DIMISIÓN DEL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA, AUGUSTO BERNARDINO LEGUÍA SALCEDO, 25 DE AGOSTO DE 1930

DIMISIÓN DEL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA,
AUGUSTO BERNARDINO LEGUÍA SALCEDO,
25 DE AGOSTO DE 1930
Señor Presidente del Congreso:
Después de 11 años de consagración exclusiva al país, de haber labrado su
prosperidad en el orden interno y consolidado su prestigio en el orden
internacional, ha llegado el momento de dar la prueba definitiva de que ningún
interés personal alimenté nunca en la magistratura suprema del Perú. Hasta
hoy, en que viene a sorprendernos la insubordinación de las guarniciones de
Arequipa y Puno, no di mayor importancia a las tentativas revolucionarias
contra mi gobierno.
Pero este suceso, revelador de que parte del Ejército y de que la opinión desea
un gobierno militar, me llevan a adoptar la resolución de dimitir el poder
después de organizar un gabinete militar presidido por el general Manuel M.
Ponce.
Al aceptar la renuncia del gabinete que ha presidido el doctor Benjamín
Huamán de los Heros, y al dejar organizado el nuevo ministerio militar, dejo
abierto el camino para la solución constitucional, solución que debe imponerse
rápidamente para que impere, cuanto antes, en el Perú el orden y la legalidad,
sobreponiéndose a la anarquía que pretenden desencadenar los perennes
enemigos de nuestro progreso.
Si se cree que el Perú puede progresar sin mi, en buena hora. Pero lo esencial
es que ese progreso no se detenga. La anormalidad constitucional es cuestión
de vida o muerte para el país. La anarquía no sólo acabaría con todo lo que he
hecho sino que sería, inevitablemente, el preludio de desgracias, cuyo helado
sopló ya han percibido los que saben mirar el horizonte internacional y
comprender el íntimo sentido de ciertos acontecimientos.
Señores Representantes:
Al dimitir en forma irrevocable, como ahora lo hago, el mando supremo de la
República, dejo constancia de haber servido a mi patria con todas las energías
de mi corazón y con todas las luces de mi cerebro; expreso mi gratitud al país,
por sus reiteradas pruebas de simpatía y os doy, señores Representantes, mis
agradecimientos por la colaboración real y eficaz que supisteis dispensarme
hasta el último momento.
1
El Comercio, edición de la tarde, 25 de agosto de 1930. En la misma fecha la Junta Militar de
Gobierno constituida a la caída de Leguía, presidida por el general Manuel M. Ponce, declaró
en receso las Cámaras Legislativas y aceptó la dimisión del Presidente de la República.