen en un
verdadero ciudadano. Para crear en él hábitos y necesidades nuevos que lo
transforman en productor y consumidor. Haciéndole sentirse parte constitutiva
de nuestra colectividad, le imprimen dinámicamente el hondo sentimiento de la
patria.
Cada una de las tres regiones en que se halla dividido el Perú tiene en la
vialidad el poderoso elemento propulsor de sus posibilidades y energías. En
virtud de un proceso general, adquirimos plena conciencia de la importancia, de
la fuerza, de la prosperidad que hemos alcanzado; y a medida que avanza
cada tramo de camino, se hace más efectiva la unidad política, espiritual y
económica de la nación.
El plan trienal de mi gobierno ha abierto las perspectivas más promisorias a los
distintos sectores del trabajo. Las carreteras, en efecto, interesan y benefician a
todos, sin excepción. A los trabajadores que las construyen con su esfuerzo
reproductivo. A los industriales, agricultores y mineros que las usan para el
transporte de sus productos, movilizando por ellas la economía privada, base
de la riqueza pública. A los comerciantes o intermediarios que, mediante ellas,
pueden intensificar, aún más, sus relaciones poniendo en contacto los centros
de producción con los mercados de consumo. A los turistas y hombres de
estudio porque las arterias viales les presentan las perspectivas, a veces
insospechadas, para la curiosidad de sus viajes de recreo o la meditación
investigadora de sus viajes de estudio. Y, en fin, a los pueblos que ven en las
cintas asfálticas de la vialidad, los vasos comunicantes que nivelan su
constante progreso y contribuyen a robustecer, con firmes caracteres, los
vínculos y los sentimientos de la unidad nacional, que es el fruto de la
compenetración entre las distintas zonas territoriales que habita una nación.
Forjar y mantener esa unidad puede ser fácil en las llanuras, pero deja de serlo
en las cordilleras y en las selvas que se oponen a la comunicación entre los 74
distintos agregados humanos que las pueblan, impidiendo así que se conozcan
entre ellos, fomentando el espíritu regionalista, receloso y desconfiado,
impidiendo el entrelace de las distintas zonas y cerrando las compuertas
espirituales por donde debieran pasar las corrientes fecundas de la
comprensión y de la simpatía.
El regionalismo peruano, en sus tres zonas geográficas, perfectamente
individualizadas en sus tipos y caracteres sociales, es obra de la naturaleza y
se ha explicado, en otras épocas, por la carencia de las vías de comunicación,
en las que junto con las riquezas naturales, circula también el espíritu de las
distintas colectividades. Hasta hace pocos años, por lo general, los peruanos
no habíamos viajado por nuestro territorio, no conocíamos el Perú y nos
ufanábamos de nuestro terruño localista, recelando o empequeñeciendo a lo
demás. La vialidad ha ampliado este panorama, poniendo en rápida
comunicación a los distintos sectores del país, haciendo que nos conozcamos
mejor y que, sobre los explicables orgullos localistas, nos ufanemos más de
nuestra peruanidad y de nuestras riquezas, desde Tumbes hasta Tacna y
desde el Pacífico hasta las selvas orientales.
El nacionalismo se ha robustecido así, poderosamente, con la vialidad.
Conociéndonos mejor estamos en condiciones de comprendernos más.
Conociendo más a nuestro territorio estamos aptos para formarnos el concepto
claro de la unidad nacional. El Perú podrá ser múltiple en sus regiones, pero es
uno en esencia. La variedad regional intensifica la multiplicidad de las riquezas
naturales, pero es una sola la conciencia colectiva que las encausa, dirige y
aprovecha.
Gobernar es comunicar. La vialidad se confunde en nuestro país con el
patriotismo. Por eso, señores Representantes, el régimen político que presido
es preferentemente el gobierno de la vialidad.
Turismo
Obvio nos parece enumerar todas las riquezas y todas las perspectivas que el
Perú ofrece como poderoso centro de atracción a las migraciones del turismo.
Las condiciones previas para el turismo son los buenos caminos y los buenos
hoteles. Tenemos ya magníficas autovías que extienden su red civilizadora en
todo nuestro territorio. Me he preocupado también de construir hoteles de
turismo que pongan su nota confortable en las jornadas viales. Está ya
concluido el Hotel para Turistas en Tingo María, ubicado en el kilómetro 519 de
la carretera Lima-Pucallpa. Se prosigue activamente la construcción de hoteles
similares en Piura, Huánuco, Chala, Cuzco, Camaná, Puno, Huancayo, Huaraz,
Arequipa y Abancay. Están en licitación los de Ayacucho y Tumbes.
Con excelentes autovías y hoteles de turismo, el Perú está ya en condiciones
de iniciar su propaganda turística. Ningún otro país en América tiene, como el
nuestro, un acervo inagotable de riquezas arqueológicas y coloniales, la
esplendidez majestuosa de nuestros paisajes serranos y selváticos, la 75
multiplicación de nuestras costumbres típicas y la veta, aún casi inexplorada,
de nuestro folklore.
Tiene un concepto incompleto del turismo quienes sólo ven en él una
oportunidad de esparcimiento. El turismo encierra también valiosas
perspectivas económicas y comerciales, porque, aprovechándose de las vías
de comunicación, cada vez más perfeccionadas, permite un mejor
conocimiento del país, de sus riquezas naturales, de las zonas de clima tónico,
de las regiones que tienen fuentes termales de las que pueden derivarse
múltiples aplicaciones científicas o de las que posean materias primas que
pueden necesitar otros países y que son fáciles de conseguir en el nuestro.
Mi gobierno, con las carreteras y con los hoteles, ha creado las bases sólidas
para una futura e intensa campaña turística en nuestro país, que ha tenido su
elocuente prólogo con la muy encomiable labor del Touring Club del Perú.
Agricultura
Mi gobierno ha dedicado especial atención a los problemas agrícolas. Me he
interesado vivamente en el mejoramiento de nuestra producción, de acuerdo
con las necesidades nacionales y el mutuo bienestar de los pobladores del
campo y de las ciudades.
A la regularidad y acrecentamiento del riego, a la conquista de nuevas áreas
de cultivo se suman, en desarrollo creciente, la bondad y eficacia de las
estaciones agrícolas, organizadas en todos los departamentos de la República,
los semilleros de adaptación y multiplicación que proporcionan al agricultor
semillas selectas, las campañas de sanidad vegetal y la modalidad netamente
nacional de trabajo cooperativo entre el Estado y el agricultor.
Las 24 estaciones y granjas agrícolas en actual funcionamiento han realizado
importantes estudios de experimentación y propaganda demostrativa agrícola y
ganadera, contribuyendo al incremento del desarrollo de los principales cultivos
y al establecimiento y fomento de otros nuevos. Así se ha conseguido afianzar
el desenvolvimiento económico de importantes regiones, amenazadas por los
daños de la monocultura imperante en los centros agrícolas de la costa.
Los resultados de los estudios experimentales en el campo y en el laboratorio
han permitido la creación de semilleros de algodón, trigo, arroz, té y lino y el
consiguiente reparto, en los últimos años, de grandes cantidades de semillas
mejoradas por selección genética y masal, contribuyendo así a la
transformación de las industrias agrícolas nacionales.
A todos los servicios agrícolas se les ha dotado de mayores elementos para
que entren en más íntimo contacto con los agricultores de cada región, lo que
ha sido grandemente facilitado por la nueva red de carreteras que unen los
centros de producción con los mercados de consumo. Se les ha dotado
también de las más modernas máquinas agrícolas, de materiales de laboratorio
e instalaciones. Y es así como han podido realizar trabajos en forma eficaz e 76
intensificar sus labores de propaganda y demostración en favor de la
agricultura y la ganadería de sus respectivas circunscripciones.
Las sumas invertidas en el sostenimiento y actividades de las estaciones
agrícolas y granjas ganaderas demuestran claramente la política agraria –
caracterizada por su franca y efectiva ayuda al pequeño agricultor y ganadero–
que ha seguido el gobierno en pro del desarrollo de la agricultura y ganadería
nacionales. Durante mis seis años de gobierno, en la Estación Experimental
Agrícola de La Molina se han invertido S/. 2’440,937; en las estaciones y
granjas agrícolas S/. 5’486,880.05; en la Escuela Nacional de Agricultura y
Veterinaria e Instituto de Microbiología, Sueros y Vacunas S/. 2’332,227.40; y
en otros servicios (escuelas, laboratorios, parques, frigorífico, sanidad vegetal,
etc.) S/. 1’345,285.04.
Campaña Triguera Nacional
A partir de 1934 el Supremo gobierno reorganizó la Campaña Triguera
Nacional, en la Dirección de Agricultura y Ganadería, dedicando especial
empeño al aumento de nuestra producción y a la estabilización de los precios
del trigo nacional, en el mercado interno de consumo.
Estas dos tendencias combinadas han traído como consecuencia el mayor
bienestar económico, en las tradicionales regiones productoras de nuestra
serranía, así como la habilitación de nuevas extensiones de producción en los
departamentos de la costa del Perú. El establecimiento definitivo del cultivo del
trigo en nuestra costa ha permitido, además de las ventajas inherentes a la
diversificación de cultivos, la cosecha económica que necesitaban nuestros
agricultores, después de haber sufrido pérdidas de importancia por la
propagación de pestes y enfermedades, consecuencia de alteraciones
climatéricas incontrolables, en los cultivos que de costumbre realizaban.
El próspero estado actual de la industria triguera peruana se debe,
indiscutiblemente, al aseguramiento del mercado interno de consumo, por
medio de la fijación de sus precios; base firme sobre la que ha podido iniciarse
técnicamente el aumento de rendimientos unitarios aplicando los principios de
la ciencia agronómica, destruyendo así el círculo vicioso de la baja producción
y del bajo precio del producto.
En agosto de 1934 se reglamentó el precio del trigo peruano y su adquisición
obligatoria por todos los molinos importadores de trigo extranjero establecidos
en el país. Posteriormente, en 1938, se fijó el precio mínimo tope de la harina
elaborada en el país, para los efectos sólo de la compra-venta de trigos
nacionales. Se ha establecido el control de la industria molinera y panificadora,
por medio de una dependencia oficial, conociéndose en la actualidad en
detalle, mediante planillas, las compras realizadas por los molinos en cantidad,
calidad, origen y precios pagados a los agricultores por los trigos producidos en
el país. Asimismo, se efectúan los prorrateos correspondientes a las compras
que deben realizar las entidades compradoras. 77
Esta labor de control de la panificación ha sido benéfica para los propios
industriales porque ha permitido extender el campo de acción del Estado a la
enseñanza de nuevas y más adelantadas fórmulas para elaboración de panes
y galletas en casi todos los centros industriales de la República.
Sobre la base de la estabilidad de los precios para el trigo peruano se ha
trabajado, en forma intensiva, para el aumento de nuestra producción. Se han
adoptado las medidas técnicas necesarias y se ha conseguido la finalidad
perseguida. Tanto en la sierra como en la montaña se han difundido amplia y
económicamente las mejores variedades de trigos y más convenientes para
cada región productora, completando con la difusión de la cebada, avena y
centeno una verdadera campaña cerealera en el país.
Se ha tenido en cuenta la baja del trigo en los mercados internacionales, que
se refleja en el costo de la harina en el mercado local, y se ha fijado un precio
mínimo de esta harina para el caso solamente de las compra-ventas de trigo
nacional; previniéndose en esta forma que nuestra industria triguera fuera a
tener un retroceso a causa de fluctuaciones anormales de los mercados
extranjeros.
En octubre de 1934 se dictó una medida proteccionista de nuestra industria
triguera, prohibiendo la internación de harinas extranjeras dentro del territorio
nacional sin haber sido previamente mezcladas con harina nacional, en la
proporción fijada por la Dirección de Agricultura y Ganadería.
En febrero de 1936 se fijaron 19 lugares como mercados internos, centros
obligatorios de compra-venta de trigo, centros en que los molinos de Lima y
Callao estaban obligados a sostener agencias autorizadas.
Creóse en esa misma época tres premios provinciales y un premio
departamental con el objeto de estimular a las regiones que se hubieran
destacado en la producción de trigo con respecto a la del año 1935.
Pomabamba, Anta y Castrovirreyna obtuvieron los premios provinciales y
Huancavelica el departamental.
En setiembre de 1936 se creó premios para el concurso de campos
cooperativos escolares realizado en Junín en la campaña agrícola de ese año.
Los concursos se realizaron en los años subsiguientes con igual estímulo.
Cada centro escolar o escuela fiscal que toma parte en el concurso, prepara un
campo de experimentación demostrativa en abonamiento para el cultivo del
trigo, sobre la base de la dirección proporcionada por el Estado con el personal
técnico de la Estación Agrícola de Junín.
En la campaña agrícola 1936-1937 obtuvieron los premios los centros
escolares de Chupaca, Pucará y Jauja; en 1937-1938, los de Hualhuas,
Huayao y Chocon. Los premios de este año serán distribuidos al término de las
cosechas. 78
Recientemente se han establecido dos semilleros de trigo en las estaciones
agrícolas de Moquegua y Tacna, enviándose todo lo necesario para su buen
funcionamiento.
El gobierno, en cooperación con el Banco Italiano de Lima, patrocinó el viaje de
dos expertos trigueros italianos para la campaña 1934-1935 y cuyo valioso
informe sirvió de confirmación y apoyo a los trabajos comenzados antes y
cuyos consejos han servido para fortalecer la situación actual de la Campaña
Triguera Nacional.
La Campaña Triguera Nacional ha diseminado en todos los servicios agrícolas
oficiales, maquinaria moderna e implementos adelantados para el cultivo y
cosecha de los cereales que son utilizados en forma gratuita por los
productores que lo solicitan. Por este sistema, con que el Estado favorece la
agricultura triguera de todas las zonas, cada agricultor puede quedar
capacitado para conocer las ventajas económicas que reporta el uso de la
ciencia mecánica moderna.
Muchos de los agricultores más decididos colaboradores del gobierno en la
Campaña Triguera Nacional han recibido el diploma que los acredita como
“Cooperadores Agrícolas”, título creado en 1935 para estimular la iniciativa
privada.
En 1936 se convocó a un concurso nacional, con el objeto de estimular a las
diversas regiones del país que se hubieran destacado en el aumento de la
producción de trigo en relación con la del año de 1935, distribuyéndose tres
premios provinciales y un premio departamental, constituidos por máquinas
agrícolas.
La divulgación del cultivo del trigo y su mejoramiento, junto con la seguridad del
mercado interno y la estabilización de los precios ha permitido que el agricultor
reciba el positivo beneficio económico que actualmente tiene y que está
representado por la diferencia entre los antiguos precios, aproximadamente
140 soles oro por tonelada de trigo, y los nuevos precios, a partir de 1934, de
220 soles oro por tonelada, aproximadamente.
El incentivo económico introducido en el cultivo del trigo y el empleo de los
sistemas de aumento de nuestra producción han dado magníficos resultados.
En 1933 la producción total de trigo llegó a 72’768.371 kilos y en 1938 asciende
a 103’075.845 kilos, calculándose la producción para 1939, salvo emergencias,
en 112 millones de kilos, aproximadamente.
En 1934 el consumo total del trigo en el país ascendió a 178,527 toneladas
métricas y la producción nacional de trigo fue de 47,865 toneladas métricas, lo
que representa el aporte del trigo nacional en el consumo total en la proporción
del 26,81%. En el año en curso el consumo total de trigo llega a 226,000
toneladas métricas y la producción nacional ha llegado a 112,000 toneladas
métricas, lo que significa que el aporte del trigo nacional al consumo total se ha
elevado a la proporción del 49,56%. 79
Es de esperarse que año a año nuestra producción triguera se incremente y
constituya una, cada vez más sólida, industria económica dentro del país,
considerando la enorme trascendencia patriótica que en sí lleva.
Industria lanar
Consideré urgente incorporar a la productividad las altas y extensas zonas
andinas del territorio de la República, dotadas por la naturaleza de variada y
rica flora forrajera natural y de admirable condiciones climáticas para la crianza
y explotación intensiva de lanares y auquénidos. Para realizar ese objetivo, mi
gobierno creó, por Ley N° 8598, la Junta Nacional de la Industria Lanar,
constituida por dos delegados designados por el Presidente de la República, un
delegado de la Asociación de Ganaderos del Perú, dos delegados designados
por el Banco Agrícola y tres miembros que representan a los ganaderos de la
región norte, centro y sur de la República.
