DISCURSO DEL PRESIDENTE DE LA CÁMARA DE SENADORES, GERMÁN LUNA IGLESIAS, CON OCASIÓN DE COLOCARSE LA PRIMERA PIEDRA PARA EL MONUMENTO AL PRIMER CONGRESO GENERAL CONSTITUYENTE DEL PERÚ, EL 20 DE SETIEMBRE DE 1922

DISCURSO DEL PRESIDENTE DE LA CÁMARA DE SENADORES,
GERMÁN LUNA IGLESIAS,
CON OCASIÓN DE COLOCARSE LA PRIMERA PIEDRA PARA EL
MONUMENTO AL PRIMER CONGRESO GENERAL CONSTITUYENTE DEL
PERÚ, EL 20 DE SETIEMBRE DE 1922
Señor Presidente de la República;
Señores Representantes;
Señores:
Hemos venido a depositar la primera piedra del monumento al Congreso de
1822, como testimonio de gratitud a quienes infundieron, en la arcilla
ensangrentada y tosca, el soplo divino del alma de la nacionalidad.
Colocados nosotros entre el ayer, que es el recuerdo, y el mañana, que es la
esperanza, hemos querido ser los obreros de este homenaje y labrar el
pedestal de la Asamblea de 1822, en cuya abstracción desaparecen los
defectos que pudieran tener los hombres que la formaron, para que
resplandezcan las altas virtudes de la institución.
Los Legisladores de hoy, que somos el eslabón entre dos siglos de labor
parlamentaria, nos hemos creído obligados a perpetuar la memoria de quienes
abrieron, con sus fatigas y sus abnegaciones, el camino de la vida
constitucional del país, y agotaremos nuestros esfuerzos y nuestros
entusiasmos para que los que nos sucedan en la ardua y honrosa
representación de los pueblos, formulen de nosotros el mismo juicio que hoy
pronunciamos acerca de los que nos antecedieron.
Al proceder así, damos a esta ceremonia toda la trascendencia que merece,
pues el bronce y el granito que inmortalicen a nuestros hombres
representativos constituirán permanentemente estímulo para los Congresos de
hoy y de mañana; y se alzarán, como una acusación, si alguna vez no fueran
dignos de tan ilustres predecesores.
Señores:
Junto con la primera piedra de esto monumento simbólico, en cuya colocación
nos acompaña el alma democrática del país, depositemos el cálido homenaje
de admiración y de reconocimiento al primer Congreso del Perú.
1
Este discurso fue pronunciado, de conformidad con el programa organizado por el Poder
Legislativo, al mediodía del miércoles 20 de setiembre de 1922, en la Plaza del Congreso
(actual Plaza José Faustino Sánchez Carrión). En aquella ocasión el Presidente de la
República, Augusto B. Leguía, colocó la primera piedra del monumento al primer Congreso
Constituyente del Perú, con lo que se dio por terminada la ceremonia. Junto con la primera
piedra se colocó un acta, firmada por las autoridades presentes.