MENSAJE DEL PRESIDENTE DEL PERÚ, GRAN MARISCAL AGUSTÍN GAMARRA, AL CONGRESO NACIONAL, EL 11 DE JULIO DE 1840

MENSAJE DEL PRESIDENTE DEL PERÚ,
GRAN MARISCAL AGUSTÍN GAMARRA,
AL CONGRESO NACIONAL, EL 11 DE JULIO DE 1840
Señores:
El juramento sagrado que acabo de prestar en presencia de Dios y de los
hombres, no es para mí una mera fórmula prescrita por la Carta para
solemnizar uno de los grandes actos constitucionales; no es solamente el
compendio de mis obligaciones escritas, sino más bien la expresión de mis
sentimientos, el voto sincero de mi corazón. Yo hubiera jurado, así, aún sin otro
impulso que el de mi conciencia. Resuelto a ejercer con la más escrupulosa
fidelidad el alto cargo que me ha confiado la nación, seré el primer custodio de
su Constitución y de sus leyes, que nadie osará quebrantar impunemente. La
religión santa del Estado se conservará intacta y pura; la integridad,
independencia y unidad de la República no volverán a ser jamás el objeto de
un vil tráfico ni la víctima de maquinaciones pérfidas y traidoras.
Réstame ahora ver satisfecho el más eficaz deseo de mi alma, la perfecta
concordia, la íntima unión entre todos los peruanos. Si algunos por desgracia
erraron; si una preocupación funesta pudo oscurecer alguna vez su vista y
adormecer su razón, ellos deploran ya sus extravíos y anhelan por reconciliarse
con la patria, que abre sus tiernos brazos para estrecharlos en su seno
maternal.
Señores Representantes, ciudadanos peruanos todos, se acabaron para
siempre las discordias, los disgustos y los partidos; una nueva era de contento
y de ventura, de orden y de paz, empieza hoy. ¡Quiera la Divina Providencia
que tan preciosos bienes se fijen perpetuamente en toda la extensión del suelo
peruano!
Por lo que a mi toca, señores, lleno de gratitud por vuestras bondades,
colmado de honor por la munificencia de los pueblos, cuyo mandato irresistible,
cuya voluntad soberana me designa hoy, por segunda vez, la primera
magistratura de la nación, yo consagraré el resto de mis esfuerzos, haré el
último y más penoso de los sacrificios en bien y gloria de la patria.