Las principales atribuciones de este organismo son: adquirir en el exterior y en
el país, en los mejores planteles de crianza de las diferentes razas ovinas,
reproductores y madres de alta clase para venta a los criadores de las distintas
regiones del territorio nacional; y sostener en el norte, centro y sur del Perú, en
las estaciones oficiales agrícolas, puestos de zootécnica y montas, dotando a
cada uno de ellos de los reproductores necesarios, y a cargo de un ingeniero
agrónomo con práctica ejecutoriada en la crianza de lanares, el que dará a
comuneros y criadores todas las instrucciones y enseñanzas necesarias a la
mejor explotación de sus ganados, siendo gratuitos todos los servicios que
preste.
Se ha asignado como renta de la Junta, la proveniente del impuesto adicional
de 2.5% ad-valorem sobre toda clase de lanas que se exporten por los puertos
de la República y que adquieran las fábricas de tejidos. El producto de dicha
renta se invertirá, exclusivamente, en los fines a que está destinada, no
debiendo la Junta tratar de obtener utilidad comercial alguna.
La Junta inició su labor efectiva en el segundo trimestre del año 1938. Ha
adquirido durante ese año 4,072 ejemplares de ganado ovejuno, que los ha
repartido entre los pequeños ganaderos y los indígenas de los departamentos
de La Libertad, Cajamarca, Junín, Huancavelica, Huánuco, Puno, Cuzco,
Tacna y Ayacucho. Han recibido reproductores 151 comunidades indígenas y
105 ayllus de indios.
Mi gobierno, asegura así sobre bases sólidas, el desarrollo de la industria lanar
que vigorosamente impulsada y técnicamente dirigida, transformará,
levantándola, la economía de los departamentos de la sierra, mejorando el
standard de sus pobladores y dando progreso y bienestar a esas regiones del
territorio nacional.
Después del estudio de las diferentes zonas del río Napo por una comisión
especial, se creó, a fines de 1935, por vía de ensayo, la Estación Agrícola de
Colonización que funciona actualmente en el lugar conocido con el nombre de 80
“Santa Clotilde”, aguas arriba del puesto de “Santa Elena”, sobre el río Napo.
La finalidad de esta estación es colonizar gradualmente aquella importante
zona de nuestro oriente con colonias debidamente organizadas y establecidas
con ayuda de la estación, a base de la explotación racional y económica de las
plantas tropicales, que les permita asegurar su desenvolvimiento en el futuro.
En el presente año, esta estación ha pasado a ser dependencia de la Dirección
de Tierras de Montaña y Colonización.
El 22 de junio de 1936 se creó en Abancay la Estación Zootécnica Cooperativa
con el fin de iniciar el mejoramiento de la ganadería en el departamento de
Apurímac. El nuevo sistema ensayado ha dado magníficos resultados tanto
para el agricultor o ganadero como para el Estado, el que aprovecha
simultáneamente en sus fines de propaganda y demostración de los capitales,
de las instalaciones y del tiempo ya ganados por la labor privada; del sentido
práctico del ganadero experimentado; de sus puntos de vista y de su eficiente
labor demostrativa.
La labor de mejoramiento de la ganadería lanar y vacuna que realizan la Granja
Modelo de Puno y la Granja Escuela del Cuzco, acusa resultados muy
satisfactorios tanto en el grado de mestizaje obtenido hasta la fecha cuanto en
el número de reproductores mestizos que han puesto a disposición de los
ganaderos del sur de la República, a precios sumamente bajos.
El número de reproductores lanares que han entregado las granjas de Puno y
Cuzco, en el periodo comprendido de 1933 a 1938, ha sido de 5,166 cabezas,
con que ha contribuido el gobierno al mejoramiento de la ganadería lanar de los
departamentos del sur, cuyo estado de adelanto y desarrollo va acentuándose
como puede apreciarse por la calidad de la lana de las majadas de los
particulares. Así lo atestiguan las buenas cotizaciones alcanzadas tanto en el
mercado nacional como en el internacional.
La enseñanza agrícola elemental continuará a cargo de la Granja Taller Escolar
de Puno en mérito a un nuevo contrato, celebrado con el inspector de los
salesianos en el Perú.
La población escolar que sostiene el gobierno en dicha granja, suministrándole
gratuitamente enseñanza, vestuario y alimentación, es de 200 alumnos. En los
años de 1934, 1936 y 1938 han egresado 124 alumnos debidamente
preparados en el cultivo de la tierra, en la cría de ganado y en algunas artes
manuales como sastrería, tejido, carpintería, mecánica, alfarería, etc., que los
capacita para luchar con ventaja en la vida del campo. A estos 124 alumnos se
les ha entregado cien soles a cada uno para que, de acuerdo con los preceptos
de la ley de creación de la granja, adquieran una parcela de terreno en el lugar
de su origen, a fin de asegurar su futuro desenvolvimiento económico.
En el presente año se ha destinado la suma de S/. 36,000 para terminar la
construcción del edificio, lo que permitirá alojar 100 alumnos más, o sea, 300
en total. Se le ha dotado de todas las instalaciones necesarias para la
enseñanza objetiva.

Desde el año 1935 el gobierno ha venido ocupándose de la creación de una
granja en el departamento de Puno, destinada a la enseñanza agrícola
elemental de las niñas indígenas a fin de completar la labor educacional y
social de nuestros aborígenes. El 14 de setiembre de 1937 se aprobó el
contrato celebrado con la Congregación de las Hijas de María Auxiliadora,
encomendándole la educación moral, doméstica e intelectual de las niñas
indígenas de Puno. De este modo, la educación y la capacitación en las
actividades agrícolas y en la mejora de la vida del hogar en el campo, tanto del
hombre como de la mujer indígena, serán paralelas, llevadas a cabo bajo la
tutela del gobierno en las dos granjas indígenas que funcionan actualmente en
el departamento de Puno.
Se construye actualmente en el fundo “Quinta Garcés”, en Puno, de propiedad
del Estado, el local para la Granja Escuela Indígena de Mujeres, cuyos fondos
han sido provistos ya. El local tendrá capacidad para 200 alumnas internas.
Mientras se construye dicho edificio, la granja ha principiado a funcionar este
año en la ciudad de Puno con 20 alumnas en local arrendado.
Anexo a la Granja Modelo de Puno se ha creado la Escuela Práctica de
Ganadería para proporcionar enseñanza esencialmente práctica al elemento
que interviene directamente en las explotaciones ganaderas, a fin de sacar el
mayor provecho posible al reparto de reproductores que hace anualmente
dicha granja.
Comprobada ya la importante labor de mejoramiento de la ganadería lanar que
realiza la Granja Modelo de Puno; y que los reproductores de alto grado de
mestizaje que van a las majadas de los ganaderos, para lograr los resultados
buscados en el cruzamiento, requiere de personal idóneo, se pensó crear una
Escuela Práctica de Ganadería, anexa a la Granja Modelo de Puno. El local de
dicha escuela fue inaugurado en abril de 1934, dictándose el reglamento y el
plan sintético de ganadería por resolución suprema de 25 de marzo de 1936.
La enseñanza comprende tres ciclos de seis meses cada uno. La Escuela inició
sus labores en agosto de dicho año. La primera promoción egresó en 1938 y
fue colocada en importantes haciendas ganaderas.
Con la traslación de la Escuela Nacional de Agricultura y Veterinaria a su nuevo
edificio de La Molina, quedaron reunidos varios institutos técnicos, pero sin
vinculación bastante para que las investigaciones que realizan fueran
aprovechadas en la enseñanza. En tal virtud, por decreto supremo de 6 de
junio de 1933, se creó el Instituto de “Altos Estudios Agrícolas del Perú”, como
dependencia de la Dirección de Agricultura y Ganadería, instituto destinado a la
enseñanza superior y profesional agronómica y a los altos estudios de
investigación y experimentación agropecuarias.
Con la creación de este nuevo instituto se persigue mejorar, cada vez más, la
enseñanza agrícola y zootécnica a fin de que el futuro ingeniero agrónomo
pueda, además, adquirir perfecto conocimiento de los problemas agrícolas y
pecuarios nacionales. 82
A fines de junio de 1933 se trasladó la Escuela Nacional de Agricultura y
Veterinaria de su antiguo local en Santa Beatriz a su moderno edificio
construido en el fundo La Molina. El dictado de los cursos comenzó en julio de
1933 y terminó en marzo de 1934. El local tiene capacidad para 200 alumnos
internos; pero, dado el gran número de postulantes, se ha debido admitir más
alumnos en calidad de cuarto-internos. El número de becas que sostiene el
gobierno ha aumentado de año en año.
Con la creación de la Estación Zootécnica Cooperativa en Abancay se ha
establecido una nueva forma de préstamo pecuario que hace el gobierno al
pequeño ganadero hasta por cinco mil soles oro, pagadero en cuatro años. El
préstamo consiste en habilitar al ganadero con reproductores, semillas y
pastos.
La autorización dada a las estaciones y granjas agrícolas oficiales, por Ley N°
8511 de 5 de marzo de 1937, para contratar avíos agrícolas y pecuarios con el
Banco Agrícola del Perú, ha permitido a las estaciones agrícolas de Piura y
Lambayeque y a la Escuela Nacional de Agricultura y Veterinaria, intensificar
sus trabajos de explotación intensiva de propagación de semillas selectas de
algodón, trigo, y otros cultivos, permitiéndoseles poner a disposición de los
agricultores mayor cantidad de semillas seleccionadas.
Uno de los problemas que más ha preocupado al gobierno ha sido que los
productos comestibles lleguen al consumidor directamente del productor, a
precios bajos. Con este fin se dictó en 1933 el Reglamento de las ferias locales
de compra y venta de productos, cuya organización está encomendada a los
concejos provinciales y distritales. Estas ferias, que difieren sustancialmente de
una exposición, se han realizado en diferentes lugares de la República,
contribuyendo a afianzar la vida económica de las poblaciones.
En muchas de estas ferias, como medio de estimular la producción de
productos de buena calidad, el gobierno ha discernido importantes premios
consistentes en maquinarias agrícolas, semillas, reproductores, plantas frutales
etc., en particular, ha estimulado a los agricultores y ganaderos concurrentes a
las ferias anuales de Juliaca, Huancayo y otros lugares con premios y
liberaciones de impuestos locales a los productos mandados a las ferias.
Son cada vez más concluyentes los buenos resultados que de año a año va
obteniendo la Dirección de Agricultura y Ganadería en las plantaciones de té
hechas por la Estación Experimental de té en Huánuco. Estos resultados se
pueden apreciar tanto por la excepcional adaptabilidad de la planta de té a las
condiciones de nuestra montaña como por los ensayos de beneficio de las
hojas.
El éxito de las plantaciones de té en La Convención y Huánuco se ha
comprobado no sólo por la extensión ganada hasta la fecha para el cultivo de
este arbusto sino también por la excelente calidad del producto que se obtiene,
aunque todavía en pequeña escala, como ha sido posible constatar en las
muestras enviadas a las exposiciones de París, New York y San Francisco. 83
Próximamente, deben importarse las maquinarias para establecer en Huánuco
una central de elaboración de hojas de té, que permitirá elaborar un producto
homogéneo y de las calidades que se distinguen en el mercado, colocando al
Perú entre los países productores de té, con mercado amplio.
Cultivo del lino
Numerosos ensayos realizados con buen éxito durante seis años en la
Estación Experimental de La Molina abrieron las posibilidades de desarrollar el
cultivo del lino en el país. Dificultaba ese empeño la restricción del crédito
agrícola bancario que desconfía extender su acción a base de simples
experimentos y que sólo se ejercita sobre cultivos industriales extensos,
realizados por los mismos agricultores. Era, pues, preciso establecer el enlace
entre la parte experimental y la fase industrial en el cultivo del lino. Ese objetivo
se cumplió con la organización de la campaña para el fomento del cultivo del
lino mediante la Ley N° 8897 que otorgó un crédito de S/. 250,000 a cargo de
las economías del ejercicio presupuestal correspondiente al año de 1938. El
plan de esa campaña consistió en organizar un cultivo de lino sobre cien
fanegadas de superficie y proveer la instalación indispensable para el beneficio
de las fibras. Se señaló para ese fin el valle de Pativilca, que últimamente había
sufrido serios daños en el cultivo del algodonero, debidos a tenaces plagas de
insectos. Los agricultores de ese valle cooperaron con entusiasmo,
proporcionando sus tierras y su celoso trabajo. Se importó de Suecia 50
toneladas de semilla de lino para fibra de la variedad “Riga”; se habilitó las
labores agrícolas a razón de S/. 500 por fanegada cultivada de lino, suma que
los agricultores reciben a medida del desarrollo del cultivo. Se está dando
término a la construcción de los pozos para el enriado y se espera
próximamente la llegada al país del resto de la maquinaria oportunamente
pedida a Bélgica, destinada a la extracción de la fibra y su enfardelamiento, lo
que permitirá obtener un producto exportable al extranjero y que también puede
servir de materia prima para una industria nacional a base de fibra de lino.
Los cultivos de lino en la superficie indicada, fueron repartidos en trece
haciendas de Pativilca y Supe, y en este momento, constituyen espléndidos
campos, algunos ya en cosecha, que han comprobado y excedido las más
optimistas previsiones. Se ha comprobado que esa planta puede cultivarse, sin
inconveniente alguno, en nuestra costa en condiciones inmejorables de
producción. Esto permitirá que le sea asegurado el crédito agrícola, de modo
que en el futuro nuestra agricultura puede contar con un nuevo y valioso
renglón de producción.
Cada fanegada de tierra cultivable puede producir 1,500 kilos mínimo de fibra
de lino. Igual cantidad anota la producción algodonera. Pero mientras el precio
del kilo de lino es de S/. 2.00, el del kilo de algodón sólo es de S/. 1.00 lo que
representa incuestionable ventaja económica en los cultivos del lino.
El lino no solamente desempeñará un rol directamente productivo de elementos
de alto valor, como lo es su fibra, sino significará un decisivo paso hacia la
diversificación de nuestra producción agrícola que contribuirá a poder adoptar 84
el principio de la rotación de los cultivos, tan necesario para la conservación de
la fertilidad del suelo y la eficaz lucha contra las plagas agrícolas.
Mi gobierno ha dictado las medidas que permitirán el hilado de la fibra de lino
en el país. El hilo del lino nacional constituirá un nuevo y valioso material a
disposición de las fábricas de tejidos y pondrá al alcance de nuestro pueblo
telas de hilo que reemplazarán con toda ventaja a los géneros que actualmente
se importan al país o se tejen en él con materiales procedentes del extranjero.
Esta campaña de fomento agrícola, que ha desarrollado el gobierno en forma
intensiva, es una prueba más de su preocupación constante por elevar la
capacidad productiva de nuestro país, estableciendo una nueva industria, cuyo
éxito está descontado porque los experimentos de cultivo y de ensayo de
beneficio de la paja hechos en la Estación Experimental Agrícola de La Molina
han dado magníficos resultados.
Creo fundamentalmente que el lino constituirá, en un futuro muy próximo, una
valiosa fuente de recursos para nuestra agricultura y nuestra industria,
satisfaciendo, a la vez, necesidades de nuestra población.
Campaña vinícola
La Sección Técnica de Vinos y Bebidas Alcohólicas realiza intensa campaña a
favor de las industrias del ramo, en diversas regiones del país, sobre todo en
las importantes zonas de Ica y Chincha, productoras de más del 50% de vinos
y aguardientes de uva nacionales.
Dicha campaña comprende: estudios de aclimatación de diversas variedades
de vid, con campos experimentales; enseñanza práctica de elaboración de
vinos, aguardientes y vinagres; control de circulación de bebidas alcohólicas en
los mercados de consumo y formación del catastro de productores.
Además, verifica la campaña de sanidad vegetal y el control fiscal de
subsistencias.
Se han puesto en práctica todos los procedimientos necesarios para llevar a
cabo una intensa campaña de propaganda, enseñanza, experimentación y
protección a las industrias del ramo.
Ingenieros especializados efectúan labor de enseñanza en las zonas
vitivinícolas de Surco, Magdalena, Lunahuaná, y Pacarán, Chincha, Pisco, Ica y
desde fines de 1938, también en Moquegua, Tacna y Arequipa.
Uno de los especialistas fue enviado a Europa a perfeccionarse, habiendo
visitado y practicado en todas las zonas vitivinícolas de Francia y Argelia.
Asimismo, el control de elaboraciones y circulación, se extiende desde 1938 a
Arequipa. 85
Se instaló una bodega experimental en Chincha en 1936, y otra en Moquegua
en 1938, así como dos laboratorios enológicos en dichas localidades.
Igualmente, se está instalando otro laboratorio en Ica, que servirá para hacer
estudios sobre la composición de los vinos y aguardientes de uva, fijar sus
índices y coeficientes analíticos, enseñar de manera objetiva las elaboraciones
a los productores de las zonas respectivas, para efectuar el control analítico
inmediato de los vinos, aguardientes y bebidas alcohólicas en general, etc.
En 1938 comenzó a funcionar un moderno y completo laboratorio de la sección,
edificado y dotado de acuerdo con las necesidades del servicio en general, en
el que se llevan a cabo los análisis de pase de cosecha, de represión de
fraudes, y de pases de venta y bebidas alcohólicas extranjeras.
En 1938-1939 se estudia y combate en forma efectiva los ataques de la filoxera
en las zonas vitivinícolas del sur.
Se remiten estacas y enraizados de vid, de variedades apropiadas, a cada
zona; procedentes del extranjero importadas directamente de Francia, y
también, procedentes de los campos experimentales del país. Se enviaron así,
a las zonas de Ayacucho, Ica, Chincha, Arequipa, Moquegua y Tacna,
instalando nuevos campos experimentales y proporcionando, además, en
forma gratuita, a los productores, como por ejemplo, 70,000 pies de parra y
estacas entregados en Moquegua y Tacna.
La exportación ha ido en aumento, salvo casos aislados. La exportación de
aguardiente de uva acusa un aumento de 13% con relación a 1933.
El fomento de la fruticultura en el país ha sido otra de las importantes
campañas agrícolas emprendidas por mi gobierno, con el fin de propender al
cultivo de los árboles frutales y, por consiguiente, el futuro aumento y
abaratamiento de la producción de fruta en nuestro territorio.
Se trata en este caso de un cultivo a largo plazo, cuyos resultados sólo se
podrán apreciar después de transcurridos algunos años, los necesarios para
que entren en producción comercial las especies salidas de los viveros oficiales
de La Molina, Cañete, Huacho, Arequipa, Lambayeque, Moquegua y Tacna.
Revisten, asimismo, especial interés para la fruticultura nacional las campañas
iniciadas últimamente en los valles de Lima, Moquegua y Tacna, para combatir
a la mosca de la fruta.
Sanidad Vegetal
La labor del gobierno en favor de la Sanidad Vegetal y defensa de nuestros
cultivos ha abarcado aspectos tan interesantes que, puede decirse sin
hipérbole, que el país ha seguido paralelamente el plano de progreso que se ha
venido alcanzando últimamente en el extranjero. 86
En los valles de Arequipa, de Moquegua, Ica, Ilo, Tacna y Locumba, así como
en los valles algodoneros y azucareros del norte y en el de las Pampas del
Imperial se ha cumplido, con el mejor éxito, un plan de saneamiento,
técnicamente elaborado, para combatir las plagas que flagelan a la agricultura.
En los demás valles frutícolas del país se realizan campañas de sanidad
vegetal, mediante las estaciones agrícolas y el personal de sanidad, poniendo
a disposición de los agricultores los elementos necesarios. En el Instituto de
Altos Estudios Agrícolas del Perú, el Departamento de Entomología y la
Sección de Fitopatología, se realizan minuciosos estudios sobre todas las
enfermedades y plagas que atacan a los cultivos, indicando la manera de
combatirlas, habiendo importado algunos insectos para efectuar la lucha
biológica.
El gobierno, en su deseo de incrementar la exportación de los productos
agrícolas, celebró, hace tres años, con el gobierno de Chile un acuerdo
Fitosanitario que ha permitido, cumplidas las prescripciones, exportar nuestra
palta a Chile y posiblemente se exportará la naranja a ese país. Con el
gobierno de los Estados Unidos se está tratando sobre la exportación de uvas
de mesa a ese país, después de los experimentos de frigorización realizados
por el Departamento de Entomología de La Molina. Dicho renglón de
exportación incrementará mucho la industria vitícola del Perú.
La pepita de algodón que se exporta a Chile fue observada por el gobierno de
ese país, pero el nuestro consiguió que se aceptara, amparado por un
certificado de sanidad vegetal que se practica por el jefe del Departamento de
Entomología, e inspector de plantas y semillas y los inspectores de sanidad
vegetal. La inspección y control de insecticidas y fungicidas se realiza
estrictamente y como consecuencia de ello en el mercado se expenden a los
agricultores solamente productos idóneos.
Con el fin de que las plantas y semillas que se importan y exportan y las que se
movilizan dentro del país no puedan ser vectoras de plagas y enfermedades, el
gobierno ha construido en el terminal marítimo del Callao, un edificio de
Sanidad Vegetal donde se fumigarán las plantas y semillas. Además, se está
instalando en ese servicio una maquinaria de descuscutación de semilla de
alfalfa con el objeto de que ésta pueda exportarse completamente purificada; y
se está construyendo un laboratorio de investigaciones para que las semillas
que se expendan sean de buena calidad.
Ganadería
La ganadería nacional ha contado, en todo instante, con el firme y decidido
apoyo de mi gobierno.
A fines de 1933 se elevó a la categoría de Departamento de Ganadería, la
Sección Técnica dependiente de la Dirección de Agricultura, que atiende con
eficacia, los múltiples servicios de la zootecnia y la veterinaria. 87
La Granja Modelo de Puno, ubicada en Chuquibambilla, se dedica a la crianza
y multiplicación de ganado vacuno, cuyo número alcanza a 10,000.
Constantemente se ha importado de Inglaterra y Chile magníficos ejemplares
de pedigrí, necesario al refrescamiento de sangre de las razas existentes en la
citada granja y base del mejoramiento de los rebaños en el departamento de
Puno.
Cabe hacer notar de una manera especial, el singular sistema con que el
supremo gobierno ha enfocado el apoyo en pro del mejoramiento de la
ganadería en el departamento de Apurímac, mediante la Estación Zootécnica
Cooperativa, interesando a los ganaderos y trabajando cooperativamente con
ellos, a base del otorgamiento de préstamos en animales finos y semillas de
pastos.
La propaganda agrícola y ganadera ha llenado su importante misión divulgando
en el país y en el extranjero las labores que se vienen llevando a cabo en
materia de agricultura, ganadería y colonización. La sección del ramo ha
editado boletines, cartillas, folletos, divulgaciones y láminas murales de
interesantes temas agrícolas y ganaderos. Se han mantenido semanalmente y
sin interrupción la “Hora Agrícola” por radio. Se ha iniciado simultáneamente en
toda la República la divulgación agrícola y ganadera.
Siendo el departamento del Cuzco también una de las sólidas columnas de la
ganadería nacional, el supremo gobierno mantiene en actual funcionamiento en
Koaira, a pocos kilómetros de la ciudad, una Granja Escuela, dedicada a la
experimentación en el cultivo de las especies vegetales propias de la región,
inclusive pastos, y a la crianza y multiplicación de ganado fino de pedigrí de las
especies de vacuno, ovino y aviar.
De acuerdo con las medidas de protección dictadas por el supremo gobierno
para el mejoramiento de la ganadería nacional, han sido creados puestos
zootécnicos, dependientes de los servicios agronómicos oficiales, en los
departamentos de Piura, Lambayeque, Cuzco, Arequipa y Huancavelica.
Colonización
La colonización de nuestra montaña ha recibido el vigoroso impulso de mi
gobierno.
Siempre la montaña amazónica constituyó la obsesión de los hombres
empeñados en dominarla desde los días lejanos y fabulosos de la conquista,
pero muy pocas veces los hombres demostraron la tenaz y perseverante
voluntad para lograr ese grandioso objetivo. La montaña es un almácigo de
riquezas que van acumulando allí los siglos y que, en su mayor parte, por obra
de la propia naturaleza, avara en concedérsela a los hombres, van
consumiéndose allí, sin provecho para nadie, en el voraz incendio de los siglos.
Unas veces los obstáculos insalvables de las vías de comunicación, otras los
graves peligros de la travesía o la acción mortífera de la selva impenetrable,
hacen inútiles todos los intentos humanos para dominar la Amazonía. 88
Vive actualmente el Perú bajo un impulso vital y creador. No hay, por eso, un
solo sector o una sola posibilidad de nuevas riquezas nacionales que no haya
merecido detenido estudio para su aprovechamiento en beneficio público.
La conquista e incorporación a la vida económica del país de la extensa zona
territorial que comprende la región de los bosques, ha sido un serio problema
que despertó siempre mi preocupación de gobernante. La carencia de vías de
comunicación, el bajo coeficiente de densidad de las poblaciones montañosas
y los métodos primitivos de explotación agrícola, habían ocasionado
lógicamente un obstáculo aparentemente infranqueable. Era preciso, para
vencer tales dificultades, enfocar un plan coordinado de acción a fin de que,
sistemáticamente ejecutado, convirtiera a esas ubérrimas regiones en nuevas
fuentes de trabajo y riqueza para el país.
La labor colonizadora hasta el año 1933, sólo se reducía a fracasados ensayos.
Apenas si existía una colonia del Estado, totalmente desvinculada de los
centros de producción y sin orientación técnica ni asistencia sanitaria. La
administración de tierras de montaña se ejercía dentro de limitado marco
funcional, haciendo difícil la acción previsora del gobierno en resguardo de la
propiedad pública y protección a la propiedad privada.
El problema de la colonización en el Perú, requiere forzosamente la inversión
de apreciables capitales rigurosamente cautelados, destinados a la
construcción de autovías de penetración, servicio de comunicaciones,
construcción de edificios públicos y casa-habitación adecuadas al medio, para
el colono, organización administrativa, establecimiento de granjas
experimentales de agricultura y ganadería, fomento de las industrias
extractivas, distribución de tierras, crédito agrícola al colono y asistencia social
a los mismos. Tales fueron las bases que tuvo en cuenta mi gobierno para
iniciar su plan colonizador que está desarrollándose con el mejor éxito. El
organismo ejecutor de ese patriótico empeño ha sido y es la Dirección de Tierra
de Montaña y Colonización, creada por Ley N° 8796.
Colonia del Satipo
Esta colonia se encontraba en un estado estacionario hasta el año 1933. La
eliminación espontánea de colonos no adaptados al medio, la dificultad del
transporte por caminos de herradura y el rudimentario cultivo de las tierras
provocaron una baja producción agrícola con serias repercusiones para su vida
económica.
Si resulta difícil, conociendo las características de nuestra naturaleza en la
montaña, emprender un plan colonizador, mayores dificultades tenía que
ofrecer la reorganización de servicios abandonados y los de existencia
deficiente, como eran los de la Colonia del Satipo. Para lograrlo mi gobierno
estableció una Granja Experimental y Escuela de Colonos con amplios locales
para internado, casa-administración, almacenes, planta de fuerza eléctrica,
maquinarias modernas de lechería, talleres y establos. Era necesario inculcar 89
en el espíritu del colono la factibilidad de lograr un medio de vida próspero
mediante la aplicación de nuevo sistema de cultivo y fomento ganadero, con la
garantía de la ayuda del Estado y el concurso técnico de sus ingenieros
especializados.
La defensa del capital humano, harto diezmado por las enfermedades
tropicales, también constituía tropiezo para la realización de este plan, pero
tales factores hostiles en nada disminuyeron el firme propósito de mi gobierno
para demostrar que mediante métodos adecuados es posible no solamente
conquistar nuestros bosques sino llevar a esas regiones el bienestar y progreso
económico de sus habitantes.
La labor educativa del colono se ha llevado a cabo en forma práctica mediante
la incorporación de alumnos que recibieron una enseñanza agrícola, ganadera
y forestal.
La dotación de ganado vacuno y porcino, así como el fomento de la avicultura,
probaron sus especiales condiciones de aclimatación; y la experimentación
agrícola, con modernos sistemas de cultivo esencialmente económicos, y
aprovechamiento de las especies maderables, demostraron las excelencias del
cultivo en las tierras de montaña.
Los trabajos efectuados ya han permitido instruir a los alumnos colonos
formando de ellos excelentes promociones de capataces, que han laborado,
con suficiente preparación práctica en ganadería, industrias conexas y
explotaciones forestales.
La extensión de cultivo hasta el año 1933 era aproximadamente de 676
hectáreas y en el año presente ha alcanzado a 1,621 hectáreas, que
representa el 19% sobre un total de 8,520 hectáreas entregadas a colonos en
una parcelación de 272 lotes.
La labor técnica desarrollada por el Estado seguramente hubiera sido estéril si
los trabajos de reorganización que se venía ejecutando en el Satipo no
hubieran comprendido el desarrollo de vías de comunicación. El plan vial
gubernativo había considerado la necesidad ineludible de vincular al Satipo
con los mercados de consumo, para asegurar la vida económica de la Colonia
y durante los tres últimos años se reinició la construcción del camino
Concepción-Puerto Ocopa, habiendo progresado estos trabajos con la
terminación del tramo de 153 kilómetros comprendidos entre los kms. 73 y 226
Km., en que se halla el pueblo de la Colonia, quedando unida a la red de
carreteras de su departamento y de los de Ayacucho y Lima, que constituyen
las zonas naturales de influencia. La Colonia del Satipo ha quedado también
vinculada al progreso del país con el establecimiento de servicios postal y
radiotelegráfico, de transporte aéreo convencional, utilizando el campo de
aterrizaje que se construyó para ese efecto.
La organización de la Colonia cuenta actualmente con servicios de asistencia
sanitaria, para cuya mayor eficacia se ha dispuesto la construcción de un
hospital, tiene una escuela establecida para la enseñanza de los hijos de los 90
colonos, comisaría y una agencia municipal subvencionada por el Ministerio de
Fomento, que permite al propio colono tener la iniciativa y acción interventora
en el progreso urbano de la localidad.
En conexión con los trabajos colonizadores del Satipo, el gobierno ha
estimulado la encomiable labor que llevan a cabo los misioneros franciscanos
de Ocopa, proporcionándoles ayuda económica para la adquisición de ganado,
a fin de que éstos lo internen al Gran Pajonal, lugar propicio para la formación
de un centro ganadero, dadas las condiciones naturales que esa región ofrece.
Tingo María
El propósito de mi gobierno de asegurar la tranquilidad y bienestar económico,
tanto del empleado como de la clase obrera y campesina, no estuvo limitado
únicamente al estudio, promulgación y cumplimiento de previsoras leyes de
bienestar social. Consideré, también, que la tierra, elemento supremo de
producción y riqueza para el individuo y la sociedad, debía ponerse al alcance
de todos aquellos que no tienen otro capital que su propio trabajo. Para realizar
ese objetivo, el programa colonizador de mi gobierno creó un centro de
colonización oficial, la región de Tingo María, en el departamento de Huánuco,
zona de influencia de la autovía Huánuco-Pucallpa; y expidió la Ley N° 8621,
que declara expropiable por el Estado los terrenos de montaña y de bosques
no cultivados al oriente de la cordillera de los Andes, a lo largo de las
carreteras recientemente construidas o que se construyan con fondos fiscales
y dentro de una faja de cinco kilómetros a ambos lados de la carretera, para
edificarlos a la colonización. Posteriormente la Ley N° 8687 determinó que los
terrenos de montaña de propiedad pública, así como los que pudieran
expropiarse con ese fin y las zonas que cruza la autovía que va de la capital de
Huánuco hacia el río Bajo Ucayali y en una extensión de veinte kilómetros, a
cada lado de ella, se dedicarán a la colonización de preferencia entre el
elemento nacional, formando núcleos de colonización bajo un régimen de
pequeña y mediana propiedad y de la agricultura extensiva, autorizando al
Ministerio de Hacienda, para abrir un crédito extraordinario por la cantidad de
un millón de soles, destinados a cubrir los gastos que el cumplimiento de este
objetivo ocasionara.
Abierto ya a la civilización y al trabajo, por el plan vial del gobierno, una
importante extensión de ricas tierras montañosas, en las que debe
establecerse el régimen de la pequeña y mediana propiedad y de la agricultura
extensiva, y en atención a que la simple división y venta de esas tierras
eliminaría a quienes no tuvieran los medios pecuniarios indispensables para
adquirirlas, mi gobierno procedió, por eso, a su colonización, prestando al
elemento nacional la ayuda económica y la dirección técnica apropiadas,
rodeando a los colonos de todas las seguridades en lo que se refiere a la
propiedad del suelo que cultiva y proporcionándoles la atención sanitaria,
instrucción de los hijos, garantías sociales, así como el esparcimiento físico y
espiritual propio de los centros civilizados.

En el desarrollo de este plan ha merecido preferente atención el
establecimiento del colono de la pequeña propiedad que ha sido dividido en
tres clases, proporcionándoles gratuitamente los medios de transporte, casahabitación, menaje, herramientas, semillas y alimentación durante seis meses.
Los trabajos preparatorios han demandado un verdadero esfuerzo cuyos
resultados resaltan en la actualidad. El proyecto de colonización que preveía la
construcción de edificios destinados al funcionamiento del centro de
colonización, se ha cumplido, existiendo terminados y próximos a inaugurarse
el edificio destinado a la granja de colonización oficial de Tingo María; correos y
telégrafos, comisaría, hospital, escuela, cooperativa y local para la Caja de
Depósitos y Consignaciones, y para su pronta ejecución, las construcciones de
la iglesia, camal-mercado y otras obras contempladas en el proyecto para esta
colonización. El material empleado en las construcciones ha sido el cemento
armado, planchas de fibra de cemento y maderas de la región. Se han
construido también casas-habitaciones, para 39 colonos jefes de familia, en sus
respectivos lotes, habiéndose calculado que la terminación de estas
construcciones permitirá completar un núcleo inicial de setenta familias
perfectamente instaladas, incluso una hectárea de terreno cultivado en cada
parcela, a fin del presente año.
La agricultura y la ganadería, confiada a personal especializado, también ha
dado provechoso fruto, pues el gobierno no ha escatimado esfuerzo alguno a
fin de dotar a la granja de colonización, de todos los elementos modernos para
fomentar y desarrollar nuevos cultivos en el país, aprovechando las
inmejorables condiciones de la región, que tendrán verdaderas proyecciones
económicas tales como las plantaciones del té y semilleros adecuados para su
propagación entre los agricultores, habiéndose adquirido para la elaboración de
la hoja una maquinaria completa que permitirá regularizar la calidad de la
producción.
El fomento de la ganadería, que constituye una valiosa contribución económica
para el colono, ha sido también considerada para el centro de colonización
oficial de Tingo María y con tal propósito mi gobierno adquirió en Texas, un lote
de ganado fino y aves de corral para su conveniente reparto y reproducción.
Las condiciones topográficas de la zona que ofrece laderas de pendientes
suaves donde crecen abundantes y buenos pastos, asegura el éxito de una
futura población ganadera, habiéndose ya obtenido en la granja los primeros
resultados favorables de mestizaje.
Las industrias extractivas, aprovechando de la riqueza forestal de la región que
cuenta con masas arbóreas explotables sin peligro de su descapitalización,
mediante un plan sistemático de trabajo, animó al gobierno a adquirir un
aserradero y nuevas maquinarias para la industria maderera. Doscientos
obreros trabajan en estas actividades.
El plan de colonización que se viene ejecutando en este centro no sólo ofrece
amplia protección al pequeño agricultor colono, sino que también brinda
promisor porvenir a los capitales que se puedan invertir por iniciativa privada
para la formación de campos de cultivos y las más diversas industrias.

La acción social del gobierno también se ha hecho notar en esta zona
territorial, ya que ha tenido particular empeño en dotar de escuelas elementales
para la conveniente educación de los niños, cuyo transporte cotidiano atiende
la administración de la Colonia con un servicio gratuito de ómnibus. Las
condiciones sanitarias de la Colonia son excelentes y provisoriamente se ha
establecido asistencia médica y suministro de medicinas por cuenta del Estado.
Las espléndidas autovías que unen a Lima con ese centro de colonización, que
no solamente ofrece perspectivas económicas sino que brinda atrayentes
paisajes y agradable clima, orientó una corriente de turismo, cada vez más
entusiasta, contando con el efectivo apoyo de mi gobierno, dotando a la región
de un cómodo hotel. Asimismo, calculando el futuro desarrollo de la población
colonizadora, actividades industriales de la granja y construcciones hechas
para turistas, el gobierno ha adquirido una adecuada planta de fuerza eléctrica
cuya instalación se emprenderá a la mayor brevedad posible.
Colonización del Napo y Alto Marañón
Nuestros ríos de la región amazónica ofrecen naturales vías de comunicación y
se hallan poblados por indígenas ribereños poseedores de pequeñas
plantaciones efectuadas en forma rutinaria, dados sus primitivos conocimientos
agrícolas, y que les producen bajo rendimiento en las cosechas. Se ha
preocupado también mi gobierno de la redención económica del silvícola. Este
problema social fue resuelto en su primera fase mediante la iniciación de
establecimientos que, con el carácter de estaciones agrícolas de colonización,
difundirían la enseñanza científica de la agricultura y facilitarían los medios
para obtener la mejor calidad de sus productos. Con este fin se establecieron
estaciones agrícolas de colonización en el río Napo y en el Alto Marañón,
dedicadas al cultivo del arroz y su propagación, así como la del barbasco y
árboles frutales, contando ya con las instalaciones necesarias y maquinarias
modernas para el pilado de granos. Ambas estaciones constituyen las
verdaderas avanzadas colonizadoras en los ríos de nuestro oriente y con su
labor orientadora se obtendrá la formación de eficientes núcleos agrícolas con
positivo beneficio económico para la región y sus pobladores.
Administración de Tierras de Montaña
La administración de tierras de montaña cada día reviste mayor importancia en
el país y el gobierno, atento a la misión fundamental de resguardar la propiedad
pública en la región de los bosques y ordenar el régimen de la propiedad
privada, orientó su política en el sentido de crear nuevos organismos capaces
de atender estas funciones y organizar la estadística y empadronamiento de los
lotes cedidos por el Estado, cuya extensión total comprende la cantidad de
2’859,969 hectáreas, 9,615 metros cuadrados.
La administración directa por el Ministerio de Fomento, ha obtenido ventajosos
resultados determinando el derecho de propiedad de acuerdo con la Ley
especial de tierras de montaña. Los silvícolas, asimismo, han merecido toda la 93
protección gubernativa para convertirlos en legítimos propietarios de las tierras
que cultivan.
La enorme extensión territorial que comprende las tierras situadas en la
vertiente oriental de la República, no podía ser administrada sino mediante el
establecimiento de servicios adecuados constituidos por delegaciones
dependientes de un organismo especial. Con este propósito el gobierno expidió
el decreto supremo de 14 de abril de 1936 que estableció el Servicio Forestal
del Perú, con sede en Iquitos y por resolución suprema del 18 de agosto del
mismo año, reglamentó sus funciones disponiendo el establecimiento de la
Intendencia Forestal del Oriente, con atribuciones generales para velar por la
conservación y protección de los bosques y de la fauna, cuidar que se cumplan
fielmente las leyes de la materia y reglamentos gubernativos, atender los
asuntos relacionados con la administración de tierras de montaña en el oriente
y proteger al silvícola. La estructura de esta organización la componen dos
dependencias: la Delegación de Tierras de Montaña y el Servicio de Control y
Protección Forestal y de la Fauna, con sus respectivas comisarías a cargo de
la Policía Forestal.
La constatación de la propiedad como función administrativa, las medidas de
protección al silvícola y control de la explotación en los bosques por la Policía
Forestal, sólo eran posibles mediante la organización de un sistema de
patrullaje utilizando las vías naturales de comunicación constituidas por los ríos
de la cuenca amazónica. Para cumplir esta finalidad el gobierno adquirió el año
1937, seis unidades patrulleras y seis botes auxiliares de inspección, formando
una flotilla con un tonelaje total de 40 toneladas, construidas especialmente
para este servicio, material que ha dado el más alto rendimiento.
La organización de los servicios permite, en la actualidad, desarrollar sus
funciones preparatorias y de estudio, llamadas a resolver gradualmente los
variados problemas tan característicos de nuestra región boscosa, en armonía
con la realidad y con las conveniencias nacionales. La experiencia ya adquirida
aconseja establecer nuevas delegaciones en otros departamentos que
comprenden tierras de montaña. En el departamento de Junín ya se ha
dispuesto el establecimiento de una nueva delegación.
Señaladas las pautas que acondicionan las explotaciones forestales en las
zonas reservadas del Estado, se estableció en 1937, el Servicio Forestal del
Perú, cuya finalidad principal es la de encaminar sistemas de explotación
razonables que garanticen el trabajo del silvícola y la protección al explotador
forestal, instruyéndolos sobre los modos más adecuados de trabajo, atender a
la conservación del bosque y también a los que se dedican a la caza y pesca
de manera que no exterminen las especies animales. Con este propósito y
como medida previa han empezado a funcionar las secciones de Silvicultura en
los departamentos de San Martín y Loreto y la Sección de la Fauna Peruana,
dependencia del Instituto Técnico Químico Industrial del Oriente, quién ya ha
iniciado interesantes estudios ictiológicos, que, con el concurso de la Sección
Zootécnica de la Dirección de Agricultura y Ganadería, está elaborando el
reglamento de caza y pesca. 94
La política forestal del gobierno se ha ejercido activamente en el sentido de
proteger los bosques; distribuir tierras a particulares en una extensión de 15 mil
hectáreas aproximadamente; impedir las explotaciones clandestinas en la selva
y proteger las zonas reservadas tanto en la zona fluvial como en las que tienen
acceso por las autovías recientemente construidas; reglamentar el sistema de
explotación de las zonas reservadas para el Estado; cautelar el capital natural
de los bosques, a fin de prevenirse de la deforestación, exigiendo a los
exportadores del oriente peruano repongan los árboles talados, formando
plantaciones en la proporción de dos especies por cada mil pies cuadrados de
madera que exporten; determinando las variedades forestales a plantarse,
señalando los lugares más convenientes para ser plantados y disponiendo su
protección y conservación hasta que sea factible su aprovechamiento.
Irrigación
El problema nacional en toda la costa y en parte de la sierra es la irrigación.
Abundan las tierras, pero escasean las aguas para fertilizarlas o están mal
distribuidas por la naturaleza. Corregir en nuestro territorio esos defectos
naturales es realizar una obra de incalculable trascendencia. Mi gobierno la ha
emprendido sin vacilaciones, encauzando unas veces las aguas de los ríos,
mejorando otras los riegos y la extensión de las zonas cultivadas y realizando
capitales obras de irrigación que, incrementando, en proporciones
incalculables, la capacidad productora del país, constituyen uno de los
monumentos a la grandeza nacional que mi gobierno ha construido, con
perdurables caracteres en la historia.
Las principales obras de encauzamiento realizadas en el norte de la República
son las de los ríos Piura, Reque, Chancay y Huaura; en Lima, las del río
Rímac, que gana un área considerable de terreno y defiende las obras
portuarias, el Arsenal Naval y el Dique; en el sur, las del los ríos Lurín, Mala,
Cañete, Pisco e Ica. En este río se ha hecho el encauzamiento en una
extensión de 16 kilómetros por ambas márgenes.
Con estas obras se han defendido las poblaciones de Catacaos, Tarma, Pisco,
Cañete, Ica, Palpa, Ingenio, Nazca, Sandia, Huancarqui, Moquegua y Tambo,
constantemente amenazadas en época de aguas. Asimismo, se ha construido
obras para defender los puentes de Reque, Mala y Cañete.
Mediante estudios y planes técnicamente efectuados, se han realizado las
siguientes obras de mejoramiento, de riego y extensión de zonas cultivadas: en
Piura, la construcción del canal de Sechura y mejoramiento del de Chira; en
Lambayeque, mejoramiento de los canales de Reque, Monsefú y Chiclayo; en
La Libertad, obras en los valles de San Pedro, Guadalupe y Mochica, con gran
aumento del área cultivada; en Lima, los trabajos de mejoramiento de riego han
beneficiado en vastas proporciones los valles de Pativilca, Huaura, Chancay;
Ate, Surco, Lurigancho y Cañete; en Ica, se han ejecutado obras primarias y
complementarias en Canta, Punta de Isla, Ñoco, Chincha Baja, La Pampa y
Achirana. 95
Todas estas obras han tenido por objeto el mejor aprovechamiento del agua
que, como se sabe, es escasa en nuestra costa. Con ello se ha conseguido
encauzar debidamente las aguas en los puntos referidos, evitar en lo posible
las filtraciones y consecuentes pérdidas y, por último, una distribución racional
y técnica de las mismas, en tal forma que se han obtenido sobrantes para
incrementar el área cultivada en todos esos lugares.
Múltiples obras de irrigación ya inauguradas, perpetúan la acción dinámica de
mi gobierno: la margen izquierda del río Tumbes, en la provincia Litoral del
mismo nombre, con una extensión de 4,000 hectáreas; en Piura las obras del
Arenal y la Esperanza, destinadas a regar 4,000 hectáreas, de las que más del
50% se hallan ya en pleno cultivo; las de Motupe, en Lambayeque, con 7,000
hectáreas; en Arequipa las obras de irrigación de La Joya, entregándose al
riego por de pronto, 2,000 hectáreas, que serán considerablemente ampliadas
cuando se terminen las obras complementarias; en la provincia de Caravelí, la
irrigación de Yauca, que beneficiará 6,000 hectáreas de las cuales ya se hallan
2,000 bajo riego; en Tacna las obras realizadas en las Pampas de Ite ponen
bajo riego 2,300 hectáreas, y las importantes obras de ingeniería hidráulica, en
una extensión de 16 kilómetros, aumentarán considerablemente la dotación del
canal de Ushusuma y la distribución técnica de sus aguas; en Ica, las obras
realizadas en las Pampas de Manrique o Cabeza de Toro, provincia de Pisco,
están destinadas a regar 10,000 hectáreas; las grandes obras de
represamiento de las lagunas de Chuncho y Huichinga, situadas en el Altiplano,
beneficiarán 22,000 hectáreas escasamente regadas hoy por el río San Juan,
en la provincia de Chincha; en Ayacucho, las obras de Puquio ponen bajo riego
10,000 hectáreas; la irrigación de Huancayo incorpora 3,000 hectáreas a la
producción; y las obras ejecutadas en Yauyos, Canta, Huarochirí y Ancash
ponen bajo riego 5,000 hectáreas.
Nueve millones de soles invertidos en todas estas irrigaciones, iniciadas y
ejecutadas por mi gobierno, ganan al cultivo cincuentitrés mil hectáreas
nuevas, en beneficio de la agricultura peruana.
El gobierno ha encargado numerosos equipos de pozos tubulares para
implantar este sistema de irrigación en diversos lugares de la República, para
cuyo objeto hay una intensa labor de estudio de las corrientes subterráneas.
Entre otras instalaciones se han abierto ya 33 pozos en la campiña de Paiján
del departamento de La Libertad. La instalación de las bombas respectivas
deja, desde este año, mediante este sistema, 2,000 hectáreas nuevas bajo
riego.
Se tienen definitivamente concluidos los estudios de irrigación y de
mejoramiento de riegos para emprender, de inmediato, las siguientes obras:
Mejoramiento de riegos en 36,000 hectáreas en el valle de Piura e irrigación de
6,000 hectáreas más a base de la desviación del río Chotano, presupuestada
en ocho millones de soles; en 53,000 hectáreas en Lambayeque, mediante la
desviación del mismo río Chotano, presupuestada en doce millones ciento
cuarenta mil soles; irrigación de la margen derecha del río Santa, con un total
de 34,000 hectáreas, y el de la margen izquierda, con 13,500, presupuestadas 96
en diecisiete millones de soles para la primera y seis millones para la segunda;
mejoramiento de riego de 20,000 hectáreas en Ica e irrigación de 10,000
hectáreas en la Pampa de los Castillos, mediante la obra de desviación hacia la
cuenca del Pacífico de las aguas de la lagunas de Choclococha y Orocococha,
presupuestada en doce millones de soles; construcción de la represa de Imata,
en Arequipa, para dejar definitivamente bajo riego 15,000 hectáreas más en La
Joya, con un costo de cinco millones de soles; ampliación de las obras de
irrigación ya ejecutadas en Tumbes, Motupe, La Esperanza, Chincha, Pisco,
Yauca e Ite; en cuyos estudios, y otros de menor importancia, se ha invertido la
suma de 800,000 soles. Merecen especial mención, por su importancia, los
estudios de desviación de la laguna de Marcapomacocha hacia la cuenca del
río Santa Eulalia, tributaria del Rímac, obra que permitirá irrigar las Pampas de
Atocongo, Cajamarquilla, Canto Grande y Ate, a la vez que se abastece a Lima
de inmejorable agua potable y suprimía definitivamente el riego con aguas de
albañal, a la par que podría disponerse de un considerable aumento de fuerza
motriz hidráulica.
En la región de la sierra se han estudiado 46 obras de irrigación, que abarcan
86,000 hectáreas con un costo de dos millones quinientos mil soles.
Están, pues, expeditos los estudios para el mejoramiento de riego de ciento
once mil hectáreas.
Ocho millones de soles se han invertido en la conservación y mejoramiento de
las obras de irrigación del Imperial y La Joya.
El Estado ha adquirido un potente equipo de perforación de pozos tubulares
para el aprovechamiento de aguas del subsuelo, habiéndose autorizado la
compra de otros dos equipos del mismo volumen. Estudiadas por los técnicos
del Estado las corrientes subterráneas, en cuyo empeño se continúa
activamente, las maquinarias adquiridas vendrán a dar nuevo impulso a la
agricultura, obteniendo agua para extensiones hoy eriazas y de difícil irrigación.
Establecido el servicio de planos catastrales indispensable para la legislación
agrícola de la República, han quedado expeditos hasta este momento los
planos de Piura, Chillón, Rímac, Lurín, Mala, Cañete, Chincha, Pisco, Ica,
Arequipa y Tacna.
Además, para completar eficientemente este servicio, el Estado envió un
ingeniero para especializarse en Alemania, Suiza, Francia e Italia en la
fotogrametría, sistema para ejecutar esta clase de planos, que hoy se usa en
todo el mundo y que por las características de nuestro suelo es el que conviene
preferencialmente al Perú.
Durante mi periodo gubernativo se han dictado nuevos reglamentos y
disposiciones para la mejor distribución de las aguas de regadío, así como para
el eficaz control del Estado sobre las tierras agrícolas. Se ha atendido y
despachado con el mejor espíritu de equidad y de justicia numerosas
reclamaciones y solicitudes para irrigaciones de particulares, muchas de las
cuales se hallan en actual trabajo y otras en plena producción. Se nombró una 97
comisión codificadora a fin de legislar sobre la materia, de acuerdo con
modernos conceptos y con las necesidades específicas de nuestro suelo.
El concepto fundamental que ha guiado a mi gobierno en toda esta labor ha
sido crear y fomentar la pequeña agricultura, pues todas las tierras
beneficiadas se han distribuido en medianos y pequeños lotes a fin de
contribuir a la distribución de la riqueza, elevando el standard de vida del
campesinado, formando así una verdadera clase laborista rural que, al llenar
cumplidamente sus necesidades privadas, contribuya al incremento de la
riqueza pública.
Minería
Las actividades mineras del país reflejan la misma creciente bonanza, que se
comprueba en todos los órdenes de la economía nacional. Convencido como
estoy de que la minería es una las bases más seguras de la riqueza pública y
privada y ofrece, además, ilimitadas perspectivas a la inversión de los fuertes
capitales e inmenso estímulo al espíritu de empresa que tanto necesita el país
para su engrandecimiento, he prestado, durante mi sexenio gubernativo, mi
más decidido apoyo a las actividades mineras de la República.
El incremento de nuestra producción petrolífera y las fluctuaciones de la
misma, se acreditan en el siguiente cuadro comparativo de la producción de
petróleo crudo y de gasolina natural, durante los últimos diecinueve años desde
1920 hasta el primer semestre de 1939:
Promedio Anual de Producción Petróleo
crudo
Gasolina
Natural
Producción
petrolífera
Desde 1920 hasta 1930
“ 1931 “ 1933 (1°S)
“ 1933 “ 1939
1’124,681
1’373,563
2’179,690
29,227
86,580
116,680
1’153,908
1’460,143
2’292,370
Petróleo del Estado
Una de las mayores preocupaciones de mi gobierno ha sido dotar al país de
fuentes permanentes de riqueza; y nada mejor que las grandes reservas
petrolíferas para satisfacer ese anhelo.
Desde el año 1935 en que decidí abordar el problema de explorar primero y
explotar después nuestras reservas petrolíferas, hasta hoy, se han invertido 2
millones 700 mil soles oro en equipos de perforación, incluyendo uno de
sistema rotativo para grandes profundidades; 300 mil soles en gastos de
estudios, trabajos en el campo y haberes del personal técnico; dos millones
920 mil soles en la adquisición de la antigua negociación Piaggio, que por estar
encerrada por nuestras reservas del norte, era una valiosa adquisición para el
Estado. De este precio, la suma de 800 mil soles oro correspondió al
yacimiento en explotación compuesto de 37 pozos que producían 4,000
galones diarios de petróleo; 850 mil soles a sus reservas, de las cuales, una 98
pequeña parte iba a ser adquirida por una entidad particular en 400 mil soles, y
el resto, a la refinería, buque-tanque, depósitos de productos, casas, muebles,
tierras en Zorritos y en el Callao y materiales de repuestos y de transporte.
Asigné también medio millón de soles como capital inicial de los trabajos para
mejorar las instalaciones y dotar de agua a la zona de Zorritos y Villar. Muy
pronto los descubrimientos de las zonas reservadas de Copé, situadas al norte
de Zorritos, pusieron a disposición del Estado siete pozos de producción con un
rendimiento de 5,000 galones diarios, mientras las mejoras introducidas en la
explotación del yacimiento comprado a Piaggio elevaban su rendimiento a
5,000. El Estado contaba con 10,000 galones por día, en tanto que la
capacidad de la refinería adquirida era de sólo 7,000.
Como día a día se comprobaba la importancia de la zona de Copé y la
preparación se llevaba a cabo con gran intensidad, tuve oportunidad de cumplir
otro de mis grandes deseos, el establecimiento de una refinería que entrará en
funciones el año próximo con capacidad para 40,000 galones diarios;
ampliables a 120,000, con lo cual cubriremos nuestras necesidades presentes
y de futuro próximo.
Estudiada la región petrolífera al sur de Zorritos, entre Lobitos y Villar, zona con
características semejantes a los terrenos de Lobitos y ubicada en ella un pozo
de exploración, la perforación ha cortado la parte alta de una capa petrolífera
con un rendimiento de 250,000 pies cúbicos de gas de gasolina natural,
fuertemente impregnada de aceite. Este resultado representa el descubrimiento
de una nueva zona petrolífera que en la actualidad se prepara para ser
explotada.
Pero no sólo exploramos la zona de la costa. En Pitrín, a 4,000 metros sobre el
nivel del mar, las exploraciones cortaron una capa petrolífera cuyo segundo
pozo produce anualmente en marcha normal 2,000 galones diarios que el
gobierno lleva a Juliaca en carros tanques y vende a bajo precio, disminuyendo
fuertemente el precio de venta y favoreciendo, así, a cuantos usan ese
combustible en la región del sur. Siguen las exploraciones con grandes
expectativas.
La ley de denuncios petrolíferos en la montaña, produjo también buenos
resultados. Una compañía particular, a la cual se le concedió 9,000
pertenencias en el Ucayali, ha encontrado petróleo en abundancia.
He invertido, pues, ocho millones y medio de soles en la campaña petrolífera
que me propuse llevar a cabo, y la Providencia ha premiado los esfuerzos de
mi gobierno y satisfecho sus anhelos, permitiendo dejar en producción, para
beneficio de nuestra patria, petróleo en la costa, en la sierra y en la montaña.
El oro
Mi gobierno comprendió que uno de los renglones que podían añadirse a
nuestro presupuesto nacional era el derivado de la explotación de los 99
innumerables yacimientos auríferos del territorio. Decidí impulsar la iniciativa
privada dando facilidades a todos los que trataron de formar compañías para
las exploraciones mineras y destiné una partida presupuestal que sirviera
únicamente para ayudar a la minería del oro, adquiriendo pequeñas máquinas
para beneficiar arenas auríferas que fueron vendidas al costo a los mineros y
que sustituyeron a las antiguas bateas; instalando en el Cuerpo de Ingenieros
de Minas una moderna oficina de tratamiento preliminar de minerales, cuyo
resultado lo aprecian hoy todos los que antes debían recurrir al extranjero en
busca de los métodos de extracción de los metales; impidiendo la explotación
del indígena trabajador de los ríos; destinando la suma de dinero necesaria
para rescatar el oro directamente del productor a un precio equivalente al que
pagan en Lima el Banco de Reserva; y poniendo a disposición de todos los que
se interesaron por la minería el personal técnico que ha preparado el gobierno
con ese fin. Las cifras estadísticas resumen la labor del gobierno: en 1933 la
producción de oro fue de 3,010 kilos. Hasta noviembre de 1939 la producción
llega a 8,500 kilos.
Pero no sólo fue el oro el que ha recibido la ayuda del Estado. Los demás
metales han sido igualmente beneficiados con las instalaciones que se han
organizado en el Cuerpo de Ingenieros de Minas. En estos momentos se
levanta en Huancavelica una planta de beneficio de minerales de plomo y
plata.
Además, me he preocupado de hacer estudiar las aguas minero-medicinales
de nuestro territorio, adquiriendo los aparatos necesarios para determinar la
radioactividad.
El consumo interno de gasolina en toda la República, ha ido en aumento
progresivo, año tras año, durante el periodo de 1933-1938, inclusive. En 1933
fue de 13’975,511 y en 1938 llegó hasta 31’033,381.
La mayor producción minera del Perú desde el año de 1933 hasta el año de
1939 se comprueba en el siguiente cuadro estadístico:
Sustancias En 1933 En 1939
Oro
Plata
Cobre
Plomo
Zinc
Vanadio
Molibdeno
Tungsteno
Antimonio
Estaño
Azufre
Manganeso
3.074.665
227.577
24.873.850
1.946.000
69.000
—–
7.000
—–
40.000
—–
—–
—–
8.096.991
639.259
35.741.000
58.044.000
25.156.000
10.339.000
185.000
159.000
1.687.694
104.978
1.975.000
25.000 (Sulfato)

Combustibles minerales
Petróleo crudo 13.257.318 Barriles 15.838.603 Barriles
Gasolina natural 1.003.216 “ 1.077.835 “
Gasolina refinada 2.614.322 “ 2.341.581 “
Carbón 30.075 Ton. Mét. 84.447 Ton.Mét.
Obras públicas
No ha sido menos importante el capítulo de las obras públicas que mi gobierno
ha ejecutado tanto en la capital como en las distintas zonas del país. No quiero
fatigaros con su prolija enumeración. Debo resaltar, eso sí, el nuevo Palacio de
Gobierno que ahora corresponde a la categoría de nuestra capital y al decoro
mismo de la República como residencia de los mandatarios de la nación; el
Palacio Nacional de Justicia, en el que el Poder Judicial podrá realizar,
decorosamente, las augustas funciones que la sociedad le ha encomendado; el
Ministerio de Salud Pública, Trabajo y Previsión Social, construido en una de
las más pintorescas urbanizaciones, también ejecutado por mi gobierno, y
destinada a convertirse a muy breve plazo en uno de los lugares más bellos de
esta capital; el Ministerio de Justicia, Culto y Prisiones ubicado en la avenida
Arequipa; edificio de la Embajada Argentina, expresión objetiva y tangible de
nuestro homenaje al pueblo hermano del Plata; el nuevo Hipódromo que ha
permitido ganar un área considerable a la expansión capitalina y que es uno de
los índice que marca la ruta de la Lima futura; el Instituto Nacional de Higiene;
el Instituto Nacional del Cáncer; la apertura de la gran avenida que une la
salida del terminal marítimo del Callao con las diversas autovías que dan
acceso a esta capital; el muro de unión entre el terminal marítimo y la antigua
Dársena, que servirá para el acoderamiento de vapores de gran calado; el
ensanche de la avenida Wilson hasta su empalme con la avenida Piérola; la
prolongación, en dos tramos más del Paseo de la República; y otras más.
No ha sido menos intensa en los departamentos y en las provincias la acción
constructiva de mi gobierno. Más de seis millones de soles se ha invertido en
dotar de agua potable a las ciudades de Chachapoyas, Paita, Piura,
Lambayeque, Chiclayo, Barranca, Huaral, Supe, Chincha Alta, Ica, Huancayo,
Jauja y Tarma. Más de seis millones se está invirtiendo igualmente en obras de
la misma índole en Huancabamba, Iquitos, Cajamarca, Chimbote, Ancón,
Chosica, Mollendo, Moquegua, Tacna, Cuzco, Puno y Ayacucho. Se han
instalado plantas de alumbrado eléctrico en El Carmen y en Ascope. Están en
ejecución las de Mala, Lunahuaná, Pacará, Usquil y Salaverry. Y se proyecta
instalarlas en Tumbes, Puno, Tayabamba, Orcotuna, Huari, Moquegua,
Locumba e Ilabaya. Como necesario complemento al plan vial se están
construyendo hoteles de turismo en distintos lugares de la República. Está ya
en funciones el Dique Seco y el Arsenal Naval en el Callao, prestando
utilísimos servicios a nuestra Marina de Guerra y Mercante y a muchos barcos
extranjeros que carenan allí sus fondos.
La gigantesca obra que significa la construcción del puerto de Matarani en el
sur de la República, constituye también elocuente signo de mi constante
preocupación por el progreso nacional. 101
No hay un sola región del país –lo declaro con patriótica satisfacción– que no
haya merecido mi atención solícita y constante. Desde los más humildes
villorrios hasta la capital de la República, desde la costa hasta la montaña y
desde Tacna hasta Tumbes, con una visión integral del Perú he conocido y
procurado satisfacer, una a una, sus necesidades, dando acertada solución a
sus problemas dentro de la capacidad económica del Presupuesto Nacional
que determina una explicable relación de prioridad en los problemas más
trascendentales y en las necesidades más hondas y urgentemente sentidas.
El progreso indiscutible del Perú, en todos los órdenes de sus actividades,
logrado por mi gestión gubernativa, constituye la más alta satisfacción a que
puedo aspirar como ciudadano, como soldado y como gobernante.
SALUD PÚBLICA, TRABAJO Y PREVISIÓN SOCIAL
Creo haber probado con los hechos, antes que con las palabras, mi amor a las
clases trabajadoras, mi constante preocupación por su bienestar material y
espiritual, mi fervor sincero por la auténtica justicia social, cuyos principios, tan
alejados del apasionamiento demagógico, representan, no la lucha de clases,
sino el equilibrio regulador entre ellas, la cooperación armoniosa y creadora
entre los dos factores determinantes de la producción: el capital y el trabajo. El
capital sin el trabajo sería tan infecundo como el trabajo sin el capital. Ambos
se necesitan recíprocamente. Y, comprendiéndolo así, es deber primordial e
ineludible del Estado otorgarles a ambos las debidas garantías para que
ejerciten sus derechos y cumplan sus obligaciones en beneficio de la sociedad.
Todos recuerdan cual era la situación social del país cuando yo asumí, por
mandato nacional, las graves responsabilidades del poder. Casi todo faltaba
por hacer en esa vasta trayectoria, siempre renovada, de la política social. Era
necesario, en primer término, crear el organismo independiente capaz de
realizarla, con desenvoltura, amplitud y justicia. Y, por eso, señores
Representantes, mi gobierno creó el Ministerio de Salud Pública, Trabajo y
Previsión Social, mediante el cual hemos podido realizar, en beneficio del
pueblo, los principios fundamentales de la justicia social, en forma tan vasta
que sus perspectivas no caben en esta exégesis de mi sexenio gubernativo.
Integran ese Ministerio diversos departamentos especiales de carácter técnico.
La Dirección General del Trabajo vela por el estricto cumplimiento de la
legislación social; estudia los resultados obtenidos en su aplicación; conoce,
sustancia y resuelve las reclamaciones individuales y los conflictos colectivos, y
ejercita la defensa jurídica y gratuita de los trabajadores. La Dirección de
Previsión Social reúne el Servicio de Inspección de la Vivienda Obrera, el
Instituto de Estudios Sociales y la Sección de Estadística, aplicados al
problema del bienestar colectivo, que han sometido al control protector del
Estado el trabajo de más de 125,000 obreros. El Departamento de Extensión
Cultural Obrera por medio de una activa y constante propaganda directa,
escrita y radiada, difunde los principios fundamentales de la cultura cívica, así
como el conocimiento de los derechos del obrero y sus deberes ante la
colectividad y para la patria. 102
Complementa esta organización la Escuela del Servicio Social, destinada a
formar, como lo está haciendo ya con marcado éxito, un personal competente
de visitadoras sociales que tienen a su cargo la supervigilancia del estado
económico, sanitario y social de los trabajadores y sus familias; que controlan
eficientemente sus condiciones higiénicas de vida, tanto en las fábricas y
talleres donde realizan el trabajo cotidiano, como en sus hogares donde
descansan de sus fatigas diarias y reponen sus energías quemadas en el
trabajo, que resuelven los posibles conflictos familiares; que coordinan la obra
de los establecimientos de protección a los necesitados, previenen la miseria y
readaptan a quienes, por cualquier circunstancia, estuviesen excluidos de la
asistencia colectiva.
Nada se obtiene promulgando leyes magníficas, si se descuida organizar el
personal idóneo encargado de supervigilar, con eficiencia, su cumplimiento. No
bastan las leyes buenas para forjar la grandeza de un pueblo. Se requiere
también un temperamento especial para cumplirlas. De lo contrario se
convierten en letra muerta. Esa labor previa de educación debe ser la obra de
un personal convenientemente seleccionado. Por eso la Escuela del Servicio
Social es un eficaz auxiliar en la política de asistencia y justicia social del
gobierno.
Justicia social
El equilibrio de las clases productoras es la condición insustituible para la
tranquilidad y el bienestar social. Si el equilibrio se rompe, si el capital se
acrecienta a expensas del trabajo, si el trabajo se expande con menoscabo del
capital, sobreviene fatalmente el malestar económico, se retrae el espíritu de
empresa y el Estado, entonces, se ve en la dura necesidad de recurrir a las
medidas drásticas, frecuentemente de efecto transitorio y de peligrosa
repercusión en el futuro.
El Perú, por fortuna, no es un país cuyas posibilidades marchen al
agotamiento. Lejos de eso podemos decir que iniciamos la explotación de
nuestras riquezas. No existen tampoco entre nosotros estas profundas, odiosas
e irreductibles divisiones clasistas. Por lo mismo, no debemos abrigar el temor
de que nuestro país pueda caer en las redes de la demagogia disolvente y de
que algún día, entre nosotros, la violencia puede imponer sus funestos dictados
contra la justicia y el orden social. Nuestras perspectivas son ilimitadas en el
espacio y en el tiempo. Sin hipotecar nuestra riqueza, que es el patrimonio de
todas las generaciones, necesitamos el aporte de nuevos capitales que
impulsen nuestras industrias, incrementen nuestro comercio y abran nuevas
fuentes de trabajo. Precisaba, sobre todo, crear previamente un estado de
confianza pública, de fe y de permanente seguridad. Y ese clima social no
podía crearse, señores Representantes, con una clase trabajadora
deficientemente alimentada, obligada a vivir en pocilgas insalubres, condenada
a no instruir a sus hijos, acicateada por las enfermedades y sin más
perspectivas que una ancianidad inválida, triste y en el más completo
desamparo. 103
Atento al ritmo de la hora presente, consciente de mis responsabilidades de
gobernante, sin romper el necesario equilibrio económico, pero sin detenerme
cuando me salieron al paso los viejos prejuicios, la malevolencia de los
intereses creados o los privilegios anacrónicos, luchando muchas veces contra
la incomprensión o la maldad, yo, señores, lo afirmo con íntima satisfacción y
con respaldo de mi propia obra realizada en mi sexenio gubernativo, he hecho
en favor de las clases trabajadoras mucho más de todo lo que se había podido
hacer en el transcurso de nuestra historia. Mi gobierno ha construido nuevos
barrios obreros. Da a las clases populares una alimentación sana, nutritiva y
barata. Ha extendido la asistencia hospitalaria gratuita. Ha protegido al trabajo
en todos sus aspectos y en todas sus relaciones. Ha dignificado y cautelado el
salario de la mujer trabajadora. Ha multiplicado incesantemente las
posibilidades del trabajo en la construcción de carreteras, en la reforma de
nuestros puertos, en el saneamiento de nuestras ciudades, en las grandes
obras de irrigación, manteniendo en constante actividad a inmensos núcleos de
obreros y haciendo que más de 40,000 trabajadores tengan, con esas obras, el
sustento decoroso para sus respectivos hogares. En una palabra: hemos hecho
del obrero el colaborador infatigable en la magna empresa, realizada ya en
gran parte, de forjar la prosperidad y la grandeza de nuestra patria.
Quienes sincera o malintencionadamente no saben o no quieren captar, con
fidelidad, la realidad nacional comenten el error de enjuiciar a nuestro país y a
sus problemas con el mismo criterio y dentro de las mismas perspectivas en
que se sitúa la política de otros continentes, sin reparar en que cada cual, y
dentro de él, cada nacionalidad que lo integra, tiene su individualidad peculiar,
propia y distinta de las demás. El espíritu colectivo de Europa, donde
superabundan los brazos y escasean las tierras, difiere sustancialmente del
espíritu de América Latina donde las tierras abundan y faltan los capitales y los
brazos para explotarlas. Por eso las cuestiones sociales de Europa son
distintas de las de América y allá se explican los movimientos sociales que no
tienen aquí ningún significado. América tiene su individualidad propia y distinta
de los demás continentes del mundo. El Perú tiene su fisonomía peculiar y
diferente de los otros pueblos hermanos que integran la unidad continental. Los
problemas peruanos requieren, por tanto, soluciones peruanas. Este claro y
elevado sentido de peruanidad es el que ha caracterizado la política de mi
gobierno y el que, seguramente, ha determinado el rotundo éxito que todos
comprobamos.
Con este criterio realista hemos incorporado a la nacionalidad los postulados
básicos de la justicia social. Se ha renovado la anterior legislación sobre
accidentes, higiene y seguridad en el trabajo. Se ha establecido la defensa
gratuita de los obreros. Se ha impuesto a los empresarios y patrones la
obligación de dotar a los campamentos y centros industriales de escuelas
primarias, de botiquines y de asistencia médica gratuita. Se han reorganizado
económica y técnicamente las inspecciones regionales del Trabajo. Los
restaurantes populares, cuya organización modelo es apreciada en todos los
países de América, resuelven el problema del abaratamiento, la sanidad y la
calidad de la alimentación obrera. Tres restaurantes populares en Lima, uno en
el Callao y otro en La Oroya proporcionan, no sólo a la población obrera sino
también a numerosos empleados, alimentación sana, nutritiva y barata. 104
Comprueban las estadísticas que más de seis mil comensales concurren
diariamente a los restaurantes populares de esta capital. Se han dictado
severas disposiciones para reprimir e impedir toda explotación con los artículos
de primera necesidad y adecuadas medidas para evitar su escasez. Se ejerce
un eficiente control en los precios de los productos farmacéuticos para impedir
su especulación con detrimento de las clases necesitadas.
Vivienda obrera
El problema de la vivienda obrera, en este como en los demás países, ha sido
siempre el de más difícil solución. Mi gobierno lo ha abordado sin vacilaciones.
En nuestras ciudades la mayor parte de los trabajadores vivían en el amasijo
insalubre de los callejones, focos de infección, verdaderos peligros para la
salud y aún para la vida, tan expuesta a diario, por la inconcebible falta de
higiene, a las acometidas de las enfermedades. En habitaciones estrechas y
lóbregas se desgastan las energías físicas y morales. El trabajo, lejos de ser el
verdadero aliciente de la vida, se convierte en pesada carga que doblega los
hombros del obrero. Sus hijos crecen en un ambiente adverso para su
desarrollo espiritual y orgánico. Se propagan y se hacen endémicas las
enfermedades. Se multiplica la mortalidad infantil. Se debilita la familia, piedra
angular de la sociedad y de la patria. Y se destruye el vigor y la vitalidad de la
raza.
En el campo, la realidad de la vivienda obrera no podía ser más pavorosa. En
chozas inmundas, en abyecta promiscuidad con los animales, la vida humana
no parecía allí tener ningún valor. Nadie se había preocupado de los
campesinos abandonados a su propia misérrima suerte. Yo no podía, señores,
permanecer impasible ante tanta miseria. Despreocuparme de ella hubiera sido
contraer gravísima responsabilidad con mi propia conciencia. Por eso mi
gobierno afrontó resueltamente este grave problema para nuestra nacionalidad.
Elevó el standard de la vida obrera, con la plena ejecución de un plan de
mejoramiento de su vivienda, ya sea mediante el saneamiento efectivo de los
callejones o casas de vecindad, ya mediante la edificación de barrios modelos
para los trabajadores, en distintos lugares de esta capital, habiéndose ya
terminado y adjudicado a los obreros estos confortables alojamientos. Las
adjudicaciones se hacen por sorteo y los adjudicantes pasan a ser propietarios,
después de determinado número de años en que sólo abonarán una cantidad
mensual que no representa sino el pago de la merced conductiva.
Por iniciativa de mi gobierno, la legislación social del Perú ha incorporado ya a
sus preceptos, un positivo avance: si fallece el obrero jefe de la familia, la casa
la reciben, automáticamente, por herencia, sus deudos, aún cuando no hubiere
sido abonada sino la primera de las cuotas mensuales. Este nuevo avance de
la justicia social corresponde al Perú y ha merecido ya, por su eficacia, el elogio
de los organismos técnicos de la sociedad de las naciones.
El primer barrio obrero se construyó, en 1936, en el distrito de La Victoria.
Comprende dos manzanas donde se han edificado 60 casas de distinta
capacidad, sobre un área de 50,000 metros cuadrados. El costo de edificación 105
fue de $ 550,080.00 y considerando la valorización de los terrenos, en su
estado original, en $ 150,000.00, da un valor total de $ 700,080.00. El segundo
barrio obrero se edificó, ese mismo año de 1936, en el distrito del Rímac.
Consta de cuatro manzanas con un total de 44 casas y un campo de deportes
con cancha de fútbol, basquetbol, voleibol y piscina de natación. Los gastos de
edificación suman $ 505,500.00 a los que agregados $ 40,000.00, cantidad
invertida para la habilitación de los terrenos, da un total de $ 545,500.00. El
tercer barrio obrero se construyó en la avenida Caquetá (prolongación de la
avenida Bolognesi) en el distrito del Rímac. Consta de 16 chalets
independientes, de un block en el que se agrupan 40 casas y dos manzanas
que contienen 198 departamentos independientes en altos y bajos. El costo
asciende a $ 810,200.00 y considerando la valorización de los 40,000 metros
cuadrados de terrenos rústicos, en su estado original en $ 20,000.00, se
obtiene un valor total, para este barrio, de $ 830,200.00. El cuarto barrio obrero
se ha construido en el distrito del Rímac, en el curso del presente año.
Habiendo demostrado la práctica el éxito obtenido en las casas económicas del
tipo llamado “colectivas”, por su poco costo, las hemos realizado en este barrio
que abarca tres manzanas, sobre un área de 36,000 metros cuadrados, en la
que se han levantado 374 casas. Los gastos de construcción ascienden a $
1’066,000.00, a los que sumados la valorización de los terrenos rústicos,
apreciados en $ 18,00.00 da a este barrio un valor total de $ 1’084,000.00.
En todas estas obras, realizadas eficientemente por los organismos técnicos
del Ministerio de Fomento, se han empleado materiales nobles y sólidos que
aseguran larga duración y evitan mayores gastos de mantenimiento. Son casas
de estilo moderno, con toda clase de comodidades y de tipo similar al que se
construye en las grandes capitales.
Durante los últimos cuatro años, mi gobierno ha invertido en la construcción y
saneamiento de barrios obreros con sus campos deportivos y anexos, la suma
de 3’159,780.00. Se han edificado 732 casas. El censo realizado en ellos
comprueba que las habitan 4,015 personas.
Los beneficios de la vivienda obrera se han extendido también a algunos
departamentos. Arequipa cuenta ya con su barrio obrero. En cada barrio obrero
existe o está en proyecto un gran campo deportivo con pabellones anexos y
una piscina de natación.
Quienes se encogieron de hombres ante la suerte de los obreros, así como los
críticos sistemáticos y apasionados, no pudieron cerrar los ojos ante la
evidencia esplendorosa y sólo se contentaron con decir que esas viviendas
obreras eran demasiado buenas para nuestro medio y que hubiera sido
preferible no hacerlas tan confortables. ¡Era natural que así hablaran quienes
se habían acostumbrado, con indiferencia punible, al sufrimiento de los
trabajadores!
Mi propósito es convertir a cada obrero en el pequeño propietario del hogar en
que vive. Así se realizará uno de los postulados de la justicia social. Hacer de
cada obrero un pequeño propietario es convertirlo en un auténtico defensor de
la estabilidad y del equilibrio social. Amante del orden será siempre el obrero

que tenga algo propio que defender. Darle al obrero una casa confortable, en la
que pueda pasar sus ratos de descanso, es, además, apartarlo de los
entretenimientos malsanos de las tabernas o de los garitos.
La Inspección de la Vivienda Obrera, creada por mi gobierno, ha coadyuvado a
la eficaz solución de este problema, ejerciendo una función controladora en las
casas de inquilinato, habitadas por las clases laboriosas, cuyas condiciones
eran deficientes, a fin de estudiar e imponer a sus propietarios las medidas de
higiene y de comodidad y las refacciones indispensables para la salud. Millares
de familias han recibido los beneficios derivados de la acción tutelar de este
organismo, evitando los peligros del hacinamiento en habitaciones lóbregas,
estrechas y antihigiénicas, donde se destruirían las energías del hombre de
trabajo y la infancia estaba condenada a la mortalidad.
Seguro Social Obligatorio
El esfuerzo máximo de mi gobierno, en defensa del capital humano, está
constituido por el Seguro Social Obligatorio. Las leyes que habíamos
promulgado protegían al obrero en plena actividad. Yo juzgué necesario
protegerlo también, y con él a sus familiares, en la época inevitable del
agotamiento de las energías físicas, frente a las contingencias de la
enfermedad y de la invalidez. Quise corregir, hasta donde fuera posible
hacerlo, el desnivel de las desigualdades que existirán siempre en todo
agregado social. Quise infundir en cada obrero la tranquilidad en el presente y
la confianza en el porvenir, establecerle un régimen de seguridad permanente,
nivelar sus fuerzas frente a la vida, creando un sistema orgánico de protección
para el capital humano. A ello obedeció el Seguro Social Obligatorio, iniciativa
mía en favor del obrerismo, contra la que se desencadenó la propaganda de
esa agrupación funesta que tantos daños ha causado al país, así como la
sórdida resistencia de la incomprensión, de los egoísmos y de los intereses
creados. Nada me detuvo, empero, en el camino que me señalaba mi deber de
gobernante y mi amor a las clases trabajadoras. Por eso mi iniciativa se
convirtió en ley y ésta se ha traducido en una espléndida realidad.
La Ley N° 8433, del 12 de agosto de 1936, implantó el sistema del Seguro
Social Obligatorio y colocó al Perú en la cumbre de las realizaciones de su
época en materia de política social. El Seguro Social desarrolla una triple
acción: de reparación, de indemnización y de prevención. La primera es la
función de los hospitales, consultorios y postas médicas que hace cesar o
atenúa las causas que disminuyen la capacidad del trabajo. La segunda se
realiza por subsidios: en la enfermedad, compensa la suspensión del salario;
en la invalidez y en la vejez, reemplaza al músculo que perdió su vigor; en la
maternidad, ampara la madre con subsidios pre y pos natales, defendiendo
también al hijo con el subsidio de la lactancia. La tercera función, la más
importante del Seguro Social, es la preventiva. Edifica hospitales para prevenir
al obrero contra las enfermedades.
El sistema del Seguro Social se financia mediante los aportes del patrón, del
obrero y del Estado. Por ahora, y en virtud de la Ley N° 8509, de 23 de febrero 107
de 1937, dictada con el fin de facilitar la adaptación del sistema a las
características ambientes, está en suspenso el pago de la cuota obrera, y la
patronal se cotiza en proporción reducida. El Estado cotiza, sin reducción, el
1% sobre el monto de las planillas de salarios. Cuando los servicios del Seguro
Social estén en funciones, beneficiando positivamente a las clases
trabajadoras, se iniciará la cobranza de la cuota obrera y la integridad de la
patronal. La labor asistencial se ha emprendido ya con la construcción del
Hospital Central Policlínico de Lima, con capacidad para asistir a la población
asalariada de Lima, Callao y balnearios.
El plan de construcciones en las provincias comprende la edificación de
hospitales en Piura, Chiclayo, Chocope, La Oroya, Cañete, Chimbote, Trujillo,
Huacho, Chincha, Ica y Arequipa; consultorios urbanos en Sullana, Paita,
Lambayeque, Guadalupe, Callao, Cerro de Pasco, Huancayo y Pisco; y postas
rurales en Piura, Sullana, Paita, Lambayeque, Trujillo, Pacasmayo, Yauli,
Pasco, Huancayo, Chancay, Cañete, Chincha, Islay, Huarochirí, Santa, Pisco,
Ica y Arequipa. La realización de éstas obras da también ocupación a
numerosos obreros y, al mismo tiempo, beneficia tanto al comercio como a las
industrias con las adquisiciones de materiales y la provisión de los
establecimientos hospitalarios.
Un nuevo espíritu rige hoy, por fortuna, las relaciones entre el capital y el
trabajo. ambos gozan de las debidas garantías que el Estado les otorga,
resolviendo justicieramente sus naturales divergencias, perfeccionando nuestra
legislación, atendiendo las justas demandas del trabajo y cautelando los
intereses legítimos del capital. Dentro de una solidaridad fecunda, estrecha y
creadora rigen hoy en el Perú los principios, normas y postulados de la
auténtica justicia social. Realizarlo, como lo he hecho, constituye, repito, una de
mis más altas satisfacciones de gobernante.
Por evolución y no por revolución
Tengo el firme convencimiento –del que seguramente también comparten las
clases trabajadoras del Perú– de que la justicia social es el resultado lógico de
la evolución de los pueblos y jamás puede ser el dictado violento de la
revolución. La auténtica justicia social jamás advendrá al mundo entre el clamor
sangriento de las barricadas callejeras. Llega, por el contrario, como ha llegado
al Perú, con el ritmo sereno y profundo del progreso espiritual y por la acción
de los gobernantes que no son ajenos a la emoción social de la época en que
viven. Yo no me preocupo –lo repito una vez más– en saber si soy o si no soy
socialista. No me interesa esa catalogación doctrinaria. Refractario, por igual, a
los abusos, vengan de donde vinieren, ya sea del capital o del trabajo, la vasta
obra de justicia social que mi gobierno ha realizado está inspirada en mis
sentimientos de humanidad, en mi comprobado amor a las clases trabajadoras,
en mi recta conciencia de hombre justo y en mi propósito indeclinable de que
mi patria sea el escenario donde se armonicen el capital y el trabajo, bajo los
signos luminosos del bien y de la justicia. 108
No puede ser más elocuente –y así me complazco en declararlo– la forma
como el obrerismo del Perú a correspondido a mi política de asistencia social.
Ahora los obreros buscan y encuentran en las leyes lo que antes buscaban y
no encontraban en las huelgas. No han habido huelgas propiamente dichas
desde hace años, a pesar de los inauditos esfuerzos realizados por los
enemigos del orden para inducirlos en ese camino. Al expresar mi profundo
agradecimiento a las clases trabajadoras de mi país por este ejemplo magnífico
de su disciplina colectiva, las exhorto a proseguirlo en el futuro, con la
seguridad de que en esa ruta han de encontrar el bienestar y la prosperidad
que jamás encontrarán en las encrucijadas de la insubordinación, la indisciplina
y la violencia.
Bienestar social
Para evitar, en la medida de lo posible, las consecuencias dolorosas de la
guerra europea y a fin de cautelar y afianzar el bienestar social de nuestro país,
mi gobierno, por Ley 8952, de 3 de setiembre último, creó la Superintendencia
de Bienestar Social en el Ministerio de Salud Pública, Trabajo y Previsión
Social.
Corresponde a la Superintendencia, entre otras atribuciones, dictar las medidas
necesarias para preservar y aumentar el bienestar social y coordinar y
armonizar los factores que intervienen en la producción, la circulación y el
consumo; controlar los precios de los artículos de primera necesidad así como
los alquileres de las habitaciones, las áreas de cultivo destinadas a la
producción de los artículos alimenticios, las ocupaciones de los empleados y
obreros y sus sueldos y salarios, la importación y exportación de los artículos
de primera necesidad y de las materias primas, maquinarias y elementos que
puedan alterar –en perjuicio del interés social– el equilibrio entre la producción
y las existencias y el consumo; prohibir monopolios y acaparamientos
industriales y comerciales; denunciar ante las autoridades administrativas y
judiciales y perseguir la usura y la explotación ilícita sobre mercaderías,
productos, materias primas, y valores de los convenios, carteles, trust,
consorcios, pactos y alianzas creados o promovidos con el fin de producir
encarecimiento o especulación ilícita y toda acción, omisión o tentativa para la
obtención de provecho particular con detrimento del interés social; finalmente
coordinar las atribuciones comerciales e industriales para la satisfacción de las
necesidades colectivas.
El país ha sentido ya la provechosa acción que, en resguardo de sus intereses,
está ejerciendo la Superintendencia de Bienestar Social.
El problema indígena
El problema indígena es uno de los más trascendentales del país. Afecta
íntimamente a la vida política, social y económica de la nación. Era necesario,
por lo mismo, abordarlo, procurando no sólo la incorporación definitiva del
indígena a la vida nacional, sino también elevando su nivel cultural, asegurando 109
su bienestar económico y atendiendo a la defensa de su salud física y moral.
Los intereses de todo orden de la inmensa población aborigen, factor de
inapreciable valor para la defensa armada del país, y elemento de indiscutible
importancia para la economía nacional, imponían la necesidad inaplazable –no
tomada en cuenta en otras épocas– de crear dentro del Estado una entidad
que se encargara exclusivamente desenvolver a su favor la acción gubernativa
en la forma más eficiente y amplia posible. Con este propósito, mi gobierno
creó la Dirección de Asuntos Indígenas, en el Ministerio de Salud Pública,
Trabajo y Previsión Social, por Ley N° 8547, promulgada el 11 de junio de
1936. Esta dependencia estudia, en todos sus aspectos, el problema indígena.
Propone la legislación y medidas administrativas tendientes a asegurar el
bienestar económico y cultural de la población aborigen y vigila su estricto
cumplimiento. Organiza los tribunales arbitrales que deben conocer en los
conflictos que se susciten entre indígenas, o entre éstos y personas distintas,
de conformidad con lo prescrito en la Ley N° 8120, y hace cumplir sus fallos.
Resuelve administrativamente las quejas y reclamaciones de cualquier
naturaleza que se relacionan con indígenas. Sustancia los expedientes
relativos al reconocimiento e inscripción oficial de las comunidades de
indígenas y propone la organización de su régimen legal para el mejor ejercicio
de su personería jurídica. Organiza el catastro de las tierras de propiedad de
las comunidades y sus respectivas estadísticas. Sugiere, de acuerdo con los
estudios y observaciones que se practican en cada región, la adopción de las
disposiciones necesarias para garantizar y normar las relaciones contractuales
de los indígenas colonos con los propietarios de los fundos rústicos. Estudia y
organiza el régimen interno de las comunidades, procurando asegurar la
defensa y afirmación económica, educacional y social de los indígenas y su
desarrollo industrial. Impulsa y orienta técnicamente el arte autóctono en todas
sus manifestaciones, habiendo organizado al efecto certámenes, escuelas y
exposiciones regionales.
Complemento de mi programa gubernativo en defensa de la raza aborigen y en
la urgencia de emprender la necesaria obra de culturización en la población
indígena adulta de la República, independiente de la que le corresponde al
Ministerio de Educación Pública con el niño indígena, se han creado, por
decreto supremo del 9 de mayo del año en curso, brigadas de culturización
indígena, orientadas hacia una finalidad económico-social que permita mejorar
el estado de cultura y las condiciones de vida y trabajo del indígena para
incorporarlo a la civilización. Estas brigadas, que han empezado a actuar en
determinadas circunscripciones territoriales tienen la misión de educar a las
masas de indígenas adultos, proporcionándoles adecuadas orientaciones
culturales, por medio de charlas y conferencias dictadas en la forma más
objetiva posible, en su propio idioma y en sus mismas localidades, con sujeción
al temario formulado de acuerdo con las modalidades peculiares de vida y
trabajo de los indígenas y de las actividades dominantes de la región.
La Constitución del Estado ha otorgado personería jurídica y reconocido la
existencia legal de las comunidades indígenas. En cumplimiento de esta
disposición constitucional, más de setecientas comunidades han sido
reconocidas y reorganizadas en su sistema interno a fin de adaptarlas mejor al
desarrollo de la vida económica actual. Muchas de ellas han merecido el 110
estímulo directo de mi gobierno, mediante la entrega que se les ha hecho de
sementales finos para mejorar la calidad de sus ganados.
Se han multiplicado las escuelas rurales indígenas. Se ha creado en Puno una
granja taller escolar para mujeres indias, análoga a la que existía para varones.
Se ha ampliado, en su organización, la granja taller escolar de Puno, a fin de
preparar en ella a los maestros rurales, cuya primera promoción ha sido ya
destacada a distintos lugares de ese departamento, aprovechando, de esta
suerte, el propio elemento aborigen conocedor del idioma y costumbres
nativas, como un importante elemento para difundir la instrucción entre sus
hermanos de raza.
Vincular al indio a la vida civilizada ha sido siempre una de mis más
empeñosas preocupaciones de gobernante. Lo hemos conseguido ya en parte
apreciable.
Salubridad Pública
Considero que una nación como la nuestra necesita forjar una raza
suficientemente sana y fuerte, para llevar a la más cumplida realización los
trabajos indispensables en orden al progreso patrio. Por ello ha sido
preocupación constante de mi gobierno prestar, como presté, especial atención
a la salud pública del país.
En el orden externo, me es satisfactorio declarar que nuestro prestigio sanitario
no ha sufrido menoscabo. Las enfermedades llamadas cuarentenables no
significaron en momento alguno peligro inminente para la normal relación
internacional con nuestros vecinos, a través del tráfico comercial; y los pactos
sanitarios interestaduales que el Perú suscribió fueron debidamente cumplidos,
en forma que se impidió no sólo la importación o reimportación de aquellas
enfermedades, sino también la exportación de las mismas.
En el orden interno, puedo decir, sin temor a equivocarme, que mi gobierno ha
iniciado obras fundamentales para garantizar la salud del país por los
derroteros que señala la moderna sanidad.
A los dos años de mi exaltación a la suprema magistratura, promulgué la ley de
creación del Ministerio de Salud Pública, Trabajo y Previsión Social. Meses
después se proyectó e inició la construcción del Instituto Nacional de Higiene y
Salud Pública, al que siguieron las construcciones del magnífico local del
Ministerio, de los modernos dispensarios para tuberculosos en el Callao, Lima y
Collique y del Instituto Nacional del Cáncer. Al propio tiempo mejoré la
asistencia social que se presta en los hospitales de Beneficencia Pública,
dotándoles de confort técnico indispensable para la conveniente realización de
sus elevados fines; y se ha dado iniciación a una nueva modalidad de
conquista sanitaria de las comarcas cálidas de La Convención y Lares, en
Cuzco. No exagero cuando afirmo que en ninguna otra época de nuestra vida
nacional y en espacio de tiempo como el de mi mandato, se ha dotado a la
sanidad del país de la mayor suma de obras básicas para su progreso.

Dos son los pilares sobre que reposa en la actualidad la obra sanitaria del
Estado: la reorganización de los servicios de la Dirección de Salubridad y la
creación de la carrera sanitaria. Una y otra eran de imperiosa necesidad. Por
comprenderlo así, se modeló la arquitectura de los servicios oficiales de
sanidad, racionalizándolos de acuerdo con nuestras reales necesidades y se
dictó la Ley del escalafón sanitario, por la cual se ha dado carta de ciudadanía
a la magistratura sanitaria en el país y se considera a la Escuela de Médicos
Sanitarios de la Facultad de Ciencias Médicas, como el centro superior docente
encargado de la preparación adecuada de los futuros médicos al servicio
sanitario del Estado. La garantía técnica en sanidad pública, con la orientación
impresa en la reorganización de la Dirección de Salubridad, aseguran al país
un mejor porvenir sanitario, cuyos frutos comienzan a ser evidentes.
La Dirección General de Salubridad, una de las más importantes del Ministerio
de Salud Pública, Trabajo y Previsión Social, ha laborado empeñosamente en
defensa de nuestro capital humano, defensa ineludible, dada la escasa
densidad de nuestra población.
La tarea de esta dependencia gubernativa es muy amplia. Dirige, sostiene y
constituye los nosocomios del Estado; regulariza y consolida su apoyo
económico a los establecimientos hospitalarios de las sociedades de
beneficencia; supervigila su funcionamiento; realiza investigaciones científicas
y elabora los elementos preventivos que requiere la campaña sanitaria
nacional.
Por la naturaleza misma de sus funciones, la Dirección de Salubridad no puede
ofrecer resultados visibles inmediatos; sin embargo puede señalarse como el
hecho más sobresaliente la reducción de la mortalidad infantil en Lima del
17.2% en 1933 al 12.9% en 1938, cifra similar a la alcanzada por las más
importantes capitales de la América del Sur. Este resultado se debe a la
reorganización del Instituto Nacional del Niño, cuyas rentas han sido
considerablemente aumentadas; a la multiplicación de los dispensarios de
diagnóstico, de lactantes y maternológicos; a la ampliación e incremento de los
servicios del Hospital del Niño; a la labor de las colonias climáticas y
vacacionales y a la valiosa obra de educación higiénica y de amparo a la
madre.
Se ha creado Institutos Departamentales del Niño en Iquitos, Tacna,
Lambayeque y La Libertad. Para proteger a la infancia en el medio rural se
organizan equipos médicos ambulantes de propaganda y de educación
higiénica, que han recorrido ya un importante sector de la República.
Se ha inaugurado en el Instituto del Niño el Dispensario Central con numerosos
consultorios especializados; y en el Hospital del Niño, dos nuevos pabellones
para tuberculosos e infecto-contagiosos, como primera parte de las obras de
ampliación que necesita el hospital para poder alojar hasta un millar de
pacientes. 112
Con el fin de unificar e integrar la labor de defensa de la infancia, el Servicio de
Sanidad Escolar ha sido transferido, por ley especial, al Ministerio de Salud
Pública, Trabajo y Previsión Social.
El gobierno prestó a la lucha contra la tuberculosis el apoyo que fue necesario.
Sabido es que esa enfermedad social representó elevado coeficiente en la
mortalidad y ya expresé cuál es actualmente su índice letal. Para conseguir su
disminución se penetró en el ambiente familiar y se procuró modificarlo en sus
condiciones básicas: la alimentación, la vivienda, la desocupación que acarrea
la miseria. El régimen de los desayunos escolares, de los refectorios, de los
restaurantes populares, de la casa higiénica y confortable para el obrero, al
lado de las obras emprendidas por mi gobierno que dieron oportunidad a la
disminución sensible del número de desocupados, han creado una atmósfera
favorable a la campaña antituberculosa, facilitando a los servicios sanitarios su
acción específica orientada eficientemente con la ampliación de los medios
específica orientada eficientemente con la ampliación de los medios adecuados
para efectuarla. El Servicio de Vacunación Antituberculosa, el dispensario
antituberculoso establecido en el Hospital del Niño, el dispensario central
inaugurado ha pocos días, el dispensario del Callao, el preventorio de Collique,
los trabajos de investigación social efectuados por el Servicio de Higiene y
Profilaxis, permitieron al gobierno entrar en una época floreciente en materia de
lucha contra la peste blanca, dirigido a la niñez preferentemente. Y está en
marcha la creación de tres dispensarios similares en Lima, cuya benéfica labor
vendrá a sumarse a la que se realiza en el Hospital del Niño y en el Servicio de
Vacunación Antituberculosa.
La obra de salubridad en el Perú asume ya proporciones respetables como lo
revelan la amplia campaña profiláctica con más de medio millón de
vacunaciones; la difusión y ampliación de dispensarios de lucha antivenérea en
Lima, Callao, Arequipa, Cuzco, Piura, Trujillo, Ayacucho e Iquitos; la
intensificación de la campaña antipestosa, que ha reducido en más de un 50%
el índice de morbosidad de la peste en la República; el reciente establecimiento
del servicio de profilaxis de la fiebre selvática en la región amazónica y en la
costa norte del país, servicio que ha conseguido reducir de 15% a 0% el índice
Stegómyco en la primera localidad tratada; y la creación del Servicio
Antimalárico de Ayacucho, que viene a sumarse a los establecidos en Lima y
en la zona cálida del Cuzco con benéficos resultados para las poblaciones
afectadas.
El Instituto Nacional de Higiene y Salud Pública, inaugurado en 1938, coopera
ya eficientemente en la obra de sanidad pública, proporcionando las vacunas y
sueros que el Estado necesita para las campañas profilácticas, y realiza
trabajos especiales de investigación sobre los problemas de índole médicosanitaria de interés nacional.
Aparte de los subsidios a las sociedades públicas de beneficencia, que en el
año anterior llegaron, aproximadamente, a un millón 300 mil soles; a parte de
las nuevas rentas que les han sido asignadas y del sostenimiento y
mejoramiento de los hospitales que dependen directamente de esas
sociedades, el gobierno constituye y ha proyectado importantes centros de

asistencia hospitalaria y de investigación científica. Están concluidos los
estudios para el establecimiento del Instituto Nacional de Enfermedades
Nerviosas y para la ejecución del nuevo leprosorio de Iquitos. En el Callao se
construye un nuevo hospital para varones, capaz de alojar a más de 700
pacientes. Se ha asignado un fondo de 350 mil soles para la construcción del
hospital mixto del Cuzco, departamento en el que se ha inaugurado el hospital
de Quillabamba con un costo de 150 mil soles. En el mismo departamento se
construye un hospital de emergencia en el sector de Cuquipata.
Entre las obras auspiciadas y apoyadas económicamente por mi gobierno,
debo referirme, en particular, a la sustantiva transformación que se realiza en el
Hospital Dos de Mayo. No sólo se ha acrecentado considerablemente su
capacidad sino también se ha reorganizado sus servicios. Con las reformas
introducidas en sus antiguas dependencias y la construcción de sus nuevos
pabellones, este nosocomio reflejará fielmente el progreso de la asistencia
hospitalaria en el Perú.
Campaña Antipalúdica
La malaria, enfermedad endémica en casi toda la costa y la montaña, ha
preocupado la atención gubernativa. Factor negativo representó el paludismo
en las industrias agrícolas, por la disminución de braceros que origina y el
menor rendimiento consiguiente de las cosechas, pues es una de las causas
de defunción más frecuente en sus regiones. El gobierno puso su mejor
empeño en la lucha contra ella, como lo demostró el primer ensayo hecho entre
nosotros en Lares y La Convención para reducir el brote epidémico iniciado en
1932. El sistema de colonización interior, puesto en práctica por mi gobierno,
ha dado los mejores resultados y la acción sanitaria-asistencial tornose en
eficaz para yugular la malaria de esos valles.
La campaña antipalúdica de La Convención y Lares ha sido organizada por mi
gobierno siguiendo las directivas de una política sanitaria de colonización
interior. La malaria ha azotado terriblemente a esa fértil región cuzqueña,
comprometiendo todos los aspectos de su vida social y mermando su escasa
población, repartida en un extensísimo territorio. Ese flagelo sólo puede ser
dominado, sin perjuicio del saneamiento humano, elevando el nivel de vida de
sus habitantes. Para ésto se ha creado cinco núcleos de atracción civilizadora,
con el fin de replegar a los pobladores, restringir las zonas intervenidas y
encauzar, paulatinamente, el proceso de culturización mediante la enseñanza y
trabajo de explotación intensiva técnica y sanitaria de la tierra. Estos núcleos,
gérmenes de futuras poblaciones, están siendo dotados progresivamente de
oficinas de sanidad, hospitales de emergencia, escuelas, parroquias,
almacenes, e instalaciones de radiodifusión etc. Contémplase, igualmente, la
pronta instalación de estaciones climáticas en Urubamba y en Calca, con
centros de asistencia médica y colonias escolares para los niños de las
regiones afectadas. Con ese sistema y con la creación del Servicio Antimalario
del Cuzco y la cooperación de las autoridades lugareñas, es como el gobierno
ha afrontado la campaña para reconquistar la salud de la masa pobladora y,
con ella, la secular riqueza de esas regiones. El aumento en más de una 114
tercera parte de las rentas de La Convención y Lares, está indicando el éxito de
la campaña antimalárica en esa región.
Pero no sólo se labora donde el paludismo tomó caracteres de pandemia. Aquí,
en Lima, en el valle de Carabayllo, escogido como campo de experimentación
en los métodos de lucha antipalúdica, se realiza una labor silenciosa y
eficiente. En el año de 1937 se atendieron cerca de 8,000 maláricos y se
repartieron, gratuitamente, medicinas. Dos consultorios médicos rurales
instalados ese año, como un primer paso hacia la creación de otros en el
mismo y en los demás valles de la República, funcionan día y noche en Puente
de Piedra y en Infantas. Allí se ha inscrito a 1,855 enfermos que demandaron
4,366 consultas gratuitas. Son centros de lucha antimalárica y cuarteles
generales de la campaña de saneamiento agrario, obras de pequeña
hidráulica, lucha antilarvárica, etc. Un servicio de ingeniería sanitaria diseña y
dirige las construcciones de casas para trabajadores del campo y está
terminando el plano sanitario de ese valle. Servicios similares van a instalarse
en el valle del Rímac. Aprovechando enseñanzas extranjeras estamos
formando nuestra propia experiencia.
Enfermedades
Una de las enfermedades que en el país ha ido en aumento, como sucede en
la mayoría de las naciones, es el Cáncer. Para confrontar este problema
médico social estimé necesario organizar la lucha contra esa enfermedad. El
Instituto Nacional del Cáncer, que ha sido inaugurado hace pocos días, no sólo
tendrá funciones asistenciales, sino que será el órgano central técnico de la
lucha nacional anticancerosa; propiciará la investigación científica y facilitará la
preparación de los futuros especialistas que han de actuar en las filiales del
instituto, que según ley deberán funcionar en otros lugares de la República.
Entre las enfermedades sociales, las del grupo venéreo fueron tenazmente
combatidas en estos últimos años. La multiplicación de dispensarios
antivenéreos, de los cuales 7 funcionan en Lima (5 para varones y 2 para
mujeres) más los de Huaral, Piura, Trujillo, Ayacucho, Cuzco, Arequipa,
Abancay e Iquitos, ha sido una de las armas puestas al servicio de la campaña,
al mismo tiempo que se ha facilitado los exámenes ginecológicos con la
supresión de la llamada cuota sanitaria y se puso al alcance de los enfermos
los medicamentos específicos, que se proporcionan gratuitamente en casos de
indigencia, o se suministran a precio de costo en los dispensarios oficiales.
Para la divulgación del conocimiento de las afecciones venéreas y su profilaxis,
se instituyó en 1937 la celebración del Día Antivenéreo en toda la República.
47,336 personas han acudido a los dispensarios que creó mi gobierno, sólo en
Lima, de las cuales 12,736 recibieron tratamiento y medicación gratuita. La
acción sanitaria se ha extendido hasta las mujeres que se dedican al comercio
invisible del meretricio, por ser la prostitución clandestina la mayor fuente de
propagación de las enfermedades sexuales. 115
Se ha descentralizado de la llamada asistencia pública, los servicios
antivenéreos de los de primeros auxilios, creándose organismos diferenciados
cuyos beneficios ya se palpan.
Aún cuando el país está indemne de fiebre amarilla después del brote que
terminó en 1921, he estimado conveniente crear el servicio de profilaxis de la
fiebre selvática, en razón de la proximidad de nuestra montaña a determinados
lugares de la cuenca amazónica en donde se comprobó algunos casos de
fiebre amarilla selvática, y en razón también de la facilidad con que esa
enfermedad puede ser transportada a través de los modernos sistemas
actuales.
Desde febrero de 1936 están debidamente instalados centros viscerotómicos
en lugares estratégicos de Loreto y San Martín y funcionan en Lambayeque,
Piura y La Libertad servicios antilarvarios destinados a la extinción del zancudo
vector de esa enfermedad. En esta campaña cuenta el Estado con la
apreciable colaboración técnica y económica de The Rockefeller Fundation.
Abaratamiento de medicinas
Con todo el interés que ha exigido la defensa de la salud pública, encaró mi
gobierno la empresa de conseguir el abaratamiento de las medicinas. El control
en los precios de esos artículos mediante el establecimiento de la lista oficial,
viene a significar apreciable beneficio público, sin perjuicio del comercio de
farmacia, al cual se le garantiza una justa y equitativa utilidad. De esta suerte
es cómo el Estado ha logrado impedir que las medicinas se mantuvieran en la
condición de artículos de lujo por su precio elevado, para ponerlas en su exacto
plano de artículos de primera necesidad.
Campaña contra las drogas tóxicas
La campaña contra las drogas tóxicas fue seriamente emprendida por el
gobierno. el tráfico ilícito de esas drogas ha sido reducido, permitiendo al país
hacer honor a los compromisos internacionales pactados para los efectos de
ese control.
Después de muchos años de tolerancia para los fumaderos de opio, cábeme la
satisfacción de expresar que ese comercio ha quedado abolido por la
prohibición de importar opio para fumar.
De conformidad con los acuerdos internacionales dispuse que la exportación
de hojas de coca esté sujeta a control sanitario. En 1937 se exportó de esa
hoja 173,140 kilogramos; en 1938: 249,528 kilos 800 gramos; en los ocho
primeros meses del año en curso: 313,652 kilogramos, 400 gramos.
Las exportaciones de cocaína bruta fueron las siguientes: en 1933: 1’055,199
kilogramos; en 1934: 1’151,473 kilogramos; en 1935: 780,394 kilogramos; en 116
1936: 1’177,749 kilogramos; en 1937: 1’222,069 kilogramos; en 1938:
1’173,870 y, en 1939 (hasta agosto) 833,000 kilogramos.
Deja mi Gobierno un madurado estudio para el mejor control directo en la
importación de sustancias narcóticas, en sustitución del que continúa en vigor.
INSTITUTO NACIONAL DE HIGIENE Y SALUD PUBLICA
Con verdadera satisfacción me refiero, en pocas palabras, al Instituto Nacional
de Higiene y Salud Pública. Su creación y funcionamiento han venido a
modificar la situación en que permaneció durante mucho tiempo el Instituto de
Vacuna y Sueroterapia, al que sustituyó ventajosamente, en su orientación y
preparación técnicas. Por eso se puede decir, sin hipérbole, que la
organización sanitaria nacional ha entrado de lleno en una etapa nueva, en que
el factor primario es el técnico en todos sus aspectos. De esta suerte la sanidad
dispone ya de un centro como el Instituto, destinado a favorecer y estimular el
estudio de la patología infecciosa y parasitaria; a efectuar la interpretación
acertada de los fenómenos epidemiogénicos y de los factores que los
condicionan a producir en grande escala los sueros, vacunas y demás
elementos destinados al tratamiento y prevención de las enfermedades, de los
que surte al Estado y, a los particulares, en condiciones ventajosas por su
calidad y precio. La aplicación del radio de acción que adquiere ese Instituto, es
un ejemplo de la devoción que puse al servicio de la salud pública.
No habría sido completa la acción de mi Gobierno en defensa a la sanidad del
país, si el Ministerio del ramo hubiera continuado ejerciendo sus actividades
dentro de la incomodidad que enerva el trabajo. El edificio que se construyó en
menos de un año y que inauguré a mediados de octubre último, es otro
exponente de mi empeño por la salubridad pública, a la par que demuestra la
competencia profesional de nuestros connacionales. Espero que el edificio
propio será un estímulo para continuar la obra dinámica emprendida por mi
Gobierno y estoy seguro de que la personalidad adquirida con derecho por ese
Ministerio, tendrá que repercutir provechosamente en el adelanto de la nación
LEGISLADORES:
Os he reseñado, en sus grandes lineamientos, la obra realizada en los seis
años y ocho meses de mi gobierno. El Perú de ahora no es el Perú de hace un
sexenio. Vosotros lo estáis comprobando, como lo comprueba la nación entera.
Al abatimiento ha sucedido el optimismo. La desesperanza ha sido
reemplazada por la fe en los grandes destinos nacionales y por la voluntad
indeclinable para realizarlos. He gobernado con la nación, por la nación y para
la nación. Hemos creado una nueva conciencia colectiva, bajo los signos
fecundos de la paz, de orden y del trabajo. Y hemos realizado una obra de bien
nacional que constituye, por sí sola, la mejor recompensa a que podemos
aspirar yo y todos los que, al frente de los portafolios ministeriales y en las
dependencias administrativas, obligaron mi gratitud y la del país, compartiendo 117
conmigo las responsabilidades en el manejo de la cosa pública y prestándome
la plena dedicación de sus energías y de su espíritu.
Deber ineludible de todos es continuar, con infatigable empeño, laborando por
la paz, el orden y el progreso del Perú. No explosionan ahora en nuestro país
los odios sectarios, pero no podríamos afirmar que el país se encuentra
definitivamente libre de ellos. La República sufrió otrora, en carne propia, ese
terrible flagelo y están frescas aún las manchas de sangre, multiplicadas en
todo el territorio para haber olvidado toda esa tragedia, saldo pavoroso de
horror y de exterminio, brote funesto del sectarismo en nuestro suelo, en esas
horas en que sombrías interrogaciones se erguían, amenazadoras, en los
horizontes de la nacionalidad. Todos tenemos el deber patriótico de impedir
que esas horas vuelvan a repetirse en nuestra historia. No caben términos
medios, en la política actual. O con el orden o con el desorden. O con la patria
o contra la patria.
Todos los hombres de bien anhelan prolongar indefinidamente la situación de
bonanza en la que hoy viven y trabajan, el orden y la paz de que disfrutan, la
legalidad que ampara a todos cuantos saben vivir dentro de ella, la atmósfera
moral en la que respiran sus espíritus. Pone hoy fin a su mandato un gobierno
patriota que ha sido respetado porque era respetable, que tuvo la fortaleza que
en sus manos puso la ley, que fue celoso vigía de la sociedad y de sus
legítimos intereses y guardián incansable de la integridad, dignidad y soberanía
nacionales. Deber de todos los ciudadanos es contribuir, dentro del radio de
sus propias actividades, sin distingos partidaristas ni banderías políticas, a la
continuidad histórica de ese ritmo, manteniendo el orden, la paz y la legalidad,
bajo cuyos signos magníficos trabaja y progresa la República. Ello sólo puede
realizarse mediante la unión nacional. Terminada la lucha eleccionaria y
constituido legalmente el nuevo gobierno, hago un llamamiento a todos los
ciudadanos para que unan su acción individual y colectiva, al servicio de los
intereses supremos de la nación. Deben unirse, pues, en ese nobilísimo
empeño, todos los que en la producción, en el comercio, en las industrias, en
las profesiones liberales, en la clase media, en el obrerismo y en el
campesinado sientan en sus corazones los latidos de la peruanidad y escuchen
en sus conciencias el llamamiento que la patria les hace. Todas las fuerzas
vivas de la República deben proseguir unidas, como lo estuvieron durante mi
periodo gubernativo, para garantizar la estabilidad y el progreso del país.
Deben prevenirse para afrontar, con éxito, cualquier contingencia. Esa
previsión es un deber y un mandato. No cumplirlo implica contraer grave
responsabilidad con la patria y con el porvenir.
Yo no quiero, como no puede quererlo ningún buen peruano, ver nuevamente
al país devorado por las luchas intestinas, por los odios, por las ambiciones y
por la anarquía. Mediten mis conciudadanos sobre las causas que produjeron,
en otras épocas, esos horrores y comparen las perspectivas nacionales de
entonces y las de ahora. esa comparación, como ya lo dijera alguna vez,
confirmará en ellos, iluminada por la luz del patriotismo, esa conciencia nueva,
ese nuevo espíritu, ese ferviente deseo de estrechar todas nuestras fuerzas, en
un solo frente de unión nacional, para defender el orden alcanzado, para 118
cimentar y acrecentar la prosperidad laboriosamente conseguida y alejar para
siempre de la patria el espectro de la anarquía y del caos.
Cumplo, en este acto solemne, mi patriótico anhelo de entregar al Congreso de
mi patria las insignias de la suprema magistratura para que las lleve, en lo
sucesivo, el ciudadano legalmente elegido por la nación. Su presencia en el
gobierno constituirá una firme garantía para la continuidad del orden público, de
la paz social, del respeto a las instituciones tutelares de la democracia y a los
principios sagrados de la nacionalidad, que han sido los fundamentos básicos
del régimen político que yo he presidido y que hoy pone fin a su mandato.
Mi única ambición y mi mayor anhelo fueron el estar, como lo he estado
siempre, al servicio incondicional de la República. Por ella pospuse siempre
mis expectativas personales y por ella sacrifiqué mi propia tranquilidad y la de
los míos. He acudido sin vacilaciones al llamado de la patria cuantas veces –y
fueron muchas y en circunstancias muy difíciles– la patria demandó mis
servicios: para defender sus fronteras cuando estuvieron amenazadas; para
restaurar los fueros constitucionales y solventar la majestad del Congreso
cuando se trató de hollarlos; para gobernarla en las horas difíciles de 1915 y
auspiciar desde el poder una solución nacional del problema político; para
defender, desde el ostracismo, los intereses ciudadanos en época posterior;
para asumir luego el alto comando de todos nuestros institutos armados
cuando ya se habían desencadenado las hostilidades en las fronteras del nororiente; y para afrontar las graves responsabilidades del gobierno, hace más de
seis años, cuando el Perú estaba flagelado por el huracán devastador de las
pasiones y de los odios.
Al dejar el mando supremo, cábeme la inmensa satisfacción de haber cumplido
estrictamente mis deberes de gobernante. Tócame ahora seguir cumpliendo
mis deberes de ciudadano y de soldado. Y si como gobernante todo lo
sacrifiqué por mi patria, como soldado y como ciudadano me corresponde
seguir dedicándole todos mis afanes, todas mis energías, hasta el sacrificio de
mi propia vida si fuera necesario, para defender las instituciones tutelares de la
democracia, el imperio de la Constitución y de las leyes, el orden público, la
paz social y la soberanía de la nación.
LEGISLADORES
Que la Divina Providencia ilumine vuestros espíritus, ponga acierto en vuestras
decisiones y continúe prestando, como lo hizo durante mi gobierno, su
protección al Perú para que pueda seguir realizando los grandes y gloriosos
destinos que ella le ha deparado en la historia de América.
Los próceres de la Emancipación nos dieron, hace un siglo, una patria libre. A
nosotros nos ha correspondido el privilegio histórico de iniciarla en su
grandeza, en su fortaleza, en su unión y en su prosperidad. A vosotros os toca
cautelar y acrecentar este legado cívico por el bien y por la gloria de la
República.

Declaro ante el Congreso y ante el país entero, con profunda satisfacción
cívica, que en todos los actos de mi gestión gubernativa, me he encontrado
siempre en paz con mi propia conciencia; que he hecho todo lo que me ha sido
dable hacer por la felicidad de mi patria; y que entrego el mando supremo de la
República, con la firme convicción del deber cumplido, con el mismo espíritu
elevado y sereno con que manejé sus destinos durante más de seis años y con
la más absoluta confianza en el juicio de Dios, en el veredicto de mis
compatriotas y en el fallo inapelable de la historia